Año II - Nº 82 - Uruguay, 11 de junio del 2004
 
- Informe Especial: Hamas
- La lancera de Aparicio
- De ineptos a adivinos
- Turismo Rochense: Poco interés de los operadores
- Ecos de la semana
- Sydney Mardigras, el imperio de la heterofobia
- El Placer de los amigos
- Los hijos del maíz

- Marxismo en democracia

- Todas las redes del Presidente
- La gran confusión de los derechos políticos
- Anécdotas Bancarias: Venganza
- Los anteojitos del desierto
- Así Somos
- Hurgando en la web
- Chairando Ideas
- Frente moderado
- A la cama sin postre
- Bitácora Política
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

 

Los anteojitos del desierto
Escribe: Dr. Enrique Rimbaud

Ayer domingo amaneció soleado… una bien lavada Managua despertó esplendorosa luciendo su nuevo vestido verde… las calles aparecían limpias y los carteles brillantes y coloridos… el polvo acumulado por mas de seis meses de estación seca fue quitado por los cinco dias de lluvias ininterrumpidas….

Preparamos el mate, la rubia se cocino una torta de fiambre y queso, encendimos la camioneta, salimos a buscar a Arturo, y emprendimos rumbo al norte, por la carretera panamericana, hacia Estelí….

Luego de unos ciento cincuenta kilómetros, llegamos a una de las ciudades mas castigadas por las guerras, al punto de que fue completamente demolida por los bombardeos en la época de Somoza, vuelta a reconstruir, luego vuelta a ser destruida en la guerra con la contra y vuelta a reconstruir, literalmente, poca cosa antigua para ver, ni siquiera los escombros, pero es una ciudad y un pueblo con ganas, que vuelven a nacer luego de cada desastre como el ave fénix, manteniendo una ciudad muy poblada y prolija…

Desde la ciudad, nos fuimos a un lugar llamado La Estanzuela, donde hay un salto de agua de 45 mts muy bonito, que forma una laguna natural enmarcada por rocas, que si no fuera porque nos hicieron caminar lo que ellos afirman eran 600 mts, pero no nos dijeron que eran lineales y hubo que subir y bajar en la montania reiteradamente, tanto que al regreso, entre Arturo y la Rubia no hacíamos uno, estaban destrozados por la vida, en cambio, quien les habla, fumador, trasnochador y de vida sedentaria, olímpico en las almas!!!

Desde allí nos fuimos a las minas de marmorina, y a ver las artesanías que hacen con marmorina!!! En el camino levantamos unas piedras y cactus para nuestra casa…

Para rematar, nos fuimos a un restaurante que queda en la carretera, llamado “Antojitos del Desierto”, único en Nicaragua, donde por menú sirven: boa, venado, cusuco, zahino, garrobo, iguana, guardatinaja, etc., todos animales salvajes, y los tienen allí para que uno elija, hay como un pequeño zoológico con tigrillos, monos, zorros, guatusas, caranchos, tucanes, etc.

Lo mas impresionante, es que al llegar, vimos en una jaula un amasijo de boas, que dejaban a la mía del tamaño de una lombriz!!! Estas si son boas, de mas de cinco metros, con unas cabezas como mi mate, y malísimas, gritándole e intentando morder a todo el que pasaba por en frente… luego bajamos a otro nivel donde tenían boas y serpientes de cascabel amarradas con una cuerdita, las cascabeles con la boca cosida, pero en cuanto bajabas, se sentían los alaridos afónicos de las boas y los cascabeles sonando a todo lo que daba como declarándonos personas no gratas…

Comimos boa asada, venado asado y cusuco asado (el cusuco viene a ser el tatú-mulita)…

Nunca había vista nada parecido en mi vida…

La rubia se pidió una sopa de pollo porque quedo impresionada por las boas!!!!

“Antojitos del desierto”… que nombre, y que lugar, realmente la comida era rica, barata, y el lugar muy lindo, lleno de árboles tropicales y los ruidos de los animales…

Nicaragua nunca deja de sorprenderme….

Un abrazo para todos!!!

Enrique
El comedor de boas!!!