Los
anteojitos del desierto
Escribe:
Dr. Enrique Rimbaud
Ayer
domingo amaneció soleado… una bien lavada Managua
despertó esplendorosa luciendo su nuevo vestido
verde… las calles aparecían limpias y los carteles
brillantes y coloridos… el polvo acumulado por mas
de seis meses de estación seca fue quitado
por los cinco dias de lluvias ininterrumpidas….
Preparamos
el mate, la rubia se cocino una torta de fiambre y
queso, encendimos la camioneta, salimos a buscar a
Arturo, y emprendimos rumbo al norte, por la carretera
panamericana, hacia Estelí….
Luego
de unos ciento cincuenta kilómetros, llegamos
a una de las ciudades mas castigadas por las guerras,
al punto de que fue completamente demolida por los
bombardeos en la época de Somoza, vuelta a
reconstruir, luego vuelta a ser destruida en la guerra
con la contra y vuelta a reconstruir, literalmente,
poca cosa antigua para ver, ni siquiera los escombros,
pero es una ciudad y un pueblo con ganas, que vuelven
a nacer luego de cada desastre como el ave fénix,
manteniendo una ciudad muy poblada y prolija…
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Desde
la ciudad, nos fuimos a un lugar llamado La Estanzuela,
donde hay un salto de agua de 45 mts muy bonito, que
forma una laguna natural enmarcada por rocas, que
si no fuera porque nos hicieron caminar lo que ellos
afirman eran 600 mts, pero no nos dijeron que eran
lineales y hubo que subir y bajar en la montania reiteradamente,
tanto que al regreso, entre Arturo y la Rubia no hacíamos
uno, estaban destrozados por la vida, en cambio, quien
les habla, fumador, trasnochador y de vida sedentaria,
olímpico en las almas!!!
Desde
allí nos fuimos a las minas de marmorina, y
a ver las artesanías que hacen con marmorina!!!
En el camino levantamos unas piedras y cactus para
nuestra casa…
Para
rematar, nos fuimos a un restaurante que queda en
la carretera, llamado “Antojitos del Desierto”, único
en Nicaragua, donde por menú sirven: boa, venado,
cusuco, zahino, garrobo, iguana, guardatinaja, etc.,
todos animales salvajes, y los tienen allí
para que uno elija, hay como un pequeño zoológico
con tigrillos, monos, zorros, guatusas, caranchos,
tucanes, etc.
Lo
mas impresionante, es que al llegar, vimos en una
jaula un amasijo de boas, que dejaban a la mía
del tamaño de una lombriz!!! Estas si son boas,
de mas de cinco metros, con unas cabezas como mi mate,
y malísimas, gritándole e intentando
morder a todo el que pasaba por en frente… luego bajamos
a otro nivel donde tenían boas y serpientes
de cascabel amarradas con una cuerdita, las cascabeles
con la boca cosida, pero en cuanto bajabas, se sentían
los alaridos afónicos de las boas y los cascabeles
sonando a todo lo que daba como declarándonos
personas no gratas…
Comimos
boa asada, venado asado y cusuco asado (el cusuco
viene a ser el tatú-mulita)…
Nunca
había vista nada parecido en mi vida…
La
rubia se pidió una sopa de pollo porque quedo
impresionada por las boas!!!!
“Antojitos
del desierto”… que nombre, y que lugar, realmente
la comida era rica, barata, y el lugar muy lindo,
lleno de árboles tropicales y los ruidos de
los animales…
Nicaragua
nunca deja de sorprenderme….
Un
abrazo para todos!!!
Enrique
El comedor de boas!!!