A
partir de las recientes novedades que en materia internacional se
han generado en el ámbito del MERCOSUR, se ha iniciado entre nosotros
una discusión acerca del alcance y fines que debe tener dicho acuerdo
internacional.
Se
han manifestado opinando al respecto tanto el Dr. Sanguinetti como
el Dr. Vázquez, en definiciones de carácter político de gran importancia
en lo internacional como en lo nacional, pues fijan posición política
y jurídica en asuntos de vital importancia para nuestro país.
Aparte
de los aspectos didácticos de algunas de las intervenciones, que
mucho agradecemos y que nos informan de que todo tratado tiene carácter
político, nos hemos enfrentado en este asunto a una confusión respecto
de los conceptos, que conviene aclarar para que quede de manifiesto
en qué basamos nuestra opinión contraria a la creación de un parlamento
del MERCOSUR.
En
el Tratado de Asunción, el documento madre de toda esta organización
regional, queda claramente expresado tanto en el preámbulo como
en el articulado, que la organización que se crea tiene un alcance
fundamentalmente económico y comercial. Así se habla de «el más
eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación
del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas,
la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación
de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios
de gradualidad, flexibilidad y equilibrio». Insiste en el concepto
señalando que es la respuesta a «la consolidación de grandes espacios
económicos».
En
el artículo primero se menciona el compromiso de los Estados de
«armonizar sus legislaciones en las áreas pertinentes». Debe destacarse
como aspecto esencial de relacionamiento que el Consejo del Mercado
Común, órgano supremo del acuerdo, cuyas decisiones (Art. 16) «serán
tomadas por consenso y con la presencia de todos los Estados partes».
Es decir por unanimidad y por lo tanto con derecho a veto que establece
la igualdad perfecta entre las partes.
Las
decisiones nacionales e internacionales relativas a la suscripción
y ratificación de un tratado son naturalmente de naturaleza política,
involucran la voluntad tanto del Poder Ejecutivo como del Poder
Legislativo de cada país. También implican instituciones políticas
instrumentales del fin principal. Por ejemplo la creación de un
Tribunal Arbitral o la coordinación de políticas monetarias conllevan
coincidencias orgánicas tendientes a cumplir mejor el fin indicado,
que es económico y comercial.
Cuando
el Brasil propone y la Argentina acepta la creación de un Parlamento
del MERCOSUR, y nosotros nos permitimos discrepar señalando que
el MERCOSUR no tiene una finalidad política, no estamos confundiendo
aquellos instrumentos necesarios con éste que ni está previsto,
ni es deseable, ni es conveniente a los intereses de nuestro país,
ni diríamos, a los del Paraguay o la Argentina.
La
aceptación por parte del gobierno argentino, en forma expresa y
explícita del liderazgo político de Brasil en América del Sur constituye
un episodio de importancia singular. Es la primera vez desde los
tiempos de la Colonia que entre los tradicionales rivales sureños,
que originan sus diferencias desde el tiempo de España y Portugal,
que una de las partes concede el éxito a la otra y le cede la condición
de liderazgo. Estamos seguros que mucho dará que hablar y muchos
efectos importantes tendrá esta actitud que nos permitimos señalar
como sin antecedentes.
Pero
lo que a nosotros nos importa es el interés del Uruguay, con el
cual estamos comprometidos sin matices y sin concesiones.
¿Qué
dicen los documentos a los que tenemos acceso? El proyecto 04-Br-DIS-Mercosur/CPC/SDIS
número 03, correspondiente a la Comisión Parlamentaria Común, en
uno de sus considerandos establece que se «impone la creación de
un Parlamento del -MERCOSUR». El documento «en portugués- Mercosul
XXIV CMC/DT número 03/03, titulado «Proposta do Brasil» señala «o
objetivo ultimo deveria ser a criaçao do parlamento do mercosul
eleito pelo voto direto. O Parlamento poderia ser instalado ate
o final de 2006». Como se verá se ha avanzado por parte del proponente
en forma sustancial contando para ello con el apoyo de la República
Argentina.
¿Qué
implica el tal Parlamento del MERCOSUR? Es claro que se pretende
instalar un cuerpo con poder de decisión, elegido por voto directo
y por lo tanto como emanación directa de la soberanía. Como todo
parlamento, el mismo tendrá competencia para aprobar actos regla
cuyo cumplimiento podrá ser impuesto a todos los que habitamos los
países del MERCOSUR, en las materias que así se establezca. Vamos
por partes. Ante todo dejar en claro que no es posible establecer
un parlamento como extensión interpretativa de los documentos que
hoy están vigentes entre los países, para ello se requeriría para
ello la firma y ratificación de un nuevo tratado. En otro plano,
es difícil imaginar un organismo de este tipo, en el cual el Brasil,
sea por la forma que fuere que se calculen las proporciones, será
absolutamente mayoritario y por lo tanto podrá disponer acerca de
sus decisiones.
A
lo más que hoy se puede llegar de acuerdo con el Protocolo de Ouro
Preto es a buscar armonización de legislaciones, por parte de los
actuales parlamento soberanos de cada país, cosa muy distinta a
que un Parlamento del MERCOSUR que sancione normas genéricas e imponibles.
Todo ello imposible pues no existe una sola soberanía susceptible
de ser representada.
Otro
documento «Mercosul» denominado «Criaçao de grupos políticos na
CPC» es muy ilustrativo del sesgo que tienen estas estrategias.
En él se señala que se procederá «a reorganizacao dos legisladores
em grupos políticos que representem as grandes línhas ideologicos
presentes em nossa regiao». De seguirse esta sugerencia, ya no funcionarían
en la CPC los grupos parlamentarios de Paraguay, Uruguay, Argentina
y Brasil, sino que nos encontraríamos con «bancadas parlamentarias»
que agruparían al PT y al Frente Amplio, por ejemplo, privilegiando
la condición de ideología común por encima de la de la nacionalidad
de los parlamentarios. Implica esta orientación un paso político
de una trascendencia y gravedad que nos excusamos de reiterar por
obvia. Permítasenos agregar que los legisladores del Partido Nacional,
eventualmente presentes en estas reuniones deberán de sentarse aparte
de todos los demás, pues no tenemos con ningún partido de ningún
país de la región un interés que sea compartible, representamos
una manera de ver al Uruguay, que es por definición no compartible.
El
Dr. Vázquez ha señalado en Buenos Aires, durante la entrevista en
que fue ungido por el gobierno argentino como futuro presidente
de los orientales, que era partidario de avanzar por carriles políticos
con la formación de un parlamento regional. Decisión que suponemos
ha sido adoptada por la coalición que conduce el distinguido compatriota
y que por el peso específico político del Encuentro Progresista
en el Uruguay, representa una definición de singular trascendencia
Cuando
quedó perfecto el tratado del MERCOSUR el primero de enero de 1995,
se abrían para la acción del acuerdo regional caminos muy concretos
señalados por el Preámbulo del Tratado de Asunción, que compartíamos
y compartimos por ser caminos del mejor cumplimiento de la finalidad
exclusivamente económica y comercial que tiene el mismo. Nada de
ello se hizo a partir de esa fecha, y las consecuencias de la inacción,
sobretodo en materia monetaria, fueron rápidamente perceptibles
en forma dolorosa con las devaluaciones del Brasil y la rigidez
cambiaria de la Argentina a las que tantos males debemos. Dicho
de otra manera en el MERCOSUR no se hizo lo que había que hacer,
y se optó por el más fácil camino de, por ejemplo, acordar una «cláusula
democrática» que nos parece útil y buena pero que no surge de la
voluntad inequívoca que tuvieron los Estados en el momento de firmar
y ratificar, y nada agrega a los fines de aumento de la prosperidad
y del empleo que son el cerno de la organización.
Nos
preocupa la posición de nuestro gobierno al respecto. Deberá de
darse una explicación muy clara, al más alto nivel, de cual es la
línea que seguirá en tan delicado tema.
Resulta
claro que estamos ingresando en un terreno de tremenda importancia
que es por definición el de las decisiones que superan ampliamente
las administraciones y los gobiernos. Queremos creer que todas las
fuerzas políticas serán consultadas por lo menos en el Parlamento,
donde ejercen sus responsabilidades.
En
síntesis, el Tratado es un acto político por definición, en este
caso dirigido a la integración económica y comercial. No se prevé
ni es bueno que se avance en un terreno totalmente ajeno a la voluntad
de los signatarios como es la creación de un organismo político
denominado Parlamento del MERCOSUR.