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Renuncias,
desafíos e impresiones...
SYDNEY:
TOLERANTE Y BOHEMIA
Escribe:
Walter Amaro - Sydney/Australia
La decisión
de la Asamblea Nacional de la "Uniting Church" (Iglesia
Unida), al autorizar la ordenación de clérigos
homosexuales como ministros de esa iglesia, provocó
la renuncia irrevocable del pastor Fred Nile. El Sr. Nile
miembro del Parlamento por el Partido Christian Democrats
señaló que su resignación se basa exclusivamente
en el profundo desacuerdo con este tipo de prácticas,
que contradice el espíritu de la Santa Biblia. El punto
irreconciliable de su posición, parte desde el momento
que en su denominación eclesial se aceptó la
admisión de homosexuales y lesbianas en la congregación.
El tema despertó serios y acalorados debates sobre
principios teológicos entre los asistentes a la Asamblea.
La adopción de estos lineamientos además, resquebrajó
el andamiaje institucional, creando profundas e insoslayables
fisuras entre distintas facciones de la iglesia evangélica,
por lo cual se estima una división inminente.
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De
todas formas, se dice que Australia es un país
donde su población destaca por ser tolerante. Habrá
que ver entonces si la indulgencia de los fieles de esta
iglesia, acepta el servicio activo de reverendos homosexuales,
o en su defecto cambian de corriente religiosa. |
Pero, hablando
de todo un poco, en nuestro último encuentro quedamos
en charlar de Sydney y relatarles nuestras primeras impresiones
acerca de esta pintoresca ciudad
Como ya
les adelantamos en pasadas ediciones de Informe Uruguay, Australia
es un país continente y Sydney, bohemia y cosmopolita
como pocas, nos sorprende en cada esquina y en cada paisaje.
Aquí se entremezclan curiosamente todos los colores
y lenguas humanas habidos y por haber. Dicen los entendidos
que no permite respiros al asombro, particularmente cuando
uno se desplaza por la zona céntrica, donde priva harmoniosamente
la modernidad, adornada con ciertas pinceladas de clásico
estilo colonial. Sydney es, sin ningún lugar a dudas,
un verdadero caleidoscopio humano, en un verdadero y privilegiado
lugar del planeta.
| La
Bahía de Sydney con la silueta inconfundible de
la Opera House (Casa de la Opera) y el Harbor Bridge (puente
sobre la bahía de Sydney) son verdaderos puntos
emblemáticos del país. Claro que esto uno
lo desconoce al principio. Cuando se arriba como emigrante,
parte derechito a los conocidos albergues gubernamentales
(Hostel) donde se ofrecía casa y comida, además
de los consabidos beneficios de la seguridad social. La
hoja de ruta entonces, por el patio |
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trasero
de Sydney, no pasaba por puntos neurálgicos, donde
los edificios acarician las nubes y cada espacio es una cita
con el buen gusto y los espacios verdes.
El pasaje
de segunda clase entonces, alejándonos del centro,
se nos antojaba muy similar al paisaje de una localidad pueblerina,
donde se entremezclan casas descascaradas por el paso del
tiempo -edificadas hace más de cuarenta años-
con chalecitos de una planta, que si bien son modernos, dan
la sensación de ser viviendas económicas por
su similitud. Sin embargo, eso de económicas dista
mucho de serlo. Cerca del aeropuerto, cualquiera de esas semiderruidas
viviendas, alcanza cifras siderales que trepan a los AU$ 750.00.
Nuestro
destino sin embargo, distaba más de 30 kilómetros
del punto céntrico. Las zonas suburbanas o periféricas
de todas formas, no dejan de ser atractivas y caras como el
resto. No obstante la panorámica no cambia. De una
planta o de dos, cada vivienda nos ofrece la
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típica
construcción de ladrillo a la vista por fuera de
pared simple, estructura de madera, chapas de yeso como
paredes internas, techo de tejas y cerramientos que se
abren con un simple destornillador. Ni imaginar los consabidos
cimientos, vigas, dinteles encadenados, lozas o planchadas
y los gruesos barrotes que nos protegen contra los amigos
de lo ajeno. El revoque no se estila y lo práctico
es lo sencillo de la edificación que suele completarse
en |
unos dos
meses aproximadamente. De ahí, a poder comprarla es
otra historia.
Pero aunque
cueste aceptarlo, la población confía en que
la economía mejorará en el primer semestre del
2004. Según las estadísticas emitidas en las
últimas horas, consideran que la expectativa de crecimiento
económico será del 3.3%. Mientras que los índices
inflacionarios se manejan entre el 2 y el 3% anual. De cualquier
manera preocupa más la humillante derrota del equipo
australiano de rugby frente a su similar de Nueva Zelanda
que la economía de mercado. Si no, no se entiende como
este gobierno perdura en el poder. Mientras un obrero mantiene
un mismo jornal por los últimos 3 años, la canasta
familiar a sufrido una escalada tan pronunciada como el repecho
que nos lleva al Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay.
Dicen que cada país tiene el gobierno que se merece...
¿Será esto cierto?
El ejemplo más evidente de cómo andan las cosas
en asuntos de sueldo parte del lado de los docentes. Los maestros
han exigido un aumento salarial en el orden de un 25%. Justo,
si se considera la inmovilidad en sus haberes por los últimos
tres o cuatro años, y el encarecimiento del costo de
la vida. Debemos recordar además, que las ciudades
australianas están consideradas entre los cinco países
del mundo más caros para vivir.
En respuesta, el gobierno les ofrece apenas un 6% y ajustable
en dos años, lo que ha inducido a la gremial a paralizar
la educación si no se llega a un acuerdo en las próximas
horas.
| Pero
a no quejarse. Todo no anda tan mal. Sydney se jacta de
ofrecer de todo lo que hay en el mundo. Y es verdad. Siendo
tan sólo la capital del estado de Nueva Gales del
Sur, el más extenso de Australia, está aquí,
sin embargo, el corazón comercial e industrial
del país. Aunque el recién llegado pueda
imaginar que ésta es capital de Australia, ello
no es así desde el año 1927, cuando se fundó
el distrito federal de Canberra. Pero |
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de hecho
está aquí la real capital del país, levantada
sobre la bahía homónima, en la costa sur oriental
del país, y mirando hacia el gigantesco Océano
Pacífico.
Esto sin embargo, no conformaba ni aparecía en nuestro
campo visual de aquel entonces. Luego de haber recorrido las
calles de Montevideo, Buenos Aires y la propia Santiago de
Chile, la periferia de Sydney, rumbo a nuestro destino, lucía
macabra ante nuestros ojos. El rostro de mi señora
lucía próximo al pánico. Para colmo,
cuando acertamos a cruzar un puente doméstico, un enorme
cartel -el cual identificamos por la elocuencia gráfica-
decía: "Peligro, no bañarse; tiburones.
En ese momento empezábamos a recorrer la Australia
de las verdaderas sorpresas. No las turísticas por
cierto.
Las primeras
amistades de algunos sudamericanos que conocimos, nos presentaron
a este país como un verdadero desafío, donde
las posibilidades estaban al alcance de la mano. Y hablaban
muy en serio. Sydney es eso, una suma de posibilidades que
van más allá de un complejo arquitectónico
de avanzada o colonial. Es la posibilidad de "ser"
por iniciativas, empeño, dedicación, orgullo,
trabajo o lo que sea. Uno puede "llegar" si se lo
propone y eso es importante. Nuestros hijos pueden estudiar
y concretar una carrera que les permita esgrimir una herramienta
válida en su desarrollo futuro sin contar con el espectro
de la incertidumbre. Y nosotros podemos hasta darnos el lujo
de aspirar a un retiro decoroso, sin temor a la vejez, amparados
en un sistema generoso.
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El
desafío abarca todos los campos, inclusive el político.
Como ya les comentamos en alguna oportunidad, el Primer
Ministro John Howard, recibió nuevamente los embates
por hacerse del poder, de su aliado estratégico
en el gobierno, Peter Costello. El Ministro de Economía
señaló a la prensa en el día de ayer
que sería mejor para el Partido Liberal que el
Primer Ministro diera un paso al costado, renunciando
a la posibilidad de presentarse a un nuevo período
electivo. De esa forma, el Tesorero de Estado asumiría
el liderato del partido y consecuentemente, la posibilidad
de ser elegido Primer Ministro en las próximas
elecciones. Esta es la primera vez, que Peter Costello
lo enfrenta públicamente, dañando sensiblemente
las bases políticas del partido en el gobierno.
Sin embargo, no asumió una batalla frontal, puesto
que para ello, debería presentar la alternativa
en una elección interna y, dada la condición
del abrumador respaldo del electorado con que cuenta el
actual mandatario, sus posibilidades podrían sufrir
un duro revés. |
Finalmente,
una nueva cuenta se suma a la interminable lista de débitos
del país asumido por la administración Howart.
En esta oportunidad, los consejeros y analistas estimaron
que la incursión en las Islas Salomón, donde
desde el pasado jueves operan las fuerzas australianas de
pacificación, costaría al país unos AU
$300 millones en el primer año, mientras que el monto
total de la operación dependerá del tiempo que
demande la intervención militar.
En fin,
si en algún momento se le ocurre visitar Sydney, contemplará
multitudes reunidas en torno a distintos eventos culturales,
del arte o del deporte cualquier día de la semana,
porque se vive cada día con intensidad, aunque las
noches, con algunas excepciones, son auténticos velorios.
Qué lejos se ven los nocturnales de Buenos Aires o
las peatonales de la avenida Gorlero en la "punta".
Transitar por cada una de nuestras calles implica caminar
por una ciudad ultramoderna que desafía el cosmopolitismo
de sus pares del mundo. Particularmente en el Sydney Harbour
y sus alrededores, encontrará como fundido en un crisol,
negocios, restaurantes, cafés, payasos, malabaristas,
músicos o verdaderos artesanos anunciando sus productos
con indisimulado orgullo.
Afirman
que la capital de Nueva Gales del Sur es una metrópolis
mundial que permite disfrutar y vivir la vida como queramos,
en libertad y en un ambiente de seguridad difícil de
encontrar en las grandes ciudades.
Y, en efecto, Sydney es una de las ciudades más seguras
del mundo donde prácticamente no se registran hechos
de violencia de ninguna clase para los visitantes extranjeros.
También suelen acentuar que resulta casi imposible
conocer Sydney de una sola vez, por lo que aconsejan regresar
varias veces para llegar a ser cómplices de su infinita
magia y su cálida hospitalidad.
Un poeta sentenció con infinita sabiduría: "que
tanto cautiva Sydney al visitante que muchos han empezado
a pensar seriamente en la idea de cómo llegar a permanecer,
cómo encontrar un nido en ella. Porque a ella llega
desde su fundación gente provenientes de todos los
rincones de la Tierra. Gente con deseos de renovación,
de encuentro y de tolerancia, que anhelan resguardo dentro
de su particular mosaico étnico.
Todo un ejemplo para el resto de la Humanidad que se desangra
en guerras y conflictos sin fin. Y toda una esperanza de que
un mundo mejor es posible."
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