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Colombia: La oposición pierde enteros
por Salud Hernández-Mora
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Rafael Pardo, el respetado ex senador que ganó, ni siquiera igualó su número de votos de las primarias del 2006, en las que quedó por detrás de Horacio Serpa.
Ya en los sondeos apenas puntuaban, pero la maquinaria electoral de la que hicieron gala los liberales en el pasado hacía suponer que alcanzarían, cuanto menos, los dos millones y medio de votos que había pronosticado César Gaviria, Presidente del partido y uno de los grandes derrotados de la jornada.
Con los pésimos resultados, no es extraño que Pardo enseguida propusiera un acuerdo amplio entre distintos líderes opositores para enfrentar al mandatario más popular de la reciente historia colombiana. Un movimiento que denota el reconocimiento de la propia debilidad. Germán Vargas Lleras, líder de Cambio Radical, aliado del gobierno pero contrario a la segunda reelección y aspirante también a la presidencia, podrá negociar con fuerza pese a contar con una entidad mucho menor. Pardo y los suyos se dejaron medir y salieron mal parados.
También el vencedor de las primarias del Polo Democrático Alternativo, el senador Gustavo Petro, la gran sorpresa de los comicios, se mostró partidario de buscar una fórmula que les permita ir juntos a las urnas en mayo del 2010. El suyo fue el triunfo del ala moderada de la izquierda, la que está convencida de que sólo abriendo el partido a centristas, podrán conquistar cuotas de poder. Su rival, Carlos Gaviria, que contaba con el apoyo de la oficialidad de su partido y que tenía todos los ases para ganar sin problemas, presentó su dimisión tras la derrota. Con su salida gana la izquierda porque el ex magistrado era un lobo con piel de cordero y un perenne obstáculo a que el Polo girara hacia el centro.
En Casa Nariño deben estar celebrando el triste desempeño de sus adversarios. Ambos habían hecho del "no" a la reelección su principal bandera y de alguna manera buscaban que los comicios sirvieran para demostrar que buena parte de la ciudadanía estaba en contra de ella.
Ahora los áulicos del Presidente estarán animándole a que siga adelante con sus pretensiones de repetir mandato.
Varios factores provocaron la elevada abstención. Los que perdieron la achacaron a la falta de propaganda oficial y a ser la primera vez que celebraban unas elecciones de ese tipo. Pero las campañas aburridas, incapaces de motivar, fueron determinantes así como la existencia de demasiados candidatos, algunos de nulo perfil presidencial. Junto a ello, el tremendo lío electoral, aún no resuelto, fue quizá la causa que mejor explica lo ocurrido.
En el bando opositor, además de Pardo, Vargas Lleras y Petro, están los llamados trillizos -tres ex alcaldes de Bogotá- que deben aún decidir entre ellos quién asumirá el liderazgo. Todos pueden ir juntos como separados. Luego tenemos a Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, que va por su cuenta y que tiene índices de aceptación que se acercan al 30 por ciento. Después del domingo su candidatura gana enteros, pero está aún lejos de ser un personaje conocido en todo el país y cuando lo comparan con Uribe, la ventaja entre ambos se antoja insalvable.
En el bando del Presidente la situación tampoco es clara. Noemí Sanín, ex embajadora en Madrid, se inscribió en las primarias de los conservadores, a celebrar en marzo, pero es contraria a la reelección. Enfrente tendrá al ex ministro Andrés Felipe Arias, partidario de que Uribe siga. Y falta por ver si aparecen otros contendientes de peso y en donde se alistan. Sin olvidar a los uribistas pata negra, los de la U, como Juan Manuel Santos, que calientan el banquillo esperando saltar al césped sólo si el jefe opta por irse a su casa.
Ante tal maremagno e incertidumbre, porque todo sigue dependiendo de Álvaro Uribe, no es extraño que la inmensa mayoría de los colombianos optaran por no atender el llamado a las urnas.
Fuente: Infolatam
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