Frente
moderado
Por
Juan Varde
(Montevideo)
El
candidato Tabaré Vázquez a la Presidencia
de Uruguay por la coalición centroizquierdista,
Frente Amplio Encuentro Progresista Nueva Mayoría,
tomó la iniciativa y desmintió categóricamente
que vaya a aplicar nuevas retenciones al agro, negó
enfáticamente que vaya a levantarse el secreto
bancario, valor agregado que distingue la política
económica uruguaya, y solicitó una reunión
con los altos mandos militares a efectos de explicitarles
su política castrense, ante un eventual triunfo
a partir de marzo del 2005.
En
menos de 72 horas, el candidato con mayores posibilidades
(hasta el momento) de ocupar la primera magistratura
en el Palacio Libertad, la sede del Gobierno, debió
motorizar su endeble campaña electoral, que
no se había destacado precisamente por anuncios
de importancia en materia económica y militar,
dedicándose a destacar lo referente a corrupción
política y la aplicación de una política
social que se ocupe de los sectores de menores ingresos,
que en los últimos dos años han crecido
de manera significativa.
Resulta
que en el Frente perdura el síndrome del 'impuestazo'
desde que en 1999 Tabaré perdió la Presidencia
en la segunda vuelta a manos de Jorge Batlle. Debido
a eso, Vázquez apartó de su primera
línea al escribano Carlos Viera, uno de sus
economistas de mayor confianza y titular de uno de
los centros de estudios que apoyan su candidatura.
Incluso trascendió desde el círculo
íntimo del candidato que Viera renunció
a su cargo de Presidente de la Unidad de Macroeconomía
de la Comisión Integrada del Programa del Frente
Amplio, aunque la Vertiente Artiguista, que preside
el senador Enrique Rubio, se reunirá para reclamar
la permanencia de Viera. A ese sector político
pertenece también Mariano Arana, actual intendente
de Montevideo, que soporta una grave denuncia de la
propia secretaria general del gremio municipal, Mabel
Lolo, sobre la existencia de 300 ñoquis, en
la intendencia capitalina.
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Vázquez
pondrá mayor atención en los economistas
del Cinve que, desde una postura moderada y pro libre
mercado, ya asesoran al senador Rafael Michelini,
principal referente de Nueva Mayoría y aliado
político de Tabaré.
Así, Vázquez trató de enviar
señales tranquilizadoras a una desorientada
clase media que a partir del estallido financiero
de 2002 ha vivido la contracción de la economía
y de la que aún no se ha podido recuperar.
Reunido con los gerentes generales de los principales
bancos extranjeros, les aseguró que en caso
de asumir la Presidencia, no habrá una caza
de brujas desde la DGI, para levantar el secreto bancario
(salvo aquellos casos que sean ordenados por jueces)
en causas penales, aunque hasta el momento en Uruguay
rige una ley no escrita, de no proporcionar fácilmente
los requerimientos judiciales.
Una
persecución fiscal hacia los depositantes financieros
residentes y no residentes, la creación de
nuevos impuestos que afecten al agro (considerado
el sector de mayor crecimiento debido a la inexistencia
de retenciones a las exportaciones) sumado a la posible
prohibición a las sociedades anónimas
(existe un proyecto en el Senado para adquirir tierras)
conformarían un cuadro de situación
sumamente negativo y por demás incierto para
las inversiones, tanto locales como extranjeras.
Evidentemente
a Tabaré no le quedaba otra alternativa que
redoblar su apuesta. Señalizar el camino es
secundario, lo prioritario es recorrerlo sin tropiezos.
Material
publicado en América
Económica