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Central sindical con partido
por Gustavo Borsari
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El primero de mayo, día de los trabajadores, los dirigentes de la central sindical uruguaya PIT-CNT se quitaron la careta y desenfadadamente proclamaron su voluntad de trabajar por el triunfo de uno de los partidos políticos: el Frente Amplio.
Así lo proclamó el dirigente de ¡magisterio!, Fernando Pereira: “Hacemos este acto sin complejos, sin dolores de parto. ¡Somos una central de izquierda! No tenemos problema en reconocerlo ni nos escondemos.”
Por su parte, el ¿dirigente sindical o del Partido Comunista?, Juan Castillo dijo que “si los partidos tradicionales acceden al gobierno hasta los consejos de salarios corren peligro.”
Con pronunciamientos de este tipo se ha partidizado definitivamente la central única de trabajadores uruguayos. Haciendo caso omiso a la lucha de muchos años de dirigentes que guardaban sus preferencias partidarias para fuera del movimiento sindical, estos dirigentes han mancillado la acción mediante la cual han accedido a los puestos de dirigencia del PIT-CNT.
Han violentado, también, una vieja tradición uruguaya, cual es la de participar en los gremios de estudiantes o de trabajadores, con la única condición de ser precisamente estudiante o trabajador. Así, muy claramente lo dijo Wilson Ferreira Aldunate en el discurso de la explanada municipal: “Nosotros no vamos a permanecer ajenos a la vida sindical, permitiendo que otra gente controle políticamente los sindicatos. Nosotros nos opondremos terminantemente al afán de introducir compañeros políticos nuestros en la vida sindical cuando no puedan invocar otro título que el de militantes políticos porque al sindicato no se entra ni de blancos, ni de colorados, ni de comunistas, ni de frenteamplistas; al sindicato se entra de ladrillero o de obrero de la construcción... Nosotros queremos la presencia de la gente de nuestro partido en las organizaciones sindicales. En las organizaciones juveniles. En las organizaciones estudiantiles; llevando a todas ellas la idealidad de su partido, porque ese es su esquema de ideas, esa es su conformación espiritual. Pero no hacer política en el sindicato.”
Pero no sólo nosotros lo decimos. El mismo día, dirigentes radicales del movimiento sindical afirmaron con mucha fuerza la desviación en que están incurriendo los dirigentes de la central obrera: “Hay sindicalistas que son más amigos del gobierno que de su gente. Hay que formar un polo de organizaciones para dar la pelea dentro del PIT-CNT”, dijo José Mattos del Correo. Por su parte, Sergio Pereira del sindicato del Taxi trató a los dirigentes de la central de “gorilada sindical, que ejerce el macartismo y el patoterismo”.
A confesión de parte, relevo de pruebas.
Creo que ha llegado el momento de plantearse seriamente si vale la pena la lucha sindical en estas condiciones. El amarillismo con que se maneja la burocracia sindical deja sin espacio a la gente que discrepa con la conducción y que quiere militar para hacer valer sus derechos con relación al trabajo o a los centros de estudio. El valioso y poderoso instrumento queda desvirtuado, desprestigiado y con falta de legitimidad, toda vez que se procede sirviendo a otros principios que no sean las reivindicaciones propias de cada actividad.
Habrá que replantearse el camino y pensar si la central única es el instrumento idóneo y válido en donde dar la lucha. Es un desafío que la Secretaría de Asuntos Sociales (S.A.S.) deberá plantearse más temprano que tarde. La gente espera una respuesta y un camino a seguir.
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