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La risa es buena, ahora, hasta han comprobado que cura ciertos males, que ayuda el corazón que mejora el sueño, que alarga la vida que libera agentes químicos nocivos para el cuerpo y otras cosas más.
Algún asesor, varios amigos y mucha gente me recriminan la falta de risa, “tienes que reírte más”, “estás siempre serio” “eso queda antipático”, “pareces soberbio” me dicen una y otra vez con el afán de ayudarme en esta campaña electoral larga y trabajosa y deben tener razón.
Soy una persona alegre, disfruto y río con mis amigos, las locuras de mis hijos, mi familia y en general en el diario vivir, me consideró poseedor de un buen sentido del humor, no soy de los que se ríen de todo pero sí un tipo feliz.
Soy un tipo alegre y positivo, creo en la esperanza, creo en la ilusión y busco permanentemente contagiar ese optimismo, sin embargo como dicen los amigos, en esto de la política parece que he perdido la risa.
Me pregunto si será que recorrer mi departamento de punta a punta, conocer las realidades espantosas que nos comprometemos a cambiar, sentir el Uruguay de hoy triste y gris, se llevaron esa risa.
Me pregunto si será el contacto permanente con gente que no encuentra el rumbo, que no ve futuro, lo que se llevó la risa.
Quizás sea el peso de la responsabilidad (que no me dobla) de quizás mañana acceder a cargos que conlleven la tarea de solucionar estas cosas lo que no me permita reír.
Tal vez se la llevó un gobierno que avasalló con los valores y los principios de un país que ve sus esencias e identidades día a día. De repente se fue cuando gestos y acciones autoritarias avanzaban sobre mi país, mi departamento y mi gente.
Es difícil reír cuando uno conoce los pesares de otros, a veces tan grandes que parecen no tener solución. Como reír cuando los más débiles están cada vez más desprotegidos y sin armas para pensar que más adelante estarán mejor.
La sonrisa en mi cara y la tristeza en los ojos de esos gurises que para adelante no tienen nada, ¿combinan? ¿Puedo cuando la ministra del Interior festeja presos y felicita el desorden cuando día a día me llama gente para decir que no va a ir a tal acto o tal reunión por que no puede dejar la casa sola?
A muchos Mujica les resuelta divertido y ríen, a mi me da tristeza y me causa preocupación por lo que dice, por lo que piensa por lo que es.
¿Donde queda la risa cuando vemos que la crisis derrumba el mundo y por televisión nuestros gobernantes nos piden tranquilidad y nos dicen que nada pasará cuando al costado de ellos la crisis explota en nuestros hogares?
Un país quebrado socialmente, atacado institucionalmente, con la ley en segundo plano, con perspectivas estrechas, ¿puede generarnos la risa?
No voy a caer en el poema no me han robado la risa ni mucho menos el color pero para poder reír tranquilo, primero tenemos que devolverle la sonrisa a la gente, sólo allí tendremos derecho a reírnos. Mientras tanto seguiremos serios por que serio es lo que nos pasa, preocupante es lo que vivimos y triste es lo que nos rodea.
Eso sí cuando pienso en el mañana, cuando sueño en lo que se viene, allí sí, entonces río y me parece que muchos van a reír junto a nosotros.
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