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URUGUAY
TAMBIEN ES ESO
Los
Teros estamparon su rúbrica en Australia
Por Walter
Amaro - Sydney/Australia
Más
de 30 mil personas ovacionaron de pie, la "garra"
y la humildad deportiva de los "TEROS" al término
del encuentro que el representativo de Rugby uruguayo, sostuviera
con su similar de Giorgia en un atractivo encuentro por el
mundial de esa disciplina que se desarrolla aquí en
Australia. Paralelamente, el corazón de miles de uruguayos
residentes en esta tierra continente, estuvo al borde del
infarto mientras en el "Aussie Stadium" nuestros
muchachos alzaban sus brazos al término del encuentro;
la hazaña casi imposible contrastaba sin embargo, con
el pesar de los jugadores de la ex provincia sovietica. No
obstante, ambos equipos celebraron con una entusiasta vuelta
olímpica su presentación para saludar a sus
seguidores y, al cruzarse frente a lo que para nosotros sería
la tribuna "Olímpica", se estrecharon la
mano en un ejemplar gesto de confraternidad, mientras la locura
hacía presa de los parciales uruguayos.
Sostengo que mi
viejo amigo acierta una vez más cuando afirma que podrán
sacar al uruguayo de Uruguay; pero jamás podrán
sacar al Uruguay del uruguayo. El
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martes fue una prueba de ello. Miles de "yoruguas"
vistiendo los clásicos colores celestes y enarbolando
banderas uruguayas pusieron la nota simpática y
pintoresca en la noche de Sydney. El grito de "vamo'
arriba todavía", "Uruguay que no ni no"
y varios otros de nuestro propio acervo cultural, esgrimido
por niños y adultos, pusieron notas musicales en
el estadio, mientras la ronquera de nuestras sufridas
gargantas trataban de identificarse sobre las |
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otras, para estimular
a nuestros muchachos en ese inmenso rectángulo donde,
justamente, dejaban el alma en pos de la victoria.
Estimo que
hubo una convocatoria ineludible, y que cada "canguro
oriental" se echó sobre los hombros su camiseta
preferida, para decir presente una vez más, y dejar
correr alguna lágrima emotiva al ver nuestros colores
sobre una verde gramilla, o entonar las estrofas de nuestro
himno patrio. La "celeste" o los clásicos
colores de los "grandes" del fútbol uruguayo,
donde no faltó inclusive la representatividad de la
camiseta de Cerro pululaban por las tribunas de uno de los
más modernos estadios de le era contemporánea.
Los comentarios
del rugby en sí, o del partido, es tarea para los entendidos
en la materia. Nosotros simplemente nos limitamos a dar nuestra
pequeña panorámica, en el aspecto emotivo, y
créanme, no es fácil. La suma de emociones fue
tanta, que no entiendo cómo, esos uruguayos que partieron
buscando nuevos horizontes hace más de 30 años,
no sufrieran un colapso cuando Lamelas, y luego Brignoni cruzaran
la línea de gol asegurando un triunfo que por momentos
pareció escaparse de nuestras manos.
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Los Teros
estampaban así su rúbrica en el mundial
2003 y la segunda en lides mundialistas. Nosotros, teníamos
una nueva oportunidad de reafirmar nuestro orgullo de
ser uruguayos, y de salir como tantas veces hiciéramos
por !8 de Julio, a victorear a nuestro representativo
por las calles de Sydney, y a contarle a todo el que
quisiera oírnos que habíamos ganado.
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Apenas en un
par de días más, precisamente el lunes, para
quienes vivimos aquí, nuestra delegación retornará
a nuestro país con un laurel inestimable: haber demostrado
al mundo todo que Uruguay puede. Con humildad, con trabajo,
luchando inclusive contra la ignorancia de aquellos que desconocen
los recursos. Tratando de divulgar una y otra vez la suma
de posibilidades. Contarle a los más escépticos
cuantos habitantes somos y cual es la cantera de jugadores
amateur de la que disponemos, frente a los gigantes del mundo
profesional del Rugby. Enterar a los pesimistas del mundo
que la voluntad puede mover montañas. Y que mientras
algunos jugadores no pudieron viajar por falta de recursos,
las estrellas internacionales de equipos como el australiano
cobran más de medio millón de dólares
por temporada más el respaldo de instituciones solventes
y nóminas millonarias.
| Uruguay
también es eso. Es un conjunto de muchachos que
embargados por nuestra misma alegría, hicieron
un festejo aparte a finalizar el encuentro. El salto a
la tribuna y el abrazo de nuestros gladiadores con nuestra
gente fue evidentemente la recepción simultánea
de sentimientos. De un lado quienes aman al país
a pesar de la distancia y del otro los hijos de Uruguay
que viajaron más de 10 mil kilómetros para
inundar de gozo el corazón de un montón
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emigrantes que
estrechó filas y estableció un puente emocional
con nuestro territorio.
Luciendo nuestras
mejores prendas celestes, abandonamos el Aussie Stadium con
un sabor muy especial en la boca. En mi caso particular, desandé
el camino junto a mi familia sintiéndonos más
uruguayos que nunca, y con la enorme satisfacción de
que mi hija, que partiera del país siendo muy chiquita,
sintiera esas sensaciones tan conflictuadas que son imposibles
de comunicar hasta que uno las vive en carne propia.
Finalmente,
y ya para despedirnos hasta nuestro próximo encuentro,
destacamos un párrafo publicado en la prensa uruguaya:
"Millones pudieron ver a los uruguayos emocionarse cuando
entonaron el himno uruguayo. Las lágrimas brotaron
desde lo más profundo y quedaron allí, disimuladas
en el celeste cielo de la camiseta. Después, en la
cancha, todos juntos dijeron: "sabremos cumplir".
Y cumplieron. "
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