|
“Éste
es un libro de un cristiano, para creyentes y no creyentes pero
bien intencionados, que quieren saber y conocer, tal vez, a partir
del Jesús histórico, encontrarse con el Verdadero Hijo de Dios...”
ENTREVISTA a Tomás de Mattos (uruguayo)
Tomás de Mattos nació en Montevideo el 14 de octubre de 1947,
pero pertenece a esa especie que algunos han dado en llamar “homo
tacuaremboensis”, ya que se crió y formó culturalmente en Tacuarembó,
ciudad donde todavía reside. Es abogado de profesión y novelista
por convicción. “La puerta de
la Misericordia” es su cuarta novela luego de “Bernabé, Bernabé” –que lo volvió famoso
a fines de la década de 1980- “A
la sombra del paraíso” y “La
fragata de las máscaras”.
Su vocación literaria temprana, así como la ponderación crítica
que recibió. A los 18 años Ángel Rama incluyó dos textos suyos en
la antología. Antes de sus novelas dio a conocer tres volúmenes
de relatos: “Libros y perros”
“Trampas de barros” y “La gran sequía”. Fue distinguido
con varios premios como el Bartolomé Hidalgo, el Municipal, el de
Educación y Cultura y el Fraternidad, de la B’Nai B’rith.
También es fanático del cine y lector voraz, en especial
el género de ensayo, además de tener gran admiración por Dostoievsky
y Melville. Fue educado en la congregación jesuita y profesa una
esquizofrénica fe deportiva siendo hincha del club Atlético Peñarol.
ENTREVISTA exclusiva para el programa “Cristianos HOY” FM Encuentro
103.3. Radio Católica
“La Puerta de la Misericordia,
es el libro de mi vida?
-“Bueno, toda mi vida me he preocupado
que este estilo de vida se ajuste a las enseñanzas de Jesús de Nazareth
que para mí es el fruto más excepcional para la humanidad, y también,
salvo algunos períodos de crisis de fe, he creído que es Dios.
Siempre me pareció cautivante esa
coincidencia entre las tres personas de la Trinidad, una naturaleza
divina, pero el Hijo, Jesús es más cercano a nuestra condición de
hombres.
El anonadamiento que nos habla San
Juan, las tentaciones en el desierto, aquí vemos a ese hombre que
compartió con nosotros no solo la alteridad, sino la confusión,
toda nuestra condición humana, menos el pecado; sin dudas que había
en Jesús caminos que lo querían desviar de los caminos de Dios,
su Padre.
Me atrevería
a hacer una novela sobre la hipótesis de un Jesús que preexistió
al hombre, encarna y pierde la conciencia humana y va siendo conducido
como Moisés, como Elías, por la Providencia hacia su misión y hacia
su revelación, a su identidad divina de amor por el otro. Me imagino
las primeras palabras de su Madre, María, quien le iría contando
cosas, en principio sobre su nacimiento en el pesebre de Belén.
El comienzo refiere a este Jesús,
que según narra las palabras del Evangelio “crecía en sabiduría”
Dios no puede crecer en sabiduría, Dios es inmutable, sí el hombre
puede crecer en sabiduría.
María es la maestra para realzar su
figura, ya que ella fue madre y maestra tal como lo es la de la
Iglesia y de nosotros, es Madre de Jesús y luego se convierte en
su discípula, asumiendo con humildad ese rol.
Creo que, otro episodio auto-revelador
de la conciencia de Jesús es el Bautismo, lo han de haber sido las
tentaciones en el desierto, que le generaron dudas sobre su ser
Mesías, la resurrección de Lázaro, que no es una resurrección sino
una vuelta a la vida y la transfiguración, que conjuntamente con
los dos profetas que podemos considerar insepultos del Antiguo testamento,
como lo fueron Moisés y Elías.
Todos estos elementos más el episodio
de la Getsemaní, donde es claro que Jesús tiene una voluntad que
se enfrenta a la del Padre y que en cierto sentido apunta a una
dirección distinta a la de Dios Padre “Padre aparta de mi este cáliz”,
pero al final, “que se cumpla tu voluntad y no la mía” que expresa
un “yo” hombre y un “tú” Dios y mi Dios.
Nunca podré,
ojalá, que no, haya sembrado dudas o errores en este libro, que
en el balance sean mayores las sombras, nunca podré aportarle al
lector contemporáneo un mayor elemento para reflexionar que la cuestión
de la identidad de Jesús, tanto para el creyente, que muchas veces
nos mal acostumbramos y tenemos la idea de una certeza de una inocencia
que no es tal, somos seres incompletos, inacabados, inevitablemente
mezquinos, atados por una gravedad de nuestra concupiscencia, y
que necesitamos a Dios, no sentirnos como dueños o acreedores de
Dios, ya dueños del crédito de la salvación, sino en definitiva
lo que necesitamos es una relación frente a Dios y presentarnos
con nuestras miserias y mezquindades. Como la frase de San agustín
“Señor, manda lo que quieras y dame fuerza para cumplirlo”.
Por eso, considero que es la obra
de mi vida, por el tiempo que me insumió, casi 10 años, yo ya tengo
56 años, y no creo que pueda vivir otro tanto como el que le dediqué
a esta novela, y fundamentalmente, nunca voy a tener un personaje
más importante como Jesús de Nazareth.”
2. “Este es un libro
de un cristiano, para creyentes y no creyentes pero bien intencionados...”
El libro “La Puerta de la Misericordia” como instrumento de evangelización.
-“Dar la buena noticia, o reiterar
la Buena Noticia, o darle nueva forma a la vieja Buena Noticia,
y única noticia buena que recibió la humanidad.
Estamos en
un cambio de civilización, estamos atravesando una crisis muy grande
de valores y por supuesto hay que impregnar a la sociedad y nuestro
entorno de los valores cristianos, eso es por razones religiosas,
aunque la muerte nos revele que nos equivocamos, que no existió
Resurrección, Jesús, en esa hipótesis no tendremos conciencia aun
así, la vida fue bien vivida porque parece que no hay mejor forma
de vivirla que como la vivió Jesús y como nos reclama que la vivamos.
José Saramago –con quien estuve recientemente
en Montevideo y quien forma parte de mi familia espiritual- decía
públicamente que el hombre tenía que hacer lo que Dios no ha hecho,
él tiene una óptica de ver a este mundo como una creación inconclusa,
que todavía gime –según San Pablo- dolores de parto. Y lo que el
hombre tiene que hacer es lo que nos reservó Dios que hiciéramos,
eligiéndonos como colaboradores de su creación protagonistas de
esta maravillosa aventura que en la vida que sin duda tiene que
seguir más allá de la muerte”.
3. Las fuentes y
fundamentos cristianos de Tomás de Mattos para hacer la novela.
“-Primero
empezamos los contactos presenciales, cara a cara, persona a persona,
nuestro párroco de San Fructuoso, Mario Socorro Rodríguez, íntimo
amigo de Carlos Partelli, nuestro primer obispo, después influyeron
muchos sacerdotes de San Javier.
Al lado importan enormemente la lectura
de autores uruguayos, y no uruguayos, católicos y no católicos,
creyentes y no creyentes pero bien intencionados, hombres de buena
voluntad que pienso que están más cerca de Dios de lo que puedo
estar yo: en Uruguay Juan Luis Segundo, Pérez Aguirre y auque parezca
extraño son muy valiosos los aportes de la lectura de la Biblia,
del P. Horario Bojorge sj, y a nivel de los teólogos no uruguayos:
Boff, me influyeron muchos teólogos como Hans Urs Von Balthasar,
Karl Rahner, Xavier León-Dufour, Gerard Von Rad, J. Jeremías, que
me acercaron a la teoría del Antiguo Testamento o me acercaron a
las revelaciones parciales que se contienen en los Evangelios apócrifos,
como elementos para enriquecer la figura de Jesús.
El mismo Karol Wojtyla, el libro “signo
de contradicción”, me pareció un libro excelente, destacando la
dimensión teológica y espiritual que tenía cuando aún no era Papa.”
El título: “La Puerta
de la Misericordia”: “Mira que
es estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré
en su casa con él, y él conmigo”. (Apocalipsis, 3,20)
“-La Puerta de la Misericordia, apunta a dos lados,
por un lado el evangelio de San Juan, que es el evangelio por el
que siento más simpatía, me siento más cómodo con la teología juánica,
que en la definición que se respira en el evangelio del “Dios que
es Amor” , ese Dios que en Amor que se expresa en la Buena voluntad,
aparte con la idea de la preexistencia del Verbo, y algo que me
atrae enormemente que son las autodefiniciones de Jesús, y una de
ellas es: “Yo soy la puerta”, en la Iglesia en la Comunidad de Juan
se produce el Apocalipsis.
Hay textos como el que está en la
contratapa del libro, “Mira que es estoy a la puerta y llamo; si
alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa con él, y él conmigo”,
la idea de que Dios está cerca de nuestra puerta, que no es una
puerta como la de la novela de Kafka del proceso “la parábola de
la puerta de la luz”.
Dios es la única puerta, algo angosta,
estrecha, como el ojo de una aguja pero que está generosamente abierta
a lo todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
La “Misericordia”, me encanta la idea sobre todo
que por un lado etimológicamente contiene por un lado la idea de
“miseria – miserere”, y por otro la idea del perdón.
Yo creo que están ligadas, las dos
cosas, sólo mereceré el perdón o sólo buscaré el perdón si constato
en mi las miserias y lo interesante es que solo pediré perdón si
tengo una puerta a la cual acudir que se transite hacia el perdón,
del Padre del Hijo Pródigo, de ese perdón irrestricto, de un Dios
que nos ama sin límites, y la expresión “cordia” que expresa lo
más hondo del corazón.”
|