Perspectivas
para el 2004
Comenta:
Ernesto Martínez Battaglino
El país empieza a vislumbrar perspectivas halagüeñas.
Lenta pero vigorosamente estamos saliendo de las terribles
crisis sufridas y provocadas por motivos varios, y ya
conocidos por todos, iniciándose en aquel lúgubre
7 de enero del año 1999 con la devaluación
del Brasil, que trastocó todo un sistema trabajosamente
armado para entrar con nuestros productos a aquel gran
mercado norteño, que nos había ilusionado
en cuanto a perspectivas industriales y agropecuarias.
Desde ese momento empezó la recesión en
Uruguay, con cierres de establecimientos industriales,
desocupación y descreimiento en una agropecuaria
que había alcanzado puntos óptimos, de una
economía dependiente y pequeña como la uruguaya
ante dos colosos como lo son Argentina y Brasil, competidores
en su producción y con ventajas comparativas que
no escapan al conocimiento y valoración del lector.
El esfuerzo realizado en tecnificación y en sacrificios
varios, tanto de productores como del propio Estado, no
pueden pasar desapercibidos. Parecía que después
de tanto ahínco y esfuerzo económico empleado,
el desmoronamiento iba a ser fatal.
Pero como si eso de por sí no fuera más
que fatídico, le siguieron en el año 2000
y 2001 una serie de trastornos climáticos -lluvias
excesivas y sequías prolongadas- que aparejaron
más desolación al agricultor y una maligna
epidemia de aftosa al ganado vacuno que, alcanzado recién
el reconocimiento internacional de haberse logrado el
tener un stock vacuno libre de aftosa y sin vacunación,
hecho que ponía las tradicionales excelentes carnes
uruguayas al tope de su excelencia a nivel de los mercados
más exigentes y de mayor poder de compra, nos sume
ello también en la crisis agropecuaria más
dura de los últimos tiempos, echando por tierra
el sacrificio de productores y del propio Estado, que
se habían jugado a lograr tales metas.
Pero como no hay dos sin tres, tras de cuernos, palos.
A fines del año 2001 y el 2002, explota la Argentina,
el otro gran mercado de nuestra producción y el
que más afecta a nuestra economía, tanto
para levantarla, cuando a esa gran nación las cosas
le van bien, como nos trae a tierra, cuando ella se desmorona.
Entre una dura crisis política de las clásicas
que Argentina nos tiene acostumbrados, surge desde ella
-además- una terrible hecatombe económica-financiera,
el que inmediatamente afecta el rubro financiero y bancario,
provocando una corrida de los ahorristas que, contagiados,
también siguieron retirando sus ahorros de los
bancos uruguayos que muchos utilizaban como refugio seguro.
Esa corrida de los hermanos platenses nos contagió
en forma desmedida y desproporcionada, al punto que los
ahorristas uruguayos también empezaron a retirar
sus depósitos, "por las dudas". El firme
y tradicional sistema bancario y financiero uruguayo no
quería dar la impresión de debilidad y tratando
de preservar su prestigio de "plaza segura",
siguió pagando cuanta solicitud se le presentaba
de retiro, hasta que ella llegó a un punto tal
que también tuvo que "parar", so pena
de morir en la demanda.
Así y todo, con bancos que se desmoronaron, algunos
por desfinanciarse y otros por maniobras fraudulentas
desde adentro, llevando a consustanciar juicios civiles
y penales, personas procesadas, algunas otras presas y
otras buscadas... igualmente el Uruguay volvió
a mostrar una pujante fuerza salida de su debilidad física
y económica, de su pequeñez de mercado,
pero demostrando una vez más su tradicional firmeza
en sus actitudes de sensatez, logrando fórmulas
que si bien siempre con doloridos ante tamaña crisis,
fue tomada como ejemplo y asombro a nivel internacional,
al punto que hasta países del primer mundo se han
interesado en estudiar la fórmula empleada por
el Estado uruguayo, para salir legal y justamente de esta
terrible crisis, con el elogio de los grandes economistas
mundiales.
El que solo vea "la crisis" y no vea o no quiera
ver los motivos que la provocaron, o se inclinen solo
al simplismo de que la culpa la tuvieron las autoridades,
es muy difícil tratar de ordenar una realidad que
rompe los ojos. Y esto lo decimos sin descartar que, de
repente, ahora, luego de haber visto las patas a la sota,
podamos decir que el Gobierno debería de haber
hecho esto o aquello... Pero la realidad se precipitó
en forma casi que inesperada y repercutió en nuestro
país en forma maligna, cuando no era por lógica
esperada por nadie sensato.
Pero así y todo, ahora empezamos a ver un panorama
distinto y que sería bueno que todos lo trataran
también de ver así, ya que bien le haríamos
al país demostrarle un poco de confianza y de optimismo.
Es la mejor forma de ayudar a dar el empujón que
todos necesitamos, dado que nuestra tradicional grisura
nos inhibe generalmente de ser audaces y esperanzadores.
Por tal razón, la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL) remarcó la estabilización
del sistema financiero, el acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y "el empuje vigoroso" de
las exportaciones, como los principales factores que durante
el 2003 "quebraron la recesión de la economía
uruguaya".
Comenta la prensa en general y nosotros nos tomamos la
libertad de extraer ciertos datos del Diario Cambio Digital
de Salto donde dice, "que en un informe que
divulgó su oficina central en Santiago de Chile,
el organismo de Naciones Unidas indicó que el sistema
financiero se estabilizó en los bajos niveles registrados
tras la aguda crisis de 2002 y a mediados del primer trimestre
el Estado tuvo éxito en su propuesta de canje voluntario
de títulos públicos en moneda extranjera".
Asimismo,
la CEPAL señaló que el acuerdo que Uruguay
logró con el FMI "le abrió el
camino para obtener financiación de los organismos
internacionales" y redujo la "vasta
incertidumbre del mercado. La depresión del consumo,
el inesperado aumento en la demanda de dinero y la inestabilidad
del tipo de cambio contribuyeron a reducir el ritmo de
crecimiento de los precios al consumidor que finalizaron
el año a menos de la mitad del ritmo del 2002".
Frente
al futuro próximo, el organismo advirtió
que "el principal objetivo será la obtención
de un ritmo de crecimiento sostenido que permita hacer
frente a la voluminosa carga del servicio de la deuda
en moneda extranjera".
Según
continúa la crónica del Diario Cambio de
Salto, se informa que "el documento de la CEPAL está
inspirado en las valoraciones y pronósticos que
ensayó el Poder Ejecutivo, impregnados de un acentuado
optimismo sobre las perspectivas para el año entrante".
Por
tal razón, en el foro anual organizado por la Asociación
Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), el equipo
económico de gobierno expuso las principales proyecciones
macroeconómicas para el año entrante, que
en términos generales es el siguiente:
|
—
Crecimiento del 5% del Producto Bruto Interno.
—
Aumento de exportaciones de 15% a 20%.
—
Inflación de entre 7% y 9% en promedio.
—
Suba del salario real de 1.2%.
—
Aumento del empleo en 50.000 puestos.
—
Incremento tarifas públicas de acuerdo a
la evolución de los costos de las empresas
(1º de enero y 1º de junio).
—
Déficit fiscal global de 2.9% del Producto
Bruto Interno.
—
Superávit fiscal primario (sin incluir intereses
de la deuda) de 3.2% del Producto Bruto Interno.
|
Las
previsiones sin duda que son optimistas y elocuentes,
más para luego de salir de una crisis que los economistas
e historiadores la ponen como la de mayor envergadura
de los últimos 100 años.
Todos
sabemos que hasta que estos atisbos de cambios positivos
no se traduzcan en efectivos y palpables en el común
de la gente, es difícil que los crea y que los
valore. Siempre el destruir es mucho más rápido
que el subir la empinada cuesta del éxito y la
mejora. Pero si perdemos las esperanzas, también
se nos irán las fuerzas para alcanzar los logros
tan deseados. Todos tenemos que hacer el esfuerzo, no
solo esperarlo del Gobierno, de ese Gobierno Paternalista
que en tiempos de bonanzas tuvimos y que muy fácilmente
nos acostumbramos, al punto de creer que era así
la forma natural de comportarse, tanto el Estado, como
el Pueblo. Dadivoso uno, exigiendo poco, y receptivo el
otro, pero pasivo en su respuesta.
Hubo
alguien un día que dijo: "Ayúdate que
te ayudaré". Alejado de la bíblica
profecía y trayéndola al mundanal ritmo
de estos días, el Estado, el Gobierno, debe de
promover, legislar, crear las condiciones generales para
que el país se ordene y prospere, pero también
será de obra y gracia de cada uno de los ciudadanos
el poner de su esfuerzo físico e intelectual, para
bien ayudarse. El que no dé los pasos necesarios,
ese quedará por el camino y con la sola culpa de
su desidia. A no echarle luego las culpas a otros, forma
fácil de sacarse las responsabilidades.