¿Y si exigimos un proyecto
país y una conducta cristalina?
| Por Helena Arce |
 |
Hoy es 17 de mayo
del año de nuestro señor 2003, sentada en mi computadora
al lado de la ventana en este sábado gris, lluvioso, con
las hojas de los árboles moviéndose al compás
del viento, miro, el paisaje, de a ratos. Este mismo paisaje que
miraba hace muchos años, casi veinte, antes de mi niño
incluso, desde una ventana del apartamento del tercer piso del
edificio de al lado. Cosas del destino, después de haber
recorrido varias ciudades de este país, siempre atrás
del trabajo, este mismo nos trajo de vuelta a Montevideo, y a
la casa de al lado. Es el mismo paisaje, o casi, algo cambiado
desde que nos fuimos, la calle flechada, con luces a mercurio,
todo efecto de que al fin construyeron la Terminal de ómnibus.
Al fin sí, quienes aquí, vivimos en esa época,
sabemos lo que eran las casas expropiadas, abandonadas y con intrusos.
La casa de enfrente perdió su murito, hay más tránsito,
paradas de ómnibus, más rejas, tal vez más
autos en la calle que hace casi dos décadas. Sin embargo
los vecinos son casi los mismos, los dueños del almacén
de la esquina convertido en autoservicio, los jóvenes son
los niños chiquitos que aquí vivían, y las
personas mayores somos los jóvenes de aquella época.
Claro falta algún vecino que se ha mudado, el que vivía
en mi casa de ahora, por ejemplo, algunos también han partido
al mundo del nunca jamás, Me asaltan los recuerdos y veo
aquella joven pareja con un niño chiquito, que partía
con las bicicletas la perra y el mate a pasar la tarde los sábados
en el Parque, o los domingos de mañana a esperar el ómnibus
para ir a comer a lo de los padres, un fin de semana con uno,
un fin de semana con otro. La visita matinal de mi padre para
tomar un café, cinco minutos antes de irme a trabajar.
Mi padre... Su visita diaria e infaltable, siempre los bolsillos
llenos de caramelos para los nietos, y su sonrisa, su sonrisa
amable, que siempre, volvía los problemas menos importantes.
Y se trabajaba y mucho, pero había también ratos
de no hacer nada, de solo charlar, o mirar una película,
de leer un libro, de juntarse con amigos.
Ahora es diferente, claro la situación es otra, uno está
el día entero, "craneando", imaginando, que hacer,
como traer más dinero a casa, como pagar la cuenta que
quedó sin pagar, como usar menos luz, no usar el teléfono
más que por una "máxima necesidad", tiene
auto pero no lo usa, en vez de tomar ómnibus camina, todo
se ha vuelto prohibitivo. La crisis nos ha dejado presupuestos
altos y muchas deudas.
Es esto, parte de mi historia? , Si sin duda, pero es también
la historia de tantos uruguayos, uruguayos "clase media",
que hemos quedado con las ruedas para arriba, que han tenido que
entregar autos, casas que habían comprado con esfuerzo
y tuvieron que perder por no poder seguir haciendo frente a las
cuotas, que han tenido que aprender a sentir el gusto ácido
de correr atrás de las facturas sin pagar y dormir con
ello.
El país se reactivará sin duda, sin importar cual
sea el gobierno que haya, por la inercia de la rueda de los ciclos
económicos, pero como dicen por allí crisis significa
cambio. Si esta sirviera para que los uruguayos hayamos aprendido
la lección? La lección de no correr con el consumismo
de plástico, con las ilusorias financiaciones baratas,
con especular en vez de invertir.
Las leyes del mercado frías del capitalismo salvaje son
tan dañinas, como el inflexible estado comunista que marca
que hacer, que pensar y que consumir. Los países pequeños
deben salvaguardarse, deben siempre cuidar, antes que nada, el
trabajo de su gente.
Qué nos debemos los uruguayos? El exigir a nuestros futuros
gobernantes, antes que nada, sean quienes sean los que accedan
a ello, un proyecto país. Nos hablan de programa, de presupuestos,
etc.., etc.. Pero, por que de una vez no exigimos que nos digan
todo eso: a qué país apunta? Cuál es la idea
de país al que llegar en el futuro, que cada uno nos muestre
cual es la visión del país que tienen para dentro
de dos décadas.
Que nos digan si en esa visión del país hay cabida
para el trabajo de la gente. Y a partir de allí, nos expliquen
cual es el programa que respalda esa visión del país,
pero además en palabras fáciles, que las entendamos
todos. No quiero más discursos, quiero que nos muestren
que analizaron realmente que es necesario hacer, para que este
país florezca, más allá del vaivén
de los males de afuera. Analizado y detallado pero al mismo tiempo
flexible, para adecuarse a los embates inflexibles, a los que
nos someten, de los países más grandes, con sus
fluctuaciones económicas. Un estudio detallado de lo que
le sirve al país, y que medidas tomar para que éste
vaya hacia allí. Medidas orientadoras, no proteccionistas,
medidas negociadoras, medidas que fomenten la inversión
privada uruguaya, y la extranjera con alicientes, pero también
con exigencias. Un análisis minucioso de cuales son realmente
las riquezas claves del país y fomenten su explotación
protegida; y que al mismo tiempo, busque la forma más eficiente
de acceso a los recursos necesarios con que no contamos.
Pero además, nos debemos, el exigir el acceso a la información
sin restricciones, una transparencia feroz que nos devuelva la
confianza, porque más allá, de casas, autos y cuentas
sin pagar, lo que hemos perdido los uruguayos junto con la tranquilidad,
es la confianza.
Nuestro país necesita un gobierno con políticas
orientadoras, no intervencionista, que fomente la sana competencia,
combata los monopolios y por sobretodo con una conducta cristalina.
Cómo me fui de la contemplación del paisaje a la
conducta cristalina? Es que en medio de ello me llegó,
desde el cuarto de mi niño el sonido de las guitarras y
las voces alegres, de él y sus amigos, Y me descubrí
pensando, qué futuro le espera a todos estos muchachos?
Que estudian, que salen y cantan, con la misma inocencia que nosotros
lo hacíamos, muchos más concientes ellos por cierto
de la situación económica, pero tanto más
descreídos.