Escolares
y liceales deberían encargarse de la limpieza de las escuelas
como forma de alivianar las responsabilidades que recaen sobre
Primaria, y al mismo tiempo como una enseñanza más de sus cursos
orientada a la valoración del trabajo, dijo a El País la consejera
de la Educación Primaria, Gladys Pérez de Coirolo.
Siguiendo
el ejemplo de otros países, como el caso de Japón, Pérez asegura
que la escuela uruguaya debería analizar la posibilidad de instalar
como costumbre que los propios alumnos realicen la limpieza de
las aulas y patios de los centros de estudio. "Es una forma de
mantener los centros limpios, pero al mismo tiempo permite que
los niños valoren la limpieza y el buen estado de muebles y paredes,
de modo que se evitarían los daños y la suciedad que vemos hoy
en día por esa falta de respeto y consideración", explicó.
NO HACE MAL.
La jerarca consideró que "el trabajo no le hace mal a nadie",
y destacó las bondades de inculcar desde de la infancia la responsabilidad
y el respeto de las actividades laborales.
Advirtió
sin embargo que las tareas se asignarían de acuerdo a la edad
de los escolares, de modo que no se le pediría a un niño muy pequeño
que se encargue de barrer y sacudir. Además, se dejaría de lado
la limpieza de baños y cocinas u otro tipo de tareas complejas.
"Es una posibilidad
que podría implementarse fácilmente y mejorar así la limpieza
de las clases. Una vez que el alumno termina la clase le destina
unos minutos a dejarla en condiciones para que los próximos estudiantes
puedan estar en un ambiente limpio y prolijo", añadió.
DEJAR DE
EXIGIR. En esa misma línea la consejera aseguró que "es hora que
la gente deje de exigirle cosas a la escuela pública y empiece
a dar".
"Estamos
viviendo una situación muy crítica en la enseñanza donde los recursos
económicos son muy reducidos y con ellos procuramos atender todas
las necesidades de una población de más de 400.000 niños, 220.000
de los cuales se alimentan a diario en las escuelas", puntualizó.
Padres y
madres se presentan a diario a demandar cosas en las escuelas
de sus hijos, más limpieza, arreglos locativos, variedad de alimentos,
útiles escolares. Sin embargo, pocos se ofrecen a trabajar por
las escuelas, aseguró.
"Parece que
no existiera una conciencia de la enorme gama de cosas que debe
abarcar la enseñanza además del aprendizaje de los niños. Tenemos
que tener funcionando 2.340 escuelas, realizar el mantenimiento,
obras de refacción y adecuación, limpieza, alimentar cientos de
miles de niños, contratar la vigilancia, el personal de servicio,
entre otras tantas cosas", detalló.
"Creo que
los padres deben preguntarse en qué pueden ellos colaborar con
la escuela que en estos momentos tiene problemas de recursos",
añadió la jerarca.