EL
AGUJERO NEGRO DEL 2002
Por
Marcelo Mondino – Durazno/Uruguay
Normalmente
cuando se comienza un año la tendencia de todo ciudadano
es a recapacitar sobre lo ocurrido y realizar estimaciones
sobre lo que le puede ocurrir en el devenir del nuevo
año, más allá de que para todos nosotros el 31 de Diciembre
y el 1ro de Enero sean solo fechas previstas en el almanaque
que psicológicamente nos definan un termine de algo y
un comienzo de otra cosa.
Los
últimos años en este paisito cómo todos muy bien sabemos
no han sido los mejores al menos en lo que a materia
económica se refiere, y tradicionalmente tendemos a esperar
que lo que está por venir sea mejor, que por ende si así
no fuera pobres de nosotros.
Hasta
el cansancio el equipo económico, que tantos cambios tuvo
también en este andar sin rumbo, repitieron y repiten
que lo peor ya pasó y que de ahora en más sólo se pretende
esperar eso mismo que ya ha pasado en otras décadas,
que lentamente las aguas vuelvan a su lugar y comience
a brotar la semilla de la esperanza para que los uruguayos
al fin dejemos de sangrar en todos los sentidos y pongamos
pie firme en el lento lecho de la recuperación.
Pero
me voy a tomar el atrevimiento de realizar una humilde
opinión acerca de lo que algunos llaman la reactivación
medida exactamente por los mismos valores que cuando vivimos
anteriormente otras alucinaciones económicas – INFLACIÓN
Y PBI, dos indicadores económicos de enorme importancia
pero de gran peligro porque no lo digo yo sino que apoyado
en un premio Nóbel en Economía si seguimos midiendo la
capacidad de recuperación de un ciudadano (que es lo que
al fin importa) por indicadores como estos estaremos recorriendo
exactamente los mismos caminos.
Y
a las pruebas me remito, el 2003 terminó con una cifra
oficial de la inflación similar al promedio de 3 años
previos a la caída estrepitosa de la economía,1999-2000-2001
10.19%, y además afirman la recuperación en el crecimiento
del Producto Bruto cuando en realidad no tenemos en cuenta
los ingresos netos que el país tenga en un determinado
período.
Esto
quizás pueda parecer complicado de entender pero no es
ni mas ni menos que lo que necesariamente debemos pregonar
los ciudadanos de esta comarca, cuanto realmente estamos
percibiendo que la distribución de los ingresos y por
ende de la riqueza llega a descomprimir los achicharrados
bolsillos de los orientales.
La
felicidad se dice que es un estado del alma para usar
palabras muy conocidas, pero los índices de pobreza e
inclusive de indigencia en el país han aumentado escandalosamente
y fundamentalmente se ha detectado un aumento de la ,infantilización
de la pobreza, lo cual hace más peligroso aún los estados
del alma, y yo creo firmemente que no puede haber nunca
felicidad de un administrador del estado cuando sus gobernados
sufren de diferente formas estos índices fríos que causan
verdadero calor de indignación, sobre todo cuando vemos
algunos disfrutar de las soleadas playas de Punta del
Este o simplemente jugando en algún lujoso lugar de Montevideo
remozado a nuevo y dónde no parece sentirse el stress
y la preocupación de estos valores de vergüenza.
Los
estigmas de tan profunda caída son verdaderamente peligrosos,
sobre todo porque por ejemplo seguimos midiendo la desocupación
sin tener en cuenta los que se fueron, o hablamos de recuperación
cuando aún quedan ahorristas y deudores en delicadísima
situación y que por sí sólo como están acostumbrados a
decir se deberán arreglar porque la culpa es de los mercados
y de su liberalización frenética, cuando todos sabemos
que las economías las manejan hombres con capacidades
de error si, pero no de llevar a la indignación de tener
que abandonar la familia para poder subsistir.
Por
último aún no salgo de mi asombro cuando leo en los diarios
que la emigración bajó debido a que se registró un 12%
menos de emisión de pasaportes, es increíble que tomemos
esto cómo una medida en relación directa con una circunstancia
puntual de registro.
Hay
muchas causas por las cuales los pasaportes han disminuido
y una de ellas es seguro que esta en los costos brutales
que se han impuesto sobre el mismo así como también las
durísimas medidas de visado que han tomado ciertos países
para los Sudacas muertos de hambre que ahora se han mantenido
en el país desocupados (16.10%) y que obviamente prefieren
pasar mal acá y no ser deportados o maltratados en otros
países.
En
fin habrá que seguir creyendo que estos males son pasajeros
y que podrán durar 100 años, el tema es que cuerpo es
el que aguanta