| Solidaridad
desde Uruguay
Venezuela está siendo gravemente
amenazada por quienes:
· en nombre de la democracia, desconocen la voluntad de la
mayoría de los
· ciudadanos, limpiamente expresada en las urnas;
· en nombre del orden, crean un clima de caos;
· en nombre de la libertad de expresión, manipulan
a su antojo a la opinión pública nacional y mundial,
mintiendo que es una sangrienta dictadura el gobierno actual, que
no tiene ni un solo preso político;
· en nombre de la patria, y envueltos en la bandera, actúan
al servicio de los señores del petróleo que han decidido
apoderarse de la riqueza petrolera de Venezuela.
Nosotros, artistas y escritores del Uruguay, exhortamos a la solidaridad
internacional con el pueblo venezolano, en estas horas urgentes.
En orden alfabético: Coriún Aharonian, Mario
Benedetti, Fernando Butazzoni, José Carbajal
(el Sabalero), Leonardo Croatto, Eduardo Espina, Eduardo Galeano,
Nelly Goitiño, Leonilda González, Héctor Guido,
Mario Jacob, Daniel Lagarde, Ricardo Lanzarini, Carlos Liscano,
Manuel Martínez Carril, Leo Maslíah, Alicia Migdal,
Numa Moraes, Rubén Olivera, Armando Olveira, Graciela Paraskevaidis,
Rodolfo Panizza, Octavio Podestá, Diana Reches, Jorge Risi,
Mauricio Rosencof, Lala Severi, Walter Tournier, Horacio Verzi,
Daniel Viglietti, Idea Vilariño.
Accidentalmente,
buscando otra cosa en un sitio que no tiene nada que ver con el
Uruguay, me encontré con esto.
Leí atentamente las firmas y me encontré, obviamente,
con algunas conocidas. Pero hay una, en particular, que me pegó
muy fuerte: la del esculto Octavio Podestá. Para él
estas frases.
Toto:
Hace demasiado tiempo que no nos vemos, que no hablamos, que no
sé de tu arte, que no veo tus yesos, tus barros, tus otros
elementos físicos que puedas utilizar para expresar tu arte.
Pero, ¿sabés qué Toto? Yo sigo creyendo que
vos firmaste por la misma razón que has firmado tantas cosas
que te han presentado para firmar: porque creíste que era
una firma solidaria la tuya. Y así lo entiendo, en ese contexto.
Pero Toto, le erraste feo esta vez. Muy feo. Y te lo digo con absoluto
conocimiento de causa: hace 29 años que vivimos aquí
con mi mujer. Mi madre también está aquí, pero
ya no vive.
Te puedo asegurar Toto que no hemos cambiado, ni mi mujer ni yo,
en lo absoluto nuestros principios. Los mismos que compartí
contigo tantas veces. En lo político, en lo gremial. Pero
esto que hay hoy en Venezuela es de lo más alejado que vos
te puedas imaginar respecto a nuestra manera de pensar: la tuya
y la mía.
Esto aquí es una modernísima dictadura con un extraordinario
ropaje de democracia. Pero es sólo eso Toto, la ropa, lo
de afuera, la apariencia con que se cubre, el manto de legalidad
y legitimidad que parece tener. Las dictaduras también evolucionan
para disfrazarse y aparecer como legales.
Pero en lo absoluto es ya legitima, aunque haya nacido legal. Ha
perdido legitimidad por sus mentiras, por sus falsedades, por sus
engaños, por sus coimas, por el enriquecimiento ilícito
de tantos de sus sostenedores, por los asesinatos políticos,
por las reiteradas violaciones de la propia Constitución
que hicieron a su medida, por el desconocimiento de la ley, por
la violación flagrante y descarada del ordenamiento jurídico.
Nosotros, te lo voy a decir claramente, no votamos por Chávez.
Y no lo hicimos porque, para empezar, en el intento de golpe de
estado del 4 de febrero de 1992, mató indiscriminadamente,
a militares y a civiles. Y entre esos civiles, estuvo una nenita,
la hijita de un compatriota nuestro que dormía en su cama
y que amaneció con su cráneo perforado por una bala
de FAL (fusil automático ligero) arma utilizada en ese entonces
solamente por militares. Y por el ángulo de penetración
de la bala en su cráneo, por la trayectoria del disparo,
se pudo identificar que provino del Museo Militar, sitio donde se
había guarecido el hoy presidente de Venezuela y entonces
cabeza de la sangrienta intentona golpista. La única razón
es que esa familia uruguaya, padre, madre, dos hijitos, vivía
en un apartamento en el área próxima a la casa de
gobierno: el Palacio de Miraflores.
Para seguir: lo pensamos y lo pensamos y lo hablamos con mi mujer,
y le dimos vuelta p'arriba y p'abajo y siempre, inevitablemente,
llegábamos a la misma conclusión: muy lindo lo que
decía, pero se le veía el viso, se le veía
claramente por abajo, lo de milico. Pero de milico cuartelero, ordinario,
mentiroso, jodedor. Un tipo que te podía mirar a los ojos,
a la cámara en tv, directamente, y decir con el mayor desparpajo
las mentiras más grandes, formular las promesas mas increíbles,
de tal manera que vos "comprabas". Pero repensabas la
cosa una y otra vez, y no, no comprabas. Era puro populismo barato,
pura mentira, puro cascarón. Era una perorata con ideas de
los '60 pero hecha hoy, en pleno siglo XXI cuando, evidentemente,
las cosas no son como lo eran a la mitad del XX o poco más.
Y fracasó en el primer intento. Fue el único de los
cuatro comandantes que encabezaron el intento que fracasó.
El único, también, que tuvo un fracaso sangriento.
Ninguno de los otros, si bien disparó algún tiro,
no tuvo ningún muerto, ni herido. Este sí. Y fue el
único que se quedó en la retaguardia. Todos los otros
estuvieron en la vanguardia, a la cabeza de sus acciones que, reitero,
lograron su meta. Este no lo logró e invitó por tv,
en unos minutos que serán para la historia de este país,
a que los demás camaradas depusieran sus armas. Y así
fue.
Pero en noviembre del mismo año hubo otro intento, encabezado
por otros militares, incluso de mayor rango que él: un general
de brigada de la Fuerza Aérea y un contralmirante de la Armada.
Y en esa también hubo muertos y heridos. Militares y civiles.
Por ejemplo, entre tantos, empleados del canal 8, la televisora
del Estado, muertos fríamente, sin razón ni motivo,
cuando un pelotón de militares y civiles intentaron tomar
el canal. Y lo lograron, con muertos y heridos. Uno de esos asesinos
es hoy el encargado de regular todo lo referido a telecomunicaciones,
el presidente de Conatel. El que pretende hablar en nombre de los
niños del país para protegerlos, porque durante dos
meses, durante el mayor paro cívico que recuerde la hisotoria
latinoamericana, no transmitieron programas infantiles en el horario
reservado para ello y sólo se limitaron a difundir noticias,
a transmitir en vivo manifestaciones que llegaron a reunir a millón
y medio de personas en una y algo menos en las otras. Durante los
dos meses que el país le dijo al dictador que no lo quería,
esas emisoras transmitieron, en horario infantil, noticias y sucesos
que estaban ocurriendo, como por ejemplo el vil asesinato de los
manifestantes del 11 de abril de 2002 por parte de pistoleros armados
por el gobierno y protegidos por los militares. Ese crimen Toto,
fue transmitido en vivo y en directo por todos los canales, con
excepción del canal oficial y del otro canal que no es oficial
sino que hace años que está concedido en administración
a la Iglesia Católica y transmite únicamente programa
grabados, básicamente culturales, educativos, documentales
históricos, etc. Pero el resto, que el dictador hizo unir
en cadena para dejar de transmitir la gigantesca manifestación
y distraer a la audiencia, alejándola de la trampa mortal
que había armado previamente, para castigar a quienes no
estaban de acuerdo con él y se atrevieron a manifestarlo
públicamente caminando más de 8 kilómetros,
cruzando Caracas de Este a Oeste. Y mientras un reportero oculto
con una operador de cámara y un ayudante, transmitían
a los pistoleros del gobierno disparando desde "Puente Llaguno"
hacia la Avda. Baralt, el dictador asesino estiraba su perorata
para evitar que todo eso fuera visto y luego culpar a los canales
de editar videos, trucarlos y darlos a conocer a la gente. Cuando
se dieron cuenta de lo que ocurría, porque los canales privados
partieron la pantalla en dos transmitiendo por una mitad imagen
y sonido del dictador y por la otra mitad imagen de la manifestación
y, cuando el vil asesinato, cuando la trampa mortal quedó
en evidencia, transmitieron a pantalla completa y sonido de origen
lo que ocurría. Entonces, el dictador ordenó "tumbar
las señales de tv" y lo hicieron, sin cumplir con ninguno
de los pasos previstos en la ley. Pero los canales fueron más
inteligentes y salieron con sus emisiones utilizando a Directv en
señal abierta. Entonces mandó desalojar militarmente
el sitio de transmisión donde se veía claramente a
los asesinos disparando a mansalva contra los manifestantes y ya
entonces contra la Policía Metropolitana que trató
de desalojarlos del sitio. Y, por supuesto, el frente del Palacio
de Miraflores estaba totalmente cubierto por la Guardia Nacional,
por la Guardia de Honor y por miembros de los mal llamados "círculos
bolivarianos", más conocidos popularmente como los "círculos
del terror".
Y en la mañana de ese día Toto el dictador asesino
ordenó poner en ejecución el llamado "Plan Ávila",
movimiento militar que se basa en el posicionamiento de tanques,
artillería y soldados armados a guerra, reservado para casos
de ataque exterior, a efectos de evitar que la marcha programada,
que se avizoraba gigantesca, llegara siquiera a las cercanías
del Palacio de Miraflores y, de ser posible, disolverla antes, costara
lo que costara. A quienes mataron impunemente una vez, ya les resulta
más fácil volver a hacerlo. Esa fue la acción
que desconocieron los mandos de las Fuerzas Armadas, las órdenes
que se negaron a acatar, y por lo cual le pidieron la renuncia cosa
que, como públicamente lo manifestara el general de tres
soles a quien el mismo dictador ascendiera a ese rango al cual sólo
se puede acceder en el campo de batalla y por actos de valentía
y arrojo. Y para preservar su seguridad física fue que las
FF.AA. lo cobijaron, porque además, el mismo dictador se
trasladó, en su vehículo oficial y con su escolta
habitual, acompañado además de otras personas y vestido
con uniforme de campaña de camuflaje (cosa que no puede hacer
porque está retirado) se trasladó por su propia voluntad
desde la casa de gobierno al Fuerte Tiuna, centro neurálgico
de la actividad militar del país. Lamentablemente, quien
fungiera como presidente de la organización empresarial,
traicionó a todos los que habían encabezado la resistencia
a la dictadura y, por su cuenta y riesgo, intentó dar un
golpe de estado tan ridículo que luego se le apodó
"Pedro I el breve". Ninguna de las fuerzas políticas
o gremiales del país que tenían acción concertada
contra el dictador, lo acompañó y esa fue la imagen
que se difundió al exterior y esa fue la razón por
la cual, aún hoy, quienes nos oponemos al dictador recibimos
el mote de golpistas. Entre otros, claro. Y nadie, absolutamente
nadie quería eso. Todos querían aceptar la solicitud
del dictador asesino de irse a Cuba con siete millones de dólares
para sus gastos, junto con su familia. Pero algunos militares se
negaron a ello, porque entendieron que los actos que había
ordenado eran pasibles de un juicio, que era un reo de la Justicia
y que no se le podía permitir su salida del país.
Esa fractura de los altos mandos, prueba ineludible de que no había
un golpe de estado concertado, fue lo que permitió que otro
de los generales ascendido por el dictador lo regresara a Caracas.
Y sus promesas de enmienda, de comprensión de todo lo ocurrido,
de no tomar acciones de retaliación o venganza, promesas
y juramentos hechos con un pequeño crucifijo en la mano y
en cadena nacional de radio y televisión, fueron una mentira
más a las tantas y tantas que hizo siempre y de las cuales
hasta se mofaba en sus programas dominicales, con ese mismo general
y con otros.
Esto Toto, esta realidad de la Venezuela de hoy, no tiene absolutamente
nada que ver ni con Justicia, ni con buen gobierno ni con buena
adminstración. Hay muchísimo más pobres que
antes, el país tiene todos sus índices económicos
en baja pronunciada (desocupación en un 23%, Producto Interno
Bruto, -11% en dos años sucesivos, cierre de empresas, huída
de capitales, carencia de inversión extranjera y nacional,
país paralizado) y cualquier sondeo de opinión le
ha sido enormemente desfavorable. Ya ni los que creyeron en él
alguna vez, lo siguen haciendo. Y los abusos, la corrupción,
el apoyo a la guerrilla colombiana -guerrilla asesina que vuela
acueductos y redes de tendido eléctrico, que dinamita pueblos
enteros, que no pretende sino mantener su unión con el narcotráfico,
es decir, que va precisamente contra el pueblo al cual dice defender
y reivindicar- y el desafío absurdo, de guapo de barrio,
contra EE.UU. y los países desarrollados, con el gran soporte
de Fidel Castro quien, naturalmente, debe protegerlo porque, como
lo ha dicho "la existencia de la revolución cubana depende
de la existencia de la revolución bolivariana", porque
es Venezuela quien la abastece de petróleo no sólo
para su consumo interno sino también para una exportación
en beneficio de ellos por los precios bajos del convenio versus
los precios altos del mercado internacional.
Podría seguir y seguir y llenar páginas con datos,
informes, comentarios, y todo lo que desees saber, y que yo ya he
tratado de difundir entre los uruguayos que vivimos en el exterior
y en el propio Uruguay, para que sepan la mentira, la gran mentira
que están apoyando. Pero creo que, de momento al menos Toto,
con esto es suficiente.
Espero sinceramente que no te sigas engañando con mentiras.
Las palabras van por un lado y los hechos dicen todo lo contrario.
El encantador de serpientes, el vendedor de ilusiones, es eso, nada
más. Pero en la realidad es el peor administrador de la hacienda
pública que ha tenido este país, y el enriquecedor
de muchas personas, entre ellas su propia familia. Y hay diariamente
en la prensa nacional, denuncias documentadas de compras de inmuebles
lujosos por personas que hasta ayer no tenían nada. Inversiones
inmobiliarias en el exterior, también documentadas. Y exhibición
obcena de una riqueza mal habida que rompe los ojos. No sé
si todo esto te será suficiente. Espero que así sea.
Te mando un gran abrazo Toto, con el aprecio de siempre.
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