|
Comunicado de la Secretaría General de la CAN con motivo
de la visita del Presidente de Brasil al XIV Consejo Presidencial
Andino
Quirama, Colombia,
28 de junio de 2003
El Consejo
Presidencial Andino, con ocasión de su XIV Reunión, recibió la visita
del Excelentísimo Señor Presidente de la República Federativa del
Brasil, don Luiz Inacio Lula da Silva, con quien los Presidentes
Andinos sostuvieron un rico intercambio de ideas sobre el relacionamiento
de la Comunidad Andina con el Mercosur y el futuro de la integración
suramericana, así como de las negociaciones para el Area de Libre
Comercio de las Américas.
Como resultado
de este diálogo, acordaron que el Presidente del Brasil consultaría
con los otros Presidentes de los países del Mercosur, a fin de tener
un encuentro de Ministros de Relaciones Exteriores en el mes de
agosto, para tratar el tema de las negociaciones para un Acuerdo
de Libe Comercio CAN - Mercosur, las que deben culminar a más tardar
el 31 de diciembre del presente año, y el curso de las negociaciones
del ALCA. También acordaron que, con ocasión de la próxima reunión
del Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA, a realizarse en
la ciudad de San Salvador, se reúnan previamente los Viceministros
de ambos bloques para discutir lineamientos de negociación sobre
el ALCA.
NOTAS DE PRENSA
Tema
de la semana
La segunda generación de la CAN
Junio 29 de 2003
Los cinco
países miembros del organismo expresaron su interés por avanzar
en la creación de un Mercado Común y se comprometieron a cumplir
los acuerdos suscritos. Para ello decidieron crear una especie de
tutoría que vigilará que los convenios los beneficien a todos.
Por Arcadio González Ardila. Enviado Especial. Recinto Quirama -
Carmen de Viboral, Antioquia.
Tres décadas
y media después de su creación, la Comunidad Andina de Naciones
atraviesa por uno de sus peores momentos.
A pesar de los múltiples tratados
de integración firmados por Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela,
las reclamaciones han sido mutuas por su reiterado incumplimiento.
Propósitos de integración andina
como la armonización fiscal y aduanera, el índice de endeudamiento
y la unidad en materia agraria, han dificultado la integración subregional.
Aunque las cinco naciones coinciden
en que "existen diferentes ritmos e intereses diversos"
que han impedido una mayor dinámica en las negociaciones de los
temas gruesos, durante la instalación del XIV Consejo Presidencial
Andino el primer mandatario de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, instó
a sus homólogos a "hacer un examen de conciencia" sobre
la crisis por la que atraviesa la CAN.
En ese sentido, es evidente el
malestar que ha generado la presión de Venezuela para que los países
andinos busquen la integración con el Mercosur antes que con el
Alca.
"Nosotros tenemos muchas reservas
por algunos propósitos del esquema Alca y de nuestra capacidad negociadora",
reconoció el canciller de la vecina república, Roy Chaderton.
En este tema, al igual que en el
mantenimiento de las visas para los ciudadanos de los demás países
andinos, el avance ha sido mínimo.
Venezuela ha sido abiertamente
partidario de lograr un acuerdo en bloque con el Mercosur antes
que con el Alca, mientras las demás naciones insisten en la creación
del Mercado Común Andino.
El Pais conoció que durante la
reunión de los mandatarios en el recinto de Quirama, hubo 'fuertes
discusiones' entre Uribe y el presidente Hugo Chávez respecto del
proceso integrador. Según Chávez, "se están defendiendo tesis
neoliberales", posición que contradijo el Presidente colombiano.
Chávez les dijo a sus homólogos
que "el tema comercial tiene mucho peso en la declaración conjunta
del Consejo Presidencial", pero que a nivel político es necesario
buscar el bienestar colectivo en otros aspectos sociales como el
energético que, a su juicio "traería grandes beneficios para
Latinoamérica en general pero sobre todo para los andinos en particular".
"Este modelo de integración
va mal, y si sigue así su destino es la desaparición", dijo
Chávez en su intervención ante el Consejo.
Pero ese proceso tomó un nuevo
rumbo ayer, cuando la Comunidad Andina de Naciones, consciente de
sus problemas, acordó crear una especie de control para que los
acuerdos bilaterales que alcance alguno de sus miembros beneficien
a los demás.
"Hemos propuesto que en las
negociaciones bilaterales que algunos países están haciendo, esté
presente el Presidente de la CAN con la finalidad de que los beneficios
que se alcancen sean para todos sus miembros de manera equitativa,
es decir es una especie de tutoría que ha sido bien recibida por
la Comunidad", explicó el presidente de Ecuador -país que asumió
la Presidencia del organismo andino- Lucio Gutiérrez.
"Lo importante -agregó- es
que la integración andina va por que va".
Del mismo criterio se mostró el
Jefe del Estado de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva: "Para
que esa integración se dé, yo prefiero que haya integración física,
que haya ferrovías, que haya hidrovías".
Por su parte, Uribe Vélez agradeció
la presencia de Lula y de él dijo: "Es un gran constructor
de consensos, que tanto se necesita en sociedades confrontadas como
las nuestras. Y en ese proceso reflexivo nos enseña algo muy importante:
se detiene muchas veces a hacer autocríticas, a hacer camino".
CAN y Mercosur se integrarán en acuerdo
de libre comercio
"Declaración de Quirama" fija plazo hasta 31
de diciembre
Por: Carlos Osorio
Rionegro,
junio 28 (AFP).- Apoyada en el liderazgo del presidente brasileño, Luiz Inacio
Da Silva, la Comunidad Andina de Naciones avanzó decididamente hacia
la integración con el Mercado Común del Sur, durante la XIV Cumbre
Presidencial del grupo andino.
Al concluir dos días de deliberaciones en la localidad colombiana
de Rionegro, los mandatarios de la CAN (Colombia, Bolivia, Ecuador,
Perú y Venezuela) suscribieron la "Declaración de Quirama",
en la que acordaron un nuevo marco político para la integración
regional.
En tal sentido, convinieron establecer un plan de trabajo para las
negociaciones entre la CAN y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay
y Uruguay), con miras a concluir el acuerdo de libre comercio entre
ambos bloques a más tardar el 31 de diciembre próximo.
Asimismo, una reunión entre los presidentes de la CAN y del Mercosur
fue pactada para julio o agosto próximos, a fin de consolidar el
proceso de integración y adoptar posiciones conjuntas de cara al
Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En la adopción de estos compromisos fue clave la participación,
como invitado especial, del jefe de Estado brasileño, miembro del
Mercosur y quien ha insistido en formar un bloque sudamericano para
las negociaciones del ALCA, frente a Estados Unidos.
Da Silva expuso ante los mandatarios la posición adoptada por Brasil
en sus recientes conversaciones con el presidente George W. Bush,
y dijo que la integración sudamericana no debe ser sólo retórica,
sino un movimiento político en beneficio de los pueblos.
"La integración sudamericana no es excluyente con otros procesos
en los que todos estamos envueltos, y debemos tener la sabiduría
de encontrar soluciones propias para los problemas y circunstancias
que nos son comunes", dijo.
Estos planteamientos fueron bien recibidos por los gobernantes andinos,
que armonizaron algunas de sus posiciones y coincidieron en señalar
que durante la cumbre se dio un nuevo impulso a la integración regional.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un duro crítico del ALCA,
manifestó este sábado que se iba "mucho más optimista".
"Por primera vez entramos y nos sumergimos en ese tema, y los
planteamientos de Lula nos aclararon un poco más la situación".
Chávez había llegado a la cumbre priorizando una integración venezolana
con el Mercosur, mientras que el presidente de Colombia, Alvaro
Uribe, reiteraba que para Colombia la prioridad era el ALCA y las
relaciones comerciales con Estados Unidos.
No obstante, el encuentro en Rionegro logró, según Chávez, conciliar
las posiciones "de darle prioridad a la integración de Sudamérica
y al mismo tiempo seguir negociando el ALCA".
En ese contexto, la "Declaración de Quirama" llamó a reflexionar
sobre el ALCA y la inserción internacional de la CAN, sin perjuicio
de las negociaciones que los países llevan a cabo en dicho proceso.
Los mandatarios destacaron igualmente la importancia de las negociaciones
comerciales para dicha inserción, y decidieron mantener abiertas
sus posibilidades de avanzar en negociaciones con terceros países
o bloques de naciones.
Del mismo modo, los jefes de Estado convinieron en elaborar una
propuesta de lucha conjunta contra el terrorismo y la corrupción.
En la cumbre participaron, además de Uribe, Chávez y Da Silva, los
presidentes Lucio Gutiérrez (Ecuador) y Gonzalo Sánchez (Bolivia).
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, se excusó de asistir por
razones internas y fue reemplazado por su primer vicepresidente,
Raúl Diez Canseco.
La Declaración contiene seis ejes
La XIV reunión
del Consejo Presidencial Andino concluyó ayer con la firma
de la Declaración de Quirama. El documento contiene seis ejes.
El primero trata sobre la dimensión política en la lucha contra
la pobreza, el terrorismo, la vigencia de la democracia y de una
política exterior común para la CAN.
En el tema social y cultural se prioriza el Plan Integrado de Desarrollo
Social, como complemento a los planes nacionales que sobre este
tema, ejecute cada país.
En materia económica se revisarán los incumplimientos y se preparará
una propuesta de resolución. También se retomará el deseo de fomentar
una política agraria común para los andinos.
En cuanto al desarrollo fronterizo, la CAN se adhiere a la ejecución
del proyecto de "Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional de Sur América" (Iirsa). Se avanzará en el diseño
y ejecución de programas comunitarios para darle fuerza a su política
de desarrollo sostenible.
Finalmente los presidentes se comprometen a proteger la institucionalidad
de la Comunidad Andina.
Domingo, 29
de Junio del 2003
Declaración de Quirama
Los Presidentes
de Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, y el Vicepresidente de
Perú reunidos en el Recinto de Quirama, Antioquia, República de
Colombia, con motivo del XIV Consejo Presidencial Andino,
Convencidos
de que la Comunidad Andina es hoy una comunidad de naciones, estrechamente
relacionadas en todas las áreas que marchan unidas hacia una cooperación
política superior para promover su desarrollo armónico y equilibrado,
y contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.
Reafirmando
su convicción de que la profundización del proceso integrador comunitario
requiere nuevas y eficientes líneas estratégicas, en el marco de
una agenda multidimensional, que le permita alcanzar el desarrollo
económico, equilibrado, armónico y compartido de sus países, con
miras a fortalecer la capacidad individual y colectiva de luchar
contra la pobreza y la exclusión social.
Considerando
que los avances registrados en el desarrollo del proceso de integración
subregional, colocan a la Comunidad Andina en posición de asumir
un papel como actor relevante y participativo en la comunidad internacional
de cara a los desafíos que nos impone la actual dinámica mundial.
Conscientes
de que para fortalecer y profundizar el proceso de integración andino
en todas sus dimensiones, es necesario traducir nuestra alta voluntad
política en acciones concretas y sostenidas, en especial en lo relacionado
con la aplicación de la normatividad andina.
Coincidiendo
en la necesidad de establecer las estructuras de una nueva etapa
en el proceso de integración que profundice en el carácter multidimensional
de la Comunidad Andina y permita avanzar en nuestro proyecto común
sustentado en las dimensiones política, social y económica de la
integración, la Política Exterior Común, la participación de actores
y organizaciones sociales, la integración y el desarrollo fronterizo,
la integración física de Suramérica, el desarrollo sostenible y
la institucionalidad.
Acuerdan impulsar
las líneas de acción estratégicas para el perfeccionamiento del
esquema de integración en los siguientes ejes temáticos:
A. Dimensión política
Reforzar la
cooperación en temas de trascendental importancia tales como la
lucha contra la pobreza y la exclusión social; el fortalecimiento
de la democracia; la gobernabilidad democrática; la defensa y protección
de los derechos humanos; la seguridad y fomento de la confianza;
la lucha contra el terrorismo en todas y cada una de sus formas
y manifestaciones; los delitos que afectan la estabilidad económica,
el bienestar social y el patrimonio público de nuestros países;
la lucha contra el problema mundial de las drogas y delitos relacionados;
la lucha contra la corrupción y el crimen organizado; el medio ambiente
y el desarrollo sostenible.
Impulsar la
Política Exterior Común preservando y profundizando el acervo comunitario
para asegurar una inserción mundial que favorezca los intereses
y prioridades de la subregión, que le permita una mayor presencia
en foros y organismos internacionales, y fortalezca el relacionamiento
en los ámbitos político, económico y de cooperación con terceros
países y otros grupos regionales, privilegiando la concertación
e integración suramericana, latinoamericana y con el Caribe.
B. Dimensión Social y Cultural
Otorgar la
máxima prioridad al diseño, coordinación y convergencia de políticas
sociales que conduzcan al desarrollo de estrategias específicas
y articuladas de cohesión social, lucha contra la pobreza y la marginalidad,
que contribuyan a la consolidación de la democracia y al fortalecimiento
de la gobernabilidad en la Comunidad Andina, así como a la generación
de espacios más amplios para la participación de actores y organizaciones
sociales.
Priorizar
la aprobación del Plan Integrado de Desarrollo Social, como complemento
a los planes nacionales de desarrollo, así como la creación de mecanismos
financieros innovadores destinados a afianzar la gobernabilidad
democrática y hacer frente a la pobreza.
Respaldar
los avances de la negociación subregional para disminuir el precio
de los medicamentos, el Plan Andino de Salud y la implementación
de la Tarjeta de Salud Andina que adelanta el Organismo de Salud
- Convenio Hipólito Unanue.
Afirmar la
necesidad de que la Comunidad Andina se fortalezca aún más a partir
de la construcción y valoración de un espacio cultural común que
tome en cuenta la educación, la ciencia y la tecnología.
Afianzar los
lazos de intercambio y cooperación cultural de los países andinos
mediante la generación de alianzas entre instituciones públicas
y privadas comprometidas con la preservación y la promoción de la
diversidad cultural andina, así como la protección del patrimonio
cultural de nuestras naciones.
Priorizar
las acciones tendientes a la profundización del espacio económico
andino mediante el desarrollo de los instrumentos que nos permitan
armonizar políticas en campos como la migración laboral, la seguridad
social y la seguridad y la salud en el trabajo, así como en el reconocimiento
de licencias y títulos profesionales.
C. Dimensión Económica
Reiterar los
principios del Acuerdo de Cartagena como instrumento para el crecimiento
y desarrollo de los aparatos productivos regionales y su competitividad,
la diversificación de las exportaciones andinas y la complementación
de sus economías.
Revisar los
incumplimientos y preparar una propuesta integral para resolverlos,
con un cronograma definido, a través del esfuerzo conjunto de los
Países Miembros.
Reconocer
la importancia de crear un ambiente propicio para que se desenvuelvan
y desarrollen los flujos de comercio, turismo e inversión en la
Comunidad Andina.
Impulsar el
turismo como una de las palancas fundamentales para el desarrollo
y la integración. Trabajar para fomentar la interconexión de rutas
aéreas y circuitos turísticos integrados entre los países de la
subregión y de Suramérica. En coherencia con estos objetivos, respaldamos
la iniciativa impulsada por los Ministros de Turismo Suramericanos
“Descubriendo Suramérica para los suramericanos”.
Procurar que
las políticas cambiarias adoptadas por los Países Miembros contribuyan
a la estabilidad y crecimiento de los flujos comerciales, asunto
que debe ser atendido por las autoridades competentes.
Mercado Común Andino
Reconocer
los avances alcanzados en la zona de libre comercio, en la consolidación
de la unión aduanera y, el estado actual del arancel externo común
y el mecanismo de estabilización de precios.
En consecuencia,
con miras a la conformación del Mercado Común, ratificamos que el
mismo es un instrumento eficaz para el aprovechamiento del intercambio
intracomunitario y el desarrollo de los Países Miembros, que garantice
la libre circulación de los bienes, servicios, capitales y personas
dentro de la Comunidad, así como para la inserción eficiente y equitativa
en el mercado internacional.
Propender
a la adopción de una Política Agropecuaria Común Andina como mecanismo
para alcanzar el desarrollo y la competitividad de los sectores
agropecuario y agroindustrial, así como el desarrollo rural de los
países andinos.
D. Integración y desarrollo fronterizo
Consolidar
la Política de Integración y Desarrollo Fronterizo, apoyando el
establecimiento de programas integrales de desarrollo para las regiones
de frontera y especialmente en las Zonas de Integración Fronteriza,
a fin de convertir estas regiones en espacios que fortalezcan la
integración andina y permitan elevar la calidad de vida de los habitantes
de la subregión. Asimismo, promover el establecimiento de Zonas
de Integración Fronteriza con terceros.
Impulsar activamente
la ejecución del proyecto “Iniciativa para la Integración de la
Infraestructura Regional de Sur América” (IIRSA), con una visión
interrelacionada de los distintos ejes de integración y desarrollo
a fin de construir un espacio que promueva una mayor interacción
entre nuestros pueblos, una mayor competitividad y desarrollo para
las economías andinas.
E. Desarrollo sostenible
Avanzar en
el diseño y ejecución de programas comunitarios en frentes estratégicos
tales como el medio ambiente, el desarrollo energético y la prevención
y atención de desastres, que permitan potenciar el desarrollo sostenible
en la subregión.
F. Institucionalidad
Dar especial
atención a la vigilancia y cumplimiento de la normativa comunitaria,
y al fortalecimiento de la Secretaría General como unidad estratégica
y ejecutiva de los temas centrales de la agenda multidimensional.
Reafirmar
la importancia institucional del Tribunal de Justicia de la Comunidad
Andina, cuya labor coadyuva a fortalecer el Sistema Andino de Integración
y aporta de manera significativa a la estabilidad y a la certeza
jurídica en la subregión.
A fin de iniciar
una segunda generación de políticas de integración que responda
a las nuevas dimensiones del proceso y a las demandas de nuestros
pueblos, acordamos las siguientes
DIRECTRICES
Dimensión Política de la Integración
1. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que proponga
los elementos que sirvan de base para la eventual configuración
de una agenda de gobernabilidad para la subregión andina que contemple
los desafíos políticos, económicos y sociales, y permita fomentar
la inclusión social y la equidad, así como la credibilidad en las
instituciones democráticas.
2. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que presente
a consideración del próximo Consejo Presidencial Andino una propuesta
de lineamientos de Política de Seguridad Común Andina que desarrolle
los parámetros del Compromiso de Lima y contemple, entre otros,
planes de acción concretos en materia de lucha contra el terrorismo
y la corrupción, con base en los trabajos que adelante el Grupo
de Alto Nivel en materia de Seguridad y Fomento de la Confianza.
En este mismo
contexto, consideramos imprescindible impulsar la puesta en marcha
del Plan Andino para la Prevención, Combate y Erradicación del Tráfico
Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en todos sus aspectos y su presentación
durante la Reunión Bienal de Estados sobre la Implementación del
Programa de Acción de las Naciones Unidas en la materia.
3. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que adopte
un Programa para la Difusión y Ejecución de la Carta Andina de Promoción
y Protección de los Derechos Humanos, con el fin de promover la
plena vigencia de los mismos en nuestra Comunidad.
4. Encomendar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, con
el apoyo del Comité Ejecutivo del Plan Andino de Lucha contra las
Drogas y los Delitos Conexos, avance en la aplicación del Plan Operativo,
con base en las prioridades identificadas por dicho Comité.
5. Encargar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que adopte
un Plan Andino de Lucha contra la Corrupción, que permita tanto
una acción subregional coordinada en la materia, como una participación
conjunta en los foros internacionales.
6. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que establezca
los lineamientos de una Política de Seguridad Alimentaria Subregional
que contemple, entre otros, planes de acción concretos en materia
de lucha contra la pobreza y la marginalidad, en concordancia con
lo que establezca el Plan Integrado de desarrollo Social.
7. Encomendar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, en
desarrollo de los lineamientos de la Política Exterior Común, continúe
las negociaciones para la suscripción de un Acuerdo de Diálogo Político
y de Cooperación con la Unión Europea, el cual deberá facilitar
el inicio de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación.
Igualmente
el Consejo deberá realizar la I Reunión del Diálogo Político y Cooperación
CAN - MERCOSUR y Chile, y desarrollar las líneas de trabajo existentes
con China, Rusia e India, así como con el Japón.
Instar al
Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores a impulsar
un Mecanismo de Diálogo Político y Cooperación con Estados Unidos
y Canadá, e igualmente, encomendar a la Secretaría General que estudie
las modalidades de relacionamiento de la Comunidad Andina con el
EFTA, la República de Corea y la República de Cuba, particularmente
en lo relacionado con el Acuerdo de Complementación Económica con
dicho país.
Dimensión Social y Cultural
8. Solicitar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que en desarrollo
de los lineamientos aprobados, con el apoyo de los Ministros Responsables
del área social, de la Secretaría General y de la Corporación Andina
de Fomento (CAF), formule el Plan Integrado de Desarrollo Social.
9. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, en
estrecha coordinación con el Consejo Asesor de Ministros de Trabajo,
promueva las acciones encaminadas a reglamentar las Decisiones en
materia de migración laboral, de seguridad social y de seguridad
y salud en el trabajo, y se complemente los avances en materia sociolaboral,
mediante la adopción de la normativa pertinente para el Reconocimiento
de Licencias, Títulos Profesionales y Acreditaciones en la subregión.
10. Exhortar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores a que, con
el apoyo técnico de la Secretaría General, trabaje en la estructuración
de mecanismos efectivos que aseguren la participación de los actores
y organizaciones sociales en el desarrollo del proceso de integración
andino. En este sentido, se recomienda el inmediato establecimiento
de los capítulos nacionales que permitan la realización de la primera
reunión de la “Mesa sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”
en el mes de noviembre de 2003 en el Ecuador y de la “Mesa Andina
de Participación de la Sociedad Civil para la Defensa de los Derechos
del Consumidor”, en la Secretaría General, en fecha por definir.
11. Retomar
en forma inmediata los trabajos encomendados a los Ministros responsables
de las políticas educativas, culturales y de ciencia y tecnología
de nuestros países, bajo la supervisión del Consejo Andino de Ministros
de Relaciones Exteriores, con el apoyo técnico de la Secretaría
General, y los aportes del Convenio Andrés Bello y la Universidad
Simón Bolívar, a fin de que presenten durante nuestra próxima reunión
ordinaria, los lineamientos para la adopción de políticas comunitarias
en cada una de estas áreas programáticas, destinadas al mejoramiento
de la calidad, cobertura y pertinencia de la educación, a la promoción
y respeto de la diversidad cultural de la subregión, el ejercicio
de la interculturalidad, así como al desarrollo de la innovación
tecnológica, entre otras, de conformidad con las Directrices Presidenciales
del XI Consejo Presidencial Andino de Cartagena de Indias.
12. Instruir
a las autoridades nacionales competentes que consoliden los esfuerzos
que se realizan en la subregión en contra del trafico ilícito de
bienes culturales y promuevan la aplicación de nuevos mecanismos
concretos, como la lista roja de bienes culturales en peligro en
América Latina, contribuyendo de esta forma a la protección del
patrimonio tangible e intangible, arqueológico, histórico, etnológico,
paleontológico y artístico de los Países Miembros de la Comunidad
Andina.
13. Instruir
a las autoridades nacionales competentes que se adhieran a la Convención
Internacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial
en el marco de la próxima Conferencia General de la UNESCO, en tanto
que su aplicación permitirá reforzar las políticas nacionales a
favor de la protección de la memoria e identidad de los pueblos
y las culturas andinas.
14. Acoger
con interés la propuesta de la Organización Panamericana de la Salud
/ Organización Mundial de la Salud y el Organismo Andino de Salud
- Convenio Hipólito Unanue que promueve la creación de una “Comisión
Andina de Inversión en Salud” para avanzar en una estrategia conjunta
para el desarrollo del sector salud y solicitar los fondos pertinentes
a la OPS/OMS.
15. Encargar
a la Secretaría General que, en coordinación con las autoridades
nacionales de los Países Miembros, promueva la cooperación entre
los medios de comunicación de la subregión, para el intercambio
de interés común en las áreas de turismo, educación, cultura, desarrollo
y otras, con la finalidad de fortalecer sus valores comunes y difundir
la cultura andina en su amplia diversidad.
Dimensión Económica
16. Instruir
a la Secretaría General que, a más tardar en diciembre de 2003,
nos presente una evaluación del proceso de integración andino para
cada uno de los Países Miembros y presente las recomendaciones necesarias.
17. Encomendar
a la Comisión que celebre una reunión especial a más tardar en septiembre
de 2003, en la cual los Países Miembros deberán realizar un análisis
de las causas que han motivado los incumplimientos a la normativa
comunitaria y definir un cronograma para su resolución.
18. Exhortar
a los Ministros responsables del comercio, que mantengan fluidos
mecanismos de concertación en los foros de negociaciones comerciales
con miras a optimizar las ventajas para los Países Miembros de la
Comunidad Andina.
19. De conformidad
con lo establecido en el Acuerdo Marco suscrito entre los países
de la Comunidad Andina y MERCOSUR en diciembre de 2002, encargar
a la Comisión que, con el apoyo de la Secretaría General, coordine
el establecimiento de un plan de trabajo y un cronograma que sirva
como hoja de ruta para las negociaciones entre los países miembros
de ambos grupos, con miras a concluir el Acuerdo de Libre Comercio
CAN - MERCOSUR a más tardar el 31 de diciembre de 2003.
20. Destacar
la importancia de las negociaciones comerciales para la inserción
de los Países Miembros en el contexto internacional y mantener abiertas
sus posibilidades de avanzar en negociaciones comerciales con terceros
países o grupos de países.
Propiciar
una reflexión política en el marco del Consejo Presidencial y del
Consejo Ampliado sobre el ALCA y la inserción internacional de la
Comunidad Andina, sin perjuicio del desarrollo de las negociaciones
que los países adelantan en dicho proceso.
21. Instruir
a la Secretaría General que adelante estudios complementarios a
los que viene realizando la CAF en el marco del Programa Andino
de Competitividad (PAC) y de la Iniciativa para la Integración de
la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que le permitan
presentar propuestas a los Países Miembros con el fin de desarrollar
e impulsar políticas regionales andinas orientadas a mejorar la
competitividad y productividad, particularmente en el ámbito tecnológico,
industrial, de servicios e infraestructura física, a fin de ganar
espacios en los mercados internacionales.
22. Teniendo
en cuenta que la Comunidad Andina en su conjunto es el segundo productor
y exportador mundial de café, es importante que los países miembros
participen activamente en los debates encaminados a superar la crisis
que atraviesa este sector. Por tanto, se reconoce la importancia
de que los países miembros de la Comunidad Andina asistan, en la
medida de sus posibilidades, a las reuniones de la Organización
Internacional del Café, con el fin de que, actuando de manera coordinada,
participen en el diseño de las políticas y acciones que van a definir
el futuro de la caficultura en el mundo.
Estos esfuerzos
de coordinación se reforzarán a través del Grupo Ad Hoc de Café
de la Comunidad Andina, foro éste que permite el diálogo y la coordinación
de los diferentes actores del sector cafetero andino.
Mercado Común Andino
23. Instruimos
a la Comisión que, en un plazo no mayor de 30 días y sobre la base
de deliberaciones previas del Grupo Ad Hoc, celebre una reunión
extraordinaria, con el único cometido de adoptar disposiciones que
promuevan un mayor desarrollo y un comercio creciente y sostenido
de la cadena de las oleaginosas.
24. Disponer
que la Comisión con la participación de los Ministros de Agricultura,
adopte una definición respecto de la Política Agropecuaria Común
Andina, sobre la base de las consultas a los organismos correspondientes
así como a los sectores productivos, teniendo como fecha límite
el 30 de septiembre de 2003, para lo cual el Comité Andino Agropecuario
se reunirá en Caracas en el mes de julio.
25. Instruir
a la Secretaría General que elabore un programa de trabajo, a más
tardar el 30 de septiembre de 2003, con el propósito de avanzar
en el proceso de liberalización del comercio subregional de servicios.
26. Instruir
a las entidades pertinentes que apliquen las recomendaciones del
Proyecto GRANADUA, con apoyo de la Secretaría General, para la interconexión
entre las Aduanas, con base en la adopción del Arancel Integrado
Andino (ARIAN), la Declaración Única Aduanera (DUA), la armonización
de Regímenes Aduaneros Especiales y otros mecanismos para evitar
las distorsiones incluyendo aquellas generadas por diferencias en
las preferencias otorgadas a terceros e impulsar la lucha contra
el contrabando y el fraude fiscal en el comercio intraandino.
27. Destacar
que la lucha contra el contrabando y el fraude fiscal requieren
una interconexión de las Aduanas de los Países Miembros, utilizando
preferentemente medios electrónicos.
Integración y Desarrollo Fronterizo
28. Instar
al Grupo de Trabajo de Alto Nivel para la Integración y el Desarrollo
Fronterizo que, basándose en los logros alcanzados, establezca un
Plan Integral de Integración y Desarrollo Fronterizo, que defina
los instrumentos jurídicos, técnicos y financieros que sean necesarios;
y que asegure la participación de las instancias de planeación y
cooperación de los Países Miembros.
29. Solicitar
al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y a la CAF que continúen
apoyando técnica y financieramente al Banco de Proyectos de Integración
y Desarrollo Fronterizo y las demás acciones que el Grupo de Alto
Nivel para la Integración y Desarrollo Fronterizo definan.
30. Instruir
a las autoridades nacionales competentes de la Comunidad Andina
que en sus planes y programas de trabajo se asegure el respaldo
a la ejecución de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional Suramericana (IIRSA), y se facilite la coordinación de
planes, proyectos e inversiones, buscando compatibilizar y armonizar
tanto la regulación como las políticas asociadas.
31. Encomendar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, en
concordancia con la Decisión 501 de la Comunidad Andina, promueva
el establecimiento de Zonas de Integración Fronteriza con terceros
países limítrofes de los Países Miembros de la Comunidad Andina.
Desarrollo Sostenible
32. Encomendar
a los Ministros de Relaciones Exteriores y a la Comisión que, en
coordinación con el Consejo de Ministros de Energía, Electricidad,
Hidrocarburos y Minas, y con miras a potenciar las ventajas energéticas
de los Países Miembros de la Comunidad Andina, promuevan la construcción
del mercado energético comunitario y el desarrollo de servicios
de energía de alto valor agregado, en beneficio del desarrollo sostenible
andino, así como la adopción de una estrategia de inserción internacional
en torno al comercio de hidrocarburos y la seguridad energética.
33. Encomendar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, en
coordinación con las autoridades ambientales, desarrolle en el corto
plazo el Plan Andino de Seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible llevada a cabo en Johannesburgo y el Plan de Aplicación
de dicha Cumbre, incluida la coordinación subregional con la Comisión
de Desarrollo Sostenible (CDS) de la Organización de las Naciones
Unidas, y asegurar la ejecución de la Estrategia Regional de Biodiversidad,
con el apoyo técnico y financiero de aliados estratégicos como,
entre otros, el BID, la CAF, Conservación Internacional, UNCTAD
y Condesan.
34. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que, en
coordinación con las autoridades nacionales responsables de los
temas ambientales, adopte las medidas necesarias para apoyar la
creación del “Grupo ad hoc Abierto”, propuesto en la “Declaración
del Cusco”, a fin de que presenten en la próxima reunión del Grupo
de Países Megadiversos Afines, una propuesta que contenga, entre
otros, mecanismos para garantizar la distribución justa y equitativa
de los beneficios derivados del uso de la biodiversidad, de acuerdo
a lo establecido en la Declaración de Johannesburgo.
35. Encomendar
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que impulse
acciones para la prevención y reparación de los daños causados por
desastres naturales y fenómenos meteorológicos extremos, agravados
por el recalentamiento global, en particular, el "Fenómeno
del Niño", tomando en cuenta las recomendaciones del Programa
Preandino que viene ejecutando la CAF en coordinación con los países.
36. Impulsar,
a través del Comité Andino de Autoridades Ambientales, iniciativas
y proyectos del área andina para la protección y desarrollo sostenible
de los ecosistemas de montaña de la región andina.
Institucionalidad
37. Instruir
al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y a la Comisión,
que respalden y fortalezcan el Sistema Andino de Integración, adecuándolo
a la nueva orientación estratégica del proceso, entre otros, mediante
la promoción de reuniones sectoriales de Ministros, para el análisis
y la formulación de propuestas en sus ámbitos de competencia, y
su participación en el debate en los órganos comunitarios correspondientes.
38. Encomendar
a la Secretaría General que, en coordinación con el Tribunal Andino
de Justicia, presente a consideración de los Países Miembros propuestas
que les permitan utilizar medios para la resolución extrajudicial
de conflictos, dentro del marco del ordenamiento jurídico comunitario.
39. Congratular
a los Países Miembros que han dado cumplimiento al mandato del Protocolo
Modificatorio de Trujillo, referente a las elecciones directas de
los parlamentarios andinos, e instar a los Congresos nacionales
y a los organismos electorales de los países que aún no han previsto
la aplicación de este mandato, lo hagan a la brevedad posible.
Habiendo tenido
oportunidad de recibir los informes y sostener diálogos con los
representantes de los órganos e instituciones del Sistema Andino
de Integración, el Consejo Presidencial Andino expresa su felicitación
por las labores desarrolladas por dichos órganos e instituciones
en el campo jurisdiccional, de la representación popular y la participación
social, la salud y la educación, así como el apoyo financiero y
monetario. Ello demuestra la vitalidad del proceso andino de integración
y las inmensas potencialidades que ofrece su institucionalidad.
Destacar los
aportes de la Secretaría General en la definición de la nueva agenda
multidimensional del proceso de integración andino y expresar nuestro
respaldo al desarrollo de los ejes temáticos contemplados en esta
Declaración.
Los Presidentes
de los Países Miembros de la Comunidad Andina expresamos nuestro
agradecimiento al doctor Alvaro Uribe Vélez, Presidente de la República
de Colombia, y al pueblo colombiano, en especial al de Antioquia,
por la cálida hospitalidad que hemos recibido y por la excelente
organización que permitió el éxito de esta Cumbre. Por ello acordamos
que el presente documento sea conocido como la "Declaración
de Quirama”.
Suscrita en
el Recinto Quirama, Departamento de Antioquia de la República de
Colombia, a los veintiocho días del mes de junio de 2003,
GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA
Presidente de la República
de Bolivia
ÁLVARO URIBE VÉLEZ
Presidente de la República
de Colombia
LUCIO GUTIÉRREZ BORBÚA
Presidente de la República
del Ecuador
RAÚL DIEZ-CANSECO
Primer Vicepresidente de la
República del Perú
HUGO CHÁVEZ FRÍAS
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Intervención del Presidente de la República
del Ecuador, Lucio Gutiérrez Borbúa, durante la ceremonia de Clausura
del XIV Consejo Presidencial Andino
Hacienda Quirama,
Colombia, 28 de junio de 2003
Es para mi
muy grato participar en esta reunión del Consejo Presidencial Andino
y tener la oportunidad de compartir con mis colegas la calidez,
amabilidad y espíritu emprendedor del pueblo colombiano. Gracias
Presidente Uribe por acogernos en su hermosa tierra.
Al término
de esta reunión el Ecuador asume la Presidencia de la Comunidad
Andina, importante responsabilidad en un momento de grandes definiciones
para el futuro del proceso de integración. En tal sentido nuestra
expectativa con respecto a este XIV Consejo Presidencial Andino
es muy amplia pues los resultados del mismo establecerán las bases
para el desarrollo de la gestión de la presidencia ecuatoriana.
Señores Presidentes,
el Ecuador ha venido a esta reunión con la esperanza de que nuestro
proyecto común adopte un nuevo y definitivo carácter, pues en los
últimos años, este proceso se ha visto afectado por una serie de
contradicciones y retrocesos, como las dificultades que enfrenta
el perfeccionamiento de la Unión Aduanera. En múltiples ocasiones
los Presidentes hemos dado claras directrices sobre la necesidad
de avanzar hacia la construcción del Mercado Común para el año 2005.
Todo ello parece haber caído en saco roto cuando vemos con desilusión
que la ejecución de nuestras instrucciones sigue subordinada a consideraciones
técnicas y presiones de toda índole, que muchas veces pueden más
que la clara decisión de los Primeros Mandatarios de impulsar la
integración comercial y política.
Considero
que es conveniente recordar ante este foro que la integración se
nutre de dos vertientes: en primer lugar, la voluntad política,
que a su vez se sustenta en nuestros orígenes y culturas comunes,
y en segundo termino, en la solidaridad.
La voluntad
política, debe necesariamente traducirse en hechos, en acciones
concretas que evidencien la integración buscada. La solidaridad,
constituye la esencia de todo proceso integrador. Sin solidaridad
no hay integración posible. Ahora bien, ese concepto implica un
adecuado balance entre el interés nacional y el comunitario, teniendo
presente que en los procesos de integración no debe haber grandes
ganadores ni grandes perdedores, sino, un reparto equilibrado y
equitativo de beneficios.
Es necesario
establecer un claro plan de trabajo, bajo nuestra directa supervisión,
para que en el corto plazo se defina lo que falta por acordar en
el arancel externo común. Este instrumento debe contribuir a fortalecer
el concepto de la integración política tan bien traído a reflexión
por el presidente Uribe en su discurso de ayer, como el principal
objetivo regional. El Arancel, no puede ser el instrumento detrás
del cual se refugien las ineficiencias que han retrasado el progreso
de la región y su puesta a tono con el mundo abierto y competitivo
en el que estamos inmersos.
El arancel
externo común tampoco puede ser utilizado como mecanismo para justificar
o encubrir las ineficiencias de los sectores productivos ni para
diferir la necesidad de reducir los llamados “Costos País”, que
permiten a los gobiernos que presidimos, justificar la inacción.
La Comunidad
Andina de Naciones deber acoger con entusiasmo el planteamiento
del Presidente Uribe de establecer un periodo corto en el que pongamos
a prueba nuestra voluntad de cumplir con los compromisos adquiridos.
De no hacerlo continuaremos en el juego tradicional, que ha debilitado
la integración.
De otro lado,
Ecuador acoge con interés la propuesta del Secretario General de
la Comunidad Andina, de buscar alternativas para preservar el acervo
comunitario en las negociaciones que individualmente emprenda algún
País Miembro con países no miembros de la ALADI. No podemos ni pretendemos
oponernos a que cualquiera de nuestras naciones, en forma soberana,
negocie con terceros países, pero mantenemos nuestra preferencia
por la negociación en bloque, por la fortaleza que ello nos confiere.
Hace pocas
semanas tuve la oportunidad de reunirme con el Presidente Lula da
Silva, con quien acordamos darle un nuevo impulso a las negociaciones
entre la Comunidad Andina y el MERCOSUR. El Ecuador, en su presidencia,
priorizará la conclusión de esas negociaciones a más tardar en diciembre
próximo.
Asimismo,
nos preocupa que otros aspectos básicos sigan la interminable discusión
de nuestros técnicos sin llegar a definiciones concretas sobre los
problemas que aquejan al comercio intrasubregional. Me refiero a
la falta de consensos y compromisos sobre los regímenes aduaneros
especiales, los mecanismos de estabilización de precios no comunitarios
para productos agropecuarios, la definición de normas especiales
de origen o requisitos específicos de origen para los productos
que generan distorsiones en el comercio, debido a concesiones unilaterales
de Países Miembros a terceros, entre otros problemas.
Si a ello
sumamos que aún está pendiente la aprobación de la Política Agropecuaria
Común, de los compromisos derivados de las Directrices del Consejo
Presidencial de Santa Cruz de la Sierra, de la falta de cumplimiento
de las sentencias del Tribunal Andino de Justicia que ha traído
como consecuencia la aplicación de sanciones, algunas de ellas desproporcionadas,
que no hacen más que matar los flujos de comercio interno y alentar
las corrientes opuestas al proceso, tenemos francamente un panorama
descorazonador que amerita una intervención directa de los Presidentes
para que las diferencias técnicas sean superadas por la voluntad
política.
Por otro lado,
es necesario profundizar los trabajos de armonización y convergencia
de políticas macroeconomicas. En este ámbito se encuadra la estrategia
de la geometría variable mencionada por el secretario general, que
es la aceptación de realidades existentes; con ello aspiraríamos
a reducir los efectos cruzados de la volatilidad cambiaria que atenta
contra la estabilidad y crecimiento de los flujos comerciales, y
abriríamos un espacio más amplio de cooperación para mejorar la
capacidad competitiva de las economías Andinas.
Un urgente
análisis para la implementación de la salvaguardia cambiaria es
indispensable. Coincidimos con el Presidente Alvaro Uribe en que
los países de la CAN se lesionan cada vez que uno de ellos devalúa
su moneda.
Pero la integración
andina no sólo abarca los aspectos comerciales y económicos, y más
allá de la integración política, deberá abarcar el desarrollo de
la agenda social, el ejercicio de la Política Exterior Común, la
integración física, el desarrollo fronterizo, el desarrollo sostenible,
el medio ambiente y el desarrollo institucional.
El desarrollo
de la dimensión social y cultural debe ocupar un papel principal
en nuestra agenda comunitaria a fin de incorporar a los actores
más vulnerables de nuestras sociedades al proyecto andino. Un instrumento
de apoyo de la misma es el Plan Integrado de Desarrollo Social,
definido en la reunión Presidencial de Carabobo, que enfrenta los
graves problemas de pobreza, exclusión y desigualdad social en la
subregión. Este XIV Consejo Presidencial Andino ha sido el marco
propicio para adoptar los lineamientos para la formulación del Plan
Integrado de Desarrollo Social que deberán desarrollar nuestros
ministros del área.
En esta temática
no se puede dejar de mencionar el interés por consolidar la participación
de los campesinos y de los pueblos indígenas en todos los ámbitos
del proyecto de integración, el necesario apoyo que debemos dar
en forma comunitaria a nuestros emigrantes, la reactivación de las
concertaciones en materia educativa, cultural y de ciencia y tecnología
y la posible incorporación del Convenio Andrés Bello al Sistema
Andino de Integración. Les invito a fortalecer estas buenas intenciones
y transformarlas en realidades en cada uno de nuestros países.
En el desarrollo
de la Política Exterior Común, vemos con satisfacción que nuestros
Cancilleres han acordado un Mecanismo de Diálogo y Cooperación Política
con la India; que se avanza en un texto consolidado de Acuerdo de
Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad
Andina como paso previo a la negociación de un acuerdo de asociación,
y que estamos en la vía de fortalecer nuestro relacionamiento con
el Canadá en materia de comercio. Estos son resultados concretos
que debemos aplaudir y alentar, pues constituyen parte de una imagen
común, de bloque, que no debemos dejar de promover.
La cooperación
política entre nuestros países debe ser reforzada para tratar abierta
y francamente los graves problemas comunes a nuestra región, como
son la lucha contra los narcotraficantes, los grupos terroristas,
el crimen organizado, la corrupción, la violencia, así como los
problemas de gobernabilidad, entre otros.
Estos temas,
que muchas veces preferimos tratar en otros foros, ya deben dejar
de ser vedados en nuestras reuniones. Así como los Presidentes y
los Jefes de Estado de otros bloques de integración resuelven en
forma directa y franca sus diferencias y los problemas que aquejan
a sus procesos de integración, nosotros también debemos dar ese
paso hacia adelante y discutir abiertamente sobre todos los problemas
y dar los necesarios correctivos cuando veamos que el proceso de
integración no avanza conforme las directrices presidenciales.
Consecuentes
con la voluntad popular de elegir parlamentarios andinos en forma
directa, debemos apoyar las labores de ese importante órgano comunitario,
dotándole de nuevas facultades como es la tarea de homologación
de leyes, para luego reflexionar sobre la posibilidad de que algún
momento pueda disponer de potestades legislativas supranacionales.
Por último,
hay que terminar definitivamente con la incertidumbre que significa
el que instituciones andinas como la Secretaría General y el Tribunal
Andino de Justicia no cuenten con una fuente estable de financiamiento.
Para ello, debe elaborarse un mecanismo permanente que permita autofinanciar
estas instituciones, sea a través de la provisión de créditos de
la CAF o a través de las utilidades anuales que corresponden a los
países por ese organismo y por el Fondo Latinoamericano de Reserva.
Señores Presidentes,
me comprometo a fortalecer el sistema Andino de Integración. Me
obligo a realizar un trabajo conjunto entre la Secretaria Pro-Tempore
a cargo del Ecuador con el Sistema Andino de Integración. Daré todo
el respaldo al nuevo orden recién creado del sistema andino de integración;
al Consejo Electoral Andino, con el que me reuniré inmediatamente.
Debemos convertir
al parlamento Andino, nuestro órgano deliberante, en el instrumento
que evalúe con visión política integradora, nuestros avances, fortalezas
y debilidades, que oriente las estrategias a futuro. La Elección
directa y completa de los 25 diputados de la Subregion, es mas que
una obligación; es la posibilidad más efectiva para acelerar el
proceso integracionista.
Comprometo
al Ecuador a impulsar estos temas dentro del proceso Andino con
la mayor seriedad, responsabilidad y voluntad política: Señores
Presidentes, los invito a acompañarme en esta tarea.
Muchas gracias
Palabras del Secretario General de la Comunidad
Andina, Guillermo Fernández de Soto, en la instalación del XIV Consejo
Presidencial Andino
Quirama, 27
de junio de 2003
Cuenta el
maestro antioqueño, Fernando González, en su libro Viaje a pié,
que en alguna ocasión de camino entre Medellín y la Ceja, se acercó
a dos matronas que repartían por estas tierras riberanas “tres o
cuatro noticias, ollas y recados amorosos”, y les preguntó si faltaba
mucho para llegar a su destino.
“Todo depende
del ánimo”, respondió una de las mujeres, en la proverbial sabiduría
de la región.
Precisamente,
esta frase tan llena de sentido es la que me permite señalar que
la integración subregional depende, hoy como nunca, del ánimo de
sus gobernantes.
Los inspiradores
de este proyecto integrador eran demócratas convencidos, que intuyeron
que los problemas de sus naciones no podían resolverse dentro de
estrechos marcos nacionales. Soñaron entonces con un mercado común
que los hiciera más grandes, menos vulnerables a los ciclos internacionales.
Creían que
juntos seríamos más que separados.
Curiosamente
en el bicentenario de la revolución francesa, en el año de 1989,
se produjo un cambio sísmico en el mundo. Todos recordamos que aquel
año se derrumbó el muro de Berlín y la economía global comenzó a
hacerse omnipresente.
Fue también
el año en que se acuñó para América Latina el término “Consenso
de Washington” y fue la misma fecha en la que los presidentes andinos,
después de un largo período proteccionista, abrieron el comercio
comunitario. Los paradigmas cambiaron.
La globalización
ha liquidado viejos esquemas de políticas económicas, pero no ha
satisfecho las demandas de nuestros pueblos. Las expectativas legítimas
y crecientes de la población, le siguen imponiendo enormes desafíos
a los procesos democráticos y a la gobernabilidad de nuestras naciones.
En el caso
específico de América Latina, la última década dejó algunos resultados
positivos, pero al mismo tiempo otros hechos preocupantes. Se detuvo
la espiral inflacionaria, pero el crecimiento fue muy modesto, incapaz
de absorber el desempleo y reducir verdaderamente la pobreza. La
educación, la llave maestra de la competitividad, tampoco mejoró
sustancialmente. Son todos hechos que tenemos que integrar a nuestra
reflexión andina.
LAS FORTALEZAS CONSTRUIDAS
Es muy probable
que algunas de las dificultades recientes no nos permitan ponderar
en toda su magnitud los resultados del proceso. La Comunidad Andina
cuenta con 120 millones de personas y un PIB de 300 mil millones
de dólares, lo cual la consolida como un mercado ampliado de importantes
proporciones.
La cooperación
de las naciones andinas en la defensa de los valores democráticos
ha sido un principio tutelar de la integración regional, así como
la protección de los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo
y el narcotráfico. Todos ellos se han convertido en impronta indeleble
de nuestra alianza.
La existencia
de una institucionalidad andina es una realidad visible de la integración,
como ha quedado demostrado en este encuentro.
El comercio
intra-regional, que creció 50 veces entre 1970 y el año 2002, se
ha convertido en un importante factor de aprendizaje de los empresarios
andinos para el avance hacia mercados más sofisticados.
Asimismo,
han sido visibles los beneficios obtenidos, como consecuencia de
la acción conjunta de los países, frente los Estados Unidos, a través
del ATPA - hoy ATPDEA -, y ante la Unión Europea, con la suscripción
del SGP-Andino, que han representado justas concesiones a nuestra
cooperación frente al problema mundial de las drogas.
Los cerca
de 600 mil empleos que se encuentran asociados a este intercambio,
revelan con toda claridad los beneficios recibidos por las actividades
productivas de nuestros países, especialmente en los sectores de
la pequeña y mediana empresa.
El potencial
del intercambio andino sigue siendo muy importante. El Centro de
Comercio Internacional nos ha ilustrado sobre la posibilidad real
de que nuestro comercio intracomunitario crezca en un 50%, durante
los próximos años, hasta alcanzar los 9.000 millones de dólares
si avanzamos hacia el Mercado Común. Este incremento nos permitiría
generar unos 300.000 nuevos empleos directos en la región. Y el
impacto puede ser aún mayor si se considera el amplio potencial
de las alianzas productivas entre nuestros países en la perspectiva
de los mercados mundiales.
LA NECESIDAD DE UNOS CONSENSOS SOBRE LO FUNDAMENTAL
No podemos
ocultar, sin embargo, que la integración subregional pasa en la
actualidad por un momento difícil. En efecto, estamos en una encrucijada
histórica, ante un “cruce de caminos”.
Lo que hagamos,
o dejemos de hacer, en los próximos dos años, tendrá un impacto
decisivo sobre cómo serán nuestros países en el próximo medio siglo.
Esta es la responsabilidad y el desafío histórico que enfrentamos.
Para ello,
es indispensable empezar a compartir fórmulas en torno al desarrollo
de la integración, con base en unos consensos sobre lo fundamental.
Resulta decisivo
que entendamos la integración andina como un proyecto político que
trasciende el ámbito comercial. Estamos, por lo tanto, en la obligación
de superar la etapa del arancel, que ha llegado hasta donde los
países lo han deseado, e incorporar temas que respondan a los nuevos
desafíos.
Debemos adoptar
una estructura flexible, para solucionar aparentes dilemas en torno
a las dificultades que por momentos nos impiden alcanzar el logro
de nuestros objetivos. Por ello, nos hemos adherido al principio
de la geometría variable, por el cual se puede avanzar a velocidades
distintas pero en la misma dirección, sin renunciar a la defensa
del patrimonio común.
No somos un
proyecto cerrado. Desde hace muchos años nos hemos inscrito en el
regionalismo abierto y nos hemos definido como plataforma para una
inserción competitiva en la economía internacional. Por ello, es
necesario que hagamos compatible nuestra tarea integracionista con
la voluntad de los países de avanzar en negociaciones con terceros.
Las negociaciones
comerciales sean estas bilaterales, regionales o multilaterales,
enriquecen nuestro propósito de ir más allá de una Zona de Libre
Comercio. Nuestro compromiso es por una comunidad y eso implica
crear un espacio diferenciado que reafirme el hecho andino.
Las libertades
que aseguran un Mercado Común, los nuevos campos de la integración,
la política exterior común o la cooperación política, superan con
creces los alcances que suelen tener las zonas de libre comercio.
LOS ESCENARIOS DE NEGOCIACION INTERNACIONAL
En la actualidad
tenemos frente a nosotros varias plataformas de inserción internacional
que de ninguna manera son excluyentes: ALCA, Estados Unidos, MERCOSUR,
Unión Europea, Canadá. Se trata, sin asomo de duda, de opciones
legítimas y complementarias.
El propósito
de fortalecer la integración andina no es, de ninguna manera, incompatible
con los esfuerzos que hoy orientan nuestros países para producir
un mayor acceso de sus productos a los mercados mundiales. Por el
contrario, la dimensión y la fortaleza del acervo común construido
serán puestas en gran medida a prueba en los diferentes frentes
de negociación que se avecinan.
Lo que está
en juego es la definición de qué tipo de inserción internacional
es la más adecuada para nuestros países y cuáles son las capacidades
que tenemos que construir conjuntamente para avanzar con éxito en
estos escenarios.
Estoy convencido,
por ejemplo, que el Area de Libre Comercio de las Américas, convertida
al parecer en un proceso por etapas, requiere de una estrategia
de acción conjunta para reducir al máximo los costos previsibles
de una menor protección futura y de la eventual pérdida de autonomía
en materia de políticas.
¿Sabemos con
claridad qué sectores ganarán y cuáles perderán? ¿Crecerá más bien
la brecha comercial? ¿Permitirá este acuerdo un desarrollo equilibrado,
o confinará a la región a ser un proveedor permanente de materias
primas, en una especialización regresiva en la división internacional
del trabajo?
Con el fin
de responder a estos y otros interrogantes, la Secretaría General
acaba de concluir una serie de estudios que han contado con la participación
de calificados consultores externos, los cuales ponemos a consideración
de los gobiernos y de los empresarios de nuestras naciones.
Así mismo,
las relaciones con los Estados Unidos, el principal mercado de las
exportaciones andinas, han adquirido un carácter estratégico para
nuestros países. Por eso entiendo que, ante la posibilidad que el
ALCA no se concrete antes que expire el ATPDEA, y que se convierta
en un acuerdo segmentado, algunos miembros hayan anunciado su interés
en avanzar en un tratado bilateral de libre comercio con ese país.
Este es un
ejemplo ilustrativo del principio de geometría variable que he puesto
a consideración de los Gobiernos. Bajo esta óptica, las iniciativas
bilaterales se deberían convertir en una oportunidad para buscar
aproximaciones conjuntas a estas iniciativas.
Una de esas
plataformas decisivas de inserción internacional es “el espacio
sudamericano”. La visita del señor Presidente del Brasil, me obliga
a efectuar algunos comentarios.
Vista desde
lo alto -acaso la única manera en que los hombres de Estado deben
hacerlo-, Sudamérica es una de las grandes masas continentales del
mundo. La Comunidad Andina unida al MERCOSUR, representa 1 millón
de millones de dólares de producto bruto. Un mercado de más de 400
millones de personas, un tercio de la biodiversidad del planeta
y casi un cuarto del agua dulce del mundo. En la nueva “era del
agua y del oxigeno”, en la que según algunos ya hemos entrado, podemos
ser jugadores mundiales.
Con el MERCOSUR,
tenemos un proceso de negociaciones que nos hemos propuesto concluir
para finales del presente año. Debo recordar que Bolivia ya cuenta
con un acuerdo y el Perú lo concluirá en breve. Corresponde ahora
a Colombia, Ecuador y Venezuela avanzar de manera comunitaria en
el mismo camino. Los puntos de discrepancia no son insuperables.
No esperemos contar con un acuerdo totalmente cerrado y completo.
Con pragmatismo podemos alcanzar un acuerdo con una cláusula evolutiva
y un mecanismo permanente que nos permita, en un plazo razonable,
cerrar los temas que pueden haber quedado abiertos. Por otra parte,
es imperativo reiniciar y fortalecer el diálogo político para consolidar
el espacio suramericano.
En el caso
de la Unión Europea los avances para un acuerdo de cooperación y
diálogo político han sido inmensos. No tengo duda que en la próxima
reunión de Quito concluiremos la negociación. Para la Cumbre América
Latina - Unión Europea del 2004, en Cancún, se podrá firmar este
acuerdo. Más aún tengo la sólida convicción que a partir de ese
momento podremos dar inicio a las negociaciones para un Acuerdo
de Asociación que incluya un Área de Libre Comercio.
LA AGENDA MULTIDIMENSIONAL Y LAS POLÍTICAS
DE SEGUNDA GENERACIÓN
La integración
es una condición indispensable en la búsqueda de una mejor calidad
de vida para nuestros pueblos. En consecuencia, “ordenar la casa”
y avanzar hacia una segunda generación de políticas, en el marco
de una agenda multidimensional, es el reto de la hora presente.
Este Consejo
Andino de Presidentes deberá rubricar, entonces, las nuevas líneas
estratégicas por las cuales se orientará el proceso de integración,
a través de cinco ejes temáticos, como lo señalaron los señores
Cancilleres en su reunión de marzo pasado: la agenda social, la
profundización de la política exterior común, la construcción del
Mercado Común, el desarrollo sostenible así como la integración
física de Sur América y el desarrollo fronterizo.
Considero
importante destacar los aspectos relevantes en cada una de ellas.
Agenda social
Comparto con
los Presidentes la urgencia de otorgar la máxima prioridad a la
agenda social. La realidad así lo exige: alrededor de un 54% de
la población andina - más de sesenta millones de habitantes - se
encuentra bajo la línea de pobreza; casi un cuarto de la población
presenta niveles de indigencia; y los índices de concentración del
ingreso de los países andinos figuran entre los más altos de América
Latina.
Se requiere,
por lo tanto, de la convergencia de políticas sociales para desarrollar
estrategias específicas y articuladas de cohesión social, lucha
contra la pobreza y la exclusión, que contribuyan a la gobernabilidad
y a la consolidación de la democracia. En tal sentido apunta la
decisión adoptada el pasado miércoles por los Cancilleres al aprobar
los lineamientos del Plan Social Andino que busca mayores mecanismos
de cohesión social en nuestros países.
La gran tarea
actual es evitar, a toda costa, la ocurrencia de un escenario que
yo he llamado de manera coloquial: un “ALCA sin anestesia” o unos
espacios de negociación en los cuales podamos culminar como perdedores
netos.
Debemos iniciar
de manera conjunta la búsqueda de mecanismos específicos, como los
acordados en Cusco, que permitan abrirle paso a la propuesta hecha
por los Jefes de Estado, en la Cumbre de Québec, para la creación
de fondos de cohesión que permitan resolver las asimetrías que se
presentarían en las negociaciones hemisféricas.
Esta preocupación
está acompañada también por la necesidad de una mayor participación
de la sociedad civil en el proceso de integración. Existen ya los
Consejos Laboral y Empresarial, una Mesa de Trabajo sobre Derechos
de los Pueblos Indígenas y una para la defensa de los consumidores
y de los usuarios de los servicios públicos, lo cual revela la importancia
que adquiere en esta nueva fase el interés en democratizar aún más
los temas y los actores del proceso.
Política Exterior Común
La cooperación
política ofrece oportunidades muy ricas para abordar de manera comunitaria
aquellos temas como la democracia; la seguridad y el fomento de
la confianza; la lucha contra el terrorismo; la defensa y protección
de los derechos humanos; la promoción de acciones contra las drogas
ilícitas y los delitos conexos; y el combate frontal contra la corrupción.
Todo ello forma parte del propósito común de asegurar la estabilidad
democrática y de garantizar la seguridad de los países de la Comunidad
Andina.
Mercado Común
Sería decisivo
que los Presidentes pudieran refrendar en esta Cumbre el compromiso
de establecer el Mercado Común, para garantizar la libre circulación
de los bienes, servicios, capitales y personas, y profundizar la
integración.
Una clara
muestra del avance certero en esta dirección sería la adopción de
decisiones políticas de fondo sobre los temas críticos del Mercado
Común. Lograr este objetivo requiere de la expresa voluntad de nuestros
Primeros Mandatarios, para eliminar las barreras y distorsiones,
levantar los incumplimientos y, en todo caso, defender el acervo
común que hemos construido con tanto esfuerzo a lo largo de estos
34 años.
Debo destacar
los avances notables que los Cancilleres y los Ministros de Comercio
Exterior han logrado en las reuniones preparatorias de esta Cumbre
con la aprobación de 16 trascendentales Decisiones, algunas de ellas
en el campo sociolaboral; así como la norma sobre Transporte Internacional
de Pasajeros por Carretera.
Señores Presidentes:
Tal vez no
hemos hecho conciencia muy profunda entre nosotros, pero lo cierto
es que la presentación comunitaria de ofertas de liberalización
en el ALCA para un porcentaje cercano al 90% del comercio subregional,
ha sido formulada para periodos de desgravación de diez o más años,
a partir de la firma del Acuerdo. Es evidente, entonces, que nuestros
países tienen un largo periodo de transición para fortalecer la
estrategia de profundización del Mercado Común y propiciar el desarrollo
y la inserción competitiva de las naciones andinas, mientras se
consolidan los espacios de negociación.
Desarrollo sostenible
Tenemos una
gran oportunidad de incrementar nuestra relevancia global si aprovechamos
el potencial energético de la subregión como elemento determinante
en la perspectiva de las próximas negociaciones hemisféricas. En
este contexto conviene recordar, después de la guerra de Irak, que
las reservas andinas de petróleo son en la actualidad más de cuatro
veces las de los Estados Unidos y ocho veces las de los países del
MERCOSUR.
Casi de manera
silenciosa, en diciembre de 2002, establecimos la interconexión
eléctrica entre los países andinos. Esta decisión beneficiará a
todos y, en el corto plazo, los dos países más inmediatamente beneficiados
han sido Colombia y Ecuador. Sólo este año Colombia recibiría una
cifra cercana a los 240 millones de dólares, mientras que Ecuador
ahorraría 45 millones de dólares. Las utilidades nuevas y los ahorros
generados sumarían 40 años del presupuesto de la Secretaría General,
y todo ello como consecuencia de una sola norma de la Comisión de
la Comunidad Andina.
Y para otorgarle
un carácter integral a nuestra nueva agenda multidimensional, será
decisivo el respaldo de los Señores Presidentes a la “Estrategia
Andina de Biodiversidad”, que nos permitirá reafirmar y ejercer
nuestros derechos sobre los recursos biológicos.
Hace sólo
unos días firmamos un importante convenio con la Conservation Internacional
- una de las más importantes ONG´s cooperantes a nivel mundial -
para estimular las alternativas de aprovechamiento sostenible y
promover la defensa de la biodiversidad andina en las próximas negociaciones
internacionales.
Integración física de Sur América y desarrollo fronterizo
En la perspectiva
de la conformación de un espacio regional, debemos continuar en
la tarea de apoyar los trabajos de la Iniciativa para la Integración
de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), con el propósito
de facilitar la coordinación de planes e inversiones, compatibilizar
y armonizar las regulaciones nacionales e institucionales asociadas.
Debo señalar,
además, la importancia de estimular el desarrollo fronterizo. Bien
sabemos que nuestras fronteras son zonas de menor desarrollo económico
relativo y que por consiguiente requieren de una atención especial.
En las actuales circunstancias, se requieren no sólo políticas sectoriales
de desarrollo, sino además de un plan integral que incluya los temas
de seguridad. Habría que pensar en convocar el financiamiento internacional
para ejecutar ese plan de desarrollo y seguridad en las fronteras
andinas.
Para culminar
quiero hacer dos reflexiones de carácter estratégico.
La primera
es que la Comunidad Andina sigue siendo importante, no sólo ni tanto
por lo que hemos conseguido, que no es poco, sino porque los grandes
problemas del futuro son problemas que no pueden ser afrontados
por cada uno de los países individualmente. Son realidades que “perforan”
las fronteras, que “migran” y que, en consecuencia, requieren de
una plataforma institucional común.
La segunda
es que, como la misma Internet, el mundo actual es una red política
y comercial, en la cual se ha urdido un denso y complejo tejido,
donde un acuerdo afecta otro inmediato.
Todo parece
indicar que esa naturaleza multipolar del mundo se hará evidente
en pocas décadas, cuando poderes emergentes como China o India se
consoliden.
En ese escenario,
es probable que los países no deban escoger la pertenencia a un
bloque o a otro, a una u otra plataforma comercial o económica,
sino a una suma de ellas. Deberíamos retener esta perspectiva al
discutir el futuro papel de la Comunidad Andina.
Señores Presidentes,
Quiero retomar
ahora aquel evocador Viaje a Pie por estas tierras, que hoy
se convierten en el escenario para la construcción de un proyecto
de integración andino renovado.
Y nada más
cierto en la conformación y vida de un sueño comunitario que el
“animus societates”. Este determinará su fortaleza y su viabilidad,
pero su ausencia significará la decadencia, el desaliento en el
camino.
Las decisiones
políticas son siempre apuestas difíciles. Pero los hombres de Estado
deben hacerlas con los ojos puestos en lo que será el mundo de mañana.
Hemos cambiado
los paradigmas económicos que llevaron a la fundación del Acuerdo
de Cartagena. No obstante, el fin último para que nuestros países
cuenten en el concierto de las naciones, sigue vigente:
Juntos, seguimos
siendo más que separados.
Muchas gracias.
|