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URUGUAY Y EL MERCOSUR,
COYUNTURA 2003
Por Roberto Bogorja
Fue el nombre dado a la charla
que realizaron Romeo Pérez Antón, Fernando Lorenzo
y Gerardo Caetano, bajo los auspicios del CLAEH.
Sobre tres puntos se discurrió: La coyuntura internacional,
las elecciones argentinas y el futuro del Uruguay.
En particular Romeo Pérez Antón se refirió
a lo que definió como "fin de la multilateralidad",
tras la invasión a Irak realizada por Estados Unidos y sus
aliados, en total desconocimiento de la decisión de las Naciones
Unidas. Hecho que a su entender no solo provocaba el fin de ese
multilateralismo político sino que también económico
al verse empantanados tanto el Nafta como el Mercosur al igual que
las relaciones con el bloque europeo que en su mayoría no
acompañó a la decisión norteamericana, a favor
de "un proyecto Alca impuesto por un Estados Unidos fortalecido
por su unilateralismo político". Y a eso se le suma
la "frustración de los intentos universalistas"
tras la revocación del tratado de Roma por parte de Bush.
Auguró que seguramente iba a ser un año difícil
puesto que este año Estados unidos duplicaba su déficit
fiscal llegando a 320 mil millones de dólares con lo cual
se establece un récord jamás alcanzado.
Por su parte el economista
Fernando Lorenzo manifestó su preocupación con respecto
a la "sustentabilidad de la deuda pública uruguaya y
la viabilidad de las finanzas públicas las que se encuentran
relacionadas con un escenario regional e internacional" Calificó
la misma como decididamente insostenible si el país no crece
Indicó que el crecimiento del Uruguay históricamente
ha sido la semisuma del crecimiento económica de nuestros
dos grandes socios dentro del Mercosur, quienes también "están
atados a la coyuntura internacional, por tanto - Uruguay - no varía
saliendo al exterior. "La reactivación de los vecinos
nos favorece" y estamos empezando a crecer lento". Pero
también dijo que si bien la región importa, pues la
mayor parte de las exportaciones siempre han sido dentro de ella,
no lo es todo para enfrentar el crecimiento.
Por otra parte estimó que la clave está en que los
precios crezcan en dólares pues la deuda hay que pagarla
en dólares y no en pesos. Les está sucediendo a los
vecinos en donde ya hay una recuperación de los precios en
dólares y Uruguay no tardará en tenerla o en caso
contrario tendremos una inflación en dólares.
Aseveró que nos favorece la tasa actual de interés
en dólares que es baja, hay que aprovecharla pero existe
la amenaza de que la necesidad de Estados Unidos de cubrir el déficit
pueda revertirla.
Finalmente con respecto a la región y en particular al Mercosur
dijo que a Uruguay no le sirve una posición de uno a uno
sino que le conviene más negociar en bloque con los vecinos:
" obtendrá peores resultados actuando solo que con los
vecinos".
En tanto Gerardo Caetano comenzó
refiriéndose a que este fin del multilateralismo ya se venía
gestando desde hace una más largo tiempo, posiblemente desde
la revolución científica de los últimos años
y la implosión soviética que dieron paso a un capitalismo
agresivo y sin miedo, "sin capacidad de mutación ".
Estimó que el debate no es entre globalización sí
o no (pues ya está impuesta), sino cómo.
Esta "globalización imperial" manejado por Estados
Unidos y sus Halcones, es un proyecto de antes, pues ya en el "documento
para un nuevo siglo americano" se planteaba la guerra preventiva.
Estados Unidos trascienden a las Naciones Unidas, afirmando una
superioridad militar con la invasión a Irak.
Los próximas años serán "de un mundo unipolar
y no multipolar", con "crisis por la falta de respuestas
de Estados Unidos a la Comunidad Internacional". La que puede
desembocar en varios escenarios, como la tentación de intervenir
unilateralmente en Colombia o Venezuela.
La agenda internacional de derechos humanos, seguridad para el mundo,
prevención y recuperación del medio ambiente, etc.,
no son viables dentro de este esquema unipolar.
Con respecto a la posición asumida por el Presidente Batlle
manifestó que fue un "error de Batlle el plegarse a
Estados Unidos", recordó la frase del ex Presidente
Lacalle quien dijo que para los uruguayos "era más importante
el Presidente de Brasil que cualquier otro". Se mostró
partidario de que Uruguay jugase más fuerte dentro del Mercosur
(y con el Mercosur negociando en bloque hacia fuera) y de la posición
de liderazgo de Brasil. Es nuestro socio y los piases no se pueden
mudar, mientras que para Estados Unidos no es tema importante América
Latina sino que le importan los sitios de conflicto en donde actúa.
Hay que comprar a quienes nos compran, "no hay mercados anhelantes
esperando por Uruguay". El comercio con Estados Unidos históricamente
no ha superado al 6% de nuestras exportaciones.
Con respecto a la situación interna manifestó que
hemos pasado de la promesa de "grandes transformaciones increíbles
a un mensaje más creíble" por parte de Atchugarry
y De Brum. "Han conseguido una estabilización con crecimiento
que puede prosperar lentamente y gradualmente". No avizora
ningún despegue.
Cree que el gobierno está afectado por un deseo de "anticipación
electoral", lo que sería una "irresponsabilidad
extrema" pues daría signos de un Estado inestable, con
la posterior afectación de inversiones.
Dijo que sería muy favorable un acuerdo político consistente
en tres o cuatro temas de política permanente, es necesario
"arbitrar con claridad los mapas de rutas".
Sobre las elecciones en Argentina recordó que el gobierno
de Itamaratí vería con buenos ojos que ganase el candidato
oficialista Kirschner, pues este es partidario del bloque, mientras
que Menem se manifestó a favor de la negociación unilateral
con Estados Unidos.
Recordó que el Mercosur nació como un acuerdo entre
los dos grandes socios, al que el gobierno uruguayo del momento
con muy buena visión se sumó invitando a Paraguay
y a Chile (aunque éste sólo lo hizo en calidad de
observador). El Mercosur es una vía de "pelear"
los mercados en el mundo y no un "sustitutivo de importaciones".
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