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DESPUÉS
DEL 25M
Por Graciela Vera
Fueron mis
primeras elecciones en España y no puedo dejar de destacar
el alto grado de civismo que demostró la gran mayoría
del pueblo español este 25 de mayo; el 25M como la prensa
dio en llamarle al día de las elecciones municipales y autónomas
en el que 34.557.370 españoles decidieron quienes serán
los alcaldes y parlamentarios que los representarán en el
próximo periodo.
Votaron unos
treinta y un millones más que los electores que sufragan
habitualmente en las elecciones en Uruguay, donde no alcanzamos
a sumar los tres millones de habitantes y donde cada día
quedamos menos.
Hacer un análisis
de los resultados es tarea de difícil práctica, por
ello dejo el mismo a especialistas que seguramente lograrán
un objetivo más aséptico. Yo solo miro, escucho y
digo lo que pienso. No pretendo tampoco realizar un comparativo
entre las elecciones de ambos países analizando los aspectos
políticos, sociales o de entorno.
En mi caso
para parificar utilizo parámetros menos técnicos pero
mucho más humanos: asombro, orgullo, satisfacción,
interés y hasta ese poquito de morbo que nos lleva a escarbar
en lo que a ojos extraños puede resultar insólito,
emocionante, risible o burlón.
Los números
siguen asombrándome. Pero no es cosa de ahora, cuando llegué
a Almería me apabullaron sus ciento dos pueblos, claro que
algunos no alcanzan a los cien habitantes pero hay que tener en
cuenta que yo venía de un país donde entre población
y población hay muchos kilómetros de distancia.
Y vuelvo a
ratificar una y otra vez los números: 8.108 alcaldes, 784
diputados de las Comunidades Autónomas y 65.522 concejales
no dejan lugar a dudas. Se necesitó instalar nada menos que
54.000 mesas electorales y ustedes no me negarán que ante
estas cifras no me atrevo a comentar que nosotros ponemos en marcha
todo el aparato electoral para elegir la friolera de 19 intendentes.
Sin embargo
este avasallamiento de cifras no cambia en nada mi opinión,
de que el civismo de los uruguayos no tiene nada que envidiar a
la práctica que de él se hace en España. Puedo
incluso, pensar que nuestro sistema ofrece mayores garantías
y que nuestra gente se involucra a nivel popular mucho mas. Quizás
sea producto de ciento veinte tantos años más de experiencia
Pero esto lo trataré de analizar más adelante a pesar
de que hacerlo me pondrá en la picota y me puede convertir
en un ‘bicho raro’ ante los ojos de quienes quieren hacer creer
que los que dejamos América, siempre lo hacemos obligados
por síndromes de miseria o en plan de mendicidad, hastiados
de la corrupción o perseguidos.
Erran, pero
aquí como en toda Europa nos conocen poco y mal, se hacen
conjeturas y se dan por ciertos estereotipos demasiado arraigados
para que se considere necesario cuestionarlos.
Retornando
al 25 de mayo y para no sucumbir en esta avalancha de cifras voy
a centrarme en torno a Andalucía y en particular a la provincia
de Almería, que valga decirlo ofreció un día
de playas abarrotadas de gente lo que me hace recordar que también
en Uruguay son cientos los que van a votar temprano para luego disfrutar
del relax del agua, la arena y los deportes náuticos; en
esto nos parecemos mucho ambos pueblos.
Andalucía
fue la Comunidad Autónoma (no reelegía en esta oportunidad
su gobierno autonómico) con más personas autorizadas
a ejercer el derecho del voto: 6.093.359 que fueron distribuidos
en 3.700 mesas electorales donde se eligieron 8.400 representantes.
En Almería
estaban habilitados 75.408 electores de los que 42.722 son mujeres.
Como dato curioso tenemos que 7.211 tienen más de 85 años
de edad, cabe acotar que en Andalucía hay más de un
millón de habilitados de más de 65 años lo
que no puede sorprender si tenemos en cuenta que en Galicia se postuló
para la Alcaldía de su pueblo un abuelo de 101 años.
En el otro
extremo están los 200.000 jóvenes de 18 y 19 años,
que votaron por primera vez en la Comunidad Autónoma, 14.500
de ellos en esta ciudad. Eso sí, no vi en lo previo mucho
entusiasmo de la juventud y extrañé un poco ese fervor
partidario de los jóvenes de Uruguay, el que aquí
se ha volcado sobre temas artificialmente politizados y desconoce
ese 'orgullo partidario' que tanto caldea los ánimos por
aquellas latitudes.
Digamos que
el día lunes no tuvo el privilegio de ser destacado como
un 26M y debió conformarse con ser simplemente el día
después del 25M; el día en que nadie se consideró
perdedor o, dicho de otra forma, en que todos creen haber ganado
algo. Parecería ser que los principales partidos políticos
decidieron adjudicarse la victoria o, al menos algún triunfo
que desacreditara la euforia del contrario.
En realidad
todos deben conformarse con lo que obtuvieron y ante las cámaras
todos sonríen diciéndose más satisfechos de
lo que en realidad han de estar... pero hay elecciones nacionales
en diez meses y no se puede dejar de entrever una derrota. Lo cierto
es que hay a quién el recuento de votos le produjo acidez
estomacal.
¿Y qué
puedo hablar de los hechos pintorescos? En Uruguay atesoramos muchas
anécdotas en torno a los días de elecciones, como
la del joven que, sabedor de que el voto es secreto, tan al pie
de la letra se lo tomó que se negó a depositarlo en
una urna porque nadie debía verlo y volvió a su casa
con el voto en el bolsillo; o aquel elector que para hacerlo más
reservado, escondió el sobre en algún sitio del Cuarto
Secreto y debió cerrarse la mesa electoral por más
de media hora mientras, Presidente, Secretario y Vocal, ante la
mirada atenta de los delegados partidarios y del propio interesado,
buscaban en placares, escritorios y rendijas en la pared 'el democrático
sufragio'.
Anécdotas
tampoco han faltado en este 25M, como no faltan, faltaron ni faltarán
en cada ocasión en que haya habido o vaya a haber elecciones
en cualquier país; pero en esta oportunidad, durante y antes
de este día, yo estaba más atenta que nunca a lo que
sucedía porque, ya lo dije, estrenaba elecciones en España.
Aquí,
en España no existe la Credencial Cívica, único
documento que permite votar en Uruguay y que en las mesas receptoras
de votos es controlado por su espejo. Aquí se puede sufragar
presentando indistintamente el Documento Nacional de Identificación
(Cédula de Identidad), el Pasaporte o la Libreta de Conductor
y los circuitos electorales se integran por calles, así toda
una familia votará en el mismo lugar. O por correo que también
se puede votar desde el extranjero.
Papá
y mamá van juntos a votar y por supuesto llevan a todos sus
niños que observan con atención el acto cívico,
recorren las instalaciones, coleccionan listas y, alguno hasta ayuda
a poner el voto en el sobre.
El voto cantado
no es penado, yo diría que es lo general porque la mayoría
de los votantes colocan la lista dentro del sobre sin ningún
protocolo y 'en medio de una multitud'; son pocos los que utilizan
para este fin las cabinas con cortinitas, sustitutos de nuestros
Cuartos Secretos. El sobre que es común, blanco, tiene impreso:
'ELECCIONES ... (por ejemplo LOCALES) ... 2003' y el cargo que se
vota. Están al alcance de todos junto a las listas y es común
que se les lleve como trofeo o recuerdo del día.
¿Se
han puesto a pensar cuánto tiempo, complicaciones y dolores
de cabeza en el momento de los recuentos de votos tenemos que pasar
en Uruguay porque es tan secreto que no se puede guardar la papeleta
en el sobre a la vista de nadie? Perdemos tiempo en entrar al Cuarto
Secreto, en el que debemos estar solos con nuestra conciencia, nada
de clases prácticas a nuestros niños, ya aprenderán
cuando cumplan los 18.
Pero antes...
no todos tienen noción de lo que hay que hacer y lo que pasan
los integrantes de una mesa electoral uruguaya contando, numerando
y firmando sobres y tirillas. Porque los sobres uruguayos tienen
tirillas y el votante debe cortarlas antes de introducir por su
propia mano y sin que nadie lo ayude, quede claro porque aquí
es el Presidente de Mesa quién lo hace, pero ¡cuidado!...
no se vaya a cortar antes, cuando no nos estén mirando. La
tirilla pasará al montón que está formando
el Vocal, ocupado durante todo el día de anotar el número
de las tirillas en una planilla cuya suma también debe coincidir
con los votos que deben coincidir en número con los sobres
que a su vez no pueden ser menos ni más que las tirillas.
¿Se dan cuenta porqué dije que esto puede resultar
un terrible dolor de cabeza? si una sola de las sumas no da nos
pasaremos horas buscando el porqué antes de empezar el recuento
de los votos; pero la seguridad y claridad están aseguradas
y estamos entre 'convencidos' de que nadie votó directamente
inducido.
Esto es precisamente
algo que no se comprende muy bien en España: que haya transparencia
en las elecciones de algún país de América.
No resulta fácil que se entienda ya que para muchos, incluso
gente con una cultura superior a la media, todos los países
americanos caemos en una misma bolsa donde somos igualados 'a la
baja', con repúblicas donde las guerrillas, el fraude y la
corrupción están a la orden del día y donde
las palabras libertad y democracia se escriben entrecomilladas.
Pero quizás
en Uruguay debamos tomar ejemplos positivos, como el de no interrumpir
las actividades normales de un día festivo y no prohibir
a nadie disfrutar, por ejemplo de un deporte tan dominguero como
el fútbol, una reunión bailable o un trago entre amigos.
Lo cierto es
que lo muy positivo que rescato, es que aún no he encontrado
ningún país que supere al pueblo uruguayo en conocimiento
cívico, en libertad y claridad electoral. Podemos caminar
muy a la par con España, donde concurrir a votar se convirtió
en un paseo familiar o una forma de lucir el traje de 'Almirante'
del jovencito que acompañó a su padre antes de ir
a la iglesia a recibir su primera comunión.
Sin dudas la
participación más insólita, en unos comicios
donde el porcentaje de votantes no fue muy elevado, resultó
ser una pareja de novios que concurrieron después de la ceremonia
nupcial, el de riguroso negro y ella luciendo luciendo su vestido
de novia. No he podido saber si ellos también siguieron el
recuento de votos, pegados a los televisores y radios como lo hicieron
la mayoría de los españoles.
Lo cierto es
que algunos estaban de fiesta; como fiestas fueron las que se organizaron
como cierres de campañas que todos los partidos realizaron
amenizando los discursos con orquestas, cantores, fuegos artificiales
e incluso danzas. Esto debemos aprender los uruguayos, quizás
en lugar de tomarnos 'tan a pecho' las campañas electorales,
debamos hacerlas un poco más festivas, porque lo cívico
no está reñido con el jolgorio.
Y de esto de divertirse con la política saben mucho el presidente
de la ONG Payasos del Mundo, candidato a alcalde que repartió
propaganda de su candidatura sobre zancos, vestido de payaso y se
presentó con el lema: '... si estás cansado de que
los políticos hagan de payaso, vota a Balín, un payaso
de profesión...', verdades, al menos ésta, imposibles
de refutar.
Y Jolgorio debe haber sido el que se produjo en Mallorca, alrededor
de una candidata que al ir a votar se dio cuenta que había
olvidado su DNI; pudo hacerlo (votar) presentando la libreta de
conducir, claro que cuando creyó que todo había terminado
bien, alguien le instó a mirarse los pies. Creo que si los
resultados de las urnas le fueron favorables, seguro que en el futuro
serán varias las candidatas que, emulándola irán
a votar con un zapato beige y otro negro. No me extrañaría
que en su casa haya dejado un par de zapatos exactamente igual al
que llevaba puesto.
Hubieron situaciones interesantes, como una Alcaldesa de Pamplona
que concurrió a votar con la boca tapada por cinta adhesiva,
como protesta por la ilegalización de listas afines a ETA;
pero otros aprovecharon la salida obligada para de paso sacar a
pasear a su mascota y así, más de un can llegó
hasta 'un tiro de olfato' de la urna. ¿Les habrán
pedido documentación?
En Valencia, en plena calle, emigrantes ecuatorianos votaron simbólicamente
reclamando precisamente el derecho a votar y en Andalucía
algunos ciudadanos aceptaron introducir en las urnas listas elegidas
por los emigrantes como forma de concederles el derecho de intervenir
en la elección de gobernantes.
El Partido Socialista e Izquierda Unida basaron su campaña
política en el chapapote y en la guerra de Irak y los resultaron
mostraron que los votantes buscan realidades más cotidianas
y que muchos de los que concurrieron a las manifestaciones contra
el hundimiento de un buque o una guerra que, con o sin el apoyo
del presidente de España no hubiera dejado de producirse,
en el momento de elegir votaron al Partido Popular. Pero ya dije,
este análisis queda para expertos, yo prefiero seguir recreándome
en el anecdotario de una campaña donde hubo de todo.
Al decir de todo no exagero. Lo más notorio fue el enfrentamiento
directo entre Zapatero y Aznar pero yo busco lo otro, lo que escapa
de lo estrictamente político porque lo que tiene relación
con la política tiene ya suficientes comentaristas y no todos
imparciales.
En el afán electoralista se inauguraron obras de las que
no se ha iniciado aún la construcción. Se llenaron
ómnibus de jubilados de una localidad para ir a engrosar
el mitin por la propuesta municipal de otro pueblo. Uno de los 'paseantes'
dijo que, mientras lo llevaran gratis, el se apuntaba a todos los
viajecitos y nosotros preferimos no opinar porque ¿recuerdan
que tuvimos un intendente que se sentía muy satisfecho de
que la mayor parte de las obras que había realizado en su
Departamento, estuvieran fuera de los límites del mismo?
En los discursos hubo más ganas de culpabilizar al Gobierno
que de debatir temas de interés municipal; así en
lugar de saberse si se iban a concretar nuevos proyectos de interés
social nos enteramos que Aznar, además de ser culpable de
guerras, genocidios, desastres ecológicos, también
es quién insta los instintos de los terroristas a realizar
algunos de sus atentados y seguro que hasta se haya pensado que
su personalidad había provocado el terremoto de Argelia.
Lo que no es duda es que si las elecciones hubieran sido un mes
antes, los socialistas hubieran capitalizado mucho mejor la guerra
y hubieran sacado mejor resultado y, en cambio si las elecciones
se hubieran retrazado un mes el Partido Popular sería el
que habría incrementado sus resultados.
Quizás los mítines mas accidentados hayan sido los
del PP, el Presidente sufrió alguna que otra caída
que dejó dolida su rodilla, pero esto debe considerarse 'tan
normal' como que una torre de iluminación caiga sobre tres
personas del público o que uno de los discursos de Aznar
haya sido interrumpido cuando una simpatizante se puso de parto.
El Presi se ofreció a salir de padrino pero no pude enterarme
del nombre del, seguro, futuro nuevo votante del PP.
Hay muchas perlas para ir comentado pero también la tragedia
estuvo presente casi ya terminada la campaña previa. En las
Islas Canarias, mientras arengaba a sus seguidores, en pleno mitin,
fallecía víctima de un infarto el candidato por Coalición
Canaria y en Tehuel, la candidata a alcaldesa del Pueblo de Ijar
por el PP era asesinada por su marido dos días antes de los
comicios.
Claros y oscuros de un 25M muy parecido pero algo diferente a los
actos electorales de Uruguay.
Almería, mayo 2003
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