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Los “nexos” de algunos mapuches
por Emilio J. Cárdenas (Perfil)
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Desde hace algunos años, en nuestro propio sur, algunas personas que pertenecen (o dicen pertenecer) a la llamada “nación mapuche” protagonizan, a cada rato, episodios de ocupación de tierras y tropelías similares; no sin alguna cuota de violencia y de abierto desafío a la ley y a los demás.
Los mapuches, cabe recordar, no son originarios del este, sino del oeste de los Andes. Por esto es interesante comentar que es lo que algunos de ellos hacen hoy en su tierra original. En Chile, entonces. Para advertir así los paralelismos que existen con lo que sucede en nuestro medio y confirmar las sospechas que flotan desde hace rato, que sugieren que hay muchos “vivos” que los “usan”, para sus propios objetivos. La pobreza, las urgencias, la falta de educación, las ideologías, los resentimientos y, peor, la carencia de oportunidades hacen el resto, ciertamente.
En Chile, la zona más intensa de conflicto (no la única) se ubica en las cercanías del “Fundo Labranza”, en Tirúa, sobre el Pacífico, cerca de Temuco, en la provincia de Arauco, ubicada en la llamada VIII Región.
Allí está ahora el epicentro de la conflictividad comentada y esa zona es donde se han producido diversos ataques de los llamados “comuneros mapuches”, que actúan encapuchados (seguramente para evitar que se identifique a quienes los instigan y organizan), contra trabajadores forestales chilenos, contra los propios carabineros y hasta contra el mismo fiscal que investiga, en los estrados judiciales, estas “actividades”. Además se han asaltado varias sucursales bancarias, en lo que se denomina eufemísticamente “recuperaciones de dinero”, para no aceptar que se trata simplemente de robos.
Un reciente informe de la división “Inteligencia y Homicidios” de la policía trasandina, publicado en “La Tercera” el 2 de agosto pasado revela cuales son, aparentemente, los “nexos” quienes “programan” a los agitadores que consuman los asaltos.
La mezcla es explosiva. Está conformada -por cierto- por algunos mapuches, pero también por ex subversivos provenientes tanto del MIR EGP-PL (Ejército de los Pobres-Patria Libre), como de “Lautaro” y del “Frente Patriótico Manuel Rodríguez”, así como por algunos notorios delincuentes comunes, vinculados con el narcotráfico.
La “cúpula” de la organización delictiva descripta la conforman los ex subversivos. Los agitadores reales actúan en la clandestinidad y son financiados y organizados por sus “socios”, que les proveen hasta de instrucción paramilitar. Tienen, como suele suceder, según sugiere el informe aludido, un “equipo de abogados” que procura “protegerlos”.
La etnia mapuche, queda claro, no es -como tal- responsable de nada de esto. Algunos de sus miembros, asociados con terceros, sí. Ellos son los que delinquen, lo que es muy distinto y no debe perderse de vista.
Pero las cifras de los atentados son sorprendentes: 115 incendios en predios forestales en las regiones de Bíobío y la Araucaria; 49 ataques a vehículos y personas; y 39 “tomas” de propiedades.
¿Quién coordina toda esta violencia? La llamada “Coordinadora Arauco Malleco” (CAM), que ya tiene una década de agitación en sus espaldas y está ahora, como hemos dicho, conducida con participación de la izquierda radical y de la delincuencia común, en una asociación ilícita que podría haberse extendido por toda la región, más allá de Chile.
De allí que los Carabineros de Chile hayan lanzado un nuevo operativo pacificador, al que gráficamente denominan: “anti-guerrilla”. Y que el gobierno de Chile esté invocando la “Ley de Seguridad Interior del Estado”, en muestra clara de alarma. Todo un tema.
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| Fuente: Fundación Futuro Argentino |
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