|
|
Candidaturas reales y virtuales
por Dr. Pablo Abdala
|
| |
|
|
El Partido Nacional se encamina a ganar las próximas elecciones, entre otras razones poderosas, porque su propuesta es seria y está llena de contenido. Los episodios políticos protagonizados por nuestra fórmula presidencial son elocuentes al respecto, y jalonan la campaña respetuosa con la opinión pública que se viene realizando. La reciente presentación del programa de gobierno, por recordar un acontecimiento representativo y elocuente, resultó indicativa de cuanto afirmamos. El plan gubernativo habla por si mismo, pero su presentación reflejó nítidamente a un Partido que se encamina a asumir la conducción nacional y es consciente de su destino.
En la vereda de enfrente, todo es inconsistencia y ansiedad. La angustia se vuelve agresividad, y esta procura esconder la fragilidad de un proyecto que no se sostiene. El ministro Rossi recientemente añoró, a modo de secuela de la noche de la nostalgia, la ya sepultada reelección de Tabaré Vázquez, reconociendo las dudas que ofrece la fórmula presidencial frenteamplista, la que “no tiene el sello de lo probado” (el Observador, 30 de agosto). Da la impresión que no será suficiente con poner al gobierno entero, los recursos del Estado, el imponente poder político detentado, y hasta el poder sindical, al servicio del candidato oficial.
No es para menos. Demasiado grande ha sido la defección a la hora de gobernar, e importante la decepción y la desilusión que provocaron los magros resultados y las promesas incumplidas. Por si fuera poco, la impronta del candidato solo genera incertidumbre; el ciudadano no tiene claro – más bien está desorientado – hacia donde iría el país en la muy eventual posibilidad de que al Frente le tocara nuevamente gobernar. En ese contexto, los anuncios referidos a la reducción de dos puntos de IVA, a la construcción de viviendas en los asentamientos con la colaboración de “los milicos”, o a la eliminación de la indigencia, aparecen como lo más parecido a la demagogia. ¿Por qué no lo hicieron en los últimos cuatro años y medio?
Claro que, ante tanta dificultad, algo había que hacer, y entonces se resolvió jugar una nueva carta: sustituir al candidato real llamado Mujica, por el candidato virtual llamado Vázquez. El Presidente de la República, quebrantando ostensiblemente sus compromisos constitucionales, decidió ingresar en la campaña. Con seguridad, para llevar un poco de sosiego y, tal vez, de nostalgia adelantada, al ministro Rossi y a los que, como él, advierten un horizonte gris y nebuloso.
Es así que el Dr. Vázquez, con la finalidad de apuntalar a su Partido y a sus atribulados candidatos, marchó a Bella Unión. Allí montó un gran espectáculo en un gran escenario – con dinero del Estado – y se puso en el presidenciable que no es, iniciando un contradictorio con el Partido Nacional. De paso, ya anunció que repetirá el plato en dos ocasiones más, antes del 25 de octubre, en otros dos puntos del territorio nacional.
La violación contumacial – y reiterada – de la Constitución es, por cierto, grave. Por más que el gobierno ha terminado por acostumbrarnos a ellas, ello no las legitima consuetudinariamente. En esa perspectiva, cualquier instancia constitucional en contra de tal conducta – incluido el juicio político – tendría fundamentos sobrados, pero sabido es que las mayorías parlamentarias regimentadas frustrarían todo intento. Por lo tanto, será la opinión pública, en el ejercicio del control popular, la que condenará el extravío.
Sin embargo, si es por sí solo reprobable el proceder presidencial, se agrava todavía más a poco de conocer algunos contenidos y advertir que, en varios temas, Vázquez manejó información equivocada o de manera tendenciosa.
A modo de ilustración, sirven dos ejemplos. Al hablar de la evolución de la pobreza, se salteó - ¡qué casualidad! – el período de gobierno del Partido Nacional, cuando la cantidad de pobres se redujo a la mitad y se situó en el entorno de los 300 mil, muy por debajo de los niveles actuales. En otro orden, con la pretensión de reivindicar la polémica inversión de ALUR, anunció 75 millones de dólares de facturación para el año que viene, cuando los informes de la propia ANCAP indican que difícilmente se llegue a la mitad.
Por lo tanto, también las versiones oficiales pertenecen al plano de lo virtual. Como las elecciones corresponden al mundo real, tanto macaneo terminará siendo en vano.
© Dr. Pablo Abdala
| Comentarios en este artículo |
|
|
|
» Arriba