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Cuando se discutió parlamentariamente la última Rendición de Cuentas, expresamos nuestra oposición a la creación de nuevas estructuras dentro de la Policía Nacional.
El Centro de Atención a las Victimas de la Violencia, supuestamente brindará una contención profesional a las victimas de delitos violentos, como ser rapiñas, arrebatos, lesiones, homicidios, copamientos, etc.
Esa no es una tarea que le incumba a la Policía. No decimos que las victimas no deban ser asistidas, por supuesto que no. Solo señalamos que esa importante tarea no debe ser cumplida por la Policía. La función policial ya ha sido lo suficientemente bastardeada, por el reparto de la correspondencia del Estado, por citaciones del sistema Judicial, por el control de semovientes, y hasta por la venta de patentes de perros.
La policía no debería continuar realizando tareas que no le corresponden, en tanto no logra cumplir eficazmente su cometido especifico, -que a su vez es un fin primario del Estado-, el mantenimiento del Orden y la Seguridad Publica.
Entendemos que la Policía tiene más que suficiente con intentar controlar esos valores sociales para ensayar otras actividades que están expresamente orientadas a otros organismos del Estado, por ejemplo el Ministerio de Desarrollo Social. Este sí tiene el cometido especifico de asistir socialmente a los más desprotegidos, por ejemplo las victimas de los delitos.
La Policía, bien conducida, debe encarar sus tareas con un amplio sentido profesional, específico y técnico. Debe mantener los valores de Orden Publico y Seguridad Interna, por encima de cualquier otra actividad. Antes de desvirtuar esos cometidos, el poder político debería respaldarla en ese sentido.
No existe respaldo, cuando se sacan unos cuarenta policías de tareas operativas de calle, para realizar tareas de atención a las víctimas.
Tampoco es coherente implementar un promocionado Plan de Seguridad, basado en una mayor presencia policial en las calles, cuando se potencian nuevas estructuras administrativas innecesarias, como este Centro o la Dirección de Asuntos Internos.
Otro aspecto a tener en cuenta, es la falta de motivación que generan este tipo de situaciones, en las que el personal de carrera, se ve desplazado por civiles, que ingresan a la policía por la ventana del fondo, y son prepotentemente insertados dentro de una Ley Orgánica absolutamente prostituida, sin fundamentos ni consultas a los propios policías.
Nosotros sí somos coherentes, defendemos nuestra profesión y nuestra Policía. Y desde un primer momento dijimos: ¡¡¡No queremos Out siders dentro de la Policía!!! ¡¡¡No queremos más manoseos a nuestra Ley Orgánica!!!/p>
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