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Primera y marcha atrás
por Dr. Julio Cardozo Ferreira
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El Dr. Larrañaga define con estas palabras el accionar del gobierno en muchos temas. Esos parecen ser “los cambios” del gobierno.
Ahora le tocó a AFE.
Desde el gobierno se ha argumentado en numerosas ocasiones que el ferrocarril es una prioridad para el país. Esta suerte de diagnóstico lo compartimos. No es novedad que ante el incremento del volumen de carga, acelerada por la producción forestal, el país requiere de un ferrocarril eficiente que alivie a nuestros caminos y carreteras del tránsito pesado que supone el transporte de carga.
Desde febrero de este año, existe un decreto del Poder Ejecutivo, que habilita a AFE a participar de una sociedad anónima con capitales privados. Se establece allí que el socio privado tendrá el 51% del paquete accionario, el cual estará integrado por acciones nominativas, y tendrá mayoría en el Directorio y por tanto será responsable de la gestión, administración y dirección de la sociedad.
Esta decisión del gobierno respondía a la necesidad de inyectar de capitales al ente ferroviario de modo de realizar las medidas de modernización que AFE precisa. Esta decisión del ente de asociarse con capitales privados despertó el malestar del gremio ferroviario y resurgió debates ideológicos a la interna del Gobierno.
La medida de asociar AFE con privados fue alentado por el Ministro de Transporte y Obras Públicas, y criticada por el hoy director de AFE, y ex titular de la Unión Ferroviaria e integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT CNT, Juan Silveira.
Esa puja interna parece alcanzar su punto cúlmine cuando las nuevas autoridades del ferrocarril nacional, han anunciado que no integra la agenda de AFE la asociación con privados. Así es que el presidente del ente, León Lev, ha sostenido que quedará para el próximo gobierno la decisión de integrar capitales privados a la gestión del ente, y por tanto, las obras que esa asociación pretendía capitalizar.
El propio Lev es conciente que AFE debe asumir el liderazgo de la cadena de transporte nacional. El país frente a la oportunidad de ser un polo logístico para la región, enfrentará, de continuar la pasividad, el colapso.
Los argumentos para dejar esta línea de acción, la asociación con privados, han sido del orden: “no hay condiciones para concretar el proyecto” y que “un debate en ese sentido enlentecería la transformación que AFE necesita”. Las condiciones y el debate referidos no son más que el anacronismo ideológico que domina al sindicato y que ha cooptado a parte del gobierno, que frustra la posibilidad de desarrollo del país. Al menos lo posterga, ya que el propio Lev ha tenido que aclarar que no se descarta la opción, sino que se la pospuso.
El año electoral ya llegó, el gobierno no quiere entrar en conflicto con sus socios sindicales y evita ingresar en caminos que resulten ríspidos.
Sin embargo, esa decisión nos afecta a todos lo uruguayos.
Hace un año varias empresas se presentaron a un llamado público para presentar ofertas para la denominada comercializadora bajo el formato jurídico de una S.A. Así Weyeraeuser, Botnia, Ence son algunas empresas que se presentaron al llamado, hoy pospuesto.
No es una exhibición de certeza y seguridad jurídica la que se hace.
No es la nuestra una defensa de la asociación con privados, ni de una privatización del ente. Tienen tan solo el peso de la constatación de la realidad. Sin una inyección de fondos AFE no tiene ni presente ni futuro. El Propio Ministro Rossi ha declarado que el Estado no tiene fondos para la recuperación de AFE. Por tanto, no debemos confundir el fin con los medios, ni menos aun demonizar los instrumentos jurídicos.
El país precisa a AFE, los uruguayos precisamos el Ferrocarril.
Los prejuicios ideológicos nos colocarán en una posición al menos incómoda. El Gobierno que asuma en 2010 deberá iniciar a contra reloj las medidas a las que hoy renuncia. En 2012 se prevé se alcance el punto máximo de producción forestal, y allí se requerirá el ferrocarril. De no ser así, el sistema vial colapsará, y deberán afrontarse las inversiones millonarias para recuperar las rutas nacionales.
En el caso específico de nuestro norte, se necesita de este servicio. No son nuevas las promesas para que se reinstale el Tacoma, el servicio entre Tacuarembó y Rivera. Cada visita oficial es recurrente en la promesa. Sin embargo, en los 40 meses de gobierno no se renovado ni un metro de vía férrea.
Se pretende cambiar entre 800 y 1000 Km. de vías. Al paso que vamos no se nota la prioridad esgrimida por el gobierno.
Esperamos que la prioridad sean los uruguayos, el interés nacional, y no los corporativismos.
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