AGUA
PARA TODOS
por Graciela Vera
El mayor
desierto del mundo tiene hambre y quiere engullirse una presa que se
revuelve furiosa ante la embestida.
Esa presa
se llama Europa y entre el depredador y el corazón del continente está
España y, en primera línea de batalla el oriente andaluz.
La desertificación
de la costa del Mediterráneo es notoria en varias Comunidades. Se acrecienta
con los años, a paso muy lento pero con una continuidad que hace estremecer.
El hombre
invierte para detener la erosión. Desalinizadoras, embalses, y ahora
el Plan Hidrológico Nacional (PHN) que incluye el traspaso del agua
del Río Ebro a la cuenca mediterránea apuntando a dar de beber a esta
región.
Pero los
proyectos se retrasan, los intereses políticos se superponen y la gente
reclama. Como vemos no es un privilegio uruguayo. Aquí también se repite:
retraso, intereses y reclamos.
Para las comunidades inundadas en el centro
y norte de España, para las provincias andaluzas donde los pantanos*
se han abarrotado de agua y deben dejarla escapar, se hace difícil
comprender la real gravedad de la situación: aquí los pantanos están
secos y la tierra también.
Y cuando
no hay agua suficiente la gente comienza a mobilizarse, como este dos
de marzo en que seiscientas mil personas según fuentes gubernamentales
y ochocientas mil según los organizadores, se dirigieron a Valencia
donde se realizó un acto multitudinario que los congregó bajo el lema
“Agua para todos”. Murcianos, almerienses y valencianos, juntos,
reclamaron una rápida y eficaz solución.
Esta sería una noticia de entrecasa si no
estuviera referida al agua. A ese elemento tan importante que parecería
ser perecedero aunque nos enseñaron que no lo era, pero que no siempre
se queda en el mismo lugar, y que cuando lo tenemos de sobra, no le
damos importancia.
El acto fue
organizado por asociaciones de agricultores y participaron del mismo
representantes del gobierno y más de 1.500 asociaciones de consumidores,
vecinales, empresariales, agrarias, de regantes y deportivas y tuvo
la cobertura de cuatrocientos periodistas de toda España.
El PSOE (oposición)
no participó oficialmente, sus autoridades no estuvieron a pesar de
que muchas veces dijeron que estarían siempre con el pueblo, pero políticamente
un proyecto suyo había sido rechazado anteriormente por el PP y en política
se cobran las deudas. Sin embargo los socialistas de los lugares afectados,
sin dejar de criticar el proyecto actual que consideran podía haber
sido mejorado, apoyaron el movimiento señalando “tenemos sed y nos
estamos secando, este proyecto no parece el más apropiado pero necesitamos
agua”.
Lo cierto es que hoy, agricultores, amas
de casa y representantes de distintos colectivos almerienses y murcianos
madrugaron. Los primeros debieron partir a las tres de la mañana para
estar a hora en el lugar de la cita que, como en no muchas reivindicaciones,
esta vez terminó con una gran fiesta.
Cuatro trenes
especiales, dos mil autobuses y miles de coches particulares movilizaron
a la Andalucía Oriental.
Primero reclamaron
la ejecución inmediata del PHN, después de leída la proclama de rigor
y cuando el cielo aún estaba gris por el humo de la cohetería con que
finalizó el acto los seis mil kilos de arroz de una gigantesca paella
comenzaban a ser repartidos en 120.000 raciones.
Almería 2 de marzo 2003
*embalses de agua