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Alberto Scavarelli

El Centro Asistencial
y el Sindicato Médico del Uruguay

por Dr. Alberto Scavarelli

 
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         Ante la crisis que profundizó, el gobierno promueve la creación el Fondo de Garantía para la Reestructuración de Pasivos de la Salud (REPASA), que hablita constituir un fideicomiso.

         Si no se repite lo sucedido con las leyes de salud reproductiva y de educación, donde quedaron desarticulados el Ejecutivo y sus Parlamentarios, seguramente será ley en poco tiempo, porque la situación es grave.

         Alentamos el compromiso del Estado en la salvaguarda y control de las entidades de salud que se encuentren en una grave situación financiera, que ponga en riesgo su supervivencia y la atención de sus afiliados. Se trata de un sistema de medicina colectiva, organizada en entidades mutuales sin finalidad de lucro, que sirve a un porcentaje mayoritario de la población.

         Publicamos desde estas páginas "LA SALUD EN CRISIS", en relación al CASMU (Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay), y su difícil situación, que se profundizó con  la reforma hecha sin participación de los operadores y sin considerar -una vez más- la opinión de los partidos de oposición. Un estilo desaconsejable cuando se debe gobernar para quienes deben padecer, las consecuencias de los errores en la conducción de lo colectivo.

         El gobierno difirió el pago de las cápitas de los adultos mayores.  Fue un duro golpe al sistema de una institución de enorme porte y larga historia,  con más de 230.000 afiliados y siete mil personas trabajando y con cuatro grandes centros de asistencia. Como quien causa un perjuicio, tiene la obligación de repararlo, el gobierno debe adelantar los recursos que serán del CASMU, cuando se cumpla la normativa o cuando se ponga en funcionamiento el fideicomiso proyectado.

         Que busca el gobierno al adelantar el dinero para que se paguen los salarios a unos trabajadores y a otros no, estableciendo franjas de remuneración para determinar quienes los que cobrarán o no, sin considerar las responsabilidades de función. Esta forma de proceder es profundizar el conflicto y las dificultades de relacionamiento entre el personal del Casmu y los médicos del Sindicato Medico, justo en el momento de mayor necesidad de unidad institucional. Después se dan discursos sobre la forma de retener a los profesionales en el país cuando no se les paga lo trabajado incluso en condiciones más difíciles que las habituales, solo por un veinticinco por ciento más de lo adelantado. Un error de graves consecuencias.

         En medio de la angustia de sus afiliados, funcionarios, médicos y administradores, se promueve una ley que incluye un detallado procedimiento por el cual una entidad gremial de larguísima data, que nuclea a la enorme mayoría de los profesionales de la medicina del Uruguay, para obtener el fideicomiso, debe desprenderse de su centro asistencial que fundara hace setenta y tres años. Queda por le camino de un plumazo todo lo hecho por generaciones de profesionales y funcionarios, como resultado de su gestión gremial e inspiración.  Bien podría ser el importe de las capitas futuras a pagar por el estado en el sistema creado, la garantía del fideicomiso, sin tener que desgajar el Casmu del Sindicato Médico, como finalmente se hará.

         El gobierno tiene el derecho y el deber de exigir programas efectivos de replanteamiento de gestión y control, e ir constatando la sustentabilidad institucional para garantía de todos. En estos casos el principio aceptado es el de  incluir en los contratos de asistencia, el cumplimiento de metas y el control de indicadores convenidos de actuación.

         Sería excelente mensaje pedir que el SMU-CASMU realice un llamado a presentar proyectos de desarrollo y gestión a partir de la crítica realidad actual, dando cumplimiento a una resolución de una Asamblea del mismo SMU.  Mientras tanto el Casmu continuaría los planes ya aprobados de contención del gasto con el control del comité de seguimiento, pero con la debida asistencia financiera puente, como adelanto de sus propios recursos.

         No es admisible que por decisiones de gobierno se habilite y exponga por ley, desmembrar del Sindicato Médico su Centro Asistencial, que como se sabe, la entidad financiera y quienes operen el fideicomiso, lo habrán de exigir para actuar en el mercado financiero.

         En los hechos es más que intervenir un sindicato. Sutilmente y bajo el rigor de la dificultad, el proyecto, eufemísticamente desde la expresión "podrá" habilita separar el Casmu del Sindicato Medico, dejándole a la intemperie.

         De hecho, se condiciona a una entidad gremial, por una necesidad generada por  la aplicación del sistema impuesto y el no pago de las cápitas de los mayores como debiera. El Casmu no esta quebrado, sino que fue sometido a un grave desfasaje financiero y ahora se le expone a desprenderse del Sindicato Medico que es su matriz, para que prospere el fideicomiso como está proyectado

         Apoyaremos toda creación de normas que creen instrumentos financieros sanos para solventar las entidades médicas que sostienen el sistema, pero deberán respetarse principios esenciales de nuestra organización social so pena de desdibujarnos como comunidad.

         Todo sistema de salud es demasiado delicado y esencial para experimentar con el. Es responsable e inteligente saber cuando debe desandarse el camino y rectificar rumbos errados. La persistencia en el error no es mérito, sino agravante.

         Sin pertenecer ni al Sindicato Médico ni al Casmu, su situación nos duele y nos preocupa. Sentimos el deber de formar parte de la búsqueda de soluciones en beneficio de todos y hasta del gobierno mismo, porque el fracaso en un tema de esta magnitud, será un precio que pagará la sociedad toda, con angustia como la que sienten hoy pacientes y trabajadores, incluidas las demás instituciones, cuando deben pensar hacia donde se precipitará el sistema, si llegara a caer el gigantesco Casmu.

         El sindicato de los médicos creó su centro asistencial, y lo desarrolló por décadas. No es una entidad menor que como otras de ayer al caer  resulte fácil incorporarlas a  otras mayores. Nada, salvo la decana y también enorme Sociedad Española, es tan grande como el Casmu. Su sustitución no es imaginable y su desmembramiento inaceptable. El SMU nació en 1920 y su centro asistencial, el CASMU, en 1935, como iniciativa del Dr. Carlos María Fosalba, aun cuando ya lo había propuesto en 1931 como delegado estudiantil, en el Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay de entonces.

         El gobierno conoce perfectamente la situación, porque entre sus máximas autoridades hay profesionales que prestaron servicios de primera línea en el. Esa ventaja debe ser aprovechada en bien de todos.

         Hoy se expone a su desmembramiento como condición indirecta en su  necesidad, para después, como sucede con los más frágiles cuando quedan solos, perder la protección del colectivo. En un mundo que se desvive por salvar entidades financieras porque es necesario, bien podríamos aprender, que salvar instituciones colectivas de salud y sin fines de lucro, nacidas de la inspiración y el compromiso social, es hoy un deber insoslayable, ante problemas de la vida que nunca habrán de resolver las frías reglas del mercado.

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