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Engaño, hipocresía y aislamiento internacional
por Manuel A. Solanet
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Esta es una semana de hechos importantes. Hoy 4 de noviembre se está votando en los Estados Unidos y el resultado será trascendente para ese país y para el mundo, cualquiera sea. En nuestro sufrido país el próximo jueves comenzará el debate parlamentario sobre el proyecto de confiscación de los ahorros jubilatorios que fue tema de nuestra última Carta (“El Gran Manotazo”).
En el transcurso de la última semana sorprendió a nuestro gobierno el embargo preventivo de 553 millones de dólares ordenado por el Juez Griesa sobre los fondos administrados por las AFJP en los Estados Unidos. En su improvisación el matrimonio presidencial no había imaginado que esto pudiera suceder. A partir de ese momento la consigna K fue decir que su proyecto de ley no prevé estatizar las cuentas individuales de los jubilados sino que simplemente un ente estatal autárquico reemplazará a las AFJP en la administración de esos fondos. Muchos corifeos del kirchnerato intentaron descubrir que los aportes acumulados en las cuentas individuales no lo son en propiedad sino como un “derecho en expectativa”. Curiosas interpretaciones que no surgen del derecho ni de la lectura del proyecto, como se la quiera hacer, y menos aún de sus considerandos redactados en la inspiración del mayor encono hacia la propiedad privada de los ahorros individuales.
Estando la Presidente en El Salvador en la reunión de Jefes de Estado Iberoamericanos, dedicó una gran parte de su discurso a explicar que no estatizaba los fondos de pensión. Sus expresiones fuera de temario, recibieron de sus pares la mirada condescendiente y el silencio respetuoso de quienes percibían lo engañoso de la argumentación. Ya todos los gobiernos latinoamericanos se habían apresurado a decirle al mundo que no confiscarían los fondos de pensión de sus países, como lo intentaba hacer la Argentina. Pocas horas después el Juez Griesa ordenaba un nuevo embargo preventivo por otros 1.000 millones de dólares. Mientras en el mundo se multiplicaron las críticas a la iniciativa del gobierno argentino, en nuestro país continuó el retiro de depósitos bancarios y la compra de dólares. La Presidente adelantó el regreso preocupada por la situación.
La siguiente reacción del poder K fue ordenar a las AFJP que defiendan jurídicamente los fondos contra los embargos de Griesa. Les espetó que ese era su deber. Fue el colmo de la hipocresía de quien era culpable de haber creado el problema. Mientras tanto desde la oposición se lanzaron a advertir que quien vote la reforma le dará a los “fondos buitre” el dinero de los jubilados. Un argumento que no debiera ser el motivo esencial del rechazo de la ley, pero muy convincente para algunos diputados de la izquierda y del peronismo, sensibles a esos fantasmas.
Los síntomas de aislamiento y descrédito internacional y regional de la Argentina se acentúan progresivamente, mientras en el resto del mundo la crisis financiera ha promovido la coordinación y colaboración entre los gobiernos para enfrentarla. España, el país que más ha invertido en la Argentina, ha advertido que no está dispuesto a mayores violaciones a la seguridad jurídica de sus empresas. La candidatura de Néstor Kirchner para la presidencia del Unasur fue vetada por Uruguay, con el reconocible alivio de varios socios del organismo. El gobierno de los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional han comunicado que la Argentina no será incluida en la distribución de los fondos de asistencia dispuestos para superar la crisis financiera. Es una reacción obvia frente a un gobierno que no ofrece garantías, los ha demonizado y los ha llenado de acusaciones adolescentes para consumo interno, pero en foros internacionales. Lo volvió a hacer nuestra Presidente la semana pasada desde El Salvador. Estamos quedando cada vez más ligados al eje Chávez – Correa – Morales, con los que compartimos los niveles récord de riesgo-país y de los que nada podemos esperar más que la mutua contaminación del desprestigio.
Los últimos días han traído reacciones más claras de entidades que solían guardar silencio o sometimiento temeroso hacia el gobierno. La Asociación Empresaria Argentina AEA criticó la estatización de las jubilaciones haciendo pie en la violación del derecho de propiedad. La Unión Industrial también la observó críticamente. Trabajosamente la Cámara de las AFJP y algunos pocos especialistas han desvirtuado los argumentos y la información deformada con que el gobierno ha llenado de acusaciones falsas al sistema de capitalización. Aún faltan más voces que expongan la clara inviabilidad del sistema de reparto y la condena segura a la pobreza de quienes se jubilarán algún día por él. Aspiramos ahora a que la oposición política y la mayor cantidad de legisladores del peronismo adopten posiciones serias y superen pruritos ideológicos perimidos, para lograr en el Congreso un rechazo que demuestre racionalidad y respeto a principios que ya son irrenunciables en el mundo civilizado.
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| Fuente: Fundación Futuro Argentino |
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