| AUTOCRITICA |
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por
Alvaro Kröger
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Si
bien el término"autocrítica"
me rechina los dientes porque me hace pensar en los
famosos procesos soviéticos que terminaban
en el paredón, creo que es lo que se debe hacer
ahora.
Obviamente no voy a inmiscuírme en el Partido
Nacional, ni en ningún otro que no sea el mío:
el Partido Colorado.
Antes
de decir algo quiero dejar bien claro que, si bien
el Partido tiene su enorme cuota parte de culpa, hay
parte de ella que es de todos. Por omisión,
por complacencia, por conveniencia, por falta de valentía
para decir las cosas en su momento, por la clásica
desidia nacional.
Los
Partidos tradicionales (y aquí sí incluyo
al Partido Nacional), fueron los que hicieron a la
Patria: nos peleamos, nos asesinamos, hicimos guerras
civiles, pero al final siempre terminamos "sin
vencidos ni vencedores".
Lo
que hay que preguntarse que fue lo que hicimos mal,
que fue lo que hizo que la gente descreyera de un
Partido que fue pionero de las reformas sociales y
creara una clase media que fue sustento del país
durante casi un siglo.
Mientras
el país medraba en su economía gracias
a la desgracia de Europa, con sus dos guerras, nadie
dijo nada, todo el mundo andaba contento. Los que
ahora culpan al Partido por ello no lo hicieron mientras
la industria estaba trabajando al máximo, y
había asadito todos los domingos. ¿Porqué
en aquella época no salieron voces advirtiendo
lo que podía ocurrir una vez terminadas las
guerras?. Porque los mismos que critican hoy tienen
la misma ideología política de hombres
públicos de aquella época.
Nos
equivocamos al pensar que la bonanza sería
eterna; los políticos no previeron que todo
lo bueno se acaba (como así también
todo lo malo), y deberían haber hecho las economías
del caso.
En
el afán del poder se tomó al Estado
como rehén, haciéndolo un leviatán,
en este momento incontrolable, y este es el gran pecado.
El
Estado es un instrumento que le dá la sociedad
al sistema político para que defina las políticas
nacionales como distribución de la riqueza,
educación, salud, seguridad relaciones exteriores
y muy poquitas cosas más. El Estado no está
para producir bienes y servicios, porque lo hace caro
y mal; el Estado está para controlar que los
agentes privados que hacen esas cosas lo hagan bien;
el Estado está para controlar.
Lógicamente
que los integrantes del Estado en esta situación
deben ser personas idóneas, capacitadas, honestas
y con un alto espíritu de compenetración
en su tarea.
Y
es allí dónde está la falla,
se ha hecho un Estado por dónde pasa todo,
dónde la burocracia es enorme, dónde
se produce desde electricidad a cemento Portland,
dónde hay cosas que no se deben hacer.
También
tenemos el casicazgo; no hay generaciones de relevo;
a los buenos los sacan para afuera, y quedan los obsecuentes.
Esto debe cambiar, y pienso que este buen revolcón
que vamos a recibir nos va a abrir los ojos; dejaron
afuera a un hombre que, a pesar de sus problemas personales,
nos sacó de una crisis muy grande. Esto es
muy grave.....no todos los hombres del Partido son
malos, de hecho hay varios muy buenos, pero justamente
a ellos son los que menos importancia se les dá.
Se
sabe que abajo de un ombú no crece nada, pues
bien si hay que talar el ombú que se tale,
y que empiecen a crecer retoños.
Nuestro
gran error fue pensar que el pueblo es como un niño
que recién comienza a caminar, que hay que
tomarlo de la mano y llevarlo a dónde uno quiere;
el pueblo no es así....el pueblo piensa, siente,
sufre, trabaja como loco para llevar unos pocos pesos
a casa. No es cada 5 años que debemos bajar
a ver cómo está el pueblo, es todos
los días que debemos saber cómo está
el pueblo; es entreverarse en un ómnibus a
las 5 de la mañana y escuchar lo que la gente
dice y piensa; es escuchar a la gente de las fábricas;
es parar en la ruta y hablar con el tractorista; es
tener la humildad de rectificar los errores que cometimos
y reconocerlos.
No
es a verticalazo limpio que se maneja una sociedad.
En su momento Don Pepe y Domingo Arena supieron hacer
aquello (aparte que ambos tenían un olfato
muy fino), ellos sabían las necesidades del
pueblo porque se interesaban en ellas y sabían
que sin educación y sin progreso, no hay trabajo.
En
los próximos 5 años debemos buscar gente
nueva, gente con ideas, gente con vocación
de servicio público, gente honesta......¡¡¡sí,
ya sé, es casi imposible!!!, pero sólo
casi. Hay gente que quiere hacer cosas y no lo deja
la sombra del ombú.
Esos
ombúes deben de quedar como referentes, como
consultores como personas a las cuales se les pueda
pedir consejo; pero hay que dejar que las generaciones
de relevo sean las que intervengan. Y tampoco deben
ser generaciones ya conocidas, porque ésas
tienen los vicios adquiridos; deben ser generaciones
totalmente nuevas.
Llevará
años este proceso, pero el largo camino se
empieza con el primer paso. Detrás nuestro
tenemos una gloriosa historia de sacrificios personales,
de comunión con el bienestar de la sociedad,
como así también tenemos una tenebrosa
historia de corrupción y clientelismo político;
pues bien, debemos volver a la gloriosa historia y
demostrar que la tenebrosa fue un error cometido por
nostros mismos por no haber tenido las agallas de
denunciarla (y aquí no sólo hablo de
los colorados, sino de muchísimos otros que
miraron para otro lado).
Y
oigo ya voces que dicen :"¿porqué
no lo dijiste antes?", por una simple razón,
no lo dije antes porque lo que nos pasó fue
porque hicimos las cosas mal, ya que si las hubiésemos
hecho bien todo este mail no tendría sentido.
Y
si reconocemos que hicimos las cosas mal es porque
tenemos las intenciones de rectificar nuestra conducta
y la valentía de hacerlo, porque a ningún
colorado que se precie de serlo se lo puede tachar
de cobarde y si tenemos que dar la cara lo hacemos.
Y
también seremos garantes de que las libertades,
que con tanto sacrificio y sangre, han costado a los
uruguayos, se mantengan; no vamos vamos a permitir
que esas libertades sean conculcadas, y creo que en
eso coincidimos con el Partido Nacional.
Alvaro Kröger