MIS HERMANOS JUDÍOS
He tenido siempre amigos judios, desde la
infancia. Estaban mis vecinos del Parque Batlle, los Campeas, los colegas
de la Asociación Cristiana de la calle Colonia, los compañeros del Colegio
José Pedro Varela, de la Facultad de Química. Compartimos salidas, campeonatos
deportivos, estudio, trabajo. Recuerdo mis amigas Deborah Eguren y
Marian Yaffé. Recuerdo a Silverstein, sentado frente a mi en un campeonato
de ajedrez en el Palacio Sudamérica, cuando tenia 11 años; y tantos
otros... En fin, son centenas de vivencias asociadas a personas que,
por algun motivo que no me quedaba claro en aquella época, se decian
judios.
Cuando vine a Brasil a realizar mi doctorado
en física, nuevas e fuertes experiências me aguardaban. Por obra del
destino, me vi trabajando, codo con codo, con verdaderos hermanos judios,
intentando entender el porque de la realidad mundial que estamos enfrentando,
para asi buscar reaccionar a la degradación social a la que pareceriamos
estar condenados. Estas ejemplares personas han tenido el coraje de
enfrentar la dificil tarea de analizar objetivamente su historia, venciendo
en su interior siglos de formación mental. Hubo reuniones en las cuales
yo era la única persona sin referencias de ancestros familiares de origen
judío, y en otras, oh casualidad, otra uruguaya estava presente. Conseguimos
leer las informaciones históricas, y analizar los hechos a la luz de
la verdad, y no de los preconceptos. Fue mas fuerte nuestro ideal interior
de paz, y nuestra ansia de luchar para mejorar. Como resultado, sugieron
vários artículos, fuertes y profundos, publicados en la revista Humanus,
revista esta editada con el sudor de un grupo de personas hermanadas
por ese ideal de paz y verdad.
Pero, al final, que es ser judío? Permitanme
hacer aqui valer el lenguaje de la física, saliendo del corazón. Siento
que ser judio es la más viva prueba de que las fronteras existen dentro
de los hombres, y no fuera. El pueblo judío ha existido durante milenios,
repartido por el mundo. La mayoria nunca conocieron Israel, o ni siquiera
pisaron aquella región. Pero son judios. Es, en esencia, lo mismo que
ser uruguayo. Es un conjunto de vibraciones, en forma de ideas, sentimientos,
lenguaje, costumbres, que conforman el ser uruguayo. O ser judio.
Y cual es la importancia de ser judio hoy
en día?
Es la de los capitanes del barco de la humanidad,
al cual ellos mismos están conduciendo a destrozarse en las rocas.
La própia historia del pueblo judio muestra
el poder del ser humano para cambiar las situaciones y crear otras de
acuerdo a sus ideas. Aquel antiguo pueblo perseguido y “dominado” por
países e imperios, se encuentra hoy en la posición de dominador, controlando
de manera practicamente hegemónica el sistema financiero y la prensa
mundial, que mantienen esclavizadas a millones de personas en el mundo
entero. Presidentes como Bush no son otra cosa que pobres empleados
bien pagos, que cumplen órdenes de sus señores.
No existe entonces otro pueblo que, reaccionando
a su propia auto-destrucción, tenga mayores posibilidades de contribuir
a una recuperación de la humanidad. Por cada judio que, pacificamente,
dentro de si, convierte los sentimientos de siglos de “mentalizaciones”
destructivas en una lucha, pacífica, em prol de una humanidad mejor,
y aplica eso en su vida diaria, colocando la dignidad humana antes que
el dinero, una gran onda expansiva cargada de esperanza y alegria de
vivir, recorre el mundo, energizando los corazones de aquellos que ansian
un mundo de paz.
Y cual es la importancia de ser uruguayo?
Siento que esa vibración o conjunto de ellas
que llamamos ser uruguayo, y que identificamos con este pequeño gran
país, tiene la fuerza para recuperarse del violento embate de la corrupción
moral y espiritual que ha asolado al mundo en todos estos años, y constituirse
en ciudadela del bien, de la paz, y de la alegria de ser humanos. No
estoy diciendo que sea fácil, mismo porque lo fácil poco valor y poca
fuerza tiene.
Digo, sí, que podemos conseguirlo, y la propia existencia de un veículo
como este Informe Uruguay, es una prueba de ello.
Y para los que, cegados por las ventajas pasajeras,
no quieren o no pueden, en este momento, entender razones, y buscan
neutralizar acciones pacíficas que puedan poner en riesgo su plan (de
autodestrucción) con el ya viejo recurso de las acusaciones de anti-semitas
y sus redes de divulgación de mentiras, les digo con una mano en el
corazón: los judios son mis hermanos.
Nelson Victoria
Campinas/Brasil