A la nostalgia del tango y la
pasión por el fútbol que comparten Argentina y Uruguay, se sumó
el "sabor" en una polémica sobre el origen de comidas tan tradicionales
para ambos países como el asado, las empanadas y el dulce de leche.
La controversia surgió ante
el anuncio de declarar tales alimentos Patrimonio Cultural Alimentario
y Gastronómico de la Argentina por parte de la Secretaria de Cultura
de la Nación.
Aunque los tres productos son
bien conocidos en otros países, componen la tradición culinaria
típica rioplatense.

La
industria láctea es muy activa en Uruguay.
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En ambas economías, llevadas al
extremo de luchar por un bocado, la polémica se instaló en la opinión
de la gente común, los especialistas en gastronomía y hasta gobernantes
y políticos, quienes sostienen reuniones y consultas.
El gobierno uruguayo decidió
tomar medidas para frenar la pretensión argentina. El Ministerio
de Educación y Cultura bregará ante la Unesco para que considere
a esos productos integrantes del patrimonio gastronómico del Río
de la Plata.
Además de solicitar una reunión
al organismo internacional para analizar el tema, envió un delegado
a Argentina para buscar soluciones sobre las comidas que son de
ambas orillas.
El primer sabor amargo

El
dulce de leche se consume en casi todos los países de
América Latina.
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El subsecretario de Educación y
Cultura uruguayo, doctor Daniel Bervejillo, confirmó a la BBC que
"el tema surgió en un reciente Congreso Gastronómico en Buenos Aires,
donde la Argentina anunció haberse autodeclarado que el dulce de
leche, el asado y las empanadas son patrimonio cultural gastronómico
del país".
Más allá de disputarse quién
fue el primero en prepararlo o comerlo, la preocupación se centró
fundamentalmente en las consecuencias económicas que podría tener
ese "intento de marketing", como lo calificó el funcionario.
Del asado y empanadas
A diferencia de otros países
de América Latina donde la alimentación gira en torno de las leguminosas
y los cereales (fundamentalmente maíz, porotos y arroz), en Uruguay
y Argentina la gran disponibilidad de carnes rojas lleva a la
existencia de una cultura gastronómica simple sin mayores combinaciones
de colores, sabores y texturas.
En Uruguay se consume asado
dos veces por semana en la mayoría de los hogares.
En cuanto a las empanadas, su
origen se remonta a la época colonial, cuando se vendían los pasteles
criollos rellenos de dulce de membrillo.
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| Hervir la
leche, luego colarla y agregarle azúcar. Poner
la mezcla a fuego fuerte, revolviendo con cuchara
de madera. Al hervir, nuevamente agregarle bicarbonato.
Bajar el fuego y seguir revolviendo hasta que
quede espeso. |
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En el siglo XIX, en el campo, con
motivos festivos se elaboraban las empanadas criollas -que derivaron
de los pasteles-, rellenas de carne picada condimentada y fritas,
ya sean saladas o dulces.
La tradición es tal que una
vez por semana en promedio se comen empanadas con variados rellenos
y como forma de cocción opcional está el horneado.
Comercio
La cancillería uruguaya cree
que si Argentina registra como propios el dulce de leche, el asado
y las empanadas, la industria nacional tendría dificultad para
colocar estos productos en el exterior, especialmente el dulce
de leche, que comienza a ser cada vez más requerido en Estados
Unidos.

Empanadas:
las hay dulces y saladas.
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La producción uruguaya de dulce
de leche es de 9.000 toneladas anuales. El consumo per cápita es
de 3,2 kilogramos por año.
Esas cifras de producción son
del sector formal, lo que no incluye la elaboración artesanal
y el comercio informal, que se estima en una cantidad similar.
De acuerdo con datos oficiales,
en 2000 se exportaron 195 toneladas del producto a Argentina,
Brasil, Estados Unidos, México y Paraguay.
La cantidad se habría incrementado
en un 20% en los últimos años.
Por eso, Uruguay ve en la iniciativa
argentina una amenaza para una de las áreas más vitales de su
economía.