|
|
|
|
por Graciela Vera
Periodista independiente
|
| |
|
|
El sonido del hielo resquebrajándose; el espectáculo de un gigantesco trozo cayendo; las olas nacidas de la hecatombe que las cámaras transforman en atractivo turístico para millones de ojos sedientos de emociones fuertes, es también el grito del hielo llamándonos a reflexionar.
El espectáculo que nos regaló en el 2004 el glaciar argentino Perito Moreno era una escenografía anunciada desde que el gigante blanco había comenzado a avanzar incontrolable hacia la costa.
En octubre del año 2003 el hielo había iniciado su avance cerrando el paso a las aguas que escurren por el Brazo Rico hacia el Canal de los Témpanos.
Todos esperaban el desenlace que llegó finalmente el domingo 14 de marzo (buen día para una actividad turística) cuando la pared del glaciar no resistió más el empuje de las aguas y durante varios días, grandes bloques de hielo azulado estuvieron cayendo hasta que parte del glaciar se derrumbó en medio de un gran estruendo.
Una representación de la naturaleza que volverá a repetirse periódicamente y en éste caso en particular, en la que comparten el libreto, tanto el calentamiento global como las mismas corrientes internas del glaciar.
Una puesta en escena estelar si no estuviera estrechamente ligada a otras muchas que han dejado de sorprender para convertirse en la preocupación de un número cada vez más concientizado de personas.
El grito del hielo tiene mucho que ver con el Cambio Climático y éste, si hasta ayer preocupaba, hoy asusta.
Durante décadas hemos vivido como los avestruces, metiendo la cabeza bajo tierra cuando algo nos molestaba; quizás hoy día haya muchos que prefieran continuar con ese modo de no enfrentar la vida, porque por primera vez tomamos conciencia de que la naturaleza ya no es un entorno más o menos agradable, sino nuestra propia vida.
Podemos cerrar los ojos, pero igual oiremos y si oímos querremos hablar y para hablar deberemos ver de qué.
No quedan más alternativas: o abrimos los ojos, o metemos la cabeza nuevamente bajo tierra para ni ver, ni oír ni decir.
¿LLEGÓ EL MOMENTO DE SENTIR MIEDO?
Las situaciones son claras. Desde 1995 al año 2006 se han contabilizado 11 de los 12 años más calientes medidos instrumentalmente y, según el Dr. Edmundo de Alba*1, aunque ‘con una varita mágica lográramos parar de emitir gases que causen el calentamiento global, igual la temperatura seguirá aumentando en una proporción de 0,1 grado centígrado por cada década’.
Aunque la información científica no suele ser totalmente digerida por el común de la población, basta con dar ejemplos simples y constatados para entender el problema.
Desde la era glaciar hasta la era industrial han transcurrido más de 10.000 años y en todo ese periodo, la temperatura de la Tierra aumentó 5 grados. En nuestro tiempo, desde mediados del siglo pasado la temperatura ya aumentó 1 grado y se cree que alcanzara los 5 grados en menos de 200 años.
El Dr. de Alba sostiene que de mantenerse este ritmo de incremento de la temperatura se producirá el aumento del nivel de los mares entre 9 y 88 centímetros. Un impacto sobre las costas, los accesos al agua, los ecosistemas, que repercutirá en la alimentación y la salud humana.
El experto asegura que el 30% de las especies animales está en gran riesgo de extinción. Se trata de un problema que ya está y cuyos impactos son irreversibles.
Señala también que es necesaria la adaptación para afrontar los procesos del calentamiento global ‘que ya es inevitable debido a las emisiones pasadas’; y destaca que existe una amplia gama de opciones de adaptación entre las que no debe ponerse en saco roto la de un desarrollo sostenible que pueda reducir la vulnerabilidad al cambio climático.
¿CÓMO SE VERÁ EL PLANETA TIERRA SIN HIELOS?
El principal factor del pronosticado aumento de los mares será el deshielo de los glaciares y de las capas de hielo.
Estudios realizados por científicos del Instituto de Investigaciones Árticas y Alpinas de la Universidad de Colorado han concluido en que la contribución de los glaciares y capas de hielo será mayor, en lo que refiere al aumento de los océanos, que la del deshielo de las plataformas heladas de Groenlandia y la Antártida y, resultando más apocalípticos que el Dr. de Alba, éstos anuncian para finales del actual siglo un crecimiento de los océanos de entre 10 y 22 centímetros.
El Dr. Robert Anderson, científico del Instituto aseguró que "Aunque se trata de un proceso complejo y dinámico y no parecería ser resultado directo del calentamiento global, es probable que el clima actúe como desencadenante", mientras que Mark Meier, profesor del mismo Instituto advirtió que los glaciares y capas de hielo contribuyen con alrededor del 60 por ciento del hielo que se vierte en los océanos y este ritmo se ha acelerado de manera considerable en la última década.
Sin duda en un futuro no muy lejano el contorno de los continentes variará mucho y deberemos dibujar nuevos mapas también internos.
Tan solo 30 centímetros de aumento en el nivel marino significarán la pérdida de unos 30 metros de litoral y cerca de cien millones de personas viven a apenas un metro sobre el nivel del mar. ¿Estamos preparados para afrontar el reto?
¿Pensamos en futuro o en presente?
¿Qué está pasando hoy día?
Dicen que para muestra es suficiente un botón.
Pues tomemos algunos pocos ejemplos de aquí y otros de allá y… compremos botas para agua.
PERÚ
El Quelccaya, el glaciar tropical más grande del mundo situado en los Andes Peruanos cerca de Cusco, retrocede una media de 60 metros anuales y está sufriendo la mayor disminución en cinco mil años.
En los últimos treinta años podemos tener dos etapas bien diferenciadas de su decrecimiento: en los primeros 15 el glaciar retrocedió a razón de seis metros por año pero en los últimos 15 el deshielo se ha acelerado hasta alcanzar un retroceso de 60 metros y a este ritmo no tardará en desaparecer.
La situación es muy grave ya que directamente afectará el suministro de agua potable del 70 por ciento de la población del país y en este aspecto se estima que en menos de una década Perú enfrentará una difícil crisis.
MÉXICO
En México quedan sólo dos campos de glaciares que pertenecen a los llamados glaciares tropicales. Uno es el Iztaccihuatl y el otro el Citlatepetl y ambos tienen un pronóstico poco halagüeño: podrían desaparecer en pocas décadas.
El primero, un volcán inactivo y una de las dos cumbres blancas que se alcanzan a ver desde la ciudad de México ha perdido más del 70 por ciento de su superficie desde 1960.
Tanto el Iztaccihuatl como el Citlatepetl fueron cantados en leyendas aztecas sobre el amor perdido y el dios serpiente. Leyendas que sólo quedarán en papel porque no tendrán la imagen de los lugares que les dieron orígenes.
Los glaciares tropicales se derriten aceleradamente y éstos de México podrían desaparecer en unos veinte años reduciendo drásticamente el agua potable de la que dispone la población y su capacidad de producir energía.
NORUEGA
Recientemente un trozo del glaciar Hornbreen en el ártico noruego, cayó provocando una enorme ola que hirió a varias personas que disfrutaban de la vista del glaciar en un buque de turismo.
Muchos otros glaciares se parten diariamente y caen al mar pero éste tuvo una gran repercusión periodística porque fue presenciado y sobrellevado por un grupo importante de turistas británicos que sufrieron el colosal impacto de la ola provocada por el desprendimiento e hirió de importancia a 18 de ellos. importante de turistas británicos que sufrieron el colosal impacto de la ola provocada por el desprendimiento e hirió de importancia a 18 de ellos.
KENIA y más
Casi el 80 por ciento de los hielos del Monte Kilamajaro en Kenia ya han desaparecido y sufren cambios importantes los glaciares de Montana, Canadá, Bolivia, Colombia y toda la Patagonia… en fin, deberíamos extendernos por todo el planeta pero como dijimos, para muestra bastan unos pocos botones.
SE DERRITE EL TECHO DEL MUNDO
Podríamos extendernos con otros ejemplos pero ¡Qué podemos agregar ante el hecho de que se derrite el techo del mundo.
El deshielo de las nieves del Himalaya ha provocado graves inundaciones debido a que sus glaciares se han derretido un 7 por ciento cada año durante las últimas cuatro décadas formando un río y unos cincuenta lagos entre las montañas del oeste de China.
Los glaciares del Monte Everest, el más alto del planeta se están derritiendo rápidamente y ello amenaza el equilibrio de los acuíferos mundiales.
China dio el alerta destacando que el crecimiento de las zonas de deshielo significa que habrá menos reservas de agua para el mundo en el futuro.
Científicos chinos encontraron que el punto de fundición de uno de los glaciares del Everest se elevó a 50 metros en apenas dos años, dos veces más rápido de lo normal, mientras que un enorme trozo de hielo de gran altura observado en el 2002, ha desaparecido en la actualidad.
Ya en el 2002 las Naciones Unidas habían advertido que en el lado nepalés de la montaña, más de 40 lagos glaciares del Himalaya se encontraban cercanos a desbordarse con el peligro que ello representaba para miles de personas.
Como en tantas otras oportunidades, también en este aspecto la realidad ha superado la ficción.
¿Podemos imaginar un planeta donde el blanco de las grandes superficies heladas ya no exista?
*1 – El Dr. Edmundo de Alba es integrante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, siglas en inglés) de las Naciones Unidas.
Almería, en el sur del norte, 16 de agosto de 2007
|