APUNTAN
CONTRA LA EMIGRACION ILEGAL
por Graciela Vera
España
endurecerá los criterios de empadronamiento de los 'sin papeles':
otorgará al visado validez de permiso de trabajo; agilizará
los trámites de expulsión de ilegales y comprometerá
a los transportistas en la lucha contra la inmigración ilegal.
La cuarta reforma
de la Ley de Extranjería del año 2000, se aprueba
este viernes, 23 de mayo, por el Consejo de Ministros de España.
El Ejecutivo español pretende presentar al Parlamento una
Ley consensuada entre todos los partidos. No obstante, la mayoría
absoluta que tiene el Gobierno del Presidente Aznar le permitiría
prescindir de apoyos extra partidarios para acometer los cambios
propuestos.
Las autoridades
han señalado que lo que se pretende es endurecer las sanciones
contra la inmigración ilegal y favorecer la llegada regular
de extracomunitarios.
Desde la oposición
se critica como oportunista y electoralista la presentación
de esta reforma que ha sido propuesta en la última semana
de la campaña electoral y es aprobada dos días antes
de los comisios municipales.
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Y nuevamente
el gobierno español parece dispuesto a erradicar la emigración
ilegal, al menos, a hacer más difícil llegar a la
madre patria… y permanecer en ella.
En España
hay tres clases de emigrantes, los que llegan atravesando el Mediterráneo
en pateras, los que cruzan la frontera desde Francia y los que bajan
de los aviones, entre éstos últimos se contabilizan
los que arriban desde América: cubanos, bolivianos, ecuatorianos,
argentinos, peruanos y también los uruguayos.
Hasta ahora
ha resultado relativamente fácil burlar las trabas para quedarse
en España. Se llegaba como turista con un visado por tres
meses, se dejaba pasar el tiempo sin regresar y ya se estaba inmerso
en esa enorme masa uniforme, sin documentación, sin derechos,
con temor a ser descubierta, pero esperanzada en una casi utopía.
Las cosas irán
mejor mañana. Seguro que mañana encontrará
trabajo.
Pero no. Le
piden una regularización que no tiene. Y los mañana
se suman. Y un mañana debe dejar la pieza de alquiler y pasar
a compartir alojamiento con otros siete compatriotas en un apartamento
de un solo ambiente; y otro mañana el dinero se acaba y el
trabajo considerado seguro no aparece. Y otro mañana hay
hambre y se debe recurrir a la caridad para comer y las colas frente
a las Oficinas de Migración son cada vez más largas
y los añorados papeles cada día más difíciles
de conseguir.
Al realizar el anuncio de la nueva reforma a la Ley de Extranjería,
el Presidente Aznar señaló:"reforzaremos las
sanciones para el control de la emigración ilegal y aumentaremos
las obligaciones de los transportistas, porque no debemos olvidar
que la principal entrada de emigrantes ilegales en España
no son las pateras que circulan por el estrecho de Gibraltar o por
aguas de las Canarias; la principal puerta de entrada de emigrantes
ilegales en nuestro país son los aeropuertos"
Pero por otra
parte, no es posible negar que España necesita de los emigrantes,
no solo como mano de obra, también para salvar poblaciones
y beneficios de los españoles de hoy.
En España
hay pueblos casi desiertos, con hasta un 80% de las casas deshabitadas
y un 20% restante habitadas por personas mayores y ancianos.
Están
allí, como esperando a alguien que quiera trabajar la tierra.
Que quiera producir y aportar a la Seguridad Social para garantizar
la continuidad de las pensiones a los jubilados de hoy y del futuro.
En España
salen al mercado anualmente cien mil puestos de trabajo que no son
absorbidos ni por españoles ni por emigrantes porque el cupo
de inmigración es de veintiocho mil puestos al año.
En un país donde la natalidad media es de un hijo por pareja
y a edad no muy temprana, la emigración es imprescindible
para evitar un grave problema demográfico.
Legalizarla,
pues, es un derecho del país de acogida, y es también
un deber.
Ser legalizados
es una ambición de quién solo aspira a una oportunidad
y exige ser diferenciado de los delincuentes que se aprovechan de
la irregularidad.
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Cuando aún
no se ha regulado después de la sentencia del Tribunal Supremo,
la anterior reforma, se presenta un nuevo texto del que destacan
como puntos más relevantes
Se pretende
'simplificar trámites' otorgando al visado que expedirán
los Consulados en los países de origen, validez de residencia
y permiso de trabajo.
El nuevo visado,
que se otorgarán en base al cupo anual aprobado por las autoridades
españolas, deberá contar con un informe favorable
del INEM (Instituto Nacional de Empleo) donde deberá constar
entre otros requisitos, el sector de actividad donde trabajará
el inmigrante.
Se pretende
así simplificar la burocracia y eliminar las enormes filas
de indocumentados que se apilan frente a las oficinas de Migración
en las distintas ciudades de España. Por su parte las autoridades
consideran que de esta manera se pondrán trabas muy fuertes
a las mafias que trafican con los emigrantes.
Desde las organizaciones
sociales se señala que será necesaria también
la voluntad de los gobiernos en los países de origen para
que no se negocie de las visas y surge por otra parte la duda de
si se podrá cumplimentar eficazmente este proyecto que necesita
de la coordinación de tres Ministerios y organismos recaudadores
como la Seguridad Social.
El texto presentado
incorpora nuevos requisitos para proceder al empadronamiento de
inmigrantes lo que se consideran un endurecimiento de criterios.
Se quiere así evitar que los Padrones municipales se vean
incrementados con personas que se encuentran irregularmente en España.
Se incorpora
a la Ley una serie de directivas europeas que permiten, entre otras,
agilizar los trámites de expulsión de los irregulares.
Esto significa que si cualquier país de la UE dicta una orden
de expulsión y el inmigrante ilegal se ha trasladado a España,
la expulsión se podrá llevar a cabo desde ésta.
Las compañías
de aviación y otros transportistas verán aumentadas
sus obligaciones ya que se les implica directamente en la lucha
contra la inmigración ilegal.
Deberán
facilitar antes del embarque las listas de pasajeros para que Migraciones
la utilice en controles fronterizos. Asimismo se les exigirá
que comuniquen a las autoridades cuando un viajero llegado a España
como turista no haya retornado pasados los tres meses de validez
de la visa.
Pero no todo resulta negativo en esta reforma. Se incluye también
un paquete de medidas legislativas que pretenden evitar los fraudes
y abusos a los que a menudos se encuentran expuestos los inmigrantes,
como, por ejemplo, puede ser la venta de permisos de trabajo o de
cartas de invitación falsas para facilitar la entrada a España.
Por último
el Ejecutivo español ha redactado un nuevo texto de regulación
del reagrupamiento familiar como consecuencia del fallo del Tribunal
Supremo sobre lo actuado al respecto en la anterior modificación.
La reforma de la Ley de Extranjería y ésta, implican
la necesidad de un mayor interés de los uruguayos en hacer
valer los Tratados de Amistad y Cooperación de 1870 y 1992
entre nuestro país y España.
No podemos
olvidar que Uruguay no se cuenta entre los países favorecidos
por el cupo de trabajadores emigrantes con los que ha firmado (otros)
convenios el gobierno español.
Pero hecha
la ley, hecha la trampa y surge la pregunta: ¿Qué
pasaría si un uruguayo viaja hasta Lisboa (por nombrar una
capital de la UE) y desde allí en tren hasta Atocha (Madrid)?
¿Se encontraría en la capital española en el
más perfecto anonimato?
También
puedo decir que me consta que en España hay varios bufetes
de prestigiosos abogados instando contenciosos en base al contenido
del Tratado General de Cooperación y Amistad entre el Reino
de España y la República Oriental del Uruguay 1992/16157
del 23 de julio de 1992 y del anterior Tratado de Reconocimiento,
Paz y Amistad del 19 de julio de 1870, validado por la ley 1.587
del 9 de setiembre de 1882, en plena vigencia.
Almería,
23 de mayo 2003
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