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Ante el inminente referendo aprobatorio de la Constitución del MAS
El polvorín de la Media Luna comienza a detonar
por Gabriel Chávez C.
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Sobre llovido, mojado.
Si en la mañana del miércoles 3 de septiembre el Conalde, reunido en la Casa de Gobierno de Santa Cruz, resolvía masificar el bloqueo de carreteras en los departamentos autonomistas, en horas de la tarde el Conalcam –su némesis oficialista–, también congregado en la capital oriental aunque en el populoso Plan Tres Mil, anunciaba un cerco a esta ciudad en vísperas de la efeméride departamental y de la Expocruz, “para garantizar el referendo aprobatorio” del proyecto de Constitución del MAS.
De este modo, la intención inicial del liderazgo cruceño de asegurar la realización de la principal feria empresarial del país –en la que participan año tras año numerosas empresas no sólo del oriente, sino también del occidente del país junto a no pocas marcas internacionales– cedió ante la evidencia de que las protestas no podían posponerse ni limitarse a la región del Chaco, dada la manifiesta intención gubernamental de llevar adelante el “combo” de referendos y elecciones de diciembre contra viento y marea.
Y aunque oficialmente la Expocruz –símbolo de la pujanza económica cruceña– de todas formas abrirá sus puertas, según confirmaron a PULSO los organizadores, es probable que su éxito quede más o menos comprometido por el bloqueo propio y por el cerco ajeno.
Como explicó el secretario de autonomías de la administración departamental, Carlos Dabdoub, es mucho lo que ahora está en juego en el país –nada menos que la libertad y la democracia, según su perspectiva–, de modo que un sacrificio como éste (que afectará no sólo a la Feria, sino sobre todo a los exportadores y a la propia población en términos de desabastecimiento de combustible y alimentos), debiera contribuir a que los ciudadanos de Santa Cruz comprendan la gravedad de la situación y se comprometan más activamente en las movilizaciones del Conalde; las cuales estarían buscando no sólo la recuperación del IDH, sino ante todo evitar la puesta en vigencia de una Constitución que encarna un modelo de país no representativo del sentir de todos los bolivianos.
Precisamente el Conalde, en otros dos puntos de su declaración del 3 de septiembre, resolvió “rechazar e impedir el propósito del Gobierno Central de imponer un texto de reforma constitucional que carece de toda legalidad y legitimidad, y que fue escrito con la sangre de hermanos bolivianos en cuarteles y fuera de la sede legal de la Asamblea Constituyente (Sucre)”, así como “convocar a los ciudadanos, las organizaciones y las instituciones democráticas del país, sin distinción de raza, posición política o religiosa, a conformar un frente amplio en defensa de la democracia, que trabaje por la pacificación nacional y la recuperación plena de la democracia”.
Un caldeado recuento
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Bajo esta línea de acción, la generalización de los bloqueos no se hizo esperar en las carreteras de la Media Luna –salvo en Chuquisaca, que tomó cierta distancia de esta decisión–, y los primeros efectos de esa situación se han dejado sentir ya en estos últimos días en Santa Cruz, por la escasez de diésel, de gasolina, de gas licuado doméstico y algunos productos alimenticios.
Al mismo tiempo, han menudeado también las tomas de instituciones y predios estatales en el oriente y el sur del país. Incluso antes de la reunión del Conalde, el día lunes 1, los discapacitados ocuparon, por algunas horas, la Delegación Presidencial en Santa Cruz, presentándose una situación muy tensa que quizás pudo haber sido encarada con mayor tino –como todo el conflicto con los discapacitados– por parte de las autoridades de Gobierno.
El martes 2, una “Asamblea de la Benianidad” en Trinidad culminó con un violento intento de ocupación del edificio de Impuestos Nacionales, duramente reprimido por la Policía Militar con un saldo de varios heridos entre los manifestantes y los militares. Como consecuencia, tras una marcha pacífica a la que asistieron varios miles de ciudadanos, el liderazgo beniano otorgó un plazo de 48 horas al Comandante de la VI División de Ejército, asentada en Trinidad, para que abandonara la ciudad, mientras el delegado presidencial en Beni, Palmiro Soria, se declaraba en la clandestinidad.
Entre el miércoles 3 y el jueves 4, seis oficinas estatales fueron tomadas en Cobija, Pando –el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), las instalaciones de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), la Superintendencia Forestal, la Dirección Nacional de Migración y la oficina de la Representación Presidencial–; y el viernes 7 también el aeropuerto de esa ciudad, tras el aterrizaje de una avioneta que según fuentes oficiales transportaba “agentes químicos que estaban destinados para las fuerzas militares acantonadas en ese departamento”. La avioneta fue saqueada, sus pilotos retenidos en el Comité Cívico por algunas horas y los “agentes químicos” decomisados.
En Tarija, donde el prefecto Mario Cossío y la Universidad Autónoma “Juan Misael Saracho” estaban dando algunas señales de distensión, los conflictos volvieron a agudizarse el viernes 5, cuando los cívicos de Villamontes y el Chaco, en bloqueo desde hace ya doce días, demandaron solidaridad y respaldo activo del resto del departamento. Como respuesta, el Comité Cívico de Tarija declaró un paro indefinido, al tiempo que en San Lorenzo, provincia Méndez, fue ocupada una planta de compresión de gas de YPFB Transporte (la ex Transredes), que provee de energía a la zona alta de ese departamento y a una parte de la vecina Chuquisaca.
Y finalmente, ese mismo día 5, los cívicos de San Ignacio de Velasco tomaron predios de la aduana regional de San Vicente, mientras hasta el cierre de esta edición otros activistas intentaban hacer lo propio con un recinto aduanero en San Matías, en el departamento de Santa Cruz, en cuya capital y en Tarija se han arrojado también cócteles “molotov” en noches previas sobre algunos domicilios y oficinas.
Augurios cercados
Este breve recuento revela, pues, cuán caldeados y crispados han quedado los ánimos en el movimiento y las regiones autonomistas, ante la inflexible decisión del Gobierno y del MAS de llevar a referendo su proyecto de Constitución a como dé lugar: con ley de convocatoria o sin ella, con o sin la anuencia de las actuales autoridades de la Corte Nacional Electoral y con un Congreso de la República y una ciudad de Santa Cruz en situación de cerco.
Los augurios para los próximos días, pues, no podrían ser peores.
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