EL
CINISMO Y LA HIPOCRESÍA
-
segunda parte -
Por Pedro Hernández
Se
vive una dependencia enfermiza de la política
partidaria, totalmente contraria al desarrollo de
una economía sólida y a un empresariado
responsable.
Setenta y tres años del partido único
- el del 3 y 2 -, el gran responsable del vaciamiento
de la economía y de la devastación de
los sectores sociales.
Hoy gran parte del aparato productivo, fruto de la
última crisis, ha sido transferido a precio
vil, o está esperando el remate judicial o
sigue severamente endeudado.
Es la reiteración de lo que ha sucedido en
las crisis anteriores que la desmemoria histórica
no nos deja ver.
El modelo económico que el país tiene,
ha subsistido, confiscando recursos al agro - sector
rehén - y a productor perdido y sometiendo
a una degradación cada vez mayor a los sectores
sociales más débiles.
Esto ha permitido distraer de las ineficiencias del
resto de los sectores de la economía.
Es el modelo del ajuste permanente, de refinanciación
en refinanciación, al interior y con el exterior.
Hemos estado aceptando conductas inmorales a lo largo
y a lo ancho del país como cosas "normales",
naturales", en el manejo de esta democracia recortada.
Los postergados sólo tienen derecho al "paternalismo"
del estado- así se sienten dependientes del
3 y 2-, y a las "ayudas" caritativas.
Así los peones rurales - con los peores salarios
- han sido tratados como en un régimen feudal,
donde su bienestar y trato dependió - aún
hoy sucede - de la buena voluntad del patrón.
Peones que nunca pudieron sindicalizarse para defender
sus derechos. En esto coincidieron los grandes propietarios
rurales y los dirigentes del 3 y 2, es que el bajo
salario rural es un subsidio más al modelo
económico. Esto me toca muy de cerca, he nacido
y me he criado en el medio rural, he sido productor
y tengo el triste privilegio de haber presenciado
la marginación social y económica de
la familia del campo - peones, pequeños y medianos
productores- y sentir la indiferencia más absoluta
del 3 y 2 hacia ellos desde la década del 50.
El partido único, no asume que abandonaron
el campo desde 1954 hasta el año 2000, 16 personas
por día y del orden de 1000 productores por
año desde 1960, una verdadera política
de despoblación, un verdadero genocidio rural.
¿Nadie se preguntó por qué en
un país de base agropecuaria sucedía
esto?
Es que otro de los sustentos del modelo de economía
desintegrada ha sido el subsidio al mismo por
la marginación socio económica de los
peones rurales, los pequeños y medianos productores
y sus familias.
Esto lo ignoró - históricamente -
el país urbano, el 3 y 2 , la intelectualidad,
la mayoría de los técnicos y toda la
burotecnocracia.
Es que el modelo sobrevive gracias, entre otras
cosas, a esas condiciones asimétricas entre
los distintos sectores.
Los que han vivido de "arriba" no quieren
hablar de cambiarlo.
Hoy a pesar de la emigración, tenemos 30% de
la población por debajo de la línea
de pobreza, elevado desempleo y subempleo, más
allá de los "encendidos" discursos
optimistas.
No hablemos de la desocupación en los menores
de veinticinco años, que en los varones llega
al 30% y en las mujeres trepa a casi el 40%.
Esto son los grandes temas del país, no
las cortinas de humo, sobre lo que dijo o dejó
de decir sutano o mengano.
Este es el resultado de un modelo económico
que no sirve al país y a su gente.
Estamos en una profunda crisis económica, más
allá de las "soluciones" matemáticas
que proponen los tecnócratas sin tener en cuenta
el desastre social.
Hoy amplios sectores sociales viven en emergencia
aunque no se lo reconozca oficialmente.
Una red de ollas populares, merenderos y todo tipo
de ayudas para dar un plato de comida a miles.
La gente haciendo cola para comer en un país
que tiene el 90% de su territorio apto para sembrar
algo. Esta es la tragedia de un país conducido
por una dictadura política, donde la prioridad
ha sido el acomodo y el beneficio de una clase dirigente
que no le ha importado el daño al mismo, sólo
su supervivencia y el de los sectores que la respaldan.
Las personas humilladas en su dignidad, porque no
tienen un trabajo, para poder comer y atender la familia,
mientras el oficialismo habla de que estamos creciendo
y nuevamente se postulan ufanos los "mismos".
Nadie está contabilizando el daño físico
e intelectual a los niños por mala o escasa
atención nutricional- desde el vientre de la
madre - y sanitaria y sus repercusiones sociales futuras.
Hay miles que nacieron postergados - intelectualmente
- y que no podrán recuperarse.
Muchos seminarios, gráficas, estadísticas,
talleres y discursos. Los temas en los medios están
una y otra vez, los "mismos" hablando de
lo "mismo".
Nadie está contabilizando en su verdadero impacto
social, que el 50% de los niños nace en hogares
pobres o por debajo de la línea de pobreza.
Nadie está contabilizando el aumento de los
cuadros depresivos y de suicidios.
Nadie está contabilizando la angustia por la
pérdida de trabajo a una edad que no es fácil
conseguir otro ni poder emigrar.
Nadie está contabilizando la angustia de un
padre que no tiene como alimentar a sus hijos.
Pero los candidatos del 3 y 2 ofrecen hoy hacer lo
que no han hecho en los setenta y tres años
que llevan en el poder.
Estamos frente a una dirigencia - del 3 y 2 - cínica
que parece no tener límites éticos,
con tal de mantenerse en el poder. Acude a la oratoria
discursiva y al disfraz mediático en el marco
de un país desinformado.
El partido único no está asumiendo la
canibalización social, empleadores versus empleados,
trabajadores en negro, tercerizaciones al margen de
la ley, etc, etc.
En la defensa del modelo se han creado nuevas "figuras",
devaluando el cumplimiento de la legislación
laboral y bajando costos de la economía con
el deterioro de la calidad de vida para miles de familias.
Este es el resultado - lógico a través
de la historia - del manejo de una dictadura política
en el marco de un modelo económico desintegrado
que le es funcional.
Este modelo economicista en el que todo se reduce
a números o resultados utilizables electoralmente
es el que hay que cambiar, es el que le ha cerrado
históricamente el paso al país "para
todos"sirviendo solo a una minoría.
Hay que comenzar a recorrer un modelo de economía
integrada, que tiene más de cincuenta años
de atraso, que permita distribuir equitativamente
los esfuerzos y la riqueza para un nuevo Uruguay.
Los tecnócratas lo reducen todo a cifras,
de las responsabilidades nadie dice nada, ya que todos
son responsables por omisión o por comisión.
Hablan de la crisis de la seguridad social y dicen,
ésta se lleva 52% de los recursos fiscales.
Nada dicen del clientelismo de la década del
sesenta, jubilaciones por recomendación partidaria,
préstamos de sus recursos en pesos, - que la
inflación devaluó -, en esos juegos
del clientelismo del 3 y 2 se vació la seguridad
social.
Pero volvamos a la memoria histórica, Eliseo
Salvador Porta en su libro "Que es la revolución"
escribía:
Una de las "conquistas" de que más
orgullo se siente en el Uruguay es, el de su legislación
sobre trabajo y Previsión Social. Precisamente
hay un Ministerio y un Banco, respectivamente, con
tales nombres.
El sistema de Seguridad social sigue siendo presentado
como "avanzado" por los oradores preelectorales
y por cierta prensa.
Pero veamos lo que dijo al respecto el 10 de octubre
de este año de 1968, en la Cámara de
representantes, el Ministro de Trabajo Dr. Espíndola:
"El sistema de seguridad social del Uruguay está
tocando fondo. No quiero ser alarmista al extremo;
pero creo que es mi deber, como uruguayo y como hombre
que ha vivido estos problemas ,y los está viviendo
diariamente, como si fueran propios, llamar la atención
de los parlamentarios de mi país acerca de
esta realidad. Repito que el problema de la previsión
social está tocando fondo y si continuamos
en esta posición errónea que llevamos,
irremediablemente nos conducirá a una especie
de catástrofe social" (Pág.121
del Repartido) y agregó:
"Sentimos como este edificio empieza a agrietarse
y tememos que se nos venga abajo.
No sabemos que repartimos porque no sabemos que es
lo que tenemos y no podemos repartir lo que no hay,
lo que no se produce. En realidad, estamos repartiendo
miseria. Esto es lo cierto: en las clases más
bajas en los estratos más pobres, estamos repartiendo
miseria, dolor, angustia y desesperanza. Y esto no
es un sistema de seguridad social". (Pág.
123).
Acaba de hablar el Ministro de uno de uno de los
países de América Latina que pasa por
estar a la cabeza en materia de seguridad social.
Esto
muestra con claridad donde comenzó el deterioro
de la seguridad social.
Todo lo que se dice es una verdad a medias, así
el partido único, llevó adelante el
regimén de las Afaps atendiendo las exigencias
del FMI y BM.
Seguimos hablando del costo de la misma descontestualizado
de la verdad histórica.
La descontestualización histórica es
una de las causas centrales de porque seguimos hablando
de lo "mismo" y votando lo "mismo".
Así el pais es desinformado y la gente cree
que cada acontecimiento nunca antes sucedió.
Por eso las crisis se reiteran y las responsabilidades
se diluyen permitiendo al modelo maquillarse y seguir
pidiendo el apoyo para "cambiar".
Sino fuera trágico por su impacto social, sería
el mejor espectáculo de diversión que
podríamos exportar.
Los gobernantes tienen que ser auténticos servidores
del pueblo y la información debe ser cristalina
para evitar los "canibalismos", que lucran
con los más débiles.
No como hasta ahora en que los gobernantes gastan
sus fuerzas en demostrar que la realidad es como ellos
la ven y no como la que vive la mayoría del
pueblo.
Los defensores del modelo hablan de la mejora de la
macroeconomía, cuya explicación es la
devaluación y la mejora de los precios internacionales,
no la del discurso que se quiere hacer creer.
La devaluación es una medida tomada ante la
crisis bancaria del 2002, no olvidar desmemoriados
que la adecuación cambiaria se reclamó
toda la década del 90 ante la destrucción
del aparato productivo - por el atraso cambiario -
y no se dio por los mismos - el 3 y 2 - que dirigen
hoy los destinos del país. En un claro convencimiento
de una población desinformada y con memoria
histórica débil, el ex presidente que
se postuló nuevamente decía que con
él se vivió mejor. No aclara que esa
mejoría consumista, fue pagada con la pérdida
de miles de puestos de trabajo en la industria - cierre
de fábricas - y la ruina de miles de productores
que hoy - los que quedan en el campo - siguen buscando
solución al endeudamiento.
No sigamos con las mentiras que hay mucho dolor.
Como la política tributaria no ha cambiado,
pasará mucho tiempo antes de que le lleguen
los efectos de la recuperación a los sectores
más sumergidos y la distribución de
la riqueza seguirá empeorando.
Este
es otro brutal ejemplo de una economía
desintegrada que frente a una crisis social,
los que más tienen siguen siendo los más
protegidos.
En
un modelo integrado, la crisis del país debe
ser atendida por todos, cada uno en función
de sus fuerzas, en un justo equilibrio del reparto
de las cargas, no como ha sido históricamente.
Es la integración interna del país la
que apuntalará un crecimiento sostenido y potenciará
la integración hacia la región y hacia
el mundo.
Pero los tecnócratas - del modelo - sólo
hablan del recorte de gastos, la vieja receta y culpan
por la crisis a causas externas, la aftosa, el clima,
etc.
Es la irresponsabilidad sin límites, ayer los
tecnócratas - ufanos - nos decían que
la renta per capita era de alrededor de seis mil dólares
y hoy en un corto plazo es la mitad, hay un hecho
que rompe los ojos, ayer no éramos tan ricos
como nos decían.
Nadie dice o explica que los promedios esconden diferencias
brutales de más de 14 a 1 entre los extremos
más pobre y más rico. Si habrá
que leer con cuidado los números estadísticos,
si faltará la información calificada
a la población. Una economía con desinformados
tiene el recorrido de la nuestra y los dirigentes
pueden seguir encubriendo la realidad.
Con estos "manejos" de la economía
nos siguen endeudando y los organismos internacionales-grandes
responsables- aceptan los disfraces de la realidad.
Y en esos juegos venimos transitando desde que firmamos
la primera carta intención con el F.M.I allá
por 1959.
¿Hasta cuándo la hipocresía y
el cinismo de los dirigentes del 3 y 2 podrán
seguir eludiendo su responsabilidad y negando la magnitud
de esta encrucijada en la que se ha colocado al país?.
¿Hasta cuándo van a seguir proponiendo
"soluciones" como si ellos no hubieran estado
en el país?.
¿Van a seguir descalificando a la oposición,
culpando a la crisis argentina, a la devaluación
en Brasil, al clima y al terrorismo como las causas
del Uruguay de hoy?.
Deben asumir que en 1964 estaba el diagnóstico
de la CIDE y con este se elaboró un plan de
desarrollo - terminado en 1966 - para sacar al país
del estancamiento y la crisis social que los números
mostraban. Nada hicieron, siguieron defendiendo los
mismos intereses económicos y partidarios.
Por supuesto que la impunidad del 3 y 2 se ejercía
con comodidad, la oposición no preocupaba,
más del 90% de los votos eran del partido único,
se la podía ignorar. Tuvieron el poder absoluto,
pero prevalecieron las disputas internas por cuotas
de poder y el reparto de cargos, el destino del país
no preocupaba. Hoy los "mismos" nos proponen
resolver los mismos problemas más agravados.
¿Es racional que les creamos?.
Pero la oposición también debe asumir
la responsabilidad de que su discurso muchas veces
ideologizado y sectorizado, buscando alguna vez copiar
soluciones de afuera o dividiéndose e ignorando
que el país es uno, está también
afectada por la visión del país urbano
y no ha tomado nota del modelo de economía
desintegrada.
En un contexto más amplio, Carlos Quijano escribía
en cuadernos de Marcha julio-agosto de 1980 entre
otros conceptos lo siguiente:
Reconozcámoslo.
Hemos cometido muchos errores. Hemos construido utopías
vanas. Hemos dilapidado muchas reservas que nos habían
sido confiadas. Hemos hecho uso y abuso del triunfalismo
retórico y de ideologías rancias. Consignas
y esquemas nos han eximido de reflexionar. Ahí
está nuestra triste América del Sur,
que perdimos y a la que no hemos sido capaces de reconquistar.
Lo primero es lo primero. Lo primero es hundirse en
la tenebrosa realidad de nuestra tierra para conocerla
y comprenderla y transformarla. A problemas concretos,
soluciones concretas. Una táctica, una estrategia
y también ¿por qué no?, una teoría,
propias, sin olvidar las experiencias de otros que,
a fin de cuentas, sólo son eso, experiencias
y nunca modelos.
Por donde hemos andado no está el camino.
Estas
palabras son para los que tengan la grandeza de asumir,
sólo ellos podrán aportar al país
que tantos han soñado.
La debilidad dialéctica deber ser asumida,
para mejorar y profundizar el discurso del cambio,
es al país al que tenemos que ayudar, muy por
encima de los intereses partidarios y sectoriales.
Nos es creyendo que la solución a los problemas
está en administrar mejor y más honestamente
que el 3 y 2, que con ser importante no alcanza.
El país necesita urgente una señal
política de un cambio de rumbo, que tiene que
ser claro y acorde a nuestra realidad.
Es
el modelo funcional al 3 y 2 lo que hay que cambiar,
esto es pasar de una economía desintegrada
a una integrada y sepultar el clientelismo.
Somos
pequeños pero tenemos derecho a vivir- decía
Quijano- y yo agrego a vivir todos bien.
Rompe los ojos que las asimetrías sociales
son fruto del fatalismo aceptado por los dirigentes
y buena parte de la sociedad - por distintos intereses
y motivos - desde el fondo de la historia, que beneficia
a unos pocos.
Si un modelo económico no es capaz de satisfacer
las necesidades básicas de toda la sociedad,
el modelo no sirve y hay que cambiarlo.
Un modelo económico que favorece a las minorías
no es novedad en el mundo - es el que predomina en
los manuales -, la novedad es lo contrario.
La
oposición debe apoyarse en las grandes líneas
del pensamiento Artiguista para crear un proyecto
auténticamente Nacional, acorde a nuestra realidad,
a nuestros intereses y no al que nos quieren imponer
los servidores de otros, ajenos a los del país.
El país debe construir una conducta republicana
de servicio, sustituyendo la corrupción y corruptela
del clientelismo que abarca en mayor o menor medida
todos los órganos del estado y al país
en general, esa es la responsabilidad histórica
de la oposición.
Hay que desterrar el nefasto tráfico de influencias
político partidarias, esto implica un cambio
cultural en la forma de ver al país.
Hay que crear una conciencia del respeto por el trabajo
y de que este redundará en beneficio de todos
y no de unos pocos.
Los temas deben ser estudiados en el marco de una
visión país, con la máxima cristalinidad,
la sociedad civil debe ser un actor relevante y vigilante
en el marco de la más amplia información
calificada.
No podemos seguir "opinando" sin los elementos
necesarios o en función de intereses partidarios
o económicos.
Esta tarea arranca en los gobernantes y debe ser fortalecida
por los actores sociales,
debemos terminar con los hombres providenciales, "
que todo lo saben".
Es lamentable seguir escuchando a muchos tecnócratas,
y sus alumnos, que en la década del 60 no le
dieron soluciones a los problemas que hoy nos siguen
conmoviendo.
Ahora se felicitan por los nuevos disfraces de los
organismos de crédito, BID, FMI, BM, que hablan
de la necesidad de introducir la ética en la
economía.
Esto es una bofetada a millones de pobres perjudicados
por las políticas seguidas.
Hablan de la ética, pero nada dicen de cambiar
profundamente la distribución de la riqueza,
sin la cual solo seguiremos apuntalando al sistema
y la degradación social y ambiental.
La realidad es que los profundos problemas estructurales
se siguen disfrazando de la manera más cínica
y con total desprecio por los miles de marginados
que siguen aumentando más allá de los
discursos.
El clientelismo - club político mediante -
que llenó las oficinas y entes del estado para
comprar votos y esconder la desocupación fruto
del estancamiento de la economía, no reparó
en el daño ético y moral hecho al país,
estamos hablando de la década del 50 y 60.
Oficinas públicas con empleados sobrantes,
que ni silla tenían en muchos lugares.
Esto lo aceptó la sociedad y los grupos económicos
que siempre lucraron con este manejo del 3 y 2.
Esa deshonestidad que se estaba promoviendo es
la que hoy pesa sobre el país todo.
Esta es la "cultura" que instaló
en la sociedad el manejo del 3 y 2.
La "cultura" del clientelismo con los dineros
públicos, la decadencia ética y moral
estaba instalada, no nos rasguemos las vestiduras
hoy.
La
ciudadanía se acostumbró a pedir favores,
no a reclamar sus derechos, gracias al "soborno"
del 3 y 2 a partir de la institución "club
político".
Por eso es muy lamentable, cuando la gente agradece
a tal o cual político, ministro, presidente,
etc, el arreglo de un servicio público, la
adjudicación de viviendas, como un favor que
este le hace- con los dineros de todos - eso degrada
al político y devalúa la conducta cívica
del ciudadano.
Eso fue tolerado y muchas veces festejado como una
viveza criolla más, Quijano lo denunció
como un costo que pagarían las generaciones
futuras, es lo que estamos viviendo hoy.
Decimos una vez más, esta conducta es la
que tiene que ser erradicada del país si pretendemos
tener una economía estable y un país
más equitativo.
Reitero y reiteraré, esa conducta inmoralizó
a toda la sociedad.
Por eso insisto y me reitero, todos de alguna manera
- no en la misma medida - somos responsables de la
autodestrucción del país.
Se le vendió a la gente que el estado no se
"fundía", que el estado siempre paga,
es más, muchas veces escuchamos decir; "si
serán buenas las empresas públicas"
que ni manejadas así se funden.
Pero hoy asistimos a la realidad de lo que hicimos
mal, de que el mundo cambió y nosotros seguimos
con nuestros pequeños juegos del acomodo que
nunca terminan.
A pesar de que en los sesenta los síntomas
de la crisis eran muy notorios - está el diagnóstico
de la CIDE para corroborarlo - el partido único,
prefirió ignorarlo, le cabe el deshonor
de haber saqueado al país en beneficio de unos
pocos.
O asumimos el Uruguay real de los últimos 50
años o seguiremos discutiendo y autodestruyéndonos,
no es solamente un problema de la economía,
sino de algo más importante, la ética,
la moral y la política.
Nos hemos reído - en el boliche - de nuestras
propias inmoralidades, acomodo de mengano por sutano
etc, pero hemos seguido votando a los "mismos"
que criticamos.
Hoy inventamos otra expresión para esquivar
los problemas y se dice; el país está
sobre diagnosticado, falso, los diagnósticos
que se han hecho no han tenido en cuenta el modelo
económico desintegrado y el real manejo del
país por el partido único, por
tanto no son tales sino una caricatura de la realidad.
¿O vamos a ignorar la destrucción de
empresas y proyectos en cada en cada una de las crisis?.
Nosotros tenemos crisis económicas en un
país que no tiene políticas, esa es
la gran diferencia con las crisis - ciclos -
que sucede en las economías desarrolladas.
Por tanto la discusión de nuestras crisis
sin atender ese aspecto es irrelevante y muestra el
manejo demagógico y partidario de las mismas,
así no hay salida.
La principal riqueza del país ha sido y sigue
siendo hoy, - por desidia del 3 y 2 - _la agropecuaria,
hoy el agro no debería ser noticia - como problema
- y sí otros sectores de la economía.
Pero a pesar de ese regalo de territorio que nos tocó
en suerte, las últimas decisiones políticas
importantes hacia el campo terminaron con la creación
del Instituto Nacional de Colonización enero
de 1948 y el informe y recomendaciones de la misión
enviada a fines de la década del cuarenta a
N. Zelandia, Australia, EE.UU. y Europa. Recomendaciones
que se ignoraron, dando paso desde ya a las directivas
del Banco Mundial que financió el primer Plan
Agropecuario.
Después parches sobre parches para superar
la coyuntura y un sometimiento cada vez mayor a los
organismos financieros internacionales.
Queda demostrado por lo obvio, que a partir del
club político no se puede construir un país
y eso es lo que ha sucedido en Uruguay, lamentablemente.
En dictadura cualquiera sea el tenor no hay desarrollo
sustentable y equidad social y esto es lo que le sucedió
al Uruguay que desde 1931 es conducido - con todos
los disfraces posibles - por la dictadura política
del partido único, el del 3 y 2.
Se siguen implementando proyectos productivos descolgados
de una política nacional y de ahí su
corta vida.
El partido único está empeñado
en mantener el poder y por eso se clama por los inversores
extranjeros, para ellos privilegios que se negaron
y se niegan a los nacionales.
Somos un país cuya economía se desarrolla
según el interés de unos pocos grupos,
en íntima relación con los partidos
del 3 y 2.
Vale la pena recordar la época en que la lana
condicionaba la política económica del
país, lana que acaparaban los barraqueros y
grandes productores. No pocas veces exigieron y obtuvieron
políticas cambiarias acorde a sus intereses
y el gobierno de turno se las dio porque necesitaba
las divisas.
Más vale que leamos de apuro nuestra real
historia para no seguir haciendo el ridículo.
El país ha despilfarrado enormes sumas sacadas
al campo a través de las diferencias de cambio
y las detracciones, unos 1100 Millones de pesos entre
1937 y 1960
El Dr.Carlos Quijano en Marcha el 7 de Abril de
1961, se preguntaba:
¿Qué hicimos con tan ingente suma? ¿En
que la empleamos? En subsidiar al consumo, en lugar
de subsidiar la producción. En abaratar los
precios de la leche o de la carne en Montevideo, con
prescindencia de la campaña; en reducir el
costo del pan o las tarifas de la Usina; en cubrir
los déficit de los ferrocarriles. ¿Por
qué el subsidio al consumo y no el empleo en
la inversión productiva y planificada?
La respuesta es obvia. Por miopía y también
por demagogia, que es, en definitiva una forma de
miopía. La inversión útil rinde
en el tiempo; el subsidio al consumo se traduce de
inmediato en una baja que se cree sustancial y también,
puede que con ingenuidad, rendidora de votos. Más
adelante agregaba: Las sumas que el país
despilfarra, por falta de una aplicación juiciosa
de sus recursos, son enormes. Atentos al consumo hemos
abandonado totalmente la inversión y muchas
veces cuando invertimos, no invertimos bien. Cada
peso que se utiliza mal, es un peso robado al país.
Y el abuso de los consumos es un tóxico peligroso.
Nos ha dado y todavía les sigue dando a algunos,
la ilusión de la prosperidad. Pero es una ilusión
que ya está a punto de desvanecerse.
Palabras que hoy tienen plena vigencia.
Acotamos, ya en 1962 la situación económica
y social era más que preocupante, vivimos incrédulos
de cómo la dirigencia política en el
poder seguía con los mismos juegos del clientelismo.
Toda la década del sesenta vivió el
esfuerzo de muchos por cambiar desde adentro los partidos
del 3 y 2. Todos fueron frustrados. El partido único
pudo hacer los cambios y nos los hizo, prefirió
seguir defendiendo los mismos intereses y mantener
el poder. Hoy siguen en lo mismo, eludiendo la responsabilidad
histórica escudados en la desmemoria.
Queda claro que de lejos vienen nuestros problemas
y es el manejo de la dictadura política del
3 y 2 el gran responsable de esta perpetuidad, vehiculizada
a través de un modelo económico desintegrado.
Sin democracia plena y un modelo económico
integrado - sin corporativismos - no hay desarrollo
sustentable ni justicia social posible.
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Julio de 2004