Un
semanario pidió que se investigue un supuesto fraude
Jorge Zicolillo: el periodista
argentino que firmó una nota desde Bagdad, lugar donde nunca
habría estado
Por primera
vez una empresa editora en la Argentina no duda a la hora de enfrentar
un supuesto caso de fraude periodístico y en recurrir a la
Justicia. El caso de Jorge Zicolillo -escritor y periodista de varios
medios gráficos y radiales- revela cómo un semanario
que en su número inaugural se comprometió a plantear
"una revista comprometida con la transparencia", enfrenta
un inconveniente de estas características. La revista "TXT",
hasta aquí, recurrió a la Justicia como corresponde,
sin hacer del caso su propia promoción ni generar notas de
"autobombo", como nos tienen acostumbrados otros medios.
La ética periodística, otra vez es el eje de la polémica.
Ariel Granica, editor responsable del semanario "TXT"
denunció y pidió que la Justicia investigue al periodista
Jorge Zicolillo por presunto delito de estafa en contra de la empresa
que representa. La presentación -a cuya copia pudo acceder
el DsD de fuentes judiciales- explica que el semanario pactó
una serie de notas con Zicolillo quien, presuntamente se había
trasladado a Bagdad para cubrir los bombardeos a la capital irakí
como enviado de los medios franceses Le Monde y L' Express. La publicación
se presentó ante un juzgado de instrucción la semana
pasada, porque sostiene que Zicolillo es muy probable que nunca
haya estado en Bagdad cumpliendo sus funciones profesionales.TXT
editó su primer número el 21 de marzo del corriente
año. En la página 5, presenta su "Compromiso"
al revelar que Hugo Sigman y Ariel Granica son los accionistas de
Capital Intelectual, la empresa editora del semanario especializado
en política y economía. El artículo, de manera
inédita para éste tipo de revistas en el mercado argentino,
explica quiénes son las dos personas mencionadas, sus trayectorias
e incluso sus negocios. "Cuando iniciamos este proyecto, desde
la redacción planteamos que una revista comprometida con
la transparencia debía informar acerca de quiénes
son sus propietarios y asumir el compromiso de alertar a sus lectores
sobre posibles conflictos de interés entre un tema abordado
en un artículo de TXT y otra empresa de sus accionistas"
puntualizó la nota.Sin embargo el primer conflicto de TXT
no vendría por problemas de tipo "accionario",
sino más bien periodístico. Todo empezó cuando
la revista evaluó la posibilidad de tener un enviado especial
en Bagdad ante la inminencia de la invasión anglo norteamericana
a Irak. Advertimos a nuestros lectores que el DsD reproduce a continuación
lo que hemos denominado "el caso Zicolillo", a partir
de la presentación judicial formulada por la empresa, por
lo cual el accionar y los dichos del periodista Jorge Zicolillo
se reconstruyen sólo basándose en los datos que se
desprenden de la misma.
Así se convierte Zicolillo
en "corresponsal de guerra"
La presentación explica que a principios de febrero, el periodista
Eduardo Zunino -editor de Política- recibió una propuesta
de notas para la revista TXT por parte de Jorge Zicolillo, que reenvió
por mail a su compañero de redacción y responsable
de Internacionales, Rodrigo Lloret para su evaluación. Indica
que así fue como Lloret se informó telefónicamente
-días más tarde- que Zicolillo viajaría primero
a Caracas y luego a Bagdad, como enviado especial de la revista
L´Express y del diario Le Monde, ambos franceses. Agrega que
a fines de febrero se concertó una entrevista de Zicolillo
con Santiago O'Donnell, editor general de la revista y Lloret, para
informarle al periodista sobre "el perfil del nuevo medio"
y su "seriedad informativa". Según el texto, Zicolillo
explicó que ya había trabajado como corresponsal de
guerra en Afganistán y que el próximo 3 de marzo ya
podría estar remitiendo desde Bagdad su primera nota para
"TXT". Aclaró porqué no podrían comunicarse
telefónicamente en ningún momento y sólo podrían
hacerlo a través de una casilla mail. "En este sentido,
refirió, palabras más palabras menos, lo siguiente:
'los franceses no quieren que hable por teléfono, están
todas las líneas pinchadas y tiene miedo que me expulsen
si escuchan algo que los ofenda. Por eso solamente vamos a poder
hablar en una emergencia y por unos minutos`" puntualiza la
presentación. Refiere luego que días antes de partir,
Zicolillo le informó a Lloret "que había modificado
su casilla de mail" por otra tipo webmail. El texto menciona
ambas casillas, pero el DsD no considera pertinente difundirlas,
además esos datos son irrelevantes desde el punto de vista
informativo. Más adelante explica que el 3 de marzo, Zicolillo
remitió a "TXT" su primera nota "supuestamente
desde Bagdad" y que, a partir de ese momento, se mantuvo en
contacto diario con Lloret vía correo electrónico,
ya que el semanario haría el lanzamiento de su número
1, el 21 del mencionado mes.
Primera duda: Gustavo Sierra
(de Clarín) desde Bagdad
La presentación judicial menciona que al arribar el 19 de
marzo a Bagdad, el periodista Gustavo Sierra, enviado especial del
diario Clarín, empezó a escribir que era el único
argentino de un medio argentino presente en la capital iraquí.
"Si bien no resultaba razonable que Clarín pregonara
su exclusividad, continuamos confiando en la veracidad del relato
de nuestro corresponsal" precisa el texto. Luego, la presentación
reproduce los mensajes enviados por Lloret y las respuestas de Zicolillo.
En uno de ellos, este último intenta explicar por qué,
viviendo supuestamente en el Hotel Palestina de Bagdad -donde también
se alojaba Sierra- el periodista no lo mencionaba en sus crónicas.
"No te enojes con Sierra. No lo conozco (a pesar de mis diez
años en Clarín) pero debe ser un buen muchacho. Es
novato en esto (nunca me lo crucé en el mundo y si le preguntás
a María seguro que tampoco) y no debe salir mucho, salvo
en las excursiones oficiales que organiza el gobierno" trata
de tranquilizar Zicolillo a Lloret, a la vez que le adelanta que
el hotel es tan incómodo que se mudaría a la casa
de un amigo sueco (Karl) que vive en la capital.Describe más
adelante las comunicaciones telefónicas con Susana -la esposa
de Zicolillo que reside en el país- y a la inversa, los llamados
de la mencionada remitiendo las facturas tal como se había
comprometido la empresa a pagarle, según la duración
del conflicto internacional. Añade que el 21 de marzo aparecieron
publicadas en el primer número de "TXT" las primeras
notas de Zicolillo, "desde Bagdad". "El Sr. Juez
podrá advertir claramente que la revista habría sido
engañada en su buena fe" consigna.¿ Pero cómo
es que Zicolillo escribió las notas sin estar en Bagdad?.La
propia presentación judicial se preocupa por aclarar este
punto: los testimonios revelados son de personas de imposible verificación
y describen la idiosincrasia del país, previo a la guerra.
Aunque no podemos criticar este tipo de material, porque fue
así como lo acordamos, también es cierto que con tanta
información llegando desde Irak a través de diversos
medios de comunicación nacionales e internacionales, cualquier
periodista con oficio podría hacer las notas que recibimos
sin siquiera salir de su casa en Buenos Aires", señala
la presentación ante la Justicia.
Segunda duda: Lanata y Castelo.
"L'express" y "le Monde".
Más adelante consigna que las producciones de Jorge Lanata
y Adolfo Castelo estaban tratando de comunicarse con Zicolillo a
Bagdad sin éxito. Al tiempo, Zicolillo envía un mail
a la revista contando que había estado fuera de Bagdad, y
narra sus sensaciones por los bombardeos. "Otro hecho que debe
ser destacado es que durante esos días, personal de la revista
TXT ingresó en el sitio de internet de L'express" "donde
constató que el corresponsal para ese medio es Vicent Hugeux"
y en el caso de "Le Monde" quien firmaba desde Bagdad
era Remy Ourdan. Luego de que la revista le remitiera varios mail
por dichas preocupaciones, Zicolillo contestaría el 24 de
marzo quejándose porque no se había comprometido a
trabajar también para la radio y la TV; que "no quiere
trabajar gratis"; y que "siento que es como decirle al
tipo que limpia las calles: 'Cacho ya que tenés el cepillo
en la mano, ¿no me limpias la cocina?`".
Tercera duda: No conocen a Zicolillo.
"Las reiteradas sospechas sobre su estadía en Bagdad
llevó a Rodrigo Lloret a comunicarse telefónicamente
con Cristine Legrand, la corresponsal en Buenos Aires del diario
Le Monde, desde la década de 1990, quien le informó
que no conoce a Jorge Zicolillo. Esta información fue confirmada
por otros corresponsales franceses que están acreditados
en la Asociación de Corresponsales Extranjeros" explica
el mencionado texto.
Cuarta duda: Le piden
una foto. Y Zicolillo renuncia.
El 25 de marzo, Lloret le remite otro mail pidiéndole que
envíe a la revista una "foto tuya con el fondo de Bagdad"
y explicándole la importancia que le dará la publicación
a su presencia. El mismo día, Zicolillo promete enviar la
nota y "diez fotos", de las cuales "una puede estar
un poco oscura (la de la ruta a Nafat)" y se adelanta a decir
que "eso sí será el último envío".
"De verdad me cuesta trabajar con un medio que me investiga
más que la policía iraquí".. Un día
después, Zicolillo envió sólo la nota.
Ya no hay dudas:
TXT procede a "levantarle" la nota a Zicolillo
Destaca que, el editor general, Santiago O'Donnell el 28 de marzo
le envió un mail a Zicolillo "en el que le manifestó
que su nota fue levantada porque no existía ningún
teléfono en el que ubicarlo ni fotos suyas en Bagdad. Por
lo tanto, le solicitó que ayude a subsanar este escollo".
Explica que en su respuesta Zicolillo manifiesta que le hubiese
dolido si la nota "fuera levantada por su calidad" y cerró
con "quedamos en paz".
Casi un mes después
llegó el último mail de Zicolillo
Finalmente el texto precisa que el 21 de abril último, el
periodista Rodrigo Lloret, pese a todo, recibió el siguiente
mail: "Hola Rodrigo: Quisiera saber qué cosa tengo para
cobrar y si tenés idea en qué momento pueda estar
el cheque".
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