TELEFONÍA
por Graciela Vera
Periodista
Independiente
Recordemos
las discusiones que los uruguayos tuvimos una vez sobre si era
bueno privatizar ANTEL, nuestra compañía estatal
de teléfonos.
Como principal
comprador aparecía Telefónica de España
con el nombre que la compañía adquiriera en América.
Varios países
privatizaron sus telecomunicaciones. También lo hizo
Argentina con una empresa filiar de Telefónica y lo cierto
es que los hermanos del otro lado del Plata no están
ni medianamente conformes con la privatización que aceptó
su gobierno.
Bueno, aquí
el que no la aceptó no fue el gobierno, que había
dado, como padre de una novia muy codiciada, el SI a un pretendiente
que después de todo no entregaba más que un anillo
de oro de baja ley.
Los uruguayos
suelen ser inteligentes, lamentablemente yo no siempre puedo
incluirme en ese parámetro; pero lo cierto es que aquella
vez, los que se opusieron deben de haber estado más asesorados
de lo que parecía, o poseer el don de vaticinar el futuro.
Es un hecho
que la telefonía uruguaya es de las más caras
del mundo, pero la verdad es que la telefonía en esta
otra parte del globo no deja de ser un maquiavélico negociado
en el que los usuarios, más que clientes somos rehenes.
Ahora me ha
tocado la mala suerte de ser usuaria de Telefónica en
España. La compañía primitiva, la madre
de todas las que con similares siglas andan por el mundo y la
que si los uruguayos no hubieran votado en contra, tendría
adquirida la mayoría de las acciones de ANTEL.
Aquí,
en la madre patria o patria madre, las comunicaciones no están
monopolizadas y por lo tanto, en teoría los usuarios
podríamos elegir a nuestro proveedor entre los que mayores
y mejores beneficios nos ofrezcan y, por ley de reciente aprobación,
ninguna compañía podría forzar a sus clientes
a permanecer con ella si éstos solicitan la portabilidad
(cambio de proveedor).
Sin embargo
debo reconocer que de la teoría a la práctica
hay un largo paso a dar y en este tema en particular, mucho
mayor aún.
Pactar un
servicio se hace con toda facilidad.
No es necesario
firmar documentos; cuando quieres contratar por teléfono,
la grabación autorizada de una serie de preguntas dirigidas
a consentir el servicio resulta ser, para las compañías
ofertantes, el único y suficiente requisito.
Una práctica
de fácil captación que no ponen al servicio del
cliente cuando éste desea darse de baja.
Para muchas
compañías resulta una rutina común mantener
de rehén al usufructuario. Telefónica debería
dar el ejemplo en contrario pero los resultados son totalmente
antagónicos con la necesidad del justo proceder.
Las altas
son rapidísimamente atendidas, las bajas son concienzudamente
bombardeadas.
Y si en lugar
de una baja se trata de una portabilidad entonces la competencia
borra todo viso de gallardía y el rehén pasa a
las mazmorras y a un degradante manoseo de sus derechos.
Ahora, y a
pesar que las facturas de ANTEL me hacían lagrimear cada
mes cuando las encontraba en el buzón, no puedo menos
que añorar aquellas largas colas para pagar.
¿Seguirá
siendo Uruguay un país donde la gente sufridamente hace
cola para pagar?
Es algo que
después averiguaré. Ahora estoy recordando otras
colas, número en mano para ser atendida en las oficinas
de ANTEL en su sede junto al Banco Hipotecario.
Yo no llegué
a conocer el nuevo edificio del organismo y debo conformarme
con recordar apenas los cimientos de la majestuosa y controvertida
Torre de las Comunicaciones, pero ¡que placer ver cara
a cara a nuestro interlocutor y poder saber si realmente nos
está prestando la atención que como clientes demandamos
y merecemos!

La Administración
Nacional de Telefonía
ANTEL, monopolizando las
comunicaciones en Uruguay ha llegado a todos los rincones del
país, haciendo del mismo un referente internacional.
Uruguay se
encuentra entre los primeros países del mundo que han
utilizado el invento de Bell.
Tres años
después de haber sido inventado el teléfono, un
16 de febrero de 1878 en Uruguay se realizaba la primera llamada
telefónica.
En el principio
de su explotación los servicios de telecomunicaciones
estuvieron a cargo de varias empresas privadas.
Hasta 1888
funcionaron en forma paralela la compañía inglesa
´'Goger Bell', nombre de uso popular de 'The River Plate
Telephone and Electric Light Company' y la 'Compañía
Telefónica La Uruguaya S.A.'
Les sucede
la 'Compañía Telefónica de Montevideo Ltda'
conocida comúnmente como 'Montelco', que compró
los derechos de las dos anteriores.
Debería
no obstante, aguardarse hasta 1896 para vislumbrar las primeras
incidencias del gobierno en el control de las telecomunicaciones:
la creación de una superintendencia de la Dirección
General de Correos, Telégrafos y redes telefónicas
del país.
En 1915 se
crea la Administración General de Correos, Telégrafos
y Teléfonos estableciéndose el monopolio estatal
para las telecomunicaciones.
En 1931 se
funda la Administración de UTE (Usinas y Teléfonos
del Estado) que se haría cargo del monopolio de las telecomunicaciones
hasta que en 1971 se crea ANTEL.
Desde sus
inicios la nueva empresa del Estado se trazó como meta
una permanente modernización que comenzó a hacerse
efectiva cuando inmediatamente a su fundación inició
el desarrollo del sistema de enlaces por Microondas.
Cuando las
centrales manuales se cambiaron por nuevas centrales automáticas
Uruguay dio un paso muy importante en una de las principales
áreas, para sustentar su desarrollo económico
y social.
Sería
en 1978 cuando quedaría habilitado el telediscado entre
Colonia y Buenos Aires, que poco después se extendería
a todo el tráfico internacional.
En 1989 se
digitalizaba Montevideo y en 1991 comenzaba a desarrollarse
entre ésta, Maldonado y Punta del Este la telefonía
celular móvil por banda B y en 1994 lo hacía por
la banda A, a través de Ancel. La creciente demanda de
telefonía básica en el área rural pasó
a ser competencia de Ruralcel.
Tres años
más tarde quedaba completado el circuito de digitalización
del país y Uruguay se convertía en el primer país
de toda América, incluidos los Estados Unidos, cien por
ciento digitalizado.
UruguayNet,
una red de telecomunicaciones que permite el acceso uniforme
en todo el país se instaura en el mismo año, y
en ese año se coloca la Piedra Fundamental de la Torre
de las Comunicaciones, un complejo arquitectónico de
vanguardia, obra del arquitecto Carlos Ott.
La construcción
de la Torre de las Comunicaciones fue duramente criticada por
quienes consideraron que el país no estaba en condiciones
de darse el lujo de tener un edificio de tal magnitud como sede
de uno de sus organismos.
Será
a partir del último año del pasado siglo cuando
la empresa consolide su crecimiento al plantarse firmemente
ante la competencia dando lugar a la creación de ANTELDATA,
cuya finalidad es, entre otros aspectos, la comercialización
y prestación de servicios de red de datos, accesos a
Internet y redes IP.
En el año
2003 Uruguay vuelve a la vanguardia tecnológica nuevamente
de manos de su empresa de telecomunicaciones.
En esta ocasión
es desde el área de la telefonía celular y corresponde
a ANCEL al incorporarse al sistema GSM (Global System for Mobile
Communications), la más avanzada tecnología y
la más utilizada en todo el mundo.
En el mismo
año con redes GSM/GPRS pasa a brindar acceso a datos
a través de la tecnología móvil e internet,
a las áreas rurales. En el 2004 se incorporan los servicios
Wi-Fi y EDGE para la trasmisión inalámbrica de
datos e internet de alta velocidad.
MIRANDO
HACIA FUERA
DE LAS FRONTERAS
Algunos países
cuentan con este servicio, no son muchos, por eso Uruguay está
nuevamente en primera línea y otra vez lo hace de manos
de su empresa de telecomunicaciones.
En primera
instancia los beneficiarios son los uruguayos que desde EEUU
o España deseen contratar un servicio con numeración
uruguaya para recibir llamadas de familiares y amigos al costo
de una llamada local o de larga distancia nacional, brindando
además una serie de facilidades para la efectividad del
trato.
Información
documental recabada en la página oficial de Antel.
Desde
Almería, en el sur del norte, 16 septiembre 2005