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Año V Nro. 355 - Uruguay, 11 de setiembre del 2009
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Parece que este es el tiempo de Antel, y no precisamente por su retrógrada manera de prestar servicios. ¿Se acuerdan del vice-presidente de Antel, Gonzalo Perera? Sí, aquel que hizo una falsa denuncia diciendo que era perseguido por motivos políticos. Ahora aparece el “acomodado trucho” que consiguió un puestito en el ente por una supuesta sugerencia de Jorge Vázquez, a lo que debemos agregar el hijo de la Vice Presidenta del ente, Gladys Uranga, quien también resultó ser un “acomodado”, pero esta vez legal, por su mamá, en una forma similar al acomodo del yerno de la líder comunista Marina Arizmendi. No sé si los lectores recuerdan los slogans de campaña de este gobierno, cuando decían que harían un gobierno distinto, limpio, sin meter la mano en la lata. Indudablemente lo de la mano en la lata lo podemos obviar sin hacer ningún comentario, pero sí metieron la pata y demuestran que son más de lo mismo, o peor. Y eso no lo digo porque los demás sean trigo limpio, sino porque nunca hay que escupir hacia el cielo, porque el esputo te puede caer en la cara. Y esto es lo que está sucediendo. Es cierto que rápidamente detuvieron al ex policía que usurpó el cargo de “acomodado”, y también a su esposa, sin embargo las implicancias de este affaire son más importantes que los implicados, ya que el solo llamado del “acomodado” haciéndose pasar por Jorge Vázquez, disparó una serie de acontecimientos dentro de Antel, lo que hizo que inmediatamente lo “acomodaran”. Hay dos reflexiones que se me ocurren a raíz de este hecho. La primera es la celeridad con que las autoridades de Antel se ocuparon de “ocupar” al impostor, dándole el puesto que, ellos entendieron, el hermano del presidente les había solicitado, por lo que es indudable que existe un sistema automático instrumentado por el Frente Amplio por el cual están acomodando a todos los “amigos” recomendados. La segunda reflexión es que el presidente de Antel lo acomodó, sin consultar a la fuente (periodismo dixit) por temor a las represalias. ¿De quién, de quién supuestamente le enviaba al que había que acomodar, o de alguien más arriba? Hay muchos puntos oscuros en este affaire, pero más oscuras son las excusas que busca el gobierno para evitar verse salpicado. Las declaraciones del novel ministro de Industria, Raúl “el censor fotográfico” Sendic (h), son dignas de Ripley y demuestran que el gobierno tiene “cola de paja” en estos temas de los “acomodos”. Ni hablemos de lo que declaró el propio hermano del presidente, Jorge Vázquez, que dijo que “Antel tomó sus precauciones e intentó hacer las confirmaciones necesarias antes de nombrar al funcionario trucho, pero esas llamadas confirmatorias también se vieron envueltas en el engaño. "Si uno pedía una información, alguien se la daba", expresó, sin aportar más detalles. (…) admitió que esa persona que contestaba las llamadas está detenida y no pertenecía a Presidencia. (…) El ex presidente de Antel, Edgardo Carvalho, guardó todas las comunicaciones realizadas en su teléfono, así como los mensajes de texto que confirmaban algunas cosas del caso, según informó Vázquez, lo que ayudó a la investigación.” Ante estas ilógicas declaraciones –por no decir estúpidas- del hermano presidencial se me ocurren dos reflexiones para hacer:
Para completar este “teleteatro de la hora de Antel” aparece el ex vice-presidente, Gonzalo Perera, diciendo que “Es una cosa muy rara y advertí que había algo, pero nunca pensé una cosa así. Estaba viendo el resultado y me di cuenta que iba a pasar un despelote importante en ANTEL”. Como para creerle ¿no?, después del lío que armó mintiendo sobre su persecución política. ¿No sería mejor que se callara la boca y no pasara vergüenza por su falsa denuncia, o es que no tiene vergüenza por lo que hizo? Lo más interesante de todo es que el gobierno investiga un supuesto espionaje en el ente telefónico, como si Antel fuera el centro mundial de la tecnología. Pero si esto fuera cierto, que sospecho que no lo es y sólo es una cortina de humo para tratar de no mancharse con las implicancias del affaire, es un signo más de la inoperancia de este gobierno que no creó los controles necesarios en todas las empresas públicas y ministerios para evitar el espionaje ??????? “La investigación del caso Antel está en manos del propio prosecretario de presidencia y en el seno del gobierno, se maneja la posibilidad que se trate de un "operativo de inteligencia". Mientras integrantes del gobierno consideran que el móvil pudo haber sido tratar de desprestigiar al gobierno, otros los vinculan con un espionaje empresarial.” Montevideo.com “Llamada para tres" Si Jorge Vázquez está implicado en este caso, aunque más no sea como estafado, ¿es lógico que él mismo investigue? Esto confirmaría que todo lo que escribí anteriormentes no está muy alejado de la verdad, y el gobierno, si bien fue estafado en su buena fe, aunque mejor sería decir estafado por su falta de controles y porque acostumbra “acomodar” simpatizantes, está buscando una excusa rimbombante para no quedar enchastrado. Probablemente este no sea más que un simple caso de estafa o de necesidad de trabajo, pero lo cierto es que los frentistas han metido las patas hasta la verija, dijera el gaucho Mendieta, y ahora buscan furiosamente alguna excusa que los libre de las implicancias que les ocasionará este hecho. ¡Y justamente faltando muy poquito para las elecciones! Son de terror… © Raúl Seoane para Informe Uruguay
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