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ENTRE
CANGUROS Y PRESUPUESTOS
Por: Walter Amaro
- Sydney/Australia
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Muchos habitantes
del planeta mantienen en sus retinas la imagen simpática
y agradable del famoso personaje de la serie de televisión.
Pero, este animalito que para muchos luce frágil y tierno,
puede llegar a convertirse en una seria amenaza para el desarrollo
agropecuario y el balance ecológico de un país como
Australia.
El canguro pertenece a la familia del macropodidis, y si bien
existen aproximadamente 54 especies de estos animales, el más
notorio es el que todos conocemos por las aventuras del recordado
Skippy, creo que así se llamaba el héroe infantil
de la TV. Sin embargo, muchos desconocen que el canguro macho
(difundido en todo el continente australiano), cuyo pelaje puede
variar desde el rojo pálido a un rojo intenso, puede alcanzar
un metro y medio de altura, y no siempre es muy amigable. Cosa
similar ocurre con el canguro gris, difundido en Australia Oriental
y el Sur. Los "wallabies" en cambio, son mucho más
pequeños y no representan ningún tipo de peligro,
excepto el daño que ocasionan a los agricultores.
| Justamente,
y gracias a su capacitad reproductiva, su número, tiene
que ser atentamente monitoreado con el propósito de
evitar daños y perjuicios en el territorio nacional,
puesto que por momentos devastan muy a menudo cosechas enteras. |
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Por este motivo, todos
los años el gobierno australiano establece el número
de cabezas a matar, pero recientes decretos estatales autorizan
a los ganaderos y agricultores a exterminarlos en forma indiscriminada.
De todas formas, el número de animales a eliminar se establecía
sobre una base de estudios realizados por tierra y aire, alcanzando
cifras de seis dígitos, los canguros ejecutados en ciertas
temporadas.
El departamento gubernamental competente que establece el número
de cabezas a eliminar, es la "Dirección del los parques
australianos nacionales y el departamento de vida salvaje"
traducido al idioma castellano.
El canguro se convierte en serio peligro para los automovilistas
al cruzar rutas y carreteras, particularmente por las noches.
Es un animal que se encandila fácilmente y queda tieso
cuando se aproximan los vehículos, causando serios accidentes
con un trágico y elevado saldo de víctimas fatales.
Además, las compañías de seguro pagan más
de 4 millones de dólares anuales, en concepto de reparación
de vehículos por los accidentes en los cuales los canguros
están involucrados. Eso en lo que tiene que ver en la seguridad
vial, pero todavía hay más.
Informes provenientes de la zona rural de Victoria, capital de
Melbourne, Australia, dan cuenta de una populación de canguros
fuera de control, invadiendo y devorando cosechas, matando perros,
e inclusive, poniendo en serios aprietos a los granjeros del lugar
que temen por su propia integridad física.
Los denunciantes estiman que la prolongada sequía que azota
el país, particularmente en zonas desérticas, han
animado a los canguros a bajar a los pobladíos. La falta
de agua y alimentos han estresado los marsupiales al extremo de
atacar a quien interfiera su camino en la búsqueda de alimentos
y, hoy por hoy, niños y mujeres no se animan a salir a
sus jardines con la tranquilidad acostumbrada.
Todo esto no es un hecho casual. La falta de controles más
estrictos, y el poner sobre los hombros de los agobiados agricultores
el peso del control de la población animal, desencadenan
situaciones como ésta. Millones y millones de dólares
en pérdidas vienen a castigar cada vez más el sufrido
bolsillo de la gente del campo.
Mientras tanto, el nuevo presupuesto federal, entregado en esta
semana por el ministro de economía Peter Costello, no contempla
para nada la situación del agro -ni la de nada- en la dimensión
esperada. Por el contrario, luego de saquear nuestros bolsillos
con impuestos vergonzosos, las dávidas con la cual pretenden
acallar nuestra comprometida situación familiar se ven
como cosa de risa, sino fuera porque la cosa es muy seria. Un
"saving", un ahorro de 4 dólares semanales para
aquellos que ganan más de 30 mil dólares anuales,
es una bofetada en pleno rostro para los obreros y jubilados.
Estos últimos ven menguar ese ahorro a AU$1,75, el equivalente
a una botella de leche.
Cuando el gobierno espera un año pródigo en crecimiento;
estabilidad y bajo interés en la tasa de préstamos,
y un superávit de miles de millones, no se entiende cómo
no tratan de poner un bálsamo sobre los estratos sociales
más desposeídos.
Se preocupan más por diagramar un posible llamado a elecciones
adelantadas, tratando de captar un nuevo período en el
gobierno, aprovechando la debilidad por la que atraviesa el principal
partido opositor, que despertar la simpatía de la clase
obrera. Pero bueno este es tema de nuestro próximo encuentro.
Por ahora los invitamos a reencontrarnos en siete días.
Sin apuros y sin "calentarse" porque, según dicen
los australianos: si las cosas "andan", para qué
cambiarlas.
La flema anglo-sajona se nos pega en el orillo... Lo que no se
nos pega es la indignación propia de los latinos, por ver
a la gente ser postergada una vez más, inclusive en Australia.
Pero a todo esto, el tema era el de los canguros. Y claro, cómo
va a ver planes para ocuparse de estas cosas tan ridículas
cuando el presupuesto se ha destinado a la modernización
de los ejércitos. La compra de nuevas tecnologías,
aviones y mejorar los sistemas de seguridad antiterrorista son
prioridad del gobierno. Mientras tanto, la salud, educación
y otras yerbas, quedaron nuevamente a la deriva, o en el tintero,
hablando en criollo.
Un viejo amigo dice siempre que hay que ver las cosas desde el
lado positivo. ¿Será entonces que aprovecharemos
los bajos intereses para invertir en una nueva mansión?
¿O qué con la platita que hará el gobierno
vendrán más turistas uruguayos a visitarnos? A lo
mejor con el ahorro de 4 dólares en 40 o 50 años
podremos cambiar de auto. Quizás al haber menor educación
nos acomodemos en un mejor empleo. De últimas al no tener
un buen sistema de salud trataremos de no enfermarnos tan seguido...
en fin, a lo único que no le encuentro buen acomodo es
a lo de los aviones nuevos. ¿Será para entonarnos
en una nueva cruzada junto a George W. Bush, o será para
poder contar mejor los canguros?