Milán
habla mil idiomas
por Fernando Manzoni
Milán
es la capital de la región Lombardía en el norte
de Europa, una de las zonas más ricas e industrializada
del continente europeo, representa el poder económico
italiano, y en esta gran metrópolis, conviven grandes
industriales, banqueros, estilistas, y toda la gran crema
Italiana.
Hasta
no hace muchos años, uno paseando por el centro
de Milán, conociendo el Duomo o la galería
Vittorio Emanuele, sentía el aire aristocrático
milanés, la vieja Europa que vestida de saco de
piel, recorría las veredas que hospedaban grandes
negocios de artículos de marca.
Los monumentos, la catedral, los negocios y las veredas
están ahi, los aristócratas milaneses también,
pero Milán está sufriendo una transformación
que desde mi punto de vista, muestra cual es la cara de
la nueva Europa, como el mundo con su globalización,
con sus grandes cambios, ha abierto nuevas puertas, ha
empezado a cambiar mentalidades.
Hoy en día, paseando por Milán, lo que uno
siente es hablar en mil idiomas, desde el chino hasta
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español,
pasando por el croata, el senegalés, el ivoriano o el
ruso, Italia está cambiando, y Milán, que después
de Roma seguramente sea una de las ciudades más representativas,
también cambia y a pasos agigantados.
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En
la metropolitana, mientras se espera el tren, se entrecruzan
frases en español, con los mil acentos distintos,
desde el mejicano, hasta el peruano, pasando por algún
argentino o uruguayo que anduviera por ahi, otros idiomas
suben y bajan de los trenes, de las caras podemos decir
que son chinos, pero pueden ser vietnamitas, filipinos,
o coreanos, mil colores distintos, sonrisas en todos los
idiomas, peinados africanos, |
asiáticos,
ojos rasgados, vestidos multicolores del altiplano boliviano,
una gran feria de mil colores, donde como en la torre de Babel,
todos hablan una lengua distinta.
Esta es la Europa del 2003, una Europa globalizada, donde los
idiomas se confunden y en donde el mundo empieza a cambiar verdaderamente.
Los medios de comunicación llaman al alarmismo, hablan
de una identidad que se pierde, pero yo digo que es una cultura
que cambia y que se enriquece, nuevas costumbres, nuevos idiomas,
están poblando estos países y seguramente esta
es una cosa muy positiva, realmente positiva que nos llevará
definitivamente a vivir en un mundo multicolor.
Fernando.
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