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La desesperación del MAS
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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Sin lugar a dudas hay un cerril empecinamiento del gobierno y del Movimiento al Socialismo (MAS) en frenar el referendo sobre el proyecto de estatuto de la autonomía cruceña. Pero las cosas se les están complicando.
Sólo falta una semana para el referendo y los oficialistas están en una carrera contra el tiempo para la insensatez de impedir su realización. La desesperación del MAS y del gobierno se agudiza. Muestras de esto son los disparates de militantes y funcionarios que van, desde la declaración irresponsable, hasta la grosería, todo a tono con una virulenta, falsaria y agresiva propaganda, ciertamente contratada por un gobierno que ya está fuera de las reglas de la democracia.
La desesperación siempre hace perder la sensatez y la mesura. Y, por esto, el gobierno del MAS está apelando a cuanto recurso está a su alcance, aun a los vedados moralmente. Por ejemplo, el propio vice –antes reflexivo y hasta “modoso”– va de agresión en agresión, llegando a lo innecesario, como la frase hiriente contra un opositor, que dio lugar, por rebote, a una alusión irrepetible. Sí, le traicionaron los nervios, porque no le da resultados su empecinamiento en calificar al referendo cruceño como una “encuesta costosa”. ¡Vaya aventurerismo intelectual! Así no se dilucida la legalidad o ilegalidad de una acción pública o de una conducta política.
La desesperación oficialista es tan intensa que la incitación a la confrontación no se queda entre nosotros. Se pretende hacer creer, fuera del país, que los bolivianos no podemos llegar a soluciones en el marco de la democracia, es decir respetando las decisiones de la ciudadanía. Y –¡cuando no!– el presidente acude a sus socios: Chávez, Ortega, Correa y a un segundón del castrismo, para que nos digan, en el grosero estilo del mal llamado “bolivariano”, que no reconocerán (no se sabe quién les pidió su venia, ni les dio la calidad de jueces para establecer la legalidad o ilegalidad de un acto electoral fuera de sus fronteras) la voluntad de la mayoría de los ciudadanos cruceños.
Más aún: Choquehuanca, “el hijo de las piedras”, está enfrascado en una campaña dizque diplomática, también propiciada por extranjeros –los padrinos son Insulza y el desorientado Dante Caputo–, para lograr que la comunidad internacional “desconozca” la justa electoral cruceña, lo que es una incitación a la intervención extranjera en los asuntos internos de un país miembro de la organización continental. Esta pretensión seguramente tendrá el apoyo de cuatro de los integrantes de la “banda de los cinco”: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y la ausente Cuba de Castro. Ya se produjeron las lamentables declaraciones de Caputo y del representante boliviano ante la OEA en el seno del Consejo Permanente de la OEA.
Pero viene el plato fuerte del disparate. Hoy, en el Consejo Permanente de la organización continental, el canciller de Bolivia, en lastimero y desesperado pedido, reclamará ayuda internacional para que se “desconozca” lo que un pueblo, el cruceño, decidirá en las urnas. Pero seguramente nada se dirá de las violaciones del gobierno del MAS a la Carta Democrática Interamericana
Pero con lo anterior tampoco se acaban los disparates. El presidente de la Corte Nacional Electoral, que pudo quedarse como periodista en lugar de mostrarse como obsecuente servidor del régimen, ya se unió al coro de los desesperados. Acaba de buscar la conmiseración –y bien que la necesita por su conducta contraria a la esencia de la democracia- de sus pares en el continente.
La desesperación, la provocación y el chantaje del oficialismo no pondrán detener a todo un pueblo resuelto a escoger el camino de su desarrollo y bienestar. No se requiere, para este pronóstico, usar ningún arte de adivinación. Resulta de los hechos.
Lo que está todavía por verse, y no alcanzan las adivinanzas, es si ciertos grupos azuzados por el gobierno, ocasionarán enfrentamiento violentos.
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