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Migrantes
Estoy seguro que la familia D´Holdan siguió un
camino tan variable como el nuestro: una historia llena de viajes,
de idas y vueltas. De Irlanda al norte de España , de
ahí a América del Sur y luego rumbo a África
, y todo en un par de siglos. Solo dos centenares de años.
Si pudiésemos rescatar la memoria seríamos capaces
de hacer que este mundo, (quizás debería decir
que nuestra cultura), fuera un lugar más seguro, más
fácil de compartir y de entender. Quizás asumiríamos
la diversidad como el oxígeno de la libertad.
La memoria nos desafía a entender que el mundo se mueve,
se debe mover. Debe moverse para ser. Con la suficiente memoria
veríamos a nuestros antepasados emigrar y retornar, los
veríamos ser nómades en un mundo sin fronteras
y luego viajeros en un planeta que presume abundancia de límites.
Veríamos a muchos de ellos buscar un lugar donde trabajar,
donde crecer, donde morir . Y muchos harán todo en el
mismo sitio que les tocó en suerte.
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Nosotros,
como aquella familia, salimos del Norte de Europa. Algún
bisabuelo Celta escapó de una guerra y se quedó
toda su vida en Galicia. Toda su vida hasta que se murió.
Al fin y al cabo todos nos vamos.
Ese buen hombre tuvo tres hijas y un hijo. La primera
de ellas se fue a Argentina escapando de la pobreza. Para
ayudar a su familia a la distancia. Ella buscó
la forma de que alguna de sus hermanas fuera a vivir con
ella. Gracias a ella , el hermano menor pudo viajar .
Su destino fue Montevideo, Uruguay. Solo él tuvo
descendencia, dos hijos varones. El mayor era escritor
y fue exiliado durante la cruel dictadura militar que
asoló a ese país en los 70, logró
huir a México. El menor soy yo. La crisis latinoamericana
se me hizo insostenible. |
Tuve que emigrar
y vine a La Coruña. Nunca estuve aquí pero legalmente
soy un español retornado. Mi esposa es ecuatoriana ,
sus papeles confirman lo que sus rasgos delatan. Es una extranjera,
supuestamente más extranjera que yo. Tan extranjera como
los futbolistas extranjeros que ganan millones, pero esos no
son ilegales. Ilegales son los trabajadores que vienen con mil
sacrificios a ganarse un jornal. Cuando nos casamos dejó
de ser una sin papeles y pasó ser una ciudadana "clase
A". Gana lo mismo en su trabajo, pero puede ir cada dos
años a su país a ver a su familia. Fue lo único
que la legalidad le brindó.
A todo esto los D´Holdan se instalaron en África,
ayudaron a reconstruir un país. Tuvieron una hija que
estudia en Irlanda, donde empezó su historia. Hace un
par de veranos ella vino a conocer la tierra de sus abuelos,
mi hijo la conoció y se enamoraron. Hoy me contaron que
se van a vivir juntos a Montevideo, dijeron que quieren ayudar
a reconstruir. Me parece bien. Tu patria es el lugar que puede
hacer feliz a tus hijos.
Joaquín Doldán Lema
Laxe, agosto
2003.
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