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PANORAMA
AUSTRALIANO
POR: WALTER AMARO - SYDNEY/AUSTRALIA
Mientras todos corren, física o espiritualmente detrás
de la "ovalada", en el Mundial de Rugby, las cosas
en Australia siguen de mal en peor. Los hospitales al borde
del colapso por la deserción de los cirujanos especializados,
la inestabilidad del sistema de salud, los aumentos desorbitantes
en los impuestos inmobiliarios, la ineficiencia para resolver
la crisis de las ovejas rechazadas en Arabia Saudita, las
desmedidas aplicaciones impositivas de un "Premier Laborista"
que parece olvidar la clase obrera, etc, etc. Pero eso sí,
por primera vez la coincidencia refleja el malestar de la
población, a través de un estudio realizado
dentro de fronteras: este señala que los trabajadores
en un 49% están descontentos con sus trabajos y odian
a sus empleadores, un 25% está conforme, y al otro
25% no le va ni le viene.
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muy largo de explicar cómo, un jubilado debería
verse obligado a vender su vivienda por no poder pagar
la contribución inmobiliaria. Pero si en cambio
se nos antoja sencillo describir esto como una verdadera
canallada en la cual son cómplices los gobernantes
de turno. Don Juan por ejemplo, trabajó duro por
casi 50 años para poder retirarse y disfrutar de
una merecida recompensa por su esforzado aporte a las
fuerzas vivas del país. Aportes jubilatorios de
más de 90 dólares por semana desde que yo
le conocí en el año 1982, el 1.5% también
de impuestos para cubrir el servicio de salud, y de yapa,
cada 1ro. de Julio al liquidar sus impuestos obligatorios
para con el Sr. Gobierno, se encontró con algún
adicional que cubrir. Amén de que don Juan vive
en uno de los |
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países
más caros del planeta. No obstante, con ayuda de su fiel
compañera y esposa lograron comprar un terrenito frente
a una playa desierta y despoblada. Hoy día el boom inmobiliario
le ha hecho una mala jugarreta: las casas en su alrededor se
cotizan a precios desorbitantes y, para poder "sacarle
más jugo a don Pueblo" el gobierno estatal incrementó
las cifras de la valuación de la propiedad de tal manera,
que don Juan ahora no puede pagar la contribución inmobiliaria.
Sin embargo, don Gobierno tiene la respuesta para tal problema:
venda su propiedad de hace más de 40 años y múdese
a una zona más popular y barata. Lo triste es que don
Juan recibe 16.000 dólares anuales por concepto de jubilación,
y ahora sólo en contribuciones inmobiliarias debe pagar
casi 7.000. Pavada de crápulas tenemos en el poder...
Pero no todo es simplemente malo. Hay cosas peores. La deserción
de los cirujanos especializados de los hospitales públicos
puede tener consecuencias tremendas para la población.
Sólo en Nueva Gales del Sur más del 25% de los
nosocomios deberían cerrar sus puertas por falta de profesionales.
Los costos tremendos en los seguros que les cubren por negligencia
se han disparado de tal manera que los galenos se ven imposibilitados
de afrontar sus contrataciones. Esto viene a completar una crisis
que se agudiza con el servicio de Medicare. Las primeras tentativas
de la administración Howard por poner un bálsamo
al problema fue rechazado de pleno por el gremio de los doctores.
Sin ninguna duda no resulta fácil poner el cascabel al
gato. Los profesionales de la salud no quieren caer en el juego
de la demagogia electoral y prefieren soluciones de fondo. Por
ahora sin embargo, las cosas "andan" pero sólo
hasta fines de este año, a no ser que se le dé
una respuesta permanente al problema de fondo. Por otra parte,
estimamos que las aseguradoras que cubren este rubro, deberán
poner los pies sobre la tierra y pensar más en su propio
futuro, sin cortarle el cuello a la "gallina de los huevos
de oro". Es más el 1% de algo que el 100% de nada.
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A
todo esto seguimos con el problema de las ovejas. Más
de 52.000 ovinos rechazados por Arabia Saudita que alegó
un porcentaje inaceptable de ganado enfermo, permanecen
aun en alta mar a la espera de una solución que
contemple los intereses de muchos sectores. Por una parte,
los defensores de los derechos del animal, que quieren
que se les regrese para terminar con ese |
suplicio del hacinamiento
en el barco, prohibiéndose además futuros embarques.
Por el otro, el gobierno y los ganaderos interesados en el comercio
de este lote lanar y por las pérdidas significativas
del contratiempo, por otro establecer un equilibrio en el consenso
de la población en este entuerto y además, conformar
a los legisladores del propio partido en el gobierno que no
quiere que los rumiantes vuelvan a tierras australianas por
la contaminación y la consecuente cuarentena que haría
peligrar el estatus para futuras exportaciones. Un verdadero
embrollo si se considera que más de 17 países
han negado el ofrecimiento gratuito de esta carga y la posibilidad
de que convertidos en carne picada sean arrojados a las aguas
con el riesgo ecológico que ello implica.
Finalmente, el desacuerdo de un importante sector laboral con
la política del gobierno estatal del Premier Bob Carr
plantea un llamado de alerta a filas del Partido Laborista.
Los periódicos matutinos han denunciado en más
de una oportunidad los errores de su gabinete que han costado
sumas millonarias a la población de Nueva Gales del Sur.
De todas formas, los habitantes de Sydney han soportado estoicamente
un incremento sustantivo en sus impuestos, sobre todo en la
transferencia y compra de propiedades. Las multas al parque
automotor, encubiertas en un halo de supuesta campaña
educacional; la intención de aplicar mayores cargas a
los clubes que operen máquinas tragamonedas con el riesgo
de erosionar el futuro de estos y una cantidad de organizaciones
satélites que de ellos dependen, y la endeble promesa
de volcar el superávit fiscal en el sistema de salud.
Este excedente de 620 millones de dólares, 420 millones
más de los estimativos más optimistas del gobierno,
y una expectativa de 1.600 millones si se aplica el impuesto
a las tragamonedas en el año entrante, posibilitarán
una de dos: la posibilidad de recursos para implementar un sólido
sistema sanitario, considerando que Australia es un país
que registra un alarmante índice de envejecimiento poblacional,
y el bienestar de sus pobladores, o lo que es más común:
tener mayores ingresos para despilfarrar por malos administradores.
Juan Luis Guerra, cantante centroamericano, en las máximas
de una canción, anhelaba que lloviera café. Los
dependientes del servicio de agua potable de Nueva Gales del
Sur rogamos por lluvias. La sequía que azota "la
patria grande" aquel pedazo de tierra que sólo lo
sufren los agricultores, padece signos de desertificación
muy acentuados, con los consabidos daños colaterales.
Sin embargo, las restricciones de agua potable, que rigen para
todo el estado no se justifican en la medida implementada, particularmente
en Sydney. Pero...siempre hay un pero, aparece en escena la
oportunidad otra vez, de imponer "multas" a todo aquel
que infrinja la veda, con sumas mayores a los $220. No hay caso,
el amigo Bob es un gran oportunista que encuentra siempre la
forma de hacer dinero a costa del pueblo...
Nos encontramos
en siete días, si es que para ese entonces no estamos
"guardados". Hasta el próximo sábado
entonces; viernes para los hermanos en tierra de los Teros.
A propósito de los Teros; una periodista de nuestra
comunidad le preguntó al capitán de nuestro
equipo de rugby, antes de la contienda y en una entrevista
relámpago: "¿piensan ganar algún
partido?".
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