Uruguayos
en crisis optan por negocios no tradicionales
Fecha: 30/9/2003
Fuente : Reuters
MONTEVIDEO, sep 30 (Reuters) - Los
uruguayos, que desde hace cinco años viven una dura
recesión con la consecuente pérdida de miles
de empleos, no se han dado por vencidos y han recurrido
a la creatividad para aliviar el dolor de sus bolsillos.
La venta de langostas, caracoles o hasta hormigas se ha
convertido lentamente en los últimos meses en un
negocio socorrido de quienes se quedaron sin empleo o estuvieron
cerca de perderlo y quieren estar preparados para lo peor.
Aunque no generan aún grandes ganancias, los criaderos
poco tradicionales de esos animales, que en su mayor parte
son vendidos localmente con fines alimenticios, dan un respiro
a quienes navegan sin rumbo por la crisis.
La debacle económica de Uruguay tuvo su peor momento
a mediados del año pasado, cuando una fuga de depósitos
dejó al sistema financiero casi paralizado. Fue entonces
cuando algunos nuevos inversores que lograron salvar sus
ahorros los volcaron a sectores poco explotados o apenas
en desarrollo.
"Para alguien que pasó 25 años en una
oficina, es algo fuera de lo común dedicarse de pronto
a la cría de animales (no tradicionales)", dijo
Alvaro Giazza, de 45 años, quien comenzó a
interesarse en los caracoles cuando se enteró que
quedaría desempleado.
Giazza, junto a unos 40 funcionarios de un banco liquidado
por el gobierno a principios de año, planean invertir
el dinero de la indemnización por despido en esa
y otras empresas similares con las que intentarán
subsistir los próximos años.
Según la Asociación de Criadores de Caracoles,
(ACRICA), un aumento en la producción a nivel nacional
permitirá, en el largo plazo, emular la experiencia
de otras organizaciones que, tras varios años de
trabajo, lograron este mes la primera exportación
de 600 kilogramos de caracoles a España.
La cría en escala reducida destinada al mercado interno,
especialmente para restaurantes, puede generar ganancias
de hasta 1.200 dólares al año, según
los cálculos de la asociación, que comenzó
a funcionar seis meses atrás con apenas 10 productores
y que hoy reúne a más de 200. "Ganar
100 o 200 dólares al mes puede parecer muy poco pero
sirve como para sobrevivir (...) y no sentirse inútil
mientras se está desempleado", comentó
Giazza.
Según ACRICA, casi la totalidad de los 450 criadores
de caracoles que hay actualmente en Uruguay surgieron durante
el último año. Una de las pequeñas
empresas que ya tuvo la oportunidad de vender al exterior
fue una que cría de hormigas cultivadoras de hongos,
que envió su primer cargamento a mediados de año
al mercado español.
UN
NEGOCIO FAMILIAR
Claudia Turra,
de 33 años, es licenciada en biología de la
universidad estatal y su esposo dirige un restaurante en
Piriápolis, una ciudad turística ubicada unos
100 kilómetros al este de Montevideo.
Dos años atrás, durante una ola de emigración
derivada de la crisis, la pareja decidió permanecer
en el país y arriesgar parte de sus ahorros en una
reserva de langostas, que son escasas en el mercado culinario
local debido a su alto costo de importación.
"Nosotros también tuvimos la idea de irnos (del
país) como mucha gente, pero decidimos gastar los
últimos cartuchos (ahorros) en esto. Nos tiramos
a hacer algo loco y de a poco está resultando",
comentó Turra. La idea, dice la pareja, comenzará
a dar frutos en los próximos meses, cuando su reserva
provea de langostas a los restaurantes cuando inicie la
temporada del verano austral, época en la que Uruguay
recibe miles de turistas.
PRODUCIR
ADENTRO, PENSAR PARA AFUERA
El creciente
interés nacional por estas mercaderías y la
experiencia de otros productores es un aliento para los
pequeños criadores, que sin embargo ven aún
muy lejos el sueño de exportar en forma independiente.
"Muchas veces este tipo de iniciativa se puede hacer
en el fondo de una casa, con unos pocos metros cuadrados
y sin ser experto.
Da resultados que no son nada despreciables mientras que
se espera para vender afuera", señaló
Danilo Tubino, director de ACRICA.
Para las autoridades del sector agropecuario y organizaciones
de productores, la pequeña inversión inicial
y el hecho de que no se requiera de un gran conocimiento
previo son los motivos más importantes que seducen
a los inversores.
La economía uruguaya ha comenzado ya a mostrar visos
de recuperación, pero la cantidad de interesados
en formar empresas de este tipo no ha disminuido, sino aumentado
considerablemente, según dijo el ministerio de Ganadería.
En algunos casos, las asociaciones de pequeños productores
debieron triplicar la cantidad de jornadas informativas
que realizan para abastecer la demanda de los pequeños
empresarios que buscan que estos raros negocios saquen a
flote su economía.
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