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Año V Nro. 346 - Uruguay, 10 de julio del 2009
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Desde hoy dos de julio del año 2009 faltan nada más que 116 días para las elecciones generales del 25 de octubre. Nadie puede poner en duda que las elecciones internas fueron un espaldarazo para el Partido Nacional. Nadie puede dudar que la rápida constitución de la fórmula de nuestro partido fue un acierto mediático sin duda, pero mucho más, político. Todo parece indicar en este momento que se estaría revirtiendo o más bien finalizando el flirteo de los uruguayos con la izquierda vernácula en el poder. El Frente Amplio no ha sido exitoso en el gobierno. Como en algún otro artículo vaticinara quien escribe, esta variopinta fuerza esta cayendo presa de sus propias contradicciones internas. Es vital sin embargo que el Partido Nacional , nuestros votantes y correligionarios no nos pongamos triunfalistas. Esto recién empieza. Un rival desesperado es un rival peligroso. Todo indica que nuestros contendores en la lisa electoral que se aproxima muy posiblemente perderán la calma al verse crudamente enfrentados a sus propios y contundentes fracasos en ese difícil arte - que lo fue para ellos- de gobernar. Los nacionalistas deberemos prepararnos para lo peor pero esperar lo mejor de nuestros adversarios. Lo más seguro sin embargo es que lo peor se imponga en filas del conglomerado de izquierda. Entonces los nacionalistas férreamente alineados detrás de nuestros candidatos deberemos por sobre todas las cosas mantener la calma ante los seguros ataques y vilipendios que surgirán de filas frentistas. Deberemos mantener la cabeza fría y no dejarnos llevar ante las calumnias y mentiras que seguramente vendrán, fruto de la desesperación y la siempre presente discordancia ideológica que permea la coalición de izquierda. Entonces, lo del título, faltan 116 días que no son muchos pero tampoco pocos. Hay mucho en juego pero con inteligencia, la capacidad que les sobra a nuestros candidatos y manteniendo la calma, seguramente los nacionalistas tendremos la alegría de ver a nuestro partido de nuevo al frente del gobierno de nuestra patria y las capaces manos de Luis Alberto Lacalle de nuevo en el timón del barco del estado. Podrán venir brisas o huracanes, nadie lo puede saber. Lo que sí sabemos, es que tendremos al mando el mejor capitán y que el país estará en las mejores manos para enfrentar todo lo que se nos presente. Sin duda un buen comienzo. © Michael S. Castleton-Bridger
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