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Puentes cortados, ¿Libertad o libertinaje?
por Aquiles Diggo
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Es hora de recapacitar seriamente en la tremebunda vorágine de exaltación de conceptos, en que los gobiernos del mundo están cayendo, y con ellos, sus poblaciones.
Es común vivir en todos lados situaciones donde la aplicación de esos conceptos no limitados, lleva a situaciones tan absurdas, que demuestran, sin necesidad de argumentación, su invalidez.
Tenemos un ejemplo patente y bien claro, los uruguayos, de uno de ellos: El corte de los puentes limítrofes con la República Argentina.
Supongamos que no existieran legislaciones internacionales y mercosurianas, que prohibieran, tácitamente, esos cortes, LA LOGICA MAS ELEMENTAL nos gritaría que es inadmisible que diez o veinte personas, interrumpan el paso de nadie en ningún puente.
¡Seria de locos admitirlo!
¡Son bienes de los pueblos, no de diez o veinte personas!
Y sin embargo, aun existiendo como existen, normativas respecto a la libre circulación en ellos, y a pesar de estar vigilados por guardias de ambos países, esto acontece:
¡Unos individuos, a cara descubierta y blandiendo consignas que ni ellos mismos deben creer, tienen cortado desde hace casi dos años, el acceso que costó tanto esfuerzo y sacrificio, a nuestros países!
Pero no es solo el arbitrario corte de uno, o más puentes, lo que denota el exceso del derecho a la libertad de manifestar por algo.
Lo mismo ocurre también a diario, en calles o avenidas, en carreteras y en cuanto lugar se cuadre.
¿Que denotan estas actitudes?
Ignorancia de los pueblos de sus derechos y obligaciones. Y por sobre todo, no entender donde termina el derecho y comienza la obligación.
Donde termina la libertad y comienza el libertinaje y el abuso.
Debilidad de los gobiernos que no hacen respetar esos límites.
Pero la debilidad de un gobierno al no hacer respetar esos límites no es un defecto particular, es una directiva elucubrada intencionalmente, para exacerbar los instintos violentos y subversivos de las poblaciones, ese instinto a oponerse naturalmente, a las normas establecidas.
Hacerle sentir la potencial adrenalina subyugante del poder, para así disponer de su apoyo, de su obsecuente fidelidad y en primera instancia, de su respaldo electoral.
¡Esas directivas que inculcaron desde el llano a su alumno!: el pueblo.
Pero a veces ocurre, y tenemos el reciente ejemplo de lo que pasó en Argentina, que en el conflicto con el agro, ¡les salió el tiro por la culata, y en lugar de tener la manada de fieras a su lado, ¡se les pusieron de frente!
Exactamente lo mismo pasa en nuestro país. Los mimados por el Progresismo, desde el llano otrora, y ahora desde el Gobierno, haciendo uso del libertinaje permitido se han enfrentado a sus mentores y les han hecho sentir en carne propia, el rigor de esa fuerza que le fomentaron.
Les está sucediendo con la “presión” (extorsión) de los gremios municipales, día a día, con algún nuevo reclamo. Y los de las organizaciones sindicales de Salud Pública, y todos a los que debieron ceder, sumisamente, desde el comienzo mismo de su gestión.
¡Porque les insuflaron la libertad sin límites de exigir, es que siempre llevan las de perder!
¡En esto no hay marcha atrás!
Me trae a la mente un cuento muy antiguo que leí en mi niñez, donde se narraba que un viejo boxeador griego, habiéndole enseñado a su alumno el arte de la pelea y cómo vencer en todos los combates, fue desafiado por éste.
Cuando el soberbio joven, contra todo lo que esperaba, fue vencido por aquel viejo y disminuido boxeador, le preguntó a qué se debía eso.
“Yo no te enseñé todos los golpes, me reservé el mejor para vencerte”
Y estos gobiernos se reservan el “mejor golpe” o más bien dicho, el que terminarán por dar, llegado el caso, para terminar la lucha.
Provocan el caos, para imponerse por la fuerza, o por ahora, y circunstancialmente, para sacar provecho electoral de la situación, aflojando las riendas, y cediendo a la “presión”, a expensas del país.
¡No pueden imponerse a sus iguales!
¡Cometieron el error de enseñarles a no tener límites y no se los imponen!
¡Ambos pueden usar sus propias faltas de límites como armas! ¡Y terminarán tarde o temprano, en una anarquía, o en una tiranía!
El error de estos gobiernos, mal llamados de izquierda, es que no pueden ser por mucho tiempo demócratas.
¡Porque no son compatibles la DEMOCRACIA y el LIBERTINAJE!
¡Por ahora, afortunadamente, no se atreven a dar el golpe reservado y ser tiránicos!
¡En algún lugar de América alguien puede dar el otro paso; el zarpazo, y en el momento menos esperado!
Por eso, es necesario, cuanto antes, rever las políticas de permisividad ante los excesos.
Cuanto antes, terminar con los excesos del libertinaje patotero y piquetero.
¡Los pueblos y gobiernos latinos podemos caer en errores, pero no queremos repetir los horrores de las dictaduras tiránicas!
¡No dejemos que los desconocidos de siempre: unos cuantos “encapuchados” nos lleven al desastre nuevamente!
¡Hay que sacarlos de las calles, rutas o puentes!
Terminar cuanto antes de insuflar la libertad convirtiéndola en libertinaje, porque tanto allá enfrente, como acá, el libertinaje impondrá nuevos amos.
¿Qué es lo que tenemos hoy, acá?
¿Y allá enfrente?
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| Gentileza de: Uruguay Perdido |
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