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QUE
TREINTA AÑOS NO ES NADA
Parafraseando la frase del tango, con perdón del mago
Gardel pues también estamos en su mes.
| Por
Roberto Bogorja |
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Son treinta años de aquel lamentable día, en que el
hasta entonces Presidente Constitucional, Juan María Bordaberry
dictase el decreto de disolución de las cámaras del
Poder Legislativo, convirtiéndose en presidente de facto.
De esa forma se daba lugar al hito más importante del proceso
en que se instauró la última dictadura en nuestro
país.
El mismo estuvo precedido por el pronunciamiento del nueve de febrero
por parte de los militares y que terminó con la destitución
del entonces Ministro de Defensa y de aquellos Comandantes que no
estaban de acuerdo con la línea asumida.
Haciendo
un poco de historia
Pero porque
se produjeron estos hechos, es un camino aún más largo
de explicar, del cual hoy muchos desconocen a pesar de manifestar
partido hacia uno u otro bando. Seguramente debemos remontarnos
varios años atrás.
Al principio de los años sesenta, en América Latina,
se produce un auge de levantamientos de grupos que basados en una
ideología izquierdista, pretenden derrocar por la fuerza
a los gobiernos existentes e instaurar regímenes comunistas
o procomunistas, semejantes al que se había logrado en Cuba
tras el triunfo de la revolución Castrista.
Rara paradoja, en su mayoría estos grupos tomaban el nombre
de movimiento, frente, ejército, etc., de liberación
nacional y eran acompañados por el nombre de algún
caudillo o grupo independentista de la historia. Otra extraña
coincidencia, en su mayoría, sus miembros fundadores, se
habían formado militarmente en Cuba y reconocían a
la figura emblemática
| del
"Che" Guevara como su paladín. Dicho líder
había manifestado su intención, tras la victoria
en Cuba, de luchar para liberación de todos los países
de América Latina, y así lo hizo hasta que fue
muerto en la selva boliviana. Todos de alguna forma habían
participado del congreso de O.L.A.S. realizado en dicha Isla.
Por supuesto que entre todos se brindaban el apoyo necesario,
la cooperación y se encontraban en cierta manera relacionada
con los movimientos gremial y estudiantil. |
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La otra coincidencia
era que su accionar militar se realizaba en la modalidad de guerrilla,
similar a la cubana, encubiertos en las selvas o montañas,
en donde resultaba más apto para ese tipo de operación.
La excepción fue en Uruguay, en donde a falta de tales locaciones
y de apoyo en el medio rural, se optó por instaurar la "guerrilla
urbana", más afín a quienes comandaban ese grupo
(entre otros profesionales, intelectuales e incluso algunas integrantes
de familias de afamado nombre) y que trabajó fuertemente
asociada a los sectores sindicales.
La crisis económica
de la segunda mitad de los '60, debemos recordar la crisis del año
'65 en el que quebraron varias instituciones bancarias; la corrupción
en sectores políticos (el vaciamiento del Banco Mercantil
de Jorge Peirano Faccio - oh coincidencia-, quien fuese Ministro
de Industria), amparados por los económicos y el descrédito
en que cayeron por una pésima conducción de gobierno,
dieron pie al crecimiento de los sectores insurgentes.
Grupos que en principio parecieron modernos Robin Hoods, desenmascarando
y asolando a los corruptos, pero que luego mostraron su finalidad
y se convirtieron en "subversivos" al empezar a cometer
secuestros y ajusticiamientos. Esto creó el inmediato rechazo
en un pueblo pacífico y culto, contrario a tales actos.
En forma simultánea
se producía la reacción, el endurecimiento del gobierno
que acudió prestamente a la herramienta constitucional de
las "medidas prontas de seguridad", las que fueron aprovechadas
por el Sr. Pacheco Areco para gobernar sin el parlamento, por cuanto
a su amparo se dictaron todo tipo de decretos (hasta económicos)
de los que se sabía que la oposición (encabezada por
un implacable Wilson Ferreira Aldunate) no le iban a permitir.
| Esa
reacción fue a su vez alentada por un estado norteamericano
(Nixón, Kissinger), que ante el crecimiento de estos
grupos subversivos, prestamente entrenó, armó
y asesoró a las fuerzas armadas latinoamericanas para
el combate a la subversión, incluyendo en métodos
nada ortodoxos. Y que posteriormente impulsó, avaló
y apoyó a todos los regímenes dictatoriales que
se instauraron en América del Sur. |
Jorge Pacheco Areco
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La
frutilla de la torta.
Las elecciones
de 1971 fueron quizás el detonante de toda esta etapa, las
mismas se realizaron bajo "medidas prontas de seguridad"
y la amenaza de posibles actos por parte de la guerrilla tupamara
(la que a esa altura había sido casi aplacada). El sector
de gobierno, recurrió a un plebiscito simultaneo a las elecciones,
para modificar la Constitución y permitir la reelección
presidencial. Por tanto en ese acto se debía sufragar a favor
o en contra de esa reforma, pero simultáneamente por el candidato
a presidente y demás y como era de estilo en hoja aparte
por el intendente. Es decir el cúmulo de hojas que se podían
introducir era grande y por tanto el margen de error en su selección
también. Esto sin duda dio lugar a mucha confusión
e incluso a denuncias de estafa.
El
Partido Colorado concurrió con las listas del gobierno
Pacheco (por si triunfaba la reelección) y Bordaberry
(por si fracasaba) y la de otros sectores incluyendo la lista
15 del actual presidente Batlle, secundado por el ex presidente
Sanguinetti.
Así mismo la oposición fue muy grande pues por
un lado el renovado Partido Nacional llevaba a Wilson mancomunando
a la mayoría de los blancos y al Gral. Aguerrondo que
representaba los sectores de derecha de ese lema. Por el otro
una naciente coalición de partidos de izquierda y de
centro hacía su incursión en la escena política,
votando bajo el lema Frente
Amplio dentro del Partido Demócrata Cristiano, y con
los sublemas de cada uno de los partidos intervinientes y llevando
como candidato único a un hombre también nuevo
en la política, el Gral. Liber Seregni. |
Juan María Bordaberry
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Otra de las
cosas que caracterizó a dicha elección fue la radicalización
cada vez mayor entre partidarios de la derecha y de la izquierda,
llegando a negar la existencia de sectores de centro como el del
propio Wilson. Esa radicalización fue deviniendo en intolerancia,
llegando a agresiones de los unos a los otros y la aparición
de sectores fuertemente reaccionarios y de extrema en ambas polaridades.
Desde la JUP (Juventud Uruguaya de
Liber Seregni
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Pie)
y la TFP (Tradición Familia Propiedad, cercana a Bordaberry)
hasta la UJC (Juventudes comunistas), el 26 de Marzo (brazo
político de los Tupamaros), el ROE (anarquista) y grupos
Trostkistas.
Como
corolario de dichos extraños comicios resulto electo
Bordaberry, quien no supo gobernar y confundiéndose
creyó ser elegido "por los dioses" en lugar
de por el pueblo (que en lo personal creoque no lo fue) y
con el apoyo de los militares dio el Golpe de Estado más
duro en la historia uruguaya del siglo veinte.
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La
historia vuelve a repetirse
Treinta años
después asistimos a algunos de los fenómenos que nos
toco vivir.
Nuevamente una crisis bancaria, en donde vuelven a cerrarse bancos
y algunos gracias a la estafa de sus propietarios (- oh casualidad-
de apellido Peirano) en complicidad aparente del poder político
que no controló lo suficiente.
Otra vez un gobierno que recurre a continuos cambios en sus filas
y sin poder encauzar plenamente la crisis. Y que cada vez más
lleva al descrédito en los políticos, quienes a su
vez parecen cada vez más alejados de la gente.
Una prédica teñida de intolerancia tendiente hacia
un crecimiento de la radicalización hacia la izquierda y/o
derecha.
La aparición de una nueva forma de subversión, la
delincuencia pretextada en la pobreza. La virtual apología
del marginal.
Son todos elementos que nos recuerdan a aquellos tiempos.
El factor
ambiguo
La aparición
de gobiernos de izquierda en la región es uno de los elementos
quizás diferentes a la de aquellos años.
Chile comienza con un Lagos (socialista), Brasil con Lula, Argentina
con Kirschner, y Uruguay con un eventual triunfo del Frente Amplio.
No me referiré a lo que sucede más al norte con Venezuela
y Perú pues sus procesos difieren de los locales.
Y digo quizás por cuanto esta izquierda no sea tan izquierda,
sino más cercana al centro (a pesar de incluir en sus filas
sectores radicales). Una izquierda más cerca del capital,
modernizada y dialoguista, aperturista, en definitiva más
cercana a una social democracia, al estilo europeo, que a una izquierda
radical al estilo cubano.
Y también lo digo, pues en los albores de los '70, en Argentina
había asumido un Perón a quien lo loaban los sectores
de izquierda, a pesar de no ser hombre de esa tendencia sino populista
en un estilo muy propio (hombre que mantuvo tratos con gobiernos
reaccionarios de derecha como el de Franco o el del propio Hitler).
Mientras que en Chile ocurría si el advenimiento de un hombre
de izquierda (no radical) como fue Allende.
Pero no
todo es igual
Hay muchos
políticos que si han aprendido la lección y buscan
soluciones democráticas, y aborrecen las reaccionarias.
En el seno de las propias Fuerzas Armadas no existe intención
de apoyar ninguna empresa golpista, y la población quiere
paz y no repetir más estos hechos.
Fieles a nuestra prédica de "Libertad" e "Igualdad"
de derechos, hacemos votos a favor de que nunca más tengamos
que vivir bajo regímenes totalitarios. Que prime la cordura
en los hombres haciendo caso omiso a aquellos que se autoasignan
el rol de "elegidos" y por tanto con derecho a ordenarles
a los demás en forma arbitraria y sin consulta. Evitamos
caer en el facilísimo de aquellos que prometen demagógicamente
soluciones imposibles de cumplir y que terminan generando una dictadura
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