EL
AGUA 1era.
parte |
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| por Graciela
Vera | | Periodista
independiente |
| SED |
El
mundo afronta un reto sin precedentes. El
planeta azul, el planeta de agua se está secando y su provisión
de agua dulce disminuye aceleradamente. No
obstante de que aún, para la mayoría de nosotros el acceso al agua
potable nos parece tan natural que la utilizamos para todo y la dejamos correr
sin control, una de cada cinco personas, más de 1.500 millones, no tienen
acceso a ella y 3,1 millones de seres humanos mueren cada año por enfermedades
provocadas por esa falta.
Pese a ello el agua no es un elemento escaso, todo lo contrario, simplemente está
mal distribuido y, como si ésto no fuese ya un grave problema, también
está mal administrado. Muchas
veces no pensamos en la real importancia que tiene el agua para sostener las economías,
las libertades y la vida misma. El
80 por ciento del cuerpo humano está compuesto por agua. Los
dos tercios de la superficie del planeta están cubiertos por agua. Nuestra
vida diaria se desarrolla y se configura en torno del agua. SI
NO SE ACABA ¿DÓNDE SE HA IDO? Desestimamos
los llamados que alertan sobre el problema y torcemos el seño cuando nos
toca realizar el pequeño gesto de cerrar más seguido el grifo. Cuesta
pensar que el agua potable pueda faltar.
En occidente se la continúa utilizando para regar zonas recreativas mientras
en África millones de personas morirán en los próximos meses
por falta de agua, ni siquiera se le agrega el adjetivo potable. De
poco podrá servir que en los países con mayor poder económico
se comiencen ha utilizar técnicas
de desalinización como forma de recuperar parte del vital elemento
que los ríos vuelcan al mar, mientras en esos mismos países se continúe
con un insensata manejo de contaminación de acuíferos. El
agua sobre y el agua bajo la tierra es agredida por elementos químicos
y bacteriológicos y diezmada por la mala administración que se hace
de la misma. Llegará
el momento que el agua ya ni siquiera se compre porque los vendedores se darán
cuenta de que es esencial para sobrevivir y no se desharán de ella; será
entonces cuando el agua se sustraiga ilícitamente, se robe. ¿LITIGIOS?
¿GUERRAS? Siempre
han existido elementos que han llevado a los hombres a enfrentamientos por su
posesión. Han sido como epidemias que en algunos momentos contaminaron
a las mismísimas cúpulas de las naciones. Oro,
Petróleo y AGUA POTABLE. Los dos primeros finitos pero sustituibles; el
tercero especialmente delicado e irremplazable. El
acceso al agua fue, es y será una de las principales causas de conflictos
y guerras. Oro,
Petróleo y AGUA POTABLE se apoderan de las razones como tres modernos jinetes
apocalípticos. ¿Quién los controlará? En
el año 2030 la población de la Tierra necesitará 55 por ciento
más de alimentos para poder subsistir. Su
producción requerirá un incremento del agua destinada a regadíos
y que ya representa el 70 por ciento del agua dulce dedicada al consumo humano.
La competencia
por el agua para irrigación y generación de energía o acusaciones
sobre su contaminación han provocado a lo largo de la historia reciente,
varios conflictos entre países que comparten el curso de un mismo río. ¿Acaso
la competencia por el agua llegará
a hacerse despiadada? Pensar
lo contrario sería pecar de ingenuos. Actualmente
en muchos países el agua es un recurso más preciado que el petróleo
y muy pronto un país afortunado será el que cuente con reservas
de agua potable, ríos sin contaminar o depósitos bajo el subsuelo.
En la actualidad,
y aunque occidente aún no lo haya descubierto, el agua es el recurso más
valioso en Medio Oriente. Recordemos que las aguas del río Jordán
fueron una de las principales causas de la guerra de 1967. Mientras
la población de la región aumenta, el agua se hace más escasa,
agravando las tensiones. Los libaneses han acusado hace tiempo a Israel de tener
plantes sobre el río Litani y Siria acusa a los israelíes de ser
reacios a retirarse de las costas del Mar de Galilea, la fuente, éste,
de hasta un 30% del agua israelí. Los
israelíes en Cisjordania utilizan cuatro veces más agua que sus
vecinos palestinos, a quienes les es restringido el acceso al vital líquido. Turquía
ha sido acusada por Siria e Irak de arrebatarle el agua de los ríos al
continuar construyendo una serie de represas a lo largo del Tigris y el Éufrates
mientras se sigue estudiando un ambicioso proyecto de venta de las aguas del río
Manavgat a Medio Oriente. África
es un polvorín donde la mecha la puede encender cualquier charco mal oliente,
que a pesar de su pestilencia, en este momento muchas personas lo considerarían
un preciado tesoro desde que puede significar vida o muerte. ¿Qué
hacen los países pobres para conservar la soberanía sobre sus aguas? Mientras
en América Latina 80 millones de personas carecen de agua potable las aguas
de los pueblos de la región se ven amenazadas de ser privatizadas por las
grandes corporaciones mundiales en vínculos con el Banco Mundial y la Organización
Mundial del Comercio. ¿De
quién es el agua potable del mundo? Almería,
el sur del norte, abril 2006 |