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Los imperios del futuro
serán los imperios de la mente
Enviado por:
Gady Bar-Iosef - Japón
por Juan Enríquez
Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller
Universidad de HARVARD
Octubre 2002.
Introducción
Muchos países
pensaron que podrían abrir sus fronteras y adaptar nuevas
tecnologías sin cambiar su economía. Fallaron y desaparecieron
dando paso a nuevas naciones. Tres de cada cuatro himnos, banderas
y fronteras no existían hace cincuenta años. Esto
pasó y sigue pasando en África, Asia, Europa y Oceanía.
Es decir a lo ancho y a lo largo del mundo, salvo hasta ahora en
las Américas. Parece que nos imaginamos inmunes, pero nadie
lo es a la tecnología. Quienes controlan su inflación
y presupuesto pero no adoptan y generan nuevos conocimientos se
pueden volver irrelevantes y desaparecer. Mientras hay un crecimiento
sin precedentes en genética, electrónica, cómputo
y micro materiales , la mayor parte de Latinoamérica sigue
al margen de estos cambios y su población se vuelve cada
día más pobre".
Desarrollo
Imagínense
que estamos sentados en un café, en una ciudad europea como
Londres, París, o Madrid. Es 12 de octubre de 1492. Si así
fuera, no nos daríamos cuenta de que el mundo acaba de cambiar,
y lo ha hecho de tal manera que afectaría la forma en que
todos íbamos a vivir. Este hecho determinaría lo qué
aprenderían nuestros hijos, cambiaría el mapa del
mundo. Lo curioso de ese cambio es que, inclusive, las muy pocas
personas que participaron del cambio del 12 de octubre tampoco se
habían dado cuenta de lo que habían hecho.
Ahora, quisiera
que reflexionaran y entendieran que el 12 de febrero de 2001 también
cambió el mundo; ya que apareció el mapa más
importante que se ha hecho en la historia reciente de la Humanidad.
Es un mapa que lo van a memorizar -junto con la fecha- sus nietos,
bisnietos, tataranietos. Muchos de nosotros todavía no entendemos
a qué continente llegamos. Tampoco entendemos que hay un
nuevo mapa, pero que ya no es plano.
El mundo ya cambió.
Me estoy refiriendo al mapa de la secuencia genética del
ser humano. Ese mapa, a partir del 12 de febrero del 2001, cualquiera
de ustedes que tenga acceso a una computadora y a Internet, puede
entrar a www.science.aol y ver de qué estamos hechos.
Ese mapita cambia
todo, porque antes de esa fecha no sabíamos. A partir de
entonces, estamos modificando las bahías de los continentes,
estamos afinando las penínsulas, estamos poniéndole
nombre a muchas cosas, estamos empezando a entender que no llegamos
a Asia, que llegamos a América y que es un continente completamente
distinto del que pensó que llegaba Colón.
Pero el mundo
es muy distinto y déjenme explicarles por qué. Si
ustedes toman cualquier aparato que usan a diario, un teléfono
celular por ejemplo, funciona como un alfabeto de dígitos,
igual que los beepers, las calculadoras, los radios y los CD's.
Si ustedes piensan lo que hace un micrófono es simplemente
transmitir una serie de códigos escrito en unos y ceros.
Si presiono el botón de una computadora y le cambio la pantalla
de azul a verde, lo que estoy haciendo es tomar ese código,
lo corto y lo sustituyo por uno distinto. Todo lo que hago cuando
disco por teléfono celular, cuando uso la computadora, cuando
transmito una imagen digital es cambiar una línea de unos
y ceros. No es muy complicado y puedo resumir todo lo que hago en
un CD. Puedo meter fotografías, voz, una canción,
un documento y cualquiera de esos instrumentos va estar diseñado
en unos y ceros.
Si cambio este
código - cambio los unos y ceros que hay dentro de un CD
- cambio sus funciones, lo que hace. Puedo mandar un correo electrónico,
puedo modificar una tabla de cálculo, puedo cambiar la ecuación
para fabricar una bomba.
De lo que los
quiero convencer es que una manzana, o una naranja o un plátano
o una hoja, o una cabra, ahora son discos digitales. Que lo que
está dentro (la pulpa de la fruta) es sólo el paquete
pero lo que está dentro de la semilla es un código
muy similar a un código digital, sólo que está
escrito en las cuatro bases que forman el ADN. Entonces cada código
de la doble hélice de ADN, formado por cuatro bases adenina
(A), timina (T), citosina (C), y guanina (G), y que toda la vida,
sea humana, de un ratoncito o de un árbol de plátanos,
se codifica de la misma manera.
Yo puedo tomar
estos códigos y modificarlo. La compañía Dupont,
por ejemplo, ya tomó una mazorca de maíz, modificó
su código genético de tal manera que cuando se lo
cultiva, en vez de producir algo comestible, produce una fibra que
es un poliéster que se siente como seda. Ya estamos cultivando
poliéster en maíz.
También
ya estamos cultivando vacunas contra el cólera en árboles
de plátano. Se está cultivando seda -que producía
una araña- adentro de la leche de una cabra y todo eso se
realiza de la misma manera; es decir, modificando el código
digital en la electrónica, modificando su código genético.
Y eso va a ser lo que va a empujar la economía mundial. Pero
déjenme ir para atrás y comentar cómo y por
qué va a pasar eso.
Ahora que tenemos
el código genético completo de los seres humanos y
de los ratoncitos, si nos ponemos a pensar cuáles son las
diferencias entre ellos, resulta que la diferencia es relativamente
mínima. Resulta que Clinton tiene 30.000 genes -bueno al
día de hoy 26.6888 (+ -12.000, porque todavía no está
muy claro el mapa)- y que Bush también, porque la diferencia
entre uno y otro, es 0.001 por ciento. Ello se debe a que de los
3.000 millones de letras que tienen adentro de cada célula,
solamente codifica el tres por ciento. De allí que la diferencia
real entre un ser humano y otro, aunque parezcan tan distintos o
aunque se dediquen a la política, es el 0.001 por ciento
multiplicado por el 3 por ciento. Absolutamente mínima.
Lo sorprendente,
es que este espécimen (un ratón común) que
también tiene 30.000 genes y Bill Clinton, George Bush, o
ustedes la diferencia es mínima. El 85 por ciento de las
letras que tiene un ratoncito en su código genético
es idéntica a las suyas. La diferencia en número de
genes entre lo que tiene el ratón y lo que tenemos nosotros
son 300 genes, sobre un total de 26.588. Por eso, a veces, de vez
en cuando, la gente se parece a sus animales.
Si no somos tan
distintos nosotros de los perros y los gatos y de los políticos,
la pregunta es por qué -o cómo- nos volvemos la civilización
dominante. ¿Por qué estamos en este cuarto jugando
con una máquina en vez de estar en un árbol comiendo
bananas?
La diferencia
es nuestra habilidad para usar y transmitir conocimientos. El hombre
de Neandertal se vuelve una especie en extinción en el momento
en que el Homo Sapiens empieza a dibujar sobre paredes de las cuevas,
iniciando así la transmisión de conocimientos en un
alfabeto no abstracto, muy difícil de estandarizar, no portátil,
que difería de tribu a tribu y de clan a clan, pero que transmitía
suficiente información para poderle decir a sus hijos, a
sus nietos que "Esta es una de las maneras de ver el mundo"
y era una manera eficaz de transmitir conocimientos.
Pasaron unos miles
de años y los chinos y los japoneses, dominan el mundo durante
un par de miles de años. De las catorce dinastías
chinas, doce de ellas duraron más que toda la historia de
Estados Unidos como país independiente.
Esta fue la civilización
dominante del mundo. Pero tenía un alfabeto muy complejo:
una máquina de escribir en China tenía un mínimo
de 10.000 caracteres distintos y era casi del tamaño de una
mesa; por lo que se tornaba difícil de entender, de aprender,
de memorizar y de transmitir. Sin embargo, fue suficiente para que
esta civilización sea la primera en tener servicio civil,
compás, pólvora, papel, libros y domine el mundo durante
2.000 años.
Los griegos, los
árabes y los europeos, siendo un poquito menos imaginativos
y listos, inventan un alfabeto más sencillo de 22 letras
(o dependiendo de los humores de la Real Academia Española
de 28 o 29 letras). Un alfabeto suficiente para transmitir todos
los conocimientos chinos, mucho más rápido y con mayor
certeza y portabilidad. Surge la Biblia de Gutemberg, surgen todos
los libros y este es libro de la civilización dominante del
planeta. ¿Por qué los europeos? Porque pueden usar
y transmitir conocimientos de una manera más eficaz que cualquier
otra civilización de ese momento y sobrepasan a los chinos.
En la actualidad,
la civilización dominante del planeta habla un idioma muy
sencillo basado en dos letras: el alfabeto digital. Los países
que hablan el alfabeto digital son los países ricos. Los
países que no hablan el alfabeto digital, que no codifican,
que no venden computadoras, teléfonos digitales, programas
de entretenimiento digital, fotografía digital, son los países
que cada día se vuelven más pobres. ¿Por qué?
Porque en términos netos son analfabetos en el idioma que
domina la economía del planeta.
Este alfabeto
es tan suficientemente eficaz que yo puedo hacer con él cosas
que no puedo hacer con mi voz. Si yo les canto, ustedes van a llegar
a sus casas y le van a decir a los suyos "Este cuate cantaba
así", y van a hacer una imitación que no será
lo mismo. Pero si ustedes lo graban con unos y ceros pueden transmitir
exactamente cómo canté y pueden transmitir unos conocimientos
que no podrían hacerlo con un alfabeto más complicado
de 26 letras.
El nuevo alfabeto
se ha vuelto tan eficaz que permite transmitir la biblioteca más
grande del mundo, la del Congreso de los Estados Unidos, a través
de un único cable de fibra óptica en sólo 1.6
segundos. El volumen, la cantidad y la eficacia de la transmisión
de los datos es lo que está manejando la economía
mundial. Ese fue el 19.1 por ciento del crecimiento económico
de Estados Unidos el año pasado.
Ahora viene un
nuevo alfabeto, el genético, que será el dominante
del mundo. Y los pueblos y las civilizaciones que lo entiendan y
lo hablen; es decir, cuyos niños entiendan ciencia y hablen
este idioma van a ser los países dominantes del mundo. No
me queda claro cuáles van a ser esas civilizaciones, pero
tengo claro que una de ellas no va a ser Europa.
¿Qué
es lo que le ha pasado a Argentina? En 1900 era uno de las países
más ricos. Para 1960 pese a una serie de gobernantes de cuestionable
habilidad, seguía siéndolo. ¿Por qué?.
Porque en ese momento la tercera parte de la economía mundial
era agricultura, la tercera parte era industria y el resto, eran
servicios. Y por servicios, entiendan conocimientos: no son mozos,
ni la gente que hace hamburguesas. Son personas que sacan patentes,
los consultores, los que hacen seguros, los que hacen leyes, investigación
tecnológica, los que hacen CD's y programas de computación.
Avancemos desde
1960 a 1998. El 4% de la economía mundial es agricultura,
y no porque la agricultura en términos de volumen o en términos
numéricos sea menor; sino porque la economía mundial
creció a tal nivel en otras aspectos que la agricultura parece,
comparativamente, mucho menor. La industria sigue en el mismo nivel,
una tercera parte de la economía mundial, y los servicios
ahora son dos terceras partes del crecimiento mundial. Los servicios
se manejan en un idioma, el digital. Esto quiere decir que un joven
que no se graduó en la Universidad de HARVARD, que sale un
año antes de lograr su diploma de licenciatura, puede acumular
una cuenta bancaria que es el equivalente a todo lo que producen
los habitantes de Israel en un año, o Malasia, o Singapur
o Venezuela. Y que si ese señor se levanta de mal humor un
día y cambia sus cuentas de bancos y de seguros, mueve la
economía de un país. Eso significa que su compañía,
el día que decida moverse de lugar, mueve la economía
del tamaño de Canadá.
Esa es la diferencia,
lo muy distintivo entre la vieja y la nueva economía. En
una Economía del Conocimiento, donde se puede generar mucha
riqueza a corto plazo, y esa riqueza depende del conocimiento digital,
la economía de un país puede desaparecer en una semana.
Esto tiene serias
implicancias para los países que no entienden por qué
tienen que darle educación a sus ciudadanos, por qué
hay que darles seguridad y por qué hay que respetar los derechos
humanos. Es por esas razones por las que del 100 por ciento de jóvenes
que China manda a estudiar a Estados Unidos, sólo regresa
el 15 por ciento.
Mientras tanto,
aquellos que siguen produciendo oro, petróleo, uranio, trigo
o ganado, se vuelven cada día más pobres. Porque en
términos de índices económicos, un commodity,
un bien básico, una materia prima, vale hoy el 20 por ciento
de lo que valía en 1845. Y aquellos pueblos que siguen tratando
de competir vendiendo materias primas sin conocimientos, son cada
día más pobres. Por eso los pueblos más ricos
del mundo no son los petroleros, a menos que uno considere como
grandes potencias a la ex URSS, Nigeria, Sudáfrica, Arabia
Saudita, Irak, Irán, o México.
¿Qué
es lo que está pasando en América Latina?
En 1985, México,
Brasil, Argentina y Corea generaban más o menos el mismo
número de patentes anuales que Estados Unidos. ¿Por
qué nos deben importar el número de patentes que se
generan en EEUU por año? Porque si esta es una Economía
del Conocimiento y uno no genera conocimientos, no los protege ni
los vende, uno no tiene de qué vivir.
La buena noticia
es que de 1985 a 1998, el número de patentes generado en
México, Brasil y Argentina se duplicó. Ya estamos
generando cerca de 100 patentes en cada uno de nuestros países.
La mala noticia
es que, en el mismo período, Corea aumentó de 50 patentes
anuales a 3.400. Que sólo la compañía coreana
Samsung es el cuarto productor de patentes totales en EEUU. En Corea
ahora se necesitan 13.000 coreanos para lograr una patente en EEUU,
pero se necesitan 760.000 argentinos, 1.200.000 mexicanos y 1.800.000
brasileños.
Si ustedes me
creen que este mundo está transitando de una economía
de bienes básicos a una Economía del Conocimiento,
y esta es la tendencia y estos son los recursos necesarios para
patentar algo, adivinen qué país va a ser más
rico a corto plazo y qué países van a ser cada día
más pobres.
¿Qué
es lo que está pasando en México? México ya
tiene un Tratado de Libre Comercio, ya que abrió sus fronteras
con EEUU, y aumentó sus exportaciones. Además hizo
una serie de cosas como los mismos ajustes que están discutiendo
en Argentina -llevamos 24 años de hacer ajustes- pero tenemos
un pequeñísimo problema: a la hora de sentarnos a
ver quiénes ocupan los primeros 15 lugares de patentes en
México, nos damos cuenta que son Procter & Gamble, 3M,
Basf, Kimberley Clarke, Bayer, Pfizer, Novartis, Hoesch, Johnson
& Johnson, AT&T, Samsung, Ely Lilly, Loreal, Motorola y
Good Year. Todas mexicanas, ¿verdad?.
Si esos son los
que generan patentes y venden conocimiento, ¿adivinen qué
les pasa a los ingresos de los mexicanos aunque tengan baja inflación?
Y eso ocurre aunque se hagan ajustes financiero, aunque sigan los
programas del FMI.
La segunda consecuencia
que tiene una economía es que no solamente se puede mover
la riqueza física, las cuentas bancarias, sino que también
se puede mover la riqueza intelectual. Para una persona que habla
el lenguaje genético o el lenguaje intelectual, la opción
de quedarse en un laboratorio en un país que no apoya la
creación de nueva riqueza, que no apoya laboratorios, que
no es competitiva, que no tiene compañeros con quiénes
hablar, no es la mejor. Muchas veces Microsoft llega a las mejores
universidades y va a decir: "Quiero llevarme a los diez mejores
alumnos a trabajar conmigo". Para darles un ejemplo, en el
Instituto Tecnológico de Monterrey -que es una de las más
grandes escuelas de México- a los 30 mejores alumnos se los
lleva Microsoft una semana con boleto y todo pago al estado de Washington;
los entrevista durante cuatro días y les da tres días
de vacaciones, con las mejores comidas, barcos, etc, etc y acaba
contratando a los mejores muchachos. Lo mismo pasa en India, en
China: contratan a los mejores y los concentran.
Esta economía
es portátil. El país que encuentra a los mejores ciudadanos
de otro país, se los lleva. Son más valiosas esas
mentes que llevarse una mina. Más valiosas que quedarse con
el petróleo de un país. Esto es lo que cuenta, y los
países que no le pongan atención a sus recursos humanos,
a su educación, a su gente que puede generar patentes, ideas,
empresas, acaban quebrando.
Veámoslo
en términos prácticos: En 1999 IBM generó 2.685
patentes en EEUU, y 167 países del mundo juntos, generaron
menos, apenas 2.500 patentes. Eso quiere decir que una sola compañía
puede generar más conocimiento y vender más patentes
que 167 países del mundo.
Ahora vamos por
un nuevo idioma. A partir de 1950 dos científicos – Watson
y Creek- descifran la manera cómo se codifica y transmite
el código de la vida. Ese, creo yo, fue el descubrimiento
más importante del siglo, junto con lo que encontró
Einstein.
¿Qué
es lo que pasó? Que el costo de codificar un gen bajó
de 150 millones de dólares por gen a 50 dólares por
gen. Cuando uno ve una curva de costos que opera de esta manera,
se genera una cantidad de información absolutamente brutal
Hay países,
compañías, lugares, que entienden este idioma, que
están acumulando patentes en estos idiomas; y también
hay países que todavía no entienden que ya se descubrió
América. Los países que sí lo entendieron y
que llevaron mejor tecnología acabaron dominando a los países
que pensaban que se había descubierto algo que no se llamaba
América. Por eso es tan importante entender y hablar estos
idiomas.
La persona que
descifró el genoma humano - mitad científico loco,
mitad empresario - se sentó hace tres años y medio
y dijo que se le hacía muy lenta esta investigación
genética, y se planteó hacer la secuencia completa
del genoma humano, gesto equivalente a que -en 1960- alguien hubiera
entrado a la NASA y le hubiera dicho que iba a lanzar un cohete
a la Luna sin financiamiento del Gobierno, que lo iba a hacer solito.
Cuando lo dijo,
hace tres años y medio, todo el mundo se rió y retrucaron
que "Nosotros, los Gobiernos del mundo de 16 países,
89 laboratorios, estamos gastando 3.000 millones de dólares
y vamos a acabar esto antes del 2005". Y este señor
dijo "Yo voy a gastar la décima parte y lo voy a hacer
en dos años". Y cumplió. El 12 de febrero de
2001 lo hizo.
Este hombre, que
hace tres años no tenía ninguna compañía,
ahora tiene la computadora privada más grande del mundo,
tiene el equivalente a seis bibliotecas del Congreso de EEUU en
información genética en su sótano, acaba de
terminar el mapa genético completo de un ratón. De
las 12 enfermedades principales que primero se publicaron, él
fue responsable por la publicación de ocho. Es un hombre
que en tres años generó una industria que se llama
la genómica y que ha dado lugar a una serie de compañías
que ahora tienen un valor de mercado similar a lo que produce Argentina
en un año. Su laboratorio para estudiar, generar y hacer
el mapa genético humano trabajaba con 47 personas.
Todo esto ocurre
a una velocidad inmensa, al 50 por ciento más rápido
de lo que sucedió la Revolución Digital, y es una
revolución que va a cambiar la manera de cómo vemos
y entendemos la vida en este planeta. Está cambiando no sólo
en términos de la genética, sino en los términos
de casi cualquier industria que ustedes quieran ver y, sólo
como ejemplo les digo que el principal programa que tiene hoy en
día IBM para nuevas computadoras no es para Internet sino
para la genética y se llama "Blue Jean".
El principal programa
que tiene Hewlett Packard (y está en la publicidad en las
calles) tiene la doble hélice del ADN. Si hablan con una
farmacéutica les dirá que es la genética lo
que está empujando la medicina; si lo hacen con una química
como Dupont, les dirá que es la genética lo que está
empujando toda su industria. Por eso Pioneer se vuelve parte de
Dupont, y por eso las grandes compañías de semillas
del mundo fueron compradas por farmacéuticas o por químicas,
porque una semilla se vuelve un disco digital; y entonces uno puede
reprogramar la vida dentro de una manzana o de una naranja, y eso
es lo que será la economía mundial.
El año
pasado, por primera vez en EEUU el número de patentes biológicas
y de biotecnología excedió el número de patentes
de computadoras y telecomunicaciones.
Mientras tanto,
nosotros en América Latina, en México por ejemplo,
seguimos exportando cada vez más y tenemos un salario mínimo
que es el 27 por ciento de lo que ganábamos en 1976. Esto
sucede país tras país, tras país. Entra un
ministro de finanzas, sale un ministro de finanzas, entra un presidente,
sale otro presidente y el país es cada vez más pobre.
No porque el que esté entrando sea más tonto sino
porque la agenda de desarrollo económico es equivocada, porque
seguimos discutiendo si vamos a hacer una fábrica, una represa
o un puerto. Nada de eso importa hoy. Lo que importa hoy son las
mentes, la educación, la ciencia. Importa que esas mentes
puedan proteger y vender conocimiento al resto del mundo. Los países
que entendieron eso como Singapur son los países que van
a dominar el planeta; y les recuerdo que en 1965 el primer Ministro
de ese país -que era bastante más pobre que Argentina-
se reunió con el primer Ministro de su vecino, Malasia, y
le pidió que absorbiera su país, su bandera y su Constitución
porque no era viable como nación. Les recuerdo que hoy Singapur
tiene un ingreso per cápita similar al de EEUU.
También
en México privatizamos: de 1.155 empresas que teníamos,
nos quedamos con 206 y por la venta de unas 900 obtuvimos 24.000
millones de dólares. Pero se nos olvidó que una vez
que se privatiza también hay que regular y hay que cuidar
que la gente se porte bien, aún en el sector privado. No
regulamos a los bancos y tuvimos una pequeña crisis bancaria
que nos costó 105.000 millones de dólares, el 18 por
ciento del PBI. Otra razón por la que México no tiene
ahora un ingreso per cápita similar al de Corea, otra razón
por la que México -después de 24 años de re-estructuraciones
y 4 ministros de Finanzas que han sido luego presidentes- tiene
una deuda externa que cada vez crece más con relación
a su producto nacional bruto; otro motivo por el cual en Argentina,
Uruguay, Brasil y México el PBI per cápita no aumentó
entre 1980 y 1994, mientras que sí lo hizo en Mozambique
y Pakistán.
Cierro mi exposición
diciéndoles lo que afirmaba Einstein en los años 40,
que "todos los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento,
y que solamente son los pueblos que entienden cómo generar
conocimientos y cómo protegerlos, cómo buscar a los
jóvenes que tengan la capacidad para hacerlo y asegurarse
que se queden en el país, serán los países
exitosos.
Los otros países
se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas,
con una historia fantástica, pero probablemente no se queden
ni con las mismas banderas ni con las mismas fronteras, ni mucho
menos con un éxito económico".
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