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La
Polémica Planta de Celulosa en M'Bopicuá
Informe del Esc. Fernando Vélez Molina
En los últimos
días ha cobrado nuevo impulso el movimiento que se
opone a la instalación de la planta de celulosa en
M'Bopicuá en las inmediaciones de la ciudad de Fray
Bentos. El movimiento opositor no es nuevo, ya que en 1996
surgió MOVITDES, Movimiento por la Vida, el Trabajo,
y un Desarrollo Sustentable, cuando se supo de la instalación
de una fábrica de celulosa y reciclaje de papel detrás
del antiguo Frigorífico Anglo; luego vino la coordinación
de acciones con ambientalistas argentinos, principalmente
de la provincia de Entre Ríos.
Entre las actividades previstas por los ambientalistas para
oponerse al proyecto destacamos una movilización concretada
este fin de semana, que incluía el corte del Puente
Internacional Fray Bentos-Puerto Unzué.
Actualmente las posiciones entorno al tema están diametralmente
opuestas, ya que mientras los ambientalistas se oponen tajantemente
a la instalación de la planta industrial, en medios
políticos, incluida CARU (Comisión Administradora
del Río Uruguay) reina un espíritu de confianza
hacia los técnicos de la DINAMA (Dirección Nacional
de Medio Ambiente). Por otro lado, hay quienes afirman que
del lado argentino hay un gran trasfondo político,
en una provincia, como Entre Ríos, que en los últimos
tiempos ha generado hechos políticos muy controvertidos,
vinculados a prácticas de corrupción.
LOS
AMBIENTALISTAS EN LA OPOSICIÓN CERRADA
La Dra. Julia Cócaro de Medina reside en Fray Bentos
e integra MOVITDES (Movimiento por la Vida, el Trabajo, y
un Desarrollo Sustentable).
El movimiento nació en 1996, cuando se supo de la instalación
de una fábrica de celulosa y reciclaje de papel detrás
del antiguo Frigorífico Anglo, en las inmediaciones
de la ciudad de Fray Bentos.
"Desde el momento que comenzó en Uruguay la actividad
forestal ya sabíamos que esto, de la instalación
de la planta de celulosa, se iba a venir, porque no es rentable
talar los árboles y embarcarlos para procesarlos en
el viejo mundo, es mucho más fácil procesarlo
al pie de los montes".
Estas empresas multinacionales que gozan del aval de nuestros
gobiernos están yendo en coche, y cierran el círculo
de su comercio, y ahora piensan en llevar la madera en forma
de pasta de celulosa, una vez hecho el procesamiento acá,
y la contaminación nos queda a nosotros", dijo
la Dra. Cócaro a máscaras.
"Nosotros decimos que más vale prevenir que curar,
ya que un dólar que se invierte en prevención
son cuatro dólares que se ahorran al momento de tener
que reparar algo, y la oferta que hoy se nos hace para M'Bopicuá
proviene de capitales españoles que hace 40 años
vienen contaminando la ría de Pontevedra, que después
de un juicio de 12 años se determinó que hubo
daño ecológico, y por tanto nosotros no podemos
confiar en ellos, además datos de Greenpeace establecen
que sólo 60 papeleras en el mundo no blanquean con
cloro, y estos señores dicen "no vamos a utilizar
cloro gas", claro no van a usar gas cloro para evitar
los accidentes de la planta, sí van a usar dióxido
de cloro, que disminuyan en algo la formación de los
órganos clorados tan temidos que salen de los efluentes
no nos libra de esos tóxicos, y hay que tener en cuenta
que a 8 kilómetros de lo que sería la planta
de celulosa está la toma de agua de OSE para la población
de Fray Bentos. Hay que recordar que Uruguay también
se ha comprometido en tratados internacionales a disminuir
la emisión de dioxinas y puranos, tóxicos de
primera línea, y las papeleras son emisoras de estos
tóxicos" afirmó nuestra entrevistada.
Uno de los organismos que en este tema juega un papel muy
importante es la DINAMA, Dirección de Medio Ambiente
del Ministerio de Vivienda, pero su veredicto no es confiable
para los ambientalistas, ya que -según dicen- las propias
jerarquías han reconocido que no tienen los medios
para hacer un seguimiento de este tipo de industrias. "La
DINAMA nos deja un vacío, desde el día de la
audiencia pública, cuando el Director de Medio Ambiente
dijo que la obligación de la DINAMA es hacer viable
(desde el punto de vista ambiental) todos los proyectos que
ingresan a esa repartición, nosotros creemos que la
DINAMA no puede ser mago para convertirlos en viables; pero
también nos han dicho, en distintas audiencias, que
es un Ministerio incipiente, que no tiene medios, que no tiene
ni técnicos ni recursos como para controlar un emprendimiento
de esta envergadura, o sea que todo es duda", puntualizó
la Dra. Cócaro.
Los ambientalistas dicen que quienes aprueban este tipo de
emprendimientos lo hacen con un solo argumento, que se crean
puestos de trabajo, pero "nosotros decimos que no puede
ser a cualquier costo, y además estas fábricas
utilizan mano de obra calificada que en la región no
hay, y por unos pocos puestos de trabajo nos oponemos rotundamente
a hipotecar la región; y hay algo llamativo ya que
desde hace 15 años se insiste con la promoción
turística, y está muy bien, porque el turismo
genera muchos puestos de trabajo, y la instalación
de esta planta podría afectar seriamente las actividades
turísticas regionales, ya que las consecuencias contaminantes
de una papelera pueden llegar a 70 kilómetros, y ya
sabemos que nuestro río Uruguay está enfermo,
pero esto sería el golpe de gracia, y terminaríamos
con el río y con la pesca; pero esto también
podría afectar a la apicultura, y fíjese que
en Salto se está haciendo una apuesta muy grande a
la producción orgánica, y todo esto nos puede
llevar a perder mercados, es toda una cadena".
POLÍTICOS
E INDUSTRIALES FORESTALES
"En Uruguay, este tema, que es estrictamente ambiental,
se ha convertido en un tema político, ya que todos
los parlamentarios que fueron a España, invitados para
ver otra planta que hay allí, volvieron encantados,
estuvieron dos días y fueron de la mano de Rosario
Pou, y todos dijeron que estaba todo ok, y no hemos tenido
ningún respaldo político, que está del
otro lado, en la Argentina, donde hay gobernadores, senadores,
diputados, que están en contra de la instalación
de la planta, y se interesan por el tema, ya que estamos frente
a un río (el Uruguay) que es compartido, y este emprendimiento
puede llegar a generar conflictos internacionales.
Desde el gobierno todo esto se está manejando con mucha
ligereza, pero no hay que olvidarse que tenemos muchos políticos
que al mismo tiempo son forestadores, y están viendo
la posibilidad de ubicar su materia prima en esta papelera.
La lucha es muy dura y muy despareja", agregó
la integrantes de MOVITDES.
"Hoy la empresa está haciendo mucho lobby, y está
comprando estómagos y conciencias, porque promete fuentes
de trabajo, y llevan los chicos de las escuelas a ver los
animalitos que tiene en la reserva que formaron, es todo una
cortina de humo, es el parche que le ponen en los ojos de
la gente", concluyó la entrevistada.
NO
TODO ES OPOSICIÓN A LA PLANTA DE CELULOSA
Máscaras, en su investigación del tema, llegó
a dialogar con un dirigente político que ha estado
vinculado a los organismos públicos involucrados, quien
nos dio su opinión, aunque prefirió mantener
la reserva de su identidad. "Hay, internacionalmente,
una muy buena opinión acerca de la calidad de los técnicos
que trabajan en la DINAMA, que son muchos, y muy especializados,
reconocidos a nivel internacional. Lo primero que tenemos
que decir es que toda esa desconfianza que la gente que tiene
hacia todo lo que es público, y hacia todos los políticos
en esta instancia no corresponde, y confío en la DINAMA
como organismo serio del Estado, que cuando dé su posición,
ya que hace más de un año que vienen estudiando
el tema en forma minuciosa, podremos confiar todos en ese
dictamen. Pero también hay que tener en cuenta que
en el mundo hay nuevas tecnologías que permiten que
todos los contaminantes que pudieran surgir de la planta de
celulosa, sean tratados y no sean vertidos al río Uruguay,
que ya está contaminado", puntualizó nuestro
interlocutor.
"Pero preocupa que los uruguayos nos afiliemos a la teoría
argentina, haciendo reclamos y protestas sobre una fábrica
que se va a instalar en nuestro país, y con esto no
hago una defensa de M'Bopicuá, y no hay dudas que a
nuestro hermoso río tenemos que cuidarlo y confiar
en nuestros técnicos, pero no podemos permitir que
los argentinos nos vengan a decir qué tenemos que hacer,
cuando ellos a través del río Gualeguay, en
Gualeguaychú contaminan el río Uruguay, donde
hay una muerte continua de peces por la falta de oxígeno;
en Concepción del Uruguay, todos los frigoríficos
de pescado que existen, vierten el agua cruda al río
Uruguay, y nos vienen a imponer a nosotros sobre algo que
se va a construir en nuestra Patria, que esto lo resuelvan
nuestras autoridades y nuestros técnicos sí,
pero que los argentinos nos impongan condiciones es una cosa
inaceptable", opinión con la que queda claro que
el tema de contaminación del río Uruguay no
es nuevo, ni comenzará con M'Bopicuá, además
de la presunta responsabilidad que los argentinos ya tienen
en el tema.
"No tenemos dudas que a través de la DINAMA se
hará un control estricto de lo que puede llegar a pasar
con las aguas del río Uruguay; y este mismo organismo,
cabe recordarlo, hace muy poco tiempo clausuró una
industria muy importante de ruta 1, entonces tenemos que tener
confianza. Ha sido un tema polémico, y nunca sabemos
lo que queremos, pero hay que confiar en los resultados de
los estudios de nuestros técnicos", concluyó
este dirigente que no entabló una defensa de M'Bopicuá,
pero dijo una y otra vez que confía en los técnicos
uruguayos, algo totalmente opuesto a lo que piensan los ambientalistas.
EL
TRASFONDO POLÍTICO ARGENTINO
El Ing. Bruno Vuan, profesional del departamento de Soriano,
Secretario de Programa del Nuevo Espacio, tiene una posición
muy particular entorno al tema, y hace algunos días
se dio a conocer públicamente un artículo de
su autoría en el que afirma que del lado argentino
el tema M'Bopicuá tiene un gran trasfondo político.
Vuan también dialogó con máscaras.
"Ante un estado provincial entrerriano al borde del colapso,
con una provincia empapelada con bonos engalanados con la
imagen del Gral. Justo José de Urquiza, una situación
social terminal, y a las puertas de una elección el
próximo 23 de noviembre, algunos políticos de
la Banda Occidental del Uruguay se han subido prestos al carro
ecologista de una supuesta lucha en defensa del ambiente.
Si no fuera porque los informes de CARU y CTM han sido suficientemente
explícitos en demostrar que la contaminación
con agrotóxicos organoclorados prohibidos, como el
Aldrin y el Dieldrin encontrados en el río Uruguay
en la zona de Mocoretá, proviene de la costa occidental
del Uruguay, sin que acción alguna se haya tomado por
el gobierno provincial o los Honorables Concejos Deliberantes,
tan prestos en firmar declaraciones en defensa de la naturaleza,
parece que ahora van a cruzar el río para venir a darle
a los orientales lecciones de ambientalismo. Por cierto que
eso tiene toda la impresión de enmarcarse en la campaña
electoral para la gobernación, donde el actual intendente
de Gualeguaychú, Emilio Martínez Garbino, se
presenta como candidato a gobernador", comienza diciendo
el Ing. Vuan en su artículo, en el que plantea muchas
interrogantes respecto al real interés que mueve a
los gobernantes argentinos a oponerse a la planta de celulosa
a instalarse en Uruguay.
"Por cierto no conocemos ninguna acción respecto
a las siete plantas de celulosa sobre el Paraná, río
que -de no mediar cambios de último momento- junto
al Uruguay da nombre a la provincia: Alto Paraná, Misiones,
(Puerto Esperanza, Misiones, 350.000 t/año), Celulosa
Argentina, (Capitán Bermúdez, 150.000), Papel
Prensa, (San Pedro, Buenos Aires, 150.000), Papel Misionero
(Puerto Mineral, Misiones, 70.000), Celulosa Puerto Piraí
(Misiones, 30.000), Celulosa Campana (Buenos Aires, 30.000)
y Celulosa Argentina (Zárate, Buenos Aires, 20.000)
que totalizan 800.000, o sea, el doble de lo proyectado en
Uruguay (400.000). Tampoco dicen nada de los proyectos de
Bosques del Plata (Corrientes, 500.000 mayor aún que
M'Bopicuá) y Ampliación Puerto Piraí
(Misiones, 220.000), que totalizan otro tanto. Incluso en
la propia Entre Ríos existe una papelera de 17.900
t/año. De lo poco que se sabe, estas plantas utilizan
tecnología antigua, y se desconoce que normativa ambiental
aplican", afirma Vuan.
Pero luego es más concluyente aún "Sería
interesante, que las autoridades y activistas que piensan
cruzar el río, traigan la normativa ambiental entrerriana,
suponemos que tanto o más exigente que la que se aplica
a las plantas de celulosa de Misiones, Buenos Aires y Santa
Fe, de manera que la Dirección de Medio Ambiente uruguaya
pueda tomar nota y asegurarles que cualquier emprendimiento
que se instale sobre el río Uruguay la aplique".
GOBERNADOR
MONTIEL A DOS PUNTAS
Para el Ing. Bruno Vuan, el Gobernador de la provincia de
Entre Ríos parece jugar a dos puntas, ya que por un
lado promociona eventos forestales, al tiempo que se opone
a la instalación de planta de celulosa en Uruguay.
"La provincia de Entre Ríos es la segunda provincia
forestal en la Argentina, con cerca de un millón de
hectáreas forestadas -bastante más que las 630.000
ha que existen en Uruguay-, con una producción que
en un 80% es de eucaliptos, y el 90% de la misma se concentra
en la costa del río Uruguay frente a nuestras costas,
con un plan forestal similar al de nuestro país, pero
que se inició más tarde. Dada la sensibilidad
ambiental de algunos entrerrianos, suponemos que cuando lleguen
los turnos de corte de ese formidable volumen de eucaliptus,
que dará para alimentar a varias plantas como la del
cuestionado proyecto, esa producción se destinará
a la fabricación de escarbadientes, baleros, palos
de golf y demás enseres", afirma Vuan.
"De todas maneras, se ve que no todas las opiniones entrerrianas
van en el mismo sentido. En Concordia para los días
23 y 24 de octubre, se organizan las XVIII Jornadas Forestales
de Entre Ríos, organizadad por el INTA, declarado de
interés Municipal (Concordia), Provincial (Entre Ríos)
y Nacional (Presidencia de la Nación Argentina), y
con el respaldo de empresas como Celulosa Argentina, denunciada
por Greenpeace, Bosques del Plata, que tiene un proyecto mayor
que el que se critica en Corrientes, Maserlit, aserradero
del grupo español Ence, el mismo que promueve el proyecto
de celulosa en Uruguay, y Colonvade, el mayor forestador en
Uruguay, perteneciente al grupo norteamericano Weyerhaeuser,
uno de los mayores productores mundiales de celulosa, así
como la participación de la brasileña Aracruz
Celulosa, el mayor fabricante de celulosa de eucaliptus del
mundo.
O sea que mientras el gobernador entrerriano Montiel se opone
a la instalación de una planta de celulosa en Uruguay,
auspicia en Concordia un evento forestal en la cual participan
los principales fabricantes de celulosa de la región.
A esta altura es demasiado evidente que desde el establishment
entrerriano, se teme que la masa forestal de esa provincia
termine industrializada del otro lado del río. Lo triste
es encontrar gente en nuestro país que por la vía
de los hechos actúe favoreciendo intereses que evidentemente
son diferentes a los de nuestros desocupados, y a los de los
trabajadores y productores que trabajan e invierten en nuestro
país", concluye el profesional en su artículo
que agrega otro elemento muy controvertido a esta historia
entorno a M'Bopicuá.
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