¡Fidel,
Peter Pan y Chávez!
'He pasado noches
enteras, desde que llegó al poder, analizando sus discursos y haciendo
la comparación, y me impresiona la similitud con Cuba'
Carlos Dorado
LUIS,
ES UN BUEN HOMBRE. Hace poco me enteré que era un 'Peter Pan', y
nunca relacioné que ese personaje tan amado por los niños, estuviese
relacionado con una tragedia tan grande. Allá por lo años 60 en
Cuba, después de llevar Fidel dos años en el poder, se comenzó a
rumorear que el gobierno revolucionario, iba a implementar una ley
donde compartiría la patria potestad de todos los niños cubanos
menores de 15 años, argumentando que eran un patrimonio de la patria
revolucionaria, y no de los padres, y debería ser el gobierno el
que decidiera su futuro, e inclusive dar la autorización para poder
salir del país. En ese momento, el régimen no sólo desconocía la
propiedad privada de las personas, sino que amenazaba también con
tomar físicamente los hijos, y su futuro.
ANTE
ESTA GRAVE AMENAZA, y con la ayuda de la Iglesia Católica Americana,
comenzó uno de los éxodos más grandes de pequeños en el mundo, donde
salieron aproximadamente 22.000 niños de Cuba, sin sus padres, a
hogares de familias americanas, dispuestos a cuidar y proteger a
esos muchachos cubanos, mientras sus padres lograban salir de Cuba.
¡A esta tragedia se le llamó Peter Pan!
Yo
tenía que hablar con Luis acerca de esto. Ahora creo que entiendo
esa seriedad, esos largos silencios, y esa mirada perdida y melancólica
de Luis. El martes pasado nos vimos en el café Versalles, y creo
que nunca fui testigo de tan profundas reflexiones.
Su
padre era un fanático de Fidel, y con él colaboró en un inicio.
Lo admiró en un principio, por la valentía de irse a la montaña,
y el deseo de terminar con la dictadura, y liberar al pueblo cubano,
para llevarlo por el camino del progreso y la libertad. Apenas unos
meses después de tomar el poder, comenzó a añorar, muy a su pesar,
al viejo régimen dictatorial.
En
el año 61, Luis con apenas 11 años, vivió una escena, la cual se
le ha repetido todos los días de su vida, en sus sueños y en su
mente. Fue la escena de su madre llorando, mientras su padre la
abrazaba, y él subía al barco que lo llevaría a una nueva vida,
pero sin sus padres, ni su familia. Subiendo por la rampa del barco,
se volteó y vio a su madre, al igual que muchas otras madres gritando,
e intentando correr hacia él, mientras su padre la agarraba. Cayó
de rodillas llorando y gritando: ¡No, no, Dios mío no! Esta fue
la última visión que tuvo de sus padres: ambos llorando en el suelo
abrazados, y su madre gritando desesperadamente.
SU
PADRE, DESAPARECIO en el 63. Algún vecino le contó que lo vinieron
a buscar en la madrugada, y más nunca supieron de él. Su madre,
intentó salir en el 65, cuando Fidel, en una de sus alardes de demócrata,
dijo que autorizaba la salida de los cubanos que quisieran irse
y abandonar la revolución. Llenó la solicitud, y esperó. Los años
pasaron, pero el permiso para ver a su hijo nunca llegó, a pesar
de que iba todas las semanas a verificar si podía emprender el vuelo
de la libertad (así lo llamaban). Se murió en el 72, el año en que
Luis se estaba graduando de biólogo. ¡Su madre nunca lo supo! O
quizá murió para saberlo. Le cuentan a Luis, que no se sabe de qué
murió, pero que tenía una especie de sonrisa en su boca. Quizás
era la satisfacción de una madre, de haber logrado salvar a su hijo,
sin importarle el costo.
¿SIENTES
ODIO LUIS? 'Tristeza, Carlos, pero esa tristeza que te viene del
fondo del corazón', me dice. 'Me arrancaron mi país, mis padres,
mi identidad, mi pasado, una mal llamada revolución formada por
forajidos. ¡Y todo con sólo 11 años! Pero nada comparable con el
dolor que les infligieron a mis padres. Esa escena del barco, creo
que me impide y me impedirá el resto de mi vida el tener una felicidad
plena. Algo siempre me va a estar faltando. Jamás pude reír a carcajadas.
No sé cómo explicártelo. Odio no, Carlos. Quizá náuseas, cada vez
que veo a Fidel repitiendo millones de veces las mismas mentiras.
Para el pueblo, por el pueblo, mientras Cuba lleva 43 años sufriendo
y muriéndose de hambre. Ahora mismo, más bien siento rabia e impotencia,
ya que creía que el régimen cubano lo habían dejado ahí, como un
mal ejemplo para el mundo, como para que más nunca volviese a suceder
semejante atrocidad. Pero ahora las dudas me asaltan'.
'¿Te
refieres a Chávez?', le dije. 'Sí, he pasado noches enteras, desde
que llegó al poder, analizando sus discursos y haciendo la comparación,
y me impresiona la similitud con Cuba. A veces creo que el que manda
en Venezuela es Fidel. Y rezo mucho, ya que no quisiera ser el padre
y el hogar de un Peter Pan venezolano. Si fue duro para mí como
niño, creo que sería aún más duro como padre, ya que el dolor, los
fantasmas, y la tristeza de esos niños, yo que lo viví en carne
propia, no sabría cómo curarlos'.
Lo
miro y dice: '¡Pero me temo lo peor!'.
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