Ante
el fallecimiento de los niños por desnutrición
Por Helena
Arce
Este es un tema
difícil, muy doloroso, y sin lugar a dudas muy delicado
de tocar. Es terriblemente doloroso para todo ser humano ver que
mueren niños por falta de una alimentación adecuada,
y en el país de las vacas, nada menos. Este problema
que estamos viendo como nuevo en nuestro país, producto sin
duda de la gran crisis en que el Uruguay se encuentra sumergido,
está inserto en una problemática mucho más
profunda.
Es un tema muy difícil
de tratar, porque uno no puede dejar de conmoverse ante esta situación;
y a quienes tenemos hijos estos hechos, nos causan, además
una sensación de pánico muy particular. Pues
todos vemos bajar nuestro nivel de ingresos y pensamos: Hasta cuando?
Llegaremos hasta allí?
El gobierno está invirtiendo
sumas importantes en ayuda solidaria, pero esta ayuda sin duda,
o no es suficiente, o esta muy mal coordinada, de forma que no llega
correctamente canalizada a quienes más la necesitan. Tal
vez sería hora que se invirtiera en actividades que
crearan fuentes de trabajo, que permitieran a la gente ganarse su
propio sustento y no dependiera de la ayuda solidaria.
Pero subyace en todo esto otro
problema que no nos animamos a tocar, otro problema que subsiste
en la sociedad uruguaya y que no es nuevo, que se arrastra de décadas.
Las familias más pobres son las que más hijos tienen,
y comienzan a tenerlos a edades más tempranas, no es nuevo
pero va creciendo en forma progresiva. Varias veces he
intentado tocar este problema con distintas personas, algunos de
ellos fervientes religiosos que me han tratado con todos los epítetos
que se les han ocurrido, explicándome que uno debe tener
la cantidad de hijos que Dios le mande, Otros, algunos
profesionales Sicólogos y Asistentes Sociales que me han
explicado la razón de este fenómeno, diciéndome
que estas familias que no tienen pertenencias materiales, lo única
pertenencia que tienen son sus hijos y que es algo que no se les
puede quitar, porque sería dejarlos sin nada.
Yo pregunto: qué será
de estos niños, de los que sobrevivan? Estos niños,
a los que echamos al mundo sin posibilidades de crearse un futuro
digno, de aspirar a algo mejor. Qué será del Uruguay
en el futuro? Cuando la mayoría de los uruguayos
hayan sido niños criados en la calle, mal alimentados, sin
educación? Niños, cuyos referentes son
padres casi adolescentes, sin trabajo, que simplemente han
repetido la historia de sus mayores, las cuales obviamente serán
repetidas por ellos?
Obviamente no estoy pensando
en el sistema que aplicaron en China, donde cada familia puede tener
un solo hijo, mediante un sistema de terror, que lleva a que quienes
tengan hijos los vendan, o en muchos casos los tiren. Eso es llegar
al colmo de la deshumanización. No pasa por mi
mente el hecho de que por ser pobres no se puede tener hijos, justamente
yo que me ha costado tanto ser madre, y que he sufrido y sufro
no haberle podido dar a mi hijo un hermano.
Pero entre todas las deudas
que nuestros sucesivos gobiernos y aspirantes a gobiernos le deben
al Uruguay, es un plan serio de educación, un plan
que haga entender a la gente que uno es responsable por los hijos
que trae al mundo, y que no solo alcanza con quererlos, sino que
existe algo que se llama paternidad responsable. Y no se necesita
ser gobierno para emprender una campaña de esta naturaleza,
quienes aspiran a serlo, bien podrían emprenderla, quienes
se dicen solidarios y aterrados por esta situación también.
La patria potestad no es solo un derecho, implica ante todo, deberes.
Uno es responsable que esos niños que trae al
mundo tengan oportunidades, que puedan ser alimentados, que puedan
asistir a la escuela, que puedan vestirse y a partir de allí,
revertir el círculo de pobreza en el que se hayan insertos.
En este país donde sin llegar al tan controvertido tema del
aborto, existen métodos para no tener hijos, en el Hospital
Pereyra Rossell se provee en forma gratuita de anticonceptivos de
distinta naturaleza, existen además métodos
naturales incluso para cuidarse para aquellos que no quieren utilizar
o no pueden por problemas de salud, los otros métodos artificiales.
Me gustaría ver a todos:
quienes hicieron la campaña en contra del aborto, a quienes
se dicen solidarios y preocupados por los niños de la calle,
haciendo una campaña de educación sexual para estos
adolescentes sin recursos, sin referentes, que no saben como hacer
el amor sin traer niños al mundo que luego no podrán
alimentar, que tendrán que mandar a trabajar o a pedir a
las calles, o en el mejor de los casos regalar, para no verlos
morir de desnutrición.
Cada niño que nace es
una luz de esperanza para su país, pues eduquemos a esos
padres para que esa luz no se transforme en una sombra siniestra
para ellos mismos y para la sociedad en su conjunto.
Vemos familias que han quedado
en la calle, padres cuasi niños, que tienen un promedio de
7 y 8 hijos, cuanto se debe tener de ingreso mínimo para
criar en una familia tantos hijos, aún contando con la enseñanza
pública, aún contando con salud pública, aún
contando en su época con los comedores de INDA, antes que
nos sumiésemos en esta crisis que transformó los comedores
de INDA, de sitios baratos para que pudiesen comer los más
pobres, en lugares donde no se da abasto para atender
las bocas que hay que alimentar.
Hoy ha estallado la bomba pues
los chicos murieron de desnutrición, hoy estamos en crisis,
pero el problema viene de antes, antes aún de aquellos chiquitos
que murieron incendiados en una camioneta, que hacía días
no volvían a su casa pues no habían juntado dinero
para llevar.
Me dan ganas de llorar
pensando en quienes van a contestar a esta nota, acusándome
de desalmada, de no aceptar la “voluntad de Dios”, ya de antemano
les contesto que espero que Dios esté mas preocupado por
el futuro de estos chicos, porque no tengamos que volver a
ver llorar a una chica de 21 años y a un muchacho de 18,
porque sus dos hijos mellizos murieron de desnutrición,
bebés de tan solo 3 meses, hijos de adolescentes sin trabajo,
que tienen una hija de 4 que la tuvieron que dar por no poder alimentarla,
y que tienen una hija de dos que está con ellos.
Ayer mientras miraba
el Informativo, y ante el espanto que la situación
me causaba, pensaba, cuanto sobrevivirá esa niña
de dos años? Sí sobrevive como será su futuro?
Esos muchachos, padres ya de cuatro hijos de los cuales dos
bebes ya murieron por desnutrición, sin trabajo, cuántos
hijos más tendrán?
Sí, el país está
en recesión, por eso no tienen trabajo, cuando
se iluminará la mente de nuestros gobernantes y se ingeniarán
para crear fuentes de trabajo?
Pero también: Cuándo
alguien, con sensatez reaccionará y entenderá
que hay que crear conciencia, conciencia de paternidad responsable?
Cuándo se hará una campaña, para que
los padres entendamos que los hijos no son pertenencias, sino seres
humanos, por los cuales somos responsables?.
Aumenta la delincuencia juvenil,
y los delincuentes son cada vez más feroces y más
pequeños, entonces los calificamos de delincuentes juveniles
y los encerramos, salen convertidos en delincuentes mayores. A repetir
la historia.
Entederemos alguna vez, que
todos somos responsables, qué todos somos cómplices
de esta situación, qué cada niño que está
en la calle, que cada niño que delinque es culpa
por acción u omisión de cada uno de nosotros?
Nos condolemos, nos asustamos, les echamos la culpa al gobierno
de turno, a la oposición, a la policía,
a la Justicia, al Ministerio de Salud Pública, a Usa o a
Cuba; cuándo asumiremos nuestra propia responsabilidad y
nos preocuparemos por el futuro de los niños de nuestro país?
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