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¿PORQUE NO RECORDAMOS LA
HISTORIA?
“No cumple con su deber quien calla, sino quien
lo dice”. José Martí
Por Pedro Hernández.
¿Que sucede en cada
crisis económica que tiene el País?
¿Que se hace para buscar la salida?
En cada crisis económica y esta es la tercera en cuarenta
años, en el Uruguay se hace todo lo contrario que debería
hacerse para encontrar soluciones.
Las responsabilidades se adjudican a factores externos o eventos
climáticos, que a afectan nuestra producción primaria,
una práctica facilista para explicar las crisis que ya lleva
más de cuatro décadas.
Los "mismos" que no la previeron son los encargados de
salir de la misma. Los "mismos" actores no se van a autocriticar,
en la búsqueda de las de soluciones. Los "mismo"
actores políticos en las tres crisis de los últimos
cuarenta años y parece que nadie se da por enterado de lo
que esto significa. En cualquier país, ante una crisis económica
como la que el país tiene hoy, amerita un cambio del equipo
económico y de la política que se viene siguiendo.
Que es la misma desde comienzos de la década del 60.
¿Cuál es la explicación para que se persista
en esta conducta?. Todo tiene explicación, el problema radica
en cuanta libertad y honestidad despleguemos en la búsqueda.
Para nosotros la explicación es a partir de la política
seguida en la conducción del país desde comienzos
de la década del 30, con la coparticipación -reparto-
del poder por el régimen del 3 y 2.
El País es sometido así, a un "absolutismo"
político a partir del año 1931 (pacto del chinchulín).
Desde ahí los partidos mayoritarios -blancos y colorados-
deciden dividirse los cargos de la administración, por el
régimen del 3 y 2. Nos guste o no nos guste ésta es
la realidad histórica más allá de los "disfraces".
Mi interpretación es que estamos frente al manejo político
de un partido "único" y los problemas no son analizados
con la cristalinidad suficiente, que permita deslindar responsabilidades
y corregir rumbos. Es la lógica del "absolutismo",
todo se encubre, todo se "arregla".
El Dr. Carlos Frick Davie escribía en su libro, ¿Cual
Reforma Agraria? editado en 1964 lo siguiente:
"con las franquicias fiscales que siempre
sobrevienen, pueden borrar y empezar de nuevo, postergando así
la liquidación de la empresa. A esto se agrega un acostumbramiento
a esa situación que crea a su vez un fatalismo contrario
a toda evolución y a toda lucha por el mejoramiento de la
empresa."
Esto muestra el daño
a la cultura empresarial y al país por el manejo político
partidario de las relaciones económicas. Ese manejo ha continuado
y la economía sigue tan estancada como en esos años.
Todos los sectores están "atados" o "atravesados"
por los compromisos político partidarios y así no
hay economía que se desarrolle y potencie sus fuerzas creadoras.
Siempre el "estado salvador", nosotros los contribuyentes.
Siempre hemos preferido la ficción discursiva a la realidad
y así nos ha ido, así estamos.
No hemos mirado al país real, siempre hemos actuado, atados
a visiones políticas externas, mas o menos ideologizadas.
Nos hemos convertido en un país de "slogans" y
"siglas".
La burotecnocracia se retroalimenta y se mimetiza pero no desaparece.
El manejo clientelístico no fue "interrumpido"
por la dictadura cívico-militar o militar-cívico,
el orden de los factores como en matemáticas, no altera el
producto.
Prueba de ello son los funcionarios públicos que pasaron
de alrededor de 213.000 en 1969 a alrededor de 258.000 en 1985.
¿Porque no recordamos la historia?
Para definir más el dominio del poder, el régimen
del 3 y 2 fue institucionalizado. Se le incorporó a la Constitución
de la República en la reforma de 1951-1952. En la constitución
de 1966 se le suprimió, ya el manejo inmoral estaba consolidado.
Una vez mas el disfraz de las formas, para detentar el poder. Los
números corroboran que amparados en la constitución
o fuera de ella el manejo clientelístico siguió.
En 1966 los funcionarios públicos eran aproximadamente 200.000
y en 1990 sumaban 272.000.
Hoy los mismos que hicieron del estado un lugar de reparto de favores
políticos, lo critican y lo desguazan en forma generalizada.
El estado no es malo por serlo, sino por como ha sido gestionado.
A los que tratan al estado de "ineficiente" y en contrapartida
ponen a la empresa privada como "eficiente", ignoran a
sabiendas la realidad del Uruguay. Las empresas privadas quieren
lejos al estado cuando les va bien, pero cuando pasa lo contrario
reclaman el auxilio de este. ¿ Nadie recuerda los cientos
de millones de dólares, de deudas de las empresas privadas,
en los últimos cuarenta años que absorbió el
estado -o sea nosotros- ?
El partido "único",
mas allá de los discursos, define quienes son los "favorecidos"
del mismo. En ese ejercicio todas las artimañas jurídicas
son utilizadas para "atajar" a los empecinados buscadores
de cambios. El acorralamiento y la impotencia no son ámbitos
para la credibilidad, sino más bien de frustración.
Los espacios de creación quedaron limitados a la "discrecionalidad"
de los intereses político partidarios del partido "único".
El país ha sido y es utilizado como un "coto" de
caza privado, en este manejo. Por ello hoy el "nerviosismo"
del partido del 3 y 2 no es porque gane la oposición. Para
la oposición decimos, la principal tarea es desterrar este
manejo, para recrear entre todos una economía integrada,
sin sectores rehenes.
El Club Político fue el instrumento que distribuyó
los favores. La corrupción fue aceptada por la mayoría
como algo natural. Ahí comienza la acelerada decadencia de
valores y la conducta republicana pasa a brillar por su ausencia.
Hemos estado autodestruyendo el país, tratando cada uno de
defender su chacrita. Cuando nos "asombramos" por los
sucesos de hoy, estamos mostrando o hipocresía cómplice
o desinformación enorme. Este es el resultado de como se
manejó el país en los últimos 70 años.
En la memoria histórica está la explicación
del hoy, si la leemos sin prejuicios.
Carlos Quijano escribía
en Marcha el 10 de octubre de 1958:
A remolque de los sucesos, este pequeño
Uruguay -praderas acogedoras, población reducida, economía
simple, formalismo jurídico, idealismo retórico y
generosidad novelera y mal informada- ha podido dormitar. Algunos
accesos de fiebre -33, 38, y 42- cruzaron el cuarto feliz de los
juguetes. Todo aquello que contrariaba nuestra infantil concepción
del mundo, era desconocido o despreciado. Nuestra "intelligentzia"
que se muestra a través de los diarios -no hay otros medios
de expresión- está dominado por el inmovilismo, el
conformismo y la satisfacción. Lo que conspira contra su
"panglossiano" optimismo- el natural y propio y el de
las agencias telegráficas- no existe."
Más adelante agregaba:
"Ahora, cuando falta la excitación externa, empezamos
a mirar a nuestro alrededor y empezamos a no comprender. El mecanismo
se ha descompuesto. Porque en estos veinticinco años el país
ha vivido de sus reservas, se ha descapitalizado y se ha estancado
o ha retrocedido. Porque al cabo de estos veinticinco años,
el país ha entrado en un desequilibrio sustancial: gasta
más de lo que produce."
En otra parte decía:
"De este desequilibrio sustancial todos los días
aparecen pruebas. Es una especie de leucemia. Suba de precios. Déficit
presupuestales. Déficit de los servicios públicos.
Reclamaciones de los comerciantes, de los industriales, de los obreros.
Mercado negro. Contrabando. Especulación y la zarabanda de
los cambios. Sólo aparecen dos refugios para los que le temen
al porvenir: la tierra y el dólar. Recuperar el equilibrio
perdido, cada vez más lejano, exigirá un tremendo
esfuerzo. Hay que crear una nueva estructura y eso no se logrará,
sin sudor ni lagrimas. Quiera Dios que sea sin sangre".Palabras
premonitorias, que los dirigentes de la época no escucharon
y muchos que las leímos, no comprendimos su alcance.
Aquellos que no recuerdan el pasado están
condenados a revivirlo. (Santayana)
No hay proyecto país,
como referencia, como hilo conductor y por eso cada uno ve al mismo
desde su chacrita. Esto es funcional al manejo clientelístico
y por ello, los dirigentes del partido del 3 y 2 están "ufanos"
de este modelo de economía desintegrada, que distribuye
mal y confisca recursos a los rehenes, que no son sólo los
productores rurales.
Economía desintegrada
que para funcionar, atendiendo determinados intereses económicos,
lleva adelante una política tributaria fiscalista
y distribución brutalmente inequitativa.
Algunos valores nos pueden ubicar en la realidad. El Instituto de
Estadística y Censos del año 1998, proporciona la
siguiente información: el 10% de las familias más
pobres (97.000) se llevan el 3.6% del total de la riqueza
del país, el 10% más rico (otras 97.000) se
llevan el 25.2%.
Pero además tenemos que la familia promedio del decil más
pobre está compuesta de 5.24 personas y en el más
rico por 2.61. Es decir más de 5 personas en el decil más
pobre y menos de 3 en el más rico.
Si analizamos otro indicador encontramos en los ingresos por persona
que en el decil más pobre reciben 120 dólares y en
el más rico 1.700, es decir los ingresos son 14 veces más
grandes.
Las desigualdades se agudizan
si analizamos dentro de cada decil ya que estamos trabajando con
promedios.
Esto es una economía desintegrada y por tanto ineficiente.
A la opinión pública se le venden los promedios de
salarios e ingreso per cápita, sin aclarar estas asimetrías.
Una economía sostenible tiene que minimizar los desequilibrios
en todas sus facetas. No es nuestra realidad.
Ahora hemos "descubierto" que los que menos tienen, son
los que más pagan. Pero sabiendo la importancia
que tiene en la recaudación fiscal, la carga impositiva sobre
bienes y servicios iva e imesi (60%), no se necesita ningún
estudio para darse cuenta de que esto es así, en función
de las asimetrías sociales
anteriormente mencionadas. Pero hay más para conformar una
política fiscal inequitativa.
El impuesto a las retribuciones personales (IRP), fundamentalmente
afecta a los asalariados y representa el 10% de la recaudación
fiscal. Resumiendo, se concluye que el 70% de la recaudación
fiscal es por iva, imesi
e irp.
Esto muestra, la impunidad política, la miopía e hipocresía
de una sociedad que se "conmueve" cuando ve las lacras
sociales por calles y barrios o en los informativos, pero no pasa
de ello, sigue aferrada a los "favores".
Hemos aceptado con un fatalismo -digno de mejor causa- una sociedad
cada vez más desintegrada.
Es que si esto fuera diferente, el modelo económico sería
integrado. Los países que tienen crecimiento sostenido
y una mejor distribución de la riqueza, tienen una economía
integrada -sin rehenes-.
El país debe asumir la realidad de como lo mantuvieron "adormecido"
hasta ahora y cuyo costo pagó toda la sociedad y salió
del trabajo nacional.
Pero como las cargas fiscales no son justas como hemos expresado
anteriormente, el mayor costo lo pagaron y lo siguen pagando los
más débiles. De ahí la crisis social: desocupación,
marginación, pobreza extrema y emigración interna
y externa. La sociedad tiene que asumir que este proceso ha sido
lento pero sin pausa, desde fines de la década del 50. Debemos
asumir la realidad sin prejuicios y sabiendo que todos tenemos responsabilidad.
Claro que no son iguales los niveles de la misma.
Hemos dicho y lo reiteramos, la sociedad civil se enfrenta al
mayor desafío de su historia.
La sociedad democráticamente debe decidir, si toma la responsabilidad
-a través del voto-, de modificar estas viejas y anquilosadas
estructuras o seguir, clientelísmo mediante, dejando que
otros resuelvan y piensen por ella como hasta ahora, cuyos resultados
estamos viviendo. El desafío no es menor, el país
distinto será o no según actuemos. Las enseñanzas
de la historia no deben ser ignoradas, si queremos crecer económica
y socialmente, los hechos están a la vista.
Ese desafío comienza por entender y asumir, que la mayoría
ha sido sobornada por el clientelísmo, con sus propios dineros.
La realidad no se puede cambiar; jubilaciones por recomendación,
cargos públicos a cambio del voto, amnistías tributarias
preelectorales, empresas fundidas -empresarios no- cuyas pérdidas
absorbe el país y pagamos todos, "soluciones políticas
-refinanciaciones- a problemas económicos creados por los
propios gobernantes y una multitud de actos reñidos con la
moral pública. Todo esto ha conformado una conducta fatalista,
sobre los hechos consumados y una decadencia política y gremial,
que no permite tener visión País. Vivimos "confrontados"
discutiendo la coyuntura, sin darnos cuenta de que no hay cambios,
mientras el deterioro social continua.
No tenemos capacidad para reflexionar sobre las causas, lamentablemente
en ello nos va la vida. Estamos en un circulo vicioso desde hace
más 40 años, hablando de lo "mismo" con
los "mismos" y no salimos de los lugares comunes. El país
ha creado una partidización nefasta para los intereses
nacionales. La pérdida de esfuerzo humano -dilapidado en
esa "riña" permanente- para sobrevivir con este
manejo, debe ser canalizado para construir un proyecto de país
distinto y más solidario.
Creemos que el material humano está. Es necesario dar una
señal de que es posible y creíble luchar por el país
de todos, devolviendo la fe y la esperanza perdida por este manejo
del 3 y 2, en el cual el país no cuenta.
En el marco de una profunda crisis, la primera de los últimos
cuarenta años, el Dr. Carlos Quijano escribía en Marcha
el 25 de junio de 1965:
“la demora será fatal. La dispersión
también. El país, con sacrificio y tenacidad, saldrá
adelante. Ha dado muestras de madurez. Quiere saber toda la verdad.
Debe saber toda la verdad. Protestará. Rezongará.
Está en la naturaleza humana. El oriental es de manejo difícil;
pero de inteligencia clara. Si en el medio de la noche se le marca
un rumbo, se le indica la picada y se le recuerda que más
allá está la aurora a la cual llegará por sus
propios medios y su denodado esfuerzo, este pueblo nuestro, ganado
hoy por la desesperanza, desasosegado e inquieto, cumplirá
su deber y seguirá al baqueano. Así lo ha hecho antes.
Así lo hará ahora. Cuanto más profunda la noche,
más cercano el dorado amanecer”.
Palabras que encierran una
profunda fe en el país y su gente. La situación hoy
es un calco ampliado de la situación que se vivía
por esos años. No hemos aprendido nada. Hoy la población
se ve enfrentada a los mismos problemas de la mano de los mismos
dirigentes políticos y se le pide al pueblo más desvalido,
un nuevo sacrificio, sin explicaciones de que se hizo con los esfuerzos
anteriores.
¿Qué destino tuvieron los recursos creados en cada
crecimiento de la economía?
La gente ha sido "arriada" utilizando sus emociones partidarias
y la buena fe con las mismas promesas incumplidas una y otra vez,
en el marco de una gran desinformación, propia del manejo
partidario-electoral.
Lo mismo le ha pasado a los productores rurales, que en el marco
de grandes incertidumbres, han tenido que funcionar al compás
de las "manijas" productivistas, a su solo riesgo. La
realidad muestra que cuando llegan los problemas, los dirigentes
políticos y los técnicos no se hacen responsables
y abandonan a la gente.
Este ha sido y es nuestro escenario desde hace más de
cinco décadas. Por eso decimos, para cambiar y salir
de la crisis, hay que mirar los hechos cara a cara, enfrentarlos
sin prejuicios, más allá de nuestro interés
personal, del dolor y la rabia que nos causen, y razonando que el
País es uno y no un conjunto disperso de chacritas.
La oposición entre los
partidos del partido único -el del 3 y 2- ha sido un mecanismo
para controlar a los votantes, dándoles una "sensación
de cambio" en cada período electoral. Este sistema ha
asegurado el poder a los "mismos". Ha expulsado a los
rebeldes, que poco a poco han ido conformando la oposición
que hoy supera al partido del 3y2. Por último y ya creemos
en un acto de desesperación por seguir controlando el poder
se creó el balotaje, una chicana más. Debemos decir
que muchos dirigentes opositores lo aplaudieron. Esto nos reafirma
en la idea de que no se conoce el país real o no se quiere
asumir las grandes causas de las sucesivas crisis de los últimos
cuarenta años. Lo que la gente no ha percibido es que el
modelo económico, es el mismo a lo largo del tiempo y los
intereses beneficiados los mismos. Lo que refuerza la teoría
del partido único. Así de simple, si nos despojamos
de prejuicios e ideologías. Sin embargo los gobernantes que
deberían estar atados al interés nacional, lo están
al partidario en la lucha por mantener el poder. Algunas dichos
-y los hechos- nos pueden mostrar con claridad esto que decimos.
En la sesión de despedida de los cinco ministros blancos
que abandonan el gabinete, el Dr. Jorge Batlle dijo entre otras
cosas, en el Observador del día 7 de noviembre de 2002:
Que la historia había ubicado a los partidos
tradicionales como las dos opciones entre las que podía optar
la ciudadanía.
No muy democrático, acotamos.
Que es impensable que blancos y colorados se
dividan, porque si eso ocurre es un hecho que la gente elegirá
la otra opción, es decir la izquierda.
Que es muy importante de aquí en más
administrar correctamente este disenso entre blancos y colorados,
que genera esta nueva relación.
Que si administra en forma incorrecta,
eso repercutirá en la nueva elección dándole
el triunfo a la coalición de izquierda. Dejo en claro que
quisiera pasarle la banda presidencial a un representante de los partidos
tradicionales y que en eso cifra sus esperanzas.
El remarcado es nuestro. Más
elocuente imposible y una visión del país democrático
muy particular.
El País y la crisis que nos atraviesa, no es el tema central.
El país debe desterrar para siempre este manejo político
partidario de la cosa pública, que ha mantenido ésta
economía desintegrada y que no podido salir del estancamiento
en las últimas cinco décadas.
En medio de la crisis que se vivía, escribía Quijano
en Marcha el 17 de 0ctubre de 1958 entre otras cosas lo siguiente:
“Una vasta tarea nos llama a todos. Para abordarla, empecemos por
mirar, cara a cara, la realidad. Por trazarnos, sin remilgos y prejuicios,
los objetivos. Ni perezosos conformistas; ni desesperanzas inhibitorias.
El conformismo y la desesperanza son las dos caras de la misma moneda.”
Con esperanza, hacemos nuestra
esas palabras.
phr@internet.com.uy Montevideo
14 de abril de 2003
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