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Se fue uno más
por Roberto Bogorja |
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Parecería que tan sólo fue ayer, el día en que celebrábamos el comienzo del año 2009.
Sin ni siquiera darnos cuenta que iniciábamos el noveno año del nuevo siglo. Tanto fue así que tampoco percibimos que ya el mismo se nos fue.
Un fenómeno que nos está sucediendo tanto a jóvenes como a veteranos. Se ha escuchado muchas veces de la gente mayor, que el tiempo parece transcurrir más rápido para ellos que para los más jóvenes. No obstante este año pareció que ello no se cumplió. Se fue rápido para todos.
Es que se trató de un año muy especial para todos en el mundo, y muy especialmente para los uruguayos.
A nivel mundial, partimos de fenómenos realmente incidentes en todos los confines del planeta. Sobre fines de 2008 se desata una de las mayores crisis económicas, que en mayor o en menor medida afectaron a los distintos países, pero en especial a aquellos altamente industrializados y desarrollados. Se temió un desbarranque económico mundial, sin embargo de aquellas nuevas economías (Brasil, Rusia, India y China), pareció que sólo Rusia se vio relativamente afectada, gracias a que un rápido cierre en sus importaciones. En tanto las demás parecería que supieron salir adelante casi sin ajustes. Por otro lado los países emergentes o subdesarrollados, típicos productores de materia prima siguieron igual. No así con aquellos productores de alimentos, como el nuestro que pudieron continuar adelante, aunque con desacelerando, pues los precios de granos, carnes y otros alimentos, si bien bajaron, no generaron catástrofes, pues el mundo sigue con hambre.
En cambio el mundo industrializado tuvo que poner freno, porque lo que se afectó fue fundamentalmente el mercado de capitales. Fue así que la mayor potencia, los Estados Unidos de América, y el bloque de la vieja Europa, sufrieron las consecuencias. También pagó las consecuencias el mundo árabe. Es que el petróleo si cayo abruptamente. Seguramente si hiciésemos un exhaustivo análisis, la crisis tuvo más que ver con un valor artificioso del petróleo que con las inversiones inmobiliarias.
Acá en Uruguay, entre la crisis que viene y que no viene, se pasó el año económico, como siempre haciendo la plancha y esperando que las olas no nos sobrepasen.
Sin embargo el vendaval no fue económico, sino político. El año fue enteramente dedicado a esta actividad, y también gran parte de los recursos económicos, humanos y mentales.
Como es sabido, después de que llega el último ciclista comienzan las actividades en el Uruguay. Y que mejor para comenzar que darnos de lleno en una campaña política. Así empezamos a preparar las internas, prácticamente no quedó nadie ajeno a participar en alguna lista y a reclamar su derecho a ser candidato, presidencial, ministerial, legislativo, edil o convencional, o aunque sea como asesor. Todo dio igual. Aparecieron listas para todos los partidos y fracciones, reuniones, discursos, clubes, baluartes o comités, diarios, radios, periódicos, hojas, pancartas, carteles, páginas web, e incluso mensajes de texto, y call centers, sirvieron como plataforma. Una parafernalia total, derroche económico, descréditos y mal tratos a troche y moche. Discursos que apuntaban más a desacreditar al eventual oponente, compañero de partido. Propuestas más propias para la fase presidencial que para una interna. Eso sí, surgió un nuevo aditamento, la guerra de las encuestadoras, una feroz competencia para ver quien le embocaba en las cifras. Como si la estadística fuese adivinatoria y no una ciencia.
Así se nos fue el primer semestre.
Luego un breve receso, pues las vacaciones de julio, marcan un importante descanso para los escolares. Pero como los niños no salen sólo, los padres también tomamos nuestro receso.
Se nos vino agosto, que el frío, que la gripe A, que…, y así encaramos hacia las elecciones nacionales. Mucho más no se podía hacer, sería un desatino hacer algo si no se tiene un panorama cierto de lo que puede ocurrir habiendo en juego dos modelos de país tan diferentes.
Con un Lacalle, con viento en la camiseta, ganador de las internas y con más votos que Mújica en el Frente Amplio, se vio ganador cómodo de las nacionales. Admitiendo que no en primera vuelta, pero si en segunda. Bajo su guardia, y aumento su vanidad. Dijo incoherencias, de esas que se pagan caro a la hora de pretender el voto. Cosas que un ex presidente, un hombre con experiencia, un bicho político, jamás puede decir o incurrir. Tanto fue así que pasó de líder a segundón, entrando en el juego que le propuso el Frente Amplio.
Esto merece una reflexión aparte. El Partido Nacional, resultó el gran triunfador de las elecciones internas. Una propuesta de cambio frente a un gobierno que no terminó de satisfacer, en especial a la clase media y a problemas reales como el aumento de la carga impositiva, y la asonada de la delincuencia con mayor violencia e impunidad.
Una interna ríspida que consagró un acuerdo, en una fórmula presidencial ganadora desde todo punto de vista, la experiencia y la pujanza unidas, además de un sentimiento centenario de unidad partidaria. Como contrapartida, el Frente Amplio, resultó con un candidato mayoritario y por otra parte un sector que se le opuso con todo, y que sólo llego a acordar una fórmula mucho tiempo después.
Sin embargo, la fórmula ganadora, por un mal manejo de la experiencia, y de un séquito, le llevó a un segundo y triste plano, por dichos fuera de lugar, tener que explicar lo que se dijo, y por si fuera poco estar siempre a la réplica del otro. Perdió el liderazgo.
Y así transcurrieron setiembre y octubre, con menor fuerza, ya habíamos gastado los recursos en las internas y había que cuidar lo que quedaba, pues aún faltaba la instancia de noviembre. Por tanto seguimos haciendo la plancha, y veremos que pasa.
Entre medio el gobierno, procedió a inaugurar todo lo que pudo, aunque en la práctica no fuese inaugurable, pues aún no se había terminado. Todo servía para la campaña. Todos los recursos oficiales gastados en propaganda oficial de los logros del gobierno, eso sí marcando que no tenía nada que ver en la campaña electoral, ya que el gobierno no participaba, parecería que fuese de un partido que se extinguía en la gestión Vázquez y no del Frente Amplio.
Pasaron setiembre, octubre, noviembre, triunfó Mújica, el pueblo festejó, y por sobre todo festejó que Uruguay clasificó para el mundial de fútbol de Sudáfrica. Por si fuese poco también festejó que Nacional saliese nuevamente campeón de un cada vez alicaído fútbol uruguayo.
De tanto y tanto festejo, se nos vinieron las fiestas tradicionales, pero este año nos agarraron sin plata y sin fuerza, por tanto recurrimos a las tarjetas, quemamos lo que nos quedaba en fuegos artificiales y en algún efluvio para olvidarnos de las penurias o aumentar las fuerzas para seguir festejando. En tanto se nos fue un año más.
© Roberto Bogorja para Informe Uruguay